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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

31 de mayo de 2017

ME HAN DICHO QUE TENGO UNA ENFERMEDAD GRAVE, ¿CÓMO HAGO PARA NO HUNDIRME?. ¿CÓMO DAR A UN ENFERMO MALAS NOTICIAS SOBRE SU ESTADO DE SALUD?.

Pablo Picasso. Ciencia y Caridad. 1897. Óleos obre lienzo. Museo Picasso, Barcelona. 
La psicología y la espiritualidad, los grandes aliados del enfermo en los momentos más duros
Yo ya sabía que algo no iba bien conmigo: esos dolores, esa debilidad… pero ha venido el médico, y la realidad es peor de lo que yo temía. Simplemente, estoy hundido, no puedo aceptarlo…
Por mucho que nuestros seres queridos o nuestros profesionales sanitarios intenten comunicarnos de la mejor manera posible una mala noticia sobre nuestro estado de salud, este momento siempre supone un duro golpe psicológico y emocional.
Por muy equilibrado que uno sea, el dolor y los sentimientos de frustración pueden ser realmente muy profundos y existenciales. A esto hay que añadir otros factores de estrés, como ansiedad y depresión, insomnio, disfunciones sexuales, pérdida del trabajo, agotamiento, etc.
No todas las personas enfrentamos las malas noticias de la misma manera, pues mucho depende de la vida que hemos llevado, nuestra educación, cultura, costumbres y valores. 
También pueden producirse sorpresas: una persona aparentemente frágil puede dar muestras de una inesperada fortaleza interior, y al revés. No cabe duda que, sobre todo en temas de salud, tienen mucha importancia las bases humanas y sobre todo espirituales que las personas tienen.
PASAR POR UNA FASE DE RECHAZO Y NEGACIÓN ES NORMAL
Por lo general, en la psicología clínica descubrimos una tendencias comportamentales comunes en el modo de reaccionar. Es muy común iniciar con una fase de no aceptación, de negación. No queremos aceptar lo que escuchamos del medico. En esta fase se siente ira, rabia, enfado generalizado.
Son momentos de verdadero dolor humano en los que el enfermo busca negociar consigo mismo y con la enfermedad, pensando en muchas alternativas o, en el peor de los casos, cayendo en una depresión en la que la vida parece ya no tener sentido.
Esta fase es ABSOLUTAMENTE NORMAL, y no hay que juzgarse ni exigirse una aceptación de la situación hasta atravesarla. Es necesario darse un tiempo para encajar las malas noticias, tener paciencia con uno mismo. Intentar negar lo que uno siente puede producir aún más sufrimiento emocional.
Para madurar estos aspectos, se necesita tiempo, y cada persona tiene su proprio ritmo de asimilación, en función también de los recursos de resiliencia que ha acumulado en la vida. Cada ser humano tiene un grado diverso de madurez y una capacidad diversa para gestionar el proprio dolor y los sentimientos que ocasiona.
🔺La resiliencia se define como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas.
Lo importante, una vez pasado por este duro momento, es lograr interiormente una actitud de aceptación. Debemos reconocer que nuestra mejor oportunidad de felicidad futura radica en la comprensión de nuestra enfermedad y de nuestro compromiso de vivir con la enfermedad, sin poner más limitaciones de las que ésta nos impone.
La aceptación no es resignación. Es comprender que nuestra vida será distinta a la que teníamos, pero que esa diferencia puede ser mejor, que podemos aceptar el dolor sin que sea nuestro dolor, y comprender que nuestra vida todavía puede tener un fin positivo y productivo a pesar de que nuestra energía y capacidades físicas están limitadas. La vida es un regalo, y todos lo seres vivos estamos invitados a ser protagonistas del proceso que se da entre el nacer y el morir.
La sensación de fragilidad forma parte del mundo emocional del ser humano. No hay que tener miedo a sentir la inseguridad como si fuera algo que deberíamos evitar. El hecho de no aceptar que somos vulnerables nos hace más vulnerables.
Es muy bueno, en los momentos que sentimos que no podemos sobrellevar etapas de tristezas o frustraciones, pensar en todas las personas que padecen nuestra enfermedad, con las cuales estamos en contacto, y pedirles ayuda para superarlos. Sin duda llegarán las repuestas que estamos esperando y el aliento para salir adelante. Tender nuestra mano a quienes necesitan ayuda nos hace descubrir que aliviamos la sensación de pérdida que sentimos, y nos ayuda con nuestros propios problemas, encontrándolos más fáciles de afrontar.
DOS ALIADOS FUNDAMENTALES: LA PSICOLOGÍA Y LA ESPIRITUALIDAD
Hoy hablamos de bienestar, de Medicina no solo para la biologia sino para todo el ser, para toda la persona. Esta dimensión humana en los enfermos es muy sensible, porque en los momentos de dolor, se tiende a encontrar la verdadera dimensión de las prioridades en la vida. Se descubre que la salud es un don maravilloso que, cuando falta, nos deja la sensación de no tener nada mas en las manos.
La psicología puede ayudar, al igual que la cercanía de la familia, el hablar del problema con las personas que más se quiere, el tratar de ir viviendo el día a día sin focalizarse en peores hipótesis de desenlace etc. Pero cuando hablamos del dolor, la dimensión humana no es más que una puerta de entrada para caminar en una dimensión que supera los límites biológicos de nuestro organismo, y que se llama vida espiritual.
El concepto fundamental es el de la esperanza. La esperanza en el campo de la Medicina esta relacionada con las posibilidades estadísticas de superar la enfermedad. Para el enfermo, la esperanza está también relacionada con su capacidad, si bien sabemos que es un don que hay que cultivar, de no perder nunca una visión en la vida donde se es consciente de que no todo depende de nosotros.
El realismo es el primer paso para no crear expectativas de vida que no corresponden a la realidad, y para intensificar el apoyo afectivo a quien ya sabe que su vida esta llegando a la parada final, porque el cuerpo humano tiene estos límites en su naturaleza. Para quien lo desea, el apoyo espiritual en estos momentos puede ser la mejor opción.
¿CÓMO DAR A UN ENFERMO MALAS NOTICIAS SOBRE SU ESTADO DE SALUD?

UNA BUENA COMUNICACIÓN PUEDE MARCAR LA DIFERENCIA

A MI PADRE O MI ESPOSO, MI HERMANO O MI MEJOR AMIGO, LE HAN DETECTADO UN TUMOR EN FASE AVANZADA, Y LOS PRÓXIMOS MESES VAN A SER DECISIVOS. ¿SE LO DIGO? ¿TENGO QUE DECIRLE TODO? ¿NO ES MEJOR QUE ESTÉ “TRANQUILO” Y QUE NO PIENSE EN LO QUE PUEDE PASAR? ¿NO “SUFRIRÁ MENOS” SI NO SABE QUE PUEDE MORIRSE?
El ser humano es asombroso: tiene la capacidad de readaptarse constantemente en la vida. Por eso sobrevivimos incluso a las noticias más dolorosas, somos capaces de sobreponernos a las situaciones más adversas. Pero por el otro lado, la falta de motivación para vivir o la no aceptación de la propia enfermedad puede precipitar un empeoramiento de la salud.
¿Por qué sucede esto? Porque la salud física esta muy relacionada con la salud psicológica, con el estado emocional que se vive, con la confianza con la que el enfermo enfrenta su situación clínica. Por eso, ante el temor de que un enfermo pueda “hundirse” si sabe que tiene un mal diagnóstico, algunos familiares prefieren, equivocada aunque comprensiblemente, ocultarle su verdadero estado de salud.
La clave está, no tanto en decir a un enfermo la verdad de su estado, sino cómo decirla y cómo acompañarle en ese duro momento. Una de las cualidades de los profesionales de la Medicina debe ser – y para eso se les forma – la de comunicar a los pacientes de la manera más conveniente las noticias sobre enfermedades graves que se les han diagnosticado.
UNA BUENA COMUNICACIÓN ES CLAVE
Un médico que encuentra el modo más conveniente para comunicar incluso noticias graves y muy comprometidas, deja al enfermo la posibilidad de asimilar su situación y reaccionar de la manera más positiva y resiliente. Una comunicacion equivocada en su contenido y en su forma puede tener implicaciones muy comprometidas.
Un enfermo que es bien informado y acompañado, está en mejores condiciones para dar una respuesta positiva, y esto tiene implicaciones muy concretas en la evolución de la enfermedad. No se trata solo del llamado “efecto placebo”. Es algo mucho más importante: puede marcar la diferencia entre “abandonarse” a la enfermedad, o por el contrario, luchar por superarla o, al menos, por gestionar de forma positiva y activa el tiempo que quede de vida.
  • Buscar el momento y lugar más oportuno para dar la noticia. En la comunicación es determinante el momento emocional que vive la persona que nos escucha. No por decir antes las cosas resolvemos los problemas. De igual manera, es importante el lugar donde lo comunicamos. Las noticias que implican sufrimiento requieren mayor atención en estos aspectos: Hay que buscar un lugar silencioso, limpio, acogedor, donde la persona tenga su momento para reaccionar y reflexionar con la mejor disposición.
  • En el caso de los familiares, es muy importante ofrecer compañía al enfermo en ese momento, pero también respetar su deseo de estar solo al recibir las noticias sobre su estado de salud.
  • Entablar un diálogo con el enfermo, interesarse por su estado físico y emocional. Este diálogo es muy importante para averiguar cuánto sabe o intuye ya sobre lo que le está sucediendo, y guiará al médico o al familiar para encontrar la mejor manera de comunicarle las noticias.
  • Decir la verdad de manera equilibrada. No hay que ocultar el estado clínico que vive el paciente, pero tampoco es conveniente detallar todos los procesos de protocolo que va a tener que vivir, y mucho menos usar frases que nieguen la posibilidad de una mejoría (en el caso en que sea posible).
  • Encontrar qué es lo que quiere saber el enfermo, y responder a sus inquietudes. Quizás lo que le preocupa es qué fases va a vivir, o las posibilidades de curación, o si va a perder movilidad… O quizás necesita ir digiriendo la noticia poco a poco, y es mejor darle la información en “pequeñas cápsulas”.
  • Responder a sus sentimientos. Esta fase es crucial: la cercanía, el apoyo, la comprensión son vitales. También, respetar sus deseos de privacidad respecto a su familia.
  • En caso de enfermedades terminales hay que tener un tacto aun mayor, pues los pacientes muchas veces ya saben que su situación no tiene solución, y lo que más aprecian es la empatía y comprensión por parte de los que tienen una responsabilidad clínica sobre su vida. En esos momentos todo es importante: el tono de voz, la calma en las frases y el tipo de palabras que usamos, el lenguaje no verbal etc.
  • Planificar con él el proceso terapéutico (en el caso de un médico), y tener presentes también sus necesidades emocionales y espirituales: instarle a que no viva el proceso solo sino que busque una red de apoyo, exponerle los pros y los contras de cada paso y/o terapia, planificar objetivos y plazos, etc. Es importante también ofrecerle ayuda psicológica y, sobre todo, espiritual, si la acepta.
La psicología enseña que la capacidad de adaptación del ser humano es realmente infinita. Podemos siempre sobrevivir a los dolores más grandes e inimaginables. Es un recurso que todas las personas tienen, incluso sin ser conscientes de ello.
Lo importante es la calidad de la vida y la actitud emocional con la que se viven estos cambios, sean temporales o definitivos. Por ello, hay que reconocer que la psicología tiene un gran poder de ayuda a las personas, pero también que la dimensión espiritual, para quien puede gozar de ella, es un camino que supera todos los recursos humanos.
Artículo realizado en colaboración con Javier Fiz Pérez, Psicologo, Profesor de Psicología en la Universidad Europea de Roma, delegado para el Desarrollo Cientifico Internacional y responsable del Área de Desarrollo Científico del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP).
Fuente:
https://es.aleteia.org/2017/05/31/me-han-dicho-que-tengo-una-enfermedad-grave-como-hago-para-no-hundirme/
https://es.aleteia.org/2017/05/31/como-dar-a-un-enfermo-malas-noticias-sobre-su-estado-de-salud/

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