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"Soy un hombre de armas, un soldado, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

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4 de septiembre de 2017

IGLESIA Y MASONERÍA: LAS DOS CIUDADES (Video).

EL PROFESOR ALBERTO BÁRCENA DENUNCIA EN MARCANDO EL NORTE (HM TELEVISIÓN) LA GNOSIS MASÓNICA COMO RADICALMENTE INCOMPATIBLE CON EL CRISTIANISMO Y MUCHO MENOS ANTIGUA DE LOS QUE LOS MASONES PRETENDEN. BÁRCENA ES AUTOR DE UN LIBRO FUNDAMENTAL SOBRE LA MASONERÍA: IGLESIA Y MASONERÍA. LAS DOS CIUDADES.
Marcando el Norte: Las dos ciudades
El profesor Alberto Bárcena nos habla de la Iglesia y de la Masonería, dos ciudades que, divididas en dos campos contrarios, combaten sin descanso, la una por la verdad y la otra por todo lo contrario a ella.
https://www.youtube.com/watch?v=BukrP1I1MYw
IGLESIA Y MASONERÍA: LAS DOS CIUDADES por D. Alberto Bárcena
¿DE QUÉ LADO QUIERES ESTAR?. O de Cristo o del mundo. O con Dios o con Satanás. 

¿A QUÉ CIUDAD QUIERES CONTRIBUIR A CONSTRUIR?. O contribuir a la construcción de la CIUDAD DE DIOS buscando la santidad, o envilecerte participando en la construcción de la CIUDAD DE SATANÁS viviendo las máximas depravadas del mundo y sus pérfidos secuaces. 

Desde el Papa CLEMENTE XII con la bula IN EMINENTI (1738) hasta nuestros dias, la IGLESIA CATÓLICA ha condenado en sucesivas bulas y encíclicas a la MASONERÍA como secta dañina y pestilente que combate furiosa contra LA IGLESIA CATÓLICA.

Aunque podemos decir que esta secta aún es más antigua que la fecha oficialmente establecida de 1717, porque la formación de una agrupación sectaria oculta para DEMOLER LA CRISTIANDAD PUJANTE DESDE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO aparece ya específicamente poco después de este hecho transcendente de la ENCARNACIÓN DEL VERBO si es cierto que es esta fecha la constitución oficial de la misma tal y como la entendemos en su organización pero es más antigua porque los hijos de Satanás empezaron antes.

HEMOS DE SER CONSCIENTE DE ESTA REALIDAD Y ASÍ LO EXPRESAN LOS SUMOS PONTÍFICES DE "DESENMASCARAR A LOS MASONES PARA EVITAR DAÑOS A LAS SOCIEDADES".

El cristiano ha de estar armado con la Fe y la Verdad y por lo tanto ha de conocer LOS ENEMIGOS QUE COMBATEN CONTRA LA SANTA FE Y SUS MIEMBROS sin miedo y con valentía. "Tan violento ataque de los masones exige una igual defensa de los cristianos".

REZAR POR LA CONVERSIÓN DE LOS MASONES SE HACE HOY MÁS QUE IMPRESCINDIBLE PARA QUE VUELVAN AL REDIL PERO IMPLICA QUE SEAMOS VIGILANTES PARA QUE ESTOS MIEMBROS NO INFECTEN EL CONJUNTO CON EL HUMO DE SATANÁS.
https://www.youtube.com/watch?v=_jzXrtgcIYU
El historiador Alberto Bárcena viene demostrando en los últimos años que es de la casta de los valientes, de los que dan la espalda al discurso dominante y se salen del sistema para correr en busca de la verdad. Hace unos años, el profesor Bárcena puso las cosas en sitio cuando contó lo que de verdad sucedió en la construcción del Valle de los Caídos, después desmontó el mito de la Revolución Francesa narrando el genocidio de La Vendée y ahora se apunta una tercera diana al resumir magistralmente los tres siglos de la historia de la Masonería desde su fundación en 1717 hasta el día de hoy. En definitiva, el profesor Bárcena con este libro nos ha servido un bocadillo de jamón…, ¡pero con jamón…!

Este es el primer acierto de este libro: saber explicar y hacer comprensible tres décadas de protagonismo histórico de la Masonería en una síntesis clara y sencilla de trecientas páginas. Y este trabajo no es nada sencillo porque a lo dilatado del período -trecientos años- se viene a añadir la diversidad de la actuación masónica, que hace muy difícil descubrir el hilo argumental por debajo de los múltiples y distintos episodios.

Pero además de contar la historia de la Masonería, y de contarla muy bien, Alberto Bárcena nos ofrece en esta publicación «un dos por uno», como indica el título de este libro: Iglesia y Masonería, las dos ciudades. Y lo hace en una edición en la que se han cuidado los detalles materiales al máximo. Parafraseando el dicho, la portada de este libro vale más que mil palabras. En efecto, junto a la historia de la Masonería se describe otra acción, la de la Iglesia, pues como se puede leer en la contraportada: «No habían pasado más que veintiún años desde el nacimiento de la Masonería cuando el papa Clemente XII la condenó en 1738. La historia de estos casi tres siglos, como cuenta Alberto Bárcena, es el de la incompatibilidad entre la Iglesia Católica y la Masonería, resumida en estas palabras de San Agustín: «Dos amores edificaron dos ciudades: el amor a sí mismo hasta el desprecio de Dios edificó la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo, la celestial».

Y todo esto lo cuenta Alberto Bárcena sin morderse la lengua, y en consecuencia se descubren en estas páginas las conexiones existentes entre la Masonería y el satanismo, y se queda uno de una pieza cuando lee cómo se deslumbran los sesudos y racionalistas masones por la maléfica luz luciferina. Estoy convencido que la lectura de estas páginas les va abrir los ojos a más de uno.

Por último, a buen seguro que la presentación de este libro el próximo día 30 de enero va a ser todo un acontecimiento, en la sala Juan Pablo II de la madrileña basílica de la Concepción de la calle Goya. Que haya podido ver la luz un libro como este ya lo es; pero además en la presentación estará Beatriz Ozores, otra que tampoco se muerde la lengua y vendrá desde París Serge Abad-Gallardo, un francés que habla clarito de su desprendimiento del mandil y que es autor del libro Por qué dejé de ser masón.
Javier Paredes
Fuente:
http://www.religionenlibertad.com/video/iglesia-y-masoneria-las-dos-ciudades-34772.html
http://infocatolica.com/blog/scriptorium.php/1701131227-iglesia-y-masoneria

24 de junio de 2017

CATÓLICO Y MASÓN?.

LA MASONERÍA ATRAE A MUCHOS CATÓLICOS, AUNQUE LA IGLESIA LO PROHÍBA
Al día de hoy la masonería atrae a muchos católicos, desgraciadamente, aunque la Iglesia prohíba que nos volvamos masones. Con todo el respeto que debemos a cada persona, frente a su opción, debemos no obstante, recordarles a los que quieren ser auténticamente católicos, que la afiliación a la masonería está considerada por la Iglesia católica “pecado grave”, ya que las concepciones de Dios y la religión, así como el proceso de iniciación secreta impuesto a los nuevos miembros, no corresponden con las nociones del cristianismo relativas a Dios y a los sacramentos, principalmente.
LA IGLESIA TIENE UNA POSICIÓN OFICIAL SOBRE EL ASUNTO
Fue hecha por el pronunciamiento de la Santa Sede el 26/11/1983, con ocasión de la promulgación del actual Código de Derecho Canónico por el Papa Juan Pablo II. Esta es la Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que fue firmada por su prefecto, el cardenal Joseph Ratzinger y Fr. Jérome Hamer, su secretario:
“Se ha presentado la pregunta de si ha cambiado el juicio de la Iglesia respecto de la masonería, ya que en el nuevo Código de Derecho Canónico no está mencionada expresamente como lo estaba en el Código anterior.
Esta Sagrada Congregación puede responder que dicha circunstancia es debida a un criterio de redacción, seguido también en el caso de otras asociaciones que tampoco han sido mencionadas por estar comprendidas en categorías más amplias.
Por tanto, no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión.
No entra en la competencia de las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas con un juicio que implique derogación de cuanto se ha establecido más arriba, según el sentido de la Declaración de esta Sagrada Congregación del 17 de febrero de 1981 
(cf. AAS 73, 1981, págs. 230-241; L’Osservatore Romano, Edición en Lengua Española, 8 de marzo de 1981, pág. 4). El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al cardenal Prefecto abajo firmante, ha aprobado esta Declaración, decidida en la reunión ordinaria de esta Sagrada Congregación, y ha mandado que se publique”.Roma, en la sede de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983.
Es importante notar que la Declaración de la Santa Sede afirma que están en estado de pecado grave, y no pueden acercarse a la sagrada comunión. Esto es muy serio para los católicos. Y es la palabra oficial de la Iglesia sobre la cuestión. 
EL NÚMERO 386 DE LA REVISTA “PREGUNTE Y RESPONDEREMOS”, DEL AUTOR ESTEVÃO BITTENCOURT, EN LAS PÁGINAS 323 A 327, APORTA UN ILUSTRATIVO ARTÍCULO SOBRE EL ASUNTO.
En este artículo Bittencourt, de reconocida seriedad y competencia, teólogo renombrado, afirma:
La masonería profesa la concepción de Dios llamada “deísta”, o sea, la que la razón natural puede alcanzar; admite la religión en la que todos los hombres están de acuerdo, dejando a cada cual sus opiniones particulares. Esta noción de Dios y de religión es vaga y no concuerda con el pensamiento cristiano, que reconoce a Jesucristo y las grandes verdades reveladas por Él.
Además de eso, tanto la masonería regular como la irregular tienen su proceso de iniciación secreta. Proponen el perfeccionamiento ético del hombre a través de la revelación de doctrinas reservadas a pocos y recibidas de los grandes iniciados del pasado entre los cuales algunos masones colocan al propio Jesucristo. Celebran también ritos de índole secreta o esotérica, que se manifiestan y aplican a los miembros novatos en la medida en que progresan en los grados de iniciación. Ahora, un proceso tal de formación contrasta con lo que el cristianismo profesa: éste no conoce verdades ni ritos reservados a pocos, no tiene nada de oculto o esotérico.
Otra razón muy seria que Estevão Bittencourt plantea para mostrar al católico que no se haga masón, es esta:
“Además, quien se afilia a una sociedad secreta, no puede preveer lo que le sucederá, lo que se le pedirá o impondrá; no sabe si le será fácil mantener su libertad en sus opciones personales. Aunque pretenda mantener fidelidad a sus principios íntimos, se puede ver en encrucijadas vergonzosas”.
Por otro lado, es necesario recordarle a los católicos que la fe y la doctrina de la Iglesia es insuperable y completa:
heredada de los profetas y los apóstoles; revelada por Dios, confirmada por la tradición de los Santos Padres, Doctores y Santos; confesada por la sangre de los mártires y preservada por el sagrado Magisterio. No es necesario buscar cosas nuevas para alimentar el espíritu, una vez que el propio Señor nos ofrece su Palabra y su Cuerpo en la Eucaristía.
El Santo Padre nos otorgó el Catecismo de la Iglesia Católica, de riqueza inefable, capaz de prepararnos para cumplir aquello que san Pedro nos pide:
“Siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1P 3,15).
Antes de buscar cosas nuevas, y peligrosas para nuestra vida espiritual, o que pongan en riesgo nuestra propia salvación eterna, vamos antes a aprender lo que debemos, en el sello sagrado y puro de nuestra Santa Madre Iglesia.
Además es necesario recordar que la principal virtud del católico es la obediencia a la Santa Iglesia, llamada por el Papa Juan XXIII, Mater et Magistra (madre y maestra).
Quien desee comprender mejor las razones por las cuales la Iglesia, como madre cautelosa, prohíbe a sus hijos asociarse a las logias masónicas, puede leer el libro del obispo de Nuevo Hamburgo, Don Boaventura Kloppenburg, Iglesia Masonería, Ed. Vozes, 2ª edición, 1995, o el libro del obispo auxiliar de Brasilia, Don João Evangelista Martins Terra, sobre el mismo asunto.
Desgraciadamente, en desobediencia a la Iglesia, algunos en el pasado, hasta del mismo clero, se asociaron a la masonería, a fin de poder, a veces, ser útiles a la sociedad, pero esto nunca ha sido permitido por la Iglesia.
¿A QUIÉNES LEER SOBRE MASONERÍA PARA NO PERDERSE EN LAS LEYENDAS?
Para no dejarse llevar por escritos cargados de leyendas, recomiendo tres autores de modo especial. 
El primero es Manuel Guerra, doctor en filología clásica y en teología patrística. Miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) y profesor emérito de la facultad de Teología en España. Ha publicado innumerables artículos y obras sobre la masonería. 
El Segundo es Cesar Vidal, historiador y periodista español que ha escrito innumerables obras de suma importancia. 
Y finalmente, el tercero es Ricardo de la Cierva, historiador y político español que fue ministro de Cultura en 1980.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
GUERRA GOMEZ, M. Masonería, religión y política, Editorial Sekotia, Madrid, 2012.
VIDAL, C. Los Masones, Editorial Planeta, Madrid, 2005.
DE LA CIERVA, R. El triple secreto de la Masoneria, Editorial Fenix, Madrid, 1994.
Mansión de Kopp, logia masónica en el Centro de Bogotá
Fuente:
https://es.aleteia.org/2015/07/11/catolico-y-mason/2/
https://es.aleteia.org/2016/03/04/a-quienes-leer-sobre-masoneria-para-no-perderse-en-las-leyendas/

9 de junio de 2017

MASONERÍA - ¿DE DÓNDE VIENE LA MASONERÍA? ¿POR QUÉ LA CREARON? ¿CÓMO ES QUE SE HA IDO ADUEÑANDO DEL MUNDO? ¿QUÉ RELACIÓN TIENE CON EL ANTICRISTO? LOS OSCUROS INICIOS Y OBJETIVOS DE LA MASONERÍA.

Estas respuestas no las encontrarás en los medios de comunicación del sistema.
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Y es más, estas informaciones que devela Pilar Zarama, y que circulan entre círculos reducidos desde hace siglos, son ridiculizadas por quienes tienen el monopolio de los medios de comunicación.

La mayoría de estas cosas están ocultas para los grados más bajos de la masonería.
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Al punto que de buena fe no las creen, porque en definitiva consideran que es un club para hacer contactos.

También se ha hablado de los cristianos masones y los hay. Por ejemplo el actual presidente de Uruguay Tabaré Vázquez ha dicho públicamente que es católico y masón. Y han circulado variadas informaciones sobre la infiltración de la
masonería en el Vaticano. La autora nos invita a abrir los ojos y la mente, porque las cosas no parecen ser como nos las pintan, como tantas otras cosas que nos ‘venden’ los ‘dueños del mundo’.

LA FECHA DE FUNDACIÓN Y EL NOMBRE PRIMITIVO DE LA MASONERÍA
El movimiento que originó la Masonería fue creado exactamente el 24 de junio del año 44 D. C..Su nombre original fue “La Fuerza Misteriosa”, nombre que sus nueve miembros fundadoresencontraron adecuado para describir la razón por la cual crearon esta organización. Necesitaban de una fuerza misteriosa para combatir a la fuerza misteriosa que impulsaba a los que ellos llamaban “seguidores del impostor Jesús”.

Sobre la fecha de la fundación, vale la pena anotar que en algunas revelaciones privadas, la Santísima Virgen ha pedido vigilias de oración para derribar los planes de la Masonería, precisamente en la noche del 24 de junio. 
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Esto puede tomarse como una confirmación de que realmente esta es la fecha de fundación de este tenebroso movimiento.

La autora de este trabajo ha encontrado lo que parece ser otra confirmación de la autenticidad del libro “La Disipación de las Tinieblas” en el hecho de que la fiesta de la “Reina de la Paz” sea precisamente el 25 de junio.
El mensaje subyacente es que, al día de la Reina de la Paz, precede el día de la Masonería.
Si se toma el día como un período de tiempo, eso es lo que está profetizado que tiene que ocurrir con el advenimiento del Reino de la Paz.
CUÁNDO TIENE LUGAR EL CAMBIO DE NOMBRE
El cambio de nombre ocurrió en el siglo XIV, precisamente en Inglaterra. Cuando uno de los descendientes de los fundadores se asesora por un amigo inglés, por la necesidad imperiosa que tenían de cambiar su imagen. Ya que no resultaba muy atractivo que se asociara la muerte de algún cristiano con el nombre de “La Fuerza Misteriosa”.

El consejero inglés recomendó reestructurar la imagen que querían dar al público.
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Valiéndose del nuevo nombre de la “Masonería”, que les permitiría asociar el término “masón” o albañil a la idea que querían enfatizar sobre “los constructores del templo de Salomón”.
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De donde ellos sacan toda la simbología con la escuadra y el compás y el delantal de albañil.

LOS GRADOS, RITOS Y SÍMBOLOS DE LA MASONERÍA
En su afán por ocultar el origen de su movimiento, los masones buscan asociar sus orígenes al Antiguo Testamento. Y para desconectarlo del asunto judío introducen también figuras y personajes de origen pagano. En este momento es cuando ellos se reorganizan y cobran mayor impulso que el que habían tenido en los siglos anteriores. Se crean los grados, los ritos de iniciación que se conocen en la actualidad.

Los 33 grados son una burla a los 33 años que Nuestro Señor Jesucristo vivió aquí en su vida terrena.
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Igualmente los ritos de iniciación son todos blasfemos a los símbolos de nuestra fe y de Nuestro Redentor.

Durante la edad Media, “La Fuerza Misteriosa” había estado bastante desorganizada e ineficiente en sus propósitos, y por ésta razón, el cristianismo había alcanzado la cima más alta en su historia. Los reyes eran católicos y el poder civil y eclesiástico estaba en total armonía en estas monarquías católicas.
CUÁNDO Y CÓMO SE CONOCEN ESTAS REVELACIONES

En el siglo XVII, en la sucesión de una de las familias de los nueve fundadores, la familia de apellido “Levy” (descendiente de Leví, de la tribu de los sacerdotes) no se procrea un hijo varón.
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Razón por la cual el derecho de formar parte de la mesa directiva se pasa al hijo de la mayor de las mujeres.

Por gracia de Dios, este hijo se había convertido al cristianismo y su esposa era también cristiana. Esto ocurre en los Estados Unidos. Conociendo ellos la fuerza y el poder que esta organización tenía en ese país, decidieron guardar todos los documentos que habían recibido y marcharse a vivir al Brasil. Eran las actas de las juntas en las cuales se tomaban las decisiones sobre los planes de acción de la Masonería. 

PUBLICACIÓN DEL LIBRO “LA DISIPACIÓN DE LAS TINIEBLAS”

Sólo dos generaciones más tarde, los descendientes de esta familia decidieron publicar el libro “La Disipación de las Tinieblas” con la ayuda del presidente de ese país suramericano.
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Con acertada prudencia, el libro se publica de manera anónima y sin respaldo editorial.

Esta es la manera como el libro se viene publicando, sin nombre de autor y sin nombre de imprenta o casa editorial. Por la obvia razón de no querer convertirse en el blanco de los ataques inmisericordes de la organización de mayor poder en el mundo.
CUESTIONAMIENTO DE LOS HECHOS HISTÓRICOS
Sería interesante analizar la lógica que permite hacer compatible la narración de esta historia de “La Disipación de las Tinieblas” con la historia de la humanidad.
Si echamos una mirada a los acontecimientos que dan fin a la edad Media, vemos que es el llamado Renacimiento el movimiento ideológico que viene a promover el cambio.

El Renacimiento es una corriente de pensamiento que se levanta para ir en contra de las ideas religiosas de la época.
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Ideas que eran precisamente “cristianas”.
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Proponiendo en cambio, las ideas y valores de la cultura griega.
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El arte griego, el culto a la belleza griega, los desnudos en la pintura y la escultura, y todo esto acompañado por el pensamiento de los filósofos griegos.

Lo que se lleva a “renacer” es precisamente lo que había quedado atrás porque la civilización griega había tenido su protagonismo antes que la hegemonía romana. Y con todo, los romanos no habían alcanzado el refinamiento de los griegos, ni tampoco habían tenido buenos pensadores. Los filósofos griegos son los que han estado más cerca de la verdad que todos los demás. Para los verdaderos creyentes en Jesucristo, la verdad es Él. Él es el camino, la verdad y la vida. De manera que la Iglesia de Cristo no pudo estar buscando la verdad en la cultura griega…
El surgimiento del Renacimiento coincide con la etapa siguiente a la reorganización de la secta anticristiana que estamos analizando. Si ponemos una lógica detrás de la historia, tenemos que pensar, qué habríamos hecho nosotros si nos encontráramos ante el problema de tener que quitar de las manos del cristianismo a un imperio que es el más pujante y desarrollado del mundo en ese momento. Sin lugar a dudas es necesario promover un cambio ideológico, económico y político. Pero todo no se puede hacer al tiempo. Vamos por partes.
Primero entremos por el cambio ideológico.
EL CAMBIO IDEOLÓGICO
Luego del Renacimiento se va a promover el Humanismo, el Enciclopedismo, el Racionalismo, el Modernismo.
Todos estos son movimientos que llevan al hombre a exaltar a otros dioses, que no son el Dios verdadero.
El hombre entonces buscará regir su vida por el conocimiento humano, por la razón, por la exaltación de las pasiones humanas, por los lujos, por las comodidades, y por los instintos.

Entonces los principios religiosos ya no son los que rigen a los hombres.
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Estos se van para el trasto de la basura.
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Al mismo tiempo todos los escritores del “cambio” empiezan a atacar a la edad “Media” que ellos tratan de destronar.
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Diciendo que es la edad del “oscurantismo”, como si fuera algo así como la edad de las cavernas.
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Nada más lejos de la verdad.

La edad Media, aunque no haya tenido las comodidades del desarrollo tecnológico actual, fue un tiempo de paz, de equilibrio y armonía entre todos los miembros de la sociedad. Simplemente porque eso es lo que se logra cuando los hombres viven respetando las leyes divinas. Por supuesto, no podemos hacer nada sin dinero. De nuevo el surgimiento de la banca en el mundo coincide con este momento de la reorganización de “La Fuerza Misteriosa”.
EL CAMBIO ECONÓMICO
Los primeros banqueros del mundo eran judíos. A los judíos no se les permitía tener tierras ni bienes raíces en ningún país de Europa. Por eso ellos decidieron negociar con el dinero guardado prestándolo a los cristianos. Los cristianos de la época no prestaban dinero a interés porque la Biblia lo prohíbe.
Pero los judíos, teniendo la misma prohibición en la Torá, no creían que estas prohibiciones debían aplicarse a los de otras religiones sino a la gente de su mismo pueblo.

Aparece entonces en Alemania una familia de origen judío, muy floreciente en el negocio de la banca, en la cuidad de Frankfurt. 
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Tienen cinco hijos que se casan con miembros de la aristocracia de Alemania, Inglaterra, Francia, y Bélgica. 
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En la historia de esta familia vemos como se funda un imperio financiero.

Los expertos financistas encuentran que es más provechoso prestar dinero a los gobernantes porque ellos siempre tienen la posibilidad de pagar sus préstamos subiendo los impuestos a sus súbditos. De tal manera, el riesgo de perder el dinero es nulo. Otro gran descubrimiento de los miembros de esta familia, es que uno de los negocios más lucrativos es el de promover guerras.
Entonces prestan dinero a los dos grupos enfrentados y les venden las armas con dinero que ellos les facilitan en préstamo. Así los gobiernos se debilitan, pero ellos se enriquecen. Un excelente ejemplo de esto es la guerra entre Napoleón y Wellington.
El representante de esta familia en la banca de Londres tenía un sistema de postas sin competencia. Todos en la banca de Londres estaban esperando las noticias de la batalla entre los dos jefes militares para saber qué medidas tomar con su dinero, si vender o comprar acciones. El muy astuto banquero apareció en la sede de las operaciones financieras con cara entristecida y empezó a vender sus acciones a la vista de todos.
Los observadores interpretaron esto como que Wellington había perdido la batalla y vendieron sus acciones por un precio ridículo.
Al mismo tiempo el banquero de la acaudalada familia, había encargado a sus súbditos comprar todas las acciones en venta. Cuando la noticia de la derrota de Napoleón llegó al resto de la sociedad londinense, ya las acciones de la banca de Londres estaban en poder de este “genio de las finanzas”, que las había comprado a centésimas del precio real.
EL CAMBIO POLÍTICO
El sistema político de la Edad Media era el de la monarquía, el cual en sí mismo no tiene problemas. Todo depende de lo que haya en el corazón del monarca. Si en el corazón del rey está Dios, entonces todo se hará en paz y con justicia. Lo mismo puede decirse para cualquier gobernante del sistema político que se imponga, ya sea un presidente, un primer ministro, o un militar.

En la historia sagrada vemos cómo el momento de mayor esplendor para el pueblo israelita es el del reinado de David.
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Y esto ocurre precisamente porque el rey David amaba a Dios, seguía sus preceptos y llevaba al pueblo a cumplir estos preceptos.

¿Cómo entonces derrotar las monarquías europeas?
LA DEMOCRACIA
Era necesario vender la idea de que las monarquías eran malas, ineficientes y corruptas. Y de promover un sistema que ellos pudieran manipular con el imperio financiero que ya habían formado. El sistema político que ellos desempolvaron de los pensadores griegos fue el de la democracia.

Pareciera entonces que ellos iban a darle al pueblo la autoridad.
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Pero realmente la autoridad la tenían ellos con la manipulación ideológica que venían perpetuando.
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Y con la implantación de una revolución que estaba financiada por sus bolsillos y que iba a subir al poder a sus propios títeres.

DERROCAMIENTO DE LAS MONARQUÍAS EUROPEAS
Francia era en ese entonces la monarquía más fuerte en el cristianismo europeo.
Primero porque Francia era la primogénita de la Iglesia católica, o sea, el primer país en Europa que adoptó al cristianismo como la religión del estado. Y además había tenido como gobernantes a verdaderos santos de la Iglesia, como San Luis Rey de Francia, Fue la primera en recibir el contundente ataque de los enemigos de la Iglesia.

Existen datos que prueban que en los tres años siguientes al asesinato de Luis XVI y de María Antonieta, se gastó tres veces más presupuesto en el gobierno de Francia, que en el reinado inmediatamente anterior de los decapitados reyes.
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Reyes culpados precisamente de derrochar el dinero del pueblo.

Se sabe que la revolución francesa fue financiada con dineros de la banca de Londres.
LAS COLONIAS AMERICANAS
Las guerras de independencia de América tenían el objetivo de debilitar el poder de las monarquías europeas y también de implantar el sistema democrático en el nuevo mundo. Y también fueron promovidas y financiadas por la Masonería.

Las familias aristocráticas americanas mandaban a sus hijos a educarse en las universidades europeas donde precisamente estaban los masones creando su semillero ideológico para transformar el mundo.

Con mucha astucia, estos jóvenes americanos fueron atraídos e insertados dentro de las logias masónicas.
Para que cuando regresaran a sus respectivos países llegaran a promover los cambios ideológicos necesarios para llevar a cabo las revoluciones de independencia que también iban a ser financiadas por las logias masónicas.
Bajo las consignas de “Igualdad, Libertad, y Fraternidad”, las colonias americanas cayeron bajo el imperio de este movimiento anticristiano que nos ocupa.
Lo que sucedió después y que todos conocemos, es que jamás se ha llegado a la igualdad, la libertad, ni la fraternidad.
Sino que las nacientes repúblicas del continente americano se vieron enfrascadas en luchas internas de poder.
Que llevaban el propósito de perseguir y de acabar política y económicamente a las familias que se mantuvieran firmes en su fe cristiana y que no se habían dejado seducir por los librepensadores masones.
EL COMUNISMO MARXISTA
Después de dos siglos de emplear la bandera de la democracia para demoler a las monarquías cristianas, todavía quedaba en el mundo la dinastía rusa bajo el imperio cristiano. La desgastada democracia ya no tenía la fuerza necesaria para entrar en Rusia en pleno siglo XX. Entonces fue necesario crear una nueva bandera política. Para ello, los pensadores judíos Marx y Engels, se inspiraron en el comunismo cristiano de los primeros tiempos.
La idea de una comunidad donde los bienes no fueran privados sino compartidos. Lo anterior, en principio no es malo, si lo que motiva el acto es el amor que tiene su fuente en Dios, principio de todo bien, y no en una imposición ideológica estrictamente materialista y atea.

El veneno del comunismo marxista viene de la negación de Dios y de todo principio religioso.
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Dando a la relación entre el dinero y el trabajo todo el protagonismo en el sistema político.
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“Si la religión es el opio del pueblo”, entonces ellos van a imponer un sistema donde van a reinar los mismos que financian la revolución con la cual van a derrocar al gobernante en curso.

Esto fue lo que ellos lograron con la revolución rusa para derrocar al Zar Alejandro II. Todos los jefes y caudillos de la revolución rusa eran de origen judío. En la revolución rusa se mataron más de treinta millones de cristianos, más muertos que en las dos guerras mundiales juntas.
MENSAJE DE FÁTIMA

La Santísima Virgen se aparece en Fátima en 1917, precisamente en el momento en que se estaba instaurando en el mundo el sistema marxista con la revolución bolchevique.
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Ella dice muy claro que si Rusia no se convierte, los errores de Rusia serían el azote de la humanidad.

El sistema político más efectivo para que un grupo político tome a la vez el control del sistema político, ideológico, económico y militar, es el sistema socialista marxista, porque se trata de una dictadura total. Es decir con dominio total de todas las áreas de convivencia humanas.
EL GOBIERNO ÚNICO: UN SOLO GOBIERNO Y UN SOLO GOBERNANTE
Con razón podemos preguntarnos, en los albores del tercer milenio, en qué manos está el poder ideológico, económico y político de esta humanidad atormentada por las guerras, el terrorismo, el narcotráfico, las enfermedades, los bloqueos económicos, el monopolio de los medios de comunicación, las multinacionales que están acabando con la agricultura, con la producción de insumos y con la industria y el comercio local en todos los países.
Los estados han entregado todos sus bienes a la administración de estas compañías internacionales, quedando así sin recursos propios.
Todos los estados además endeudados con la banca internacional para desarrollar proyectos que no están al alcance de sus empobrecidas arcas.
Extrañamente se están imponiendo en todos los países las mismas leyes, leyes que van en contra de todos los mandamientos de la ley de Dios.
Leyes que van en contra de la economía local y que abren las puertas a los monopolios internacionales para que se apropien de todo lo que puede ser “negocio”.
Estamos viviendo en todas partes bajo una dictadura que es ideológica, política y económica.

Ya el mundo está listo para que aparezca el gobernante que tendrá en sus manos la hegemonía mundial.
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“El anomos” o sea el hombre sin ley, el que se levantará por encima de Dios y de todo lo que le dé culto al verdadero Dios.
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Para colocarse él mismo en el lugar de Dios y presentarse como el salvador del mundo, como está escrito en las Sagradas Escrituras.

REVELACIONES EXTRAORDINARIAS SOBRE LA MASONERÍA DE UNA EXPERTA COLOMBIANA.
¿Sabías que la Masonería comenzó inmediatamente luego de la muerte de Jesucristo? Esto y muchas cosas más le revela en exclusiva Pilar Zarama a Manuel Ignacio Serrano
Presentamos una entrevista exclusiva para Foros de la Virgen María que realizó el periodista y artista plástico Manuel Ignacio Serrano (El Halcón Marcando Territorio) a la colombiana Pilar Zamara, psicóloga y especialista en Masonería y Últimos Tiempos.

La exposición de Pilar Zamara analiza a la Masonería en el video de abajo partiendo del hecho de que es:

la mano de obra “en la batalla en la cual estamos en este final de los tiempos, en la cual existen dos bandos: los hijos de Dios luchando por la conversión y salvación de nuestros hermanos y los hijos de las tinieblas luchando por lo que ellos pueden considerar el imperio de su ego engrandecido pero que realmente son los esclavos del Gran Engañador, de la Antigua Serpiente, quien después de utilizarlos como secuaces para sus propósitos de destruir a los hijos de Dios y a su Iglesia, van a ser traicionados y martirizados por él por la eternidad”.

Por eso Pilar dice que
“es importante que los Hijos de Dios conozcamos de dónde viene este misterio de iniquidad [la Masonería] que es el que ha estado dando la batalla a Cristo y a su Iglesia, y que se remonta a los mismos momentos en que la Iglesia se estaba formando con los primeros apóstoles y mártires”.
Por medio de esta entrevista, el Halcon Marcando Territorio logra que Pilar Zarama descubra los soportes de la Masoneria, logrando dejar al descubierto el hilo conductor a través de su historia, y sorprendentemente nos revela que comienza inmediatamente de muerto Jesucristo en la cruz.
Esta entrevista Pilart Zamara revela una serie de secretos también sobre el Final de los tiempos, la Batalla Espiritual y el Anticristo.
Aquí la entrevista:
EL ABISMO A VENCER

https://www.youtube.com/watch?v=1LC3V1ZJoSk 
🔺QUIEN ES PILAR ZARAMA, LA ENTREVISTADA
Elisa del Pilar Zarama de la Espriella nació en Pasto, capital del departamento de Nariño, Colombia, en el año 1956.
Se graduó de bachiller en el Liceo de la Merced Maridíaz regentado por las madres franciscanas de María Inmaculada en el año 1974, en la misma cuidad de Pasto.
Estudió Psicología en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, 1976-1980. Contrajo matrimonio en el año 1982.
Fue ganadora del concurso “El Maestro Tiene la Palabra” a nivel nacional, en la categoría de historiadores, escribiendo un ensayo sobre Bolívar y la Educación, en el año 1983.
Recibió un “Master of Arts” de la Facultad de Psicología de la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook, 1983-1985.
Trabajó en la Universidad Católica de Bogotá como docente y como directora del Departamento de Ciencias Básicas de la Facultad de Psicología, 1987-1989.
Con el nacimiento de su primer hijo en el año 1989, se retira del cargo de directora del departamento de la facultad y un semestre más tarde, se retira del cargo de docente y se dedica a sus hijos.
Cuando estaba viviendo en Washington, por el trabajo que su esposo estaba desempeñando en el Banco Mundial (años 1994-1996) y como consecuencia de su fracaso matrimonial, en el año 1995, se sienta sola a preguntarle a Dios el porqué de ese fracaso si ella siempre había tratado de hacer las cosas dentro de sus mandatos.
Dios no le responde directamente pero empieza a obrar cambios en su estado de ánimo y en la manera de ver las cosas y a inspirarle lo que tenía que hacer. Sentía que debía estudiar la Biblia, volver a la Santa Misa, había estado alejada de la Iglesia y de Dios porque su esposo le decía que todo eso era un engaño.
Con su regreso a Colombia en el año 1996, empieza a participar de la vida activa de la Iglesia asistiendo a grupos de oración, a retiros espirituales, practicando los sacramentos. Una amiga le acerca dos libros que marcaron su interés hacia el futuro: “La hora final” y “A los Sacerdotes Mis Hijos Predilectos”. El primero habla de los últimos tiempos, y el segundo sobre el tema de la masonería y de la masonería eclesiástica y revela páginas enteras del Apocalipsis.
Este es el gancho que le lleva a estudiar todas las apariciones y revelaciones marianas y de Nuestro Señor Jesucristo que podía encontrar en las diferentes librerías espirituales.
Se dedica muchos años a leer sobre todos estos temas además de vidas de santos, enseñanza y magisterio de la Iglesia. Siempre el objetivo final era entender el Apocalipsis de San Juan.
En el año 2001 publica el primer tomo de “Los profetas del Apocalipsis” y en los años 2003 y 2004 publica el tomo 2 y el tomo 3 con el mismo título. El objetivo de los tres tomos es el de mostrar cómo las apariciones y revelaciones de los últimos tiempos nos llevan a entender que estamos en los últimos tiempos que están descritos en el libro del Apocalipsis y que se nos están dando las luces necesarias para entender lo que está sucediendo ahora y lo que vendrá después para terminar todo con el retorno glorioso de Nuestro Señor Jesucristo y la instauración de su Reino de la Paz.
Actualmente se encuentra participando de la espiritualidad de los Siervos Reparadores, Apóstoles del Sagrado Corazón, que siguen las instrucciones que Nuestro Señor da a Agustín del Divino Corazón, obra que tiene la aprobación eclesiástica de varios obispos colombianos y en especial del obispo de Manizales, obispo de la zona donde está el hermano Agustín con los Siervos Reparadores en el Monasterio de San José.
🔺QUIEN ES “EL HALCÓN MARCADO TERRITORIO”, EL PERIODISTA
Manuel Ignacio Serrano Restrepo es un reconocido artista plástico y periodista colombiano, que por la Gracia de Dios ha accedido a colaborar con los Foros de la Virgen María realizando entrevistas exclusivas.
Como artista plástico sus obras son básicamente pinturas y esmaltados al fuego.
Ha realizado exposiciones en importantes centros de exposiciones de Tel Aviv, Madrid, Zaragoza, Zúrich, Richmond, Miami, Ciudad de Panamá, Buenos Aires, Caracas, Bogotá, Alemania. 
Como periodista ha trabajado en televisión en Tele Amiga y TV Panorama, en prensa escrita para las Revistas Easy Fly, y Punto G, y en medios de internet para www.barriosdebogota.com y www.priradiotv.com.


Fuente:
http://forosdelavirgen.org/92569/origen-masoneria/
http://forosdelavirgen.org/92303/revelaciones-extraordinarias-sobre-la-masoneria-de-una-experta-colombiana/

22 de febrero de 2017

LA MASONERÍA Y LA IGLESIA . Padre Alfredo SAENZ S.J. (Video) y el profesor Alberto Bárcena (Video).

IGLESIA Y MASONERÍA -P. ALFREDO SÁENZ
REFLEXIÓN DEL R. P. DR. ALFREDO SÁENZ, SJ, SACERDOTE JESUITA ARGENTINO, SOBRE LA IGLESIA Y LA MASONERÍA.
https://www.youtube.com/watch?v=ScToRjONfeM

MARCANDO EL NORTE: LAS DOS CIUDADES
El profesor Alberto Bárcena nos habla de la Iglesia y de la Masonería, dos ciudades que, divididas en dos campos contrarios, combaten sin descanso, la una por la verdad y la otra por todo lo contrario a ella.
https://www.youtube.com/watch?v=BukrP1I1MYw

MARCANDO EL NORTE: RITUALES MASÓNICOS
El profesor Alberto Bárcena nos habla del primer reglamento masónico, del contenido de los ritos de admisión y de cómo desde los principios de la masonería existía el culto a Lucifer y los candidatos tenían que elegir entre la cruz cristiana y la cruz de Lucifer.
https://www.youtube.com/watch?v=zuJv0TowOQc

Humanum Genus - León XIII
LEON XIII - TEXTO COMPLETO DE LA CARTA ENCÍCLICA HUMANUM GENUS- SOBRE LA MASONERÍA
(I) El género humano, después de apartarse miserablemente de Dios, creador y dador de los bienes celestiales, por envidia del demonio, quedó dividido en dos campos contrarios, de los cuales el uno combate sin descanso por la verdad y la virtud, y el otro lucha por todo cuanto es contrario a la virtud y a la verdad. El primer campo es el reino de Dios en la tierra, es decir, la Iglesia verdadera de Jesucristo. Los que quieren adherirse a ésta de corazón como conviene para su salvación, necesitan entregarse al servicio de Dios y de su unigénito Hijo con todo su entendimiento y toda su voluntad. El otro campo es el reino de Satanás. Bajo su jurisdicción y poder se encuentran todos lo que, siguiendo los funestos ejemplos de su caudillo y de nuestros primeros padres, se niegan a obedecer a la ley divina y eterna y emprenden multitud de obras prescindiendo de Dios o combatiendo contra Dios. Con aguda visión ha descrito Agustín estos dos reinos como dos ciudades de contrarias leyes y deseos, y con sutil brevedad ha compendiado la causa eficiente de una y otra en estas palabras: "Dos amores edificaron dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios edificó la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo, la ciudad celestial". Durante todos los siglos han estado luchando entre sí con diversas armas y múltiples tácticas, aunque no siempre con el mismo ímpetu y ardor. En nuestros días, todos los que favorecen el campo peor parecen conspirar a una y pelear con la mayor vehemencia bajo la guía y con el auxilio de la masonería, sociedad extensamente dilatada y firmemente constituida por todas partes. No disimulan ya sus propósitos. Se levantan con suma audacia contra la majestad de Dios. Maquinan abiertamente la ruina de la santa Iglesia con el propósito de despojar enteramente, si pudiesen, a los pueblos cristianos de los beneficios que les ganó Jesucristo nuestro Salvador.
Deplorando Nos estos males, la caridad nos urge y obliga a clamar repetidamente a Dios: Mira que bravean tus enemigos y yerguen la cabeza los que te aborrecen. Tienden asechanzas a tu pueblo y se conjuran contra tus protegidos. Dicen: "Ea, borrémoslos del número de las naciones" (Ps.82).
(2) Ante un peligro tan inminente, en medio de una guerra tan despiadada y tenaz contra el cristianismo, es nuestro deber señalar el peligro, descubrir a los adversarios, resistir en lo posible sus tácticas y propósitos, para que no perezcan eternamente aquéllos cuya salvación nos está confiada, y para que no sólo permanezca firme y entero el reino de Jesucristo, cuya defensa Nos hemos tomado, sino que se dilate todavía con nuevos aumentos por todo el orbe.
I. LA IGLESIA, FRENTE A LA MASONERIA
(3) Nuestros antecesores los Romanos Pontífices, velando solícitamente por la salvación del pueblo cristiano, conocieron la personalidad y las intenciones de este capital enemigo tan pronto como comenzó a salir de las tinieblas de su oculta conjuración. Los Romanos Pontífices, previendo el futuro, dieron la señal de alarma frente al peligro y advirtieron a los príncipes y a los pueblos para que no se dejaran sorprender por las artimañas y las asechanzas preparadas para engañarlos.
El Papa Clemente XII, en 1738, fue el primero en indicar el peligro. Benedicto XIV confirmó y renovó la Constitución del anterior Pontífice. Pío VII siguió las huellas de ambos. Y León XIII, incluyendo en su Constitución Apostólica Quo graviora toda legislación dada en esta materia por los Papas anteriores, la ratificó y confirmó para siempre. Pío VIII, Gregorio XVI y reiteradamente Pío IX hablaron en el mismo sentido.
(4) En efecto, tan pronto como una serie de indicios manifiestos -instrucción de proceso, publicación de las leyes, ritos y anales masónicos, el testimonio personal de muchos masones- evidenciaron la naturaleza y los propósitos de la masonería, esta Sede Apostólica denunció y proclamó abiertamente que la masonería, constituida contra todo derecho divino y humano, era tan perniciosa para el Estado como para la religión cristiana. Y amenazando con las penas más graves que suele emplear la Iglesiacontra los delincuentes, prohibió terminantemente a todos inscribirse en esta sociedad. Los masones, encolerizados por esta prohibición, pensaron que podrían evitar, o debilitar al menos, en parte con el desprecio y en parte con las calumnias, la fuerza de estas sentencias, y acusaron a los Sumos Pontífices que las decretaron de haber procedido injustamente o de haberse excedido en su competencia. De esta manera procuraron eludir la grave autoridad de las Constituciones Apostólicas de Clemente XII, Benedicto XIV, Pío VII y Pío IX. No faltaron, sin embargo, dentro de la misma masonería quienes reconocieron, aun a pesar suyo, que las disposiciones tomadas por los Romanos Pontífices estaban de acuerdo con la doctrina y la disciplina de la Iglesia Católica. En este punto muchos Príncipes y Jefes de Gobierno estuvieron de acuerdo con los Papas, ya acusando a la masonería ante la Sede Apostólica, ya condenándola por sí mismos, promulgando leyes a este efecto. Así sucedió en Holanda, Austria, Suiza, España, Baviera, Saboya y otros Estados de Italia.
(5) Pero lo más importante es ver cómo la prudente previsión de nuestros antecesores quedó confirmada con los sucesos posteriores. Porque sus providentes y paternales medidas no siempre, ni en todas partes, tuvieron el éxito deseado. Fracaso debido, unas veces, al fingimiento astuto de los afiliados a la masonería, y otras veces, a las inconsiderada ligereza de quienes tenían la grave obligación de velar con diligencia en este asunto. Por esto, en el espacio de siglo y medio la masonería ha alcanzado rápidamente un crecimiento superior a todo lo que se podía esperar, e infiltrándose de una manera audaz y dolosa en todos los órdenes del Estado, ha comenzado a tener tanto poder, que casi parece haberse convertido en dueña de los Estados. A este tan rápido y terrible progreso se ha seguido sobre la Iglesia, sobre el poder de los príncipes y sobre la misma salud pública la ruina prevista ya mucho antes por nuestros antecesores. Porque hemos llegado a tal situación, que con razón debemos temer grandemente por el futuro, no ciertamente por el futuro de la Iglesia, cuyo fundamento es demasiado firme para que pueda ser socavado por el solo esfuerzo humano, sino por el futuro de aquellas naciones en las que ha logrado una influencia excesiva la secta de que hablamos u otras semejantes que están unidas a ella como satélites auxiliares.
(6) Por estas causas, tan pronto como llegamos al gobierno dela Iglesia, comprendimos claramente la gran necesidad de resistir todo lo posible a una calamidad tan grave, oponiéndole para ello nuestra autoridad. Aprovechando repetidas veces la ocasión que se nos presentaba, hemos expuesto algunos de los puntos doctrinales más importantes que habían sufrido influjo mayor de los perversos errores masónicos. Así, en nuestra Encíclica Quod Apostolici muneris hemos demostrado con razones convincentes las utópicas monstruosidades de los socialistas y de los comunistas. Más tarde, en otra Encíclica, Arcanum, hemos defendido y explicado la verdadera y genuina noción de la sociedad doméstica, cuya fuente y origen es el matrimonio. Por último, en la Encíclica Diuturnum hemos desarrollado la estructura del poder político, configurado según los principios de la filosofía cristiana; estructura maravillosamente coherente con la naturaleza de las cosas y con la seguridad de los pueblos y de los gobernantes. Hoy, siguiendo el ejemplo de nuestros predecesores, hemos decidido consagrar directamente nuestra atención a la masonería en sí misma considerada, su sistema doctrinal, sus propósitos, su manera de sentir y de obrar, para iluminar con nueva y mayor luz su maléfica fuerza e impedir así el contagio de tan mortal epidemia.
II. JUICIO FUNDAMENTAL ACERCA DE LA MASONERIA
(7) Varias son las sectas que, aunque diferentes en nombre, rito, forma y origen, al estar, sin embargo, asociadas entre sí por la unidad de intenciones y la identidad en sus principios fundamentales, concuerdan de hecho con la masonería, que viene a ser como el punto de partida y el centro de referencia de todas ellas. Estas sectas, aunque aparentan rechazar todo ocultamiento y celebran sus reuniones a la vista de todo el mundo y publican sus periódicos, sin embargo, examinando a fondo el asunto, conservan la esencia y la conducta de las sociedades clandestinas. Tienen muchas cosas envueltas en un misterioso secreto. Y es ley fundamental de tales sociedades el diligente y cuidadoso ocultamiento de estas cosas no sólo ante los extraños, sino incluso ante muchos de sus mismos adeptos. Tales son, entre otras, las finalidades últimas y más íntimas, las jerarquías supremas de cada secta, ciertas reuniones íntimas y ocultas, los modos y medios con que deben ser realizadas las decisiones adoptadas. A este fin se dirigen la múltiple diversidad de derechos, obligaciones y cargos existente entre los socios, la distinción establecida de órdenes y grados y la severidad disciplinar con que se rigen. Los iniciados tienen que prometer, más aún, de ordinario tienen que jurar solemnemente, no descubrir nunca ni en modo alguno a sus compañeros, sus signos, sus doctrinas. Así, con esta engañosa apariencia y con un constante disimulo procuran con empeño los masones, como en otro tiempo los maniqueos, ocultarse y no tener otros testigos que sus propios conmilitones. Buscan hábilmente la comodidad del ocultamiento, usando el pretexto de la literatura y de la ciencia como si fuesen personas que se reúnen para fines científicos. Hablan continuamente de su afán por la civilización, de su amor por las clases bajas. Afirman que su único deseo es mejorar la condición de los pueblos y extender al mayor número posible de ciudadanos las ventajas propias de la sociedad civil. Estos propósitos, aunque fuesen verdaderos, no son, sin embargo, los únicos. Los afiliados deben, además, dar palabra y garantías de ciega y absoluta obediencia a sus jefes y maestros; deben estar preparados a la menor señal e indicación de éstos para ejecutar sus órdenes; de no hacerlo así, deben aceptar los más duros castigos, incluso la misma muerte. De hecho, cuando la masonería juzga que algunos de sus seguidores han traicionado el secreto o han desobedecido las órdenes recibidas, no es raro que éstos reciban la muerte con tanta audacia y destreza, que el asesino burla muy a menudo las pesquisas de la policía y el castigo de la justicia. Ahora bien, esto de fingir y querer esconderse, de obligar a los hombres, como esclavos, con un fortísimo vínculo y sin causa suficientemente conocida, de valerse para cualquier crimen de hombres sujetos al capricho de otros, de armar a los asesinos procurándoles la impunidad de sus delitos, es un crimen monstruoso, que la naturaleza no puede permitir. Por esto, la razón y la misma verdad demuestran con evidencia que la sociedad de que hablamos es contraria a la justicia y a la moral natural.
(8) Afirmación reforzada por otros argumentos clarísimos, que ponen de manifiesto esta contradicción de la masonería con la moral natural. Porque por muy grande que sea la astucia de los hombres para ocultarse, por muy excesiva que sea su costumbre de mentir, es imposible que no aparezca de algún modo en los efectos la naturaleza de la causa. No puede árbol bueno dar malos frutos, ni árbol malo dar frutos buenos (Mt.7,8). Los frutos de la masonería son frutos venenosos y llenos de amargura. Porque de los certísimos indicios que antes hemos mencionado, brota el último y principal de los intentos masónicos; a saber: la destrucción radical de todo el orden religioso y civil establecido por el cristianismo, y la creación, a su arbitrio, de otro orden nuevo con fundamentos y leyes tomados de la entraña misma del naturalismo.
(9) Todo lo que hemos dicho hasta aquí, y lo que diremos en adelante, debe entenderse de la masonería considerada en sí misma y como centro de todas las demás sectas unidas y confederadas con ella, pero no debe entenderse de cada uno de sus seguidores. Puede haber, en efecto, entre sus afiliados no pocas personas que, aunque culpables por haber ingresado en estas sociedades, no participan, sin embargo, por sí mismos en los crímenes de las sectas e ignoran los últimos intentos de éstas. De la misma manera, entre las asociaciones unidas a la masonería, algunas tal vez no aprueban en modo alguno ciertas conclusiones extremas, que sería lógico abrazar como consecuencias necesarias de principios comunes, si no fuese por el horror que causa su misma monstruosidad. Igualmente algunas asociaciones, por circunstancias de tiempo y lugar, no se atreven a ejecutar todo lo que querrían hacer y otras suelen realizar; no por esto, sin embargo, deben ser consideradas como ajenas a la unión masónica, porque esta unión masónica debe ser juzgada, más que por los hechos y realizaciones que lleva a cabo, por el conjunto de principios que profesa.
III. NATURALEZA Y METODOS DE LA MASONERIA
Autonomía de la razón
(10) Ahora bien, el principio fundamental de los que profesan el Naturalismo, como su mismo nombre declara, es que la naturaleza humana y la razón natural del hombre han de ser en todo maestras y soberanas absolutas. Establecido este principio, los naturalistas, o descuidan los deberes para con Dios, o tienen de éstos un falso concepto impreciso y desviado.Niegan toda revelación divina. No admiten dogma religioso alguno. No aceptan verdad alguna que no pueda ser alcanzada por la razón humana. Rechazan todo maestro a quien haya que creer obligatoriamente por la autoridad de su oficio. Y como es oficio propio y exclusivo de la Iglesia Católica guardar enteramente y defender en su incorrupta pureza el depósito de las doctrinas reveladas por Dios, la autoridad del Magisterio y de los demás medios sobrenaturales para la salvación, de aquí que todo el ataque iracundo de estos adversarios se haya concentrado sobre la Iglesia. Véase ahora el proceder de la masonería en lo tocante a la religión, singularmente en las naciones en que tiene una mayor libertad de acción, y júzguese si es o no verdad que todo su empeño se reduce a traducir en los hechos las teorías del Naturalismo. Hace mucho tiempo que se trabaja tenazmente para anular todo posible influjo del Magisterio y de la autoridad de la Iglesia en el Estado. Con este fin hablan públicamente y defienden la separación total de la Iglesia y del Estado. Excluyen así de la legislación y de la administración pública el influjo saludable de la religión católica. De lo cual se sigue la tesis de que la constitución total del Estado debe establecerse al margen de las enseñanzas y de los preceptos de la Iglesia. Pero no les basta con prescindir de tan buena guía como es la Iglesia. La persiguen, además, con actuaciones hostiles. Se llega, en efecto, a combatir impunemente de palabra, por escrito y con la enseñanza los mismos fundamentos de la religión católica. Se niegan los derechos de la Iglesia. No se respetan las prerrogativas con que Dios la enriqueció. Se reduce al mínimo su libertad de acción, y esto con una legislación en apariencia no muy violenta, pero en realidad dada expresamente para impedir la libertad de la Iglesia. Vemos, además, al Clero oprimido con leyes singularmente graves, promulgadas para disminuir cada día más su número y para reducir sus recursos; el patrimonio eclesiástico que todavía queda, gravado con todo género de cargas y sometido enteramente al juicio arbitrario del Estado; y las Ordenes Religiosas suprimidas y dispersas. Pero el esfuerzo más enérgico de los adversarios se lanza principalmente contra la Sede Apostólica y el Romano Pontífice.Primeramente le ha sido arrebatado a éste, con fingidos pretextos, el poder temporal, baluarte de su libertad y de sus derechos. A continuación ha sido reducido el Romano Pontífice a una situación injusta, a la par que intolerable, por las dificultades que de todas partes se le oponen. Finalmente, hemos llegado a una situación en la que los fautores de las sectas proclaman abiertamente lo que en oculto habían maquinado durante largo tiempo; esto es, que hay que suprimir la sagrada potestad del Pontífice y que hay que destruir por completo el pontificado instituído por derecho divino. Aunque faltasen otras pruebas, lo dicho está probado suficientemente por el testimonio de los mismos jefes sectarios, muchos de los cuales, en diversas ocasiones, y últimamente en una reciente memoria, han declarado como objetivo verdadero de la masonería el intento capital de vejar todo lo posible al Catolicismo como una enemistad implacable, sin descansar hasta ver deshechas todas las instituciones establecidas por los Papas en la esfera religiosa. Y si los afiliados a la masonería no están obligados a abjurar expresamente de la fe católica, esta táctica está tan lejos de oponerse a los intentos masónicos, que más bien sirve a sus propósitos. En primer lugar, porque éste es el camino de engañar fácilmente a los sencillos y a los incautos y de multiplicar el número de adeptos. Y en segundo lugar, porque al abrir los brazos a todos los procedentes de cualquier credo religioso, logra, de hecho, la propagación del gran error de los tiempos actuales: el indiferentismo religioso y la igualdad de todos los cultos. Conducta muy acertada para arruinar todas las religiones, singularmente la Católica, que, como única verdadera, no puede ser igualada a las demás sin suma injusticia.
Errores Metafísicos
(11) Pero los naturalistas avanzan más todavía. Lanzados audazmente por la vía del error en los asuntos de mayor importancia, caen despeñados por el precipicio de las conclusiones más extremistas, ya sea por la flaqueza de la naturaleza humana, ya sea por justo juicio de Dios, que castiga el pecado de la soberbia naturalista. De esta manera sucede que para esos hombres pierden toda su certeza y fijeza incluso las verdades conocidas por la sola luz natural de la razón, como son la existencia de Dios y la espiritualidad e inmortalidad del alma humana. Por su parte, la masonería tropieza con estos mismos escollos a través de un camino igualmente equivocado. Porque si bien reconocen generalmente la existencia de Dios, afirman, sin embargo, que esta verdad no se halla impresa en la mente de cada uno con firme asentimiento y estable juicio.
Reconocen, en efecto, que el problema de Dios es entre ellos la causa principal de sus divisiones internas. Más aún, es cosa sabida que últimamente ha habido entre ellos, por esta misma cuestión, una no leve contienda. Pero, en realidad, la secta concede a sus iniciados una libertad absoluta para defender la existencia de Dios o para negarla; y con la misma facilidad se recibe a los que resueltamente defienden la opinión negativa como a los que piensan que Dios existe, pero tienen acerca de Dios un concepto erróneo como los panteístas, lo cual equivale a conservar una absurda idea de la naturaleza divina, rechazando la verdadera noción de ésta. Destruido o debilitado este principio fundamental, síguese lógicamente la inestabilidad en las verdades conocidas por la razón natural: la creación libre de todas las cosas por Dios, la providencia divina sobre el mundo, la inmortalidad de las almas, la vida eterna que ha de suceder a la presente vida temporal.
Moral cívica
(12) Perdidas estas verdades, que son como principios del orden natural, trascendentales para el conocimiento y la práctica de la vida, fácilmente aparece el giro que ha de tomar la moral pública y privada. No nos referimos a las virtudes sobrenaturales, que nadie puede alcanzar ni ejercitar sin especial don gratuito de Dios. Por fuerza no puede encontrarse vestigio alguno de estas virtudes en los que desprecian como inexistentes la redención del género humano, la gracia divina, los sacramentos y la bienaventuranza que se ha de alcanzar en el cielo. Hablamos aquí de las obligaciones derivadas de la moral natural. Un Dios creador y gobernador providente del mundo; una ley eterna que manda conservar el orden natural y prohíbe perturbarlo; un fin último del hombre, muy superior a todas las realidades humanas y colocado más allá de esta transitoria vida terrena. Estas son las fuentes, éstos son los principios de toda moral y de toda justicia. Si se suprimen, como suelen hacer el naturalismo y la masonería, la ciencia moral y el derecho quedan destituidos de todo fundamento y defensa.
En efecto, la única moral que reconoce la familia masónica, y en la que, según ella, ha de ser educada la juventud, es la llamada moral cívica, independiente y libre; es decir, una moral que excluya toda idea religiosa. Pero la debilidad de esta moral, su falta de firmeza y su movilidad a impulso de cualquier viento de pasiones, están bien demostradas por los frutos de perdición que parcialmente están ya apareciendo. Pues dondequiera que esta educación ha comenzado a reinar con mayor libertad, suprimiendo la educación cristiana, ha producido la rápida desintegración de la sana y recta moral, el crecimiento vigoroso de las opiniones más horrendas y el aumento ilimitado de las estadísticas criminales. Muchos son los que deploran públicamente esas consecuencias. Incluso no son pocos los que, aun contra su voluntad, las reconocen obligados por la evidencia de la verdad.
(13) Pero, además, como la naturaleza humana quedó manchada con la caída del primer pecado y, por esta misma causa, más inclinada al vicio que a la virtud, es totalmente necesario para obrar moralmente bien sujetar los movimientos desordenados del espíritu y someter los apetitos a la razón. Y para que en este combate la razón vencedora conserve siempre su dominio se necesita muy a menudo el despego de todas las cosas humanas y la aceptación de molestias y trabajos muy grandes. Pero los naturalistas y los masones, al no creer las verdades reveladas por Dios, niegan el pecado del primer padre de la humanidad, y juzgan por esto que el libre albedrío "no está debilitado ni inclinado al pecado". Por el contrario, exagerando las fuerzas y la excelencia de la naturaleza y poniendo en ésta el único principio regulador de la justicia, ni siquiera pueden pensar que para calmar los ímpetus de la naturaleza y regir sus apetitos sean necesarios un prolongado combate y una constancia muy grande. Por esto vemos el ofrecimiento público a todos los hombres de innumerables estímulos de las pasiones; periódicos y revistas sin moderación ni vergüenza alguna; obras teatrales extraordinariamente licenciosas; temas y motivos artísticos buscados impúdicamente en los principios del llamado realismo; artificios sutilmente pensados para satisfacción de una vida muelle y delicada; la búsqueda, en una palabra, de toda clase de halagos sensuales, ante los cuales cierre sus ojos la virtud adormecida. Al obrar así proceden criminalmente, pero son consecuentes consigo mismos todos los que suprimen la esperanza de los bienes eternos y la reducen a los bienes caducos, hundiéndola en la tierra. Los hechos referidos pueden confirmar una realidad fácil de decir, pero difícil de creer. Porque como no hay nadie tan esclavo de las hábiles maniobras de los hombre astutos como los individuos que tienen el ánimo enervado y quebrantado por la tiranía de las pasiones, hubo en la masonería quienes dijeron y propusieron públicamente que hay que procurar con una táctica pensada sobresaturar a la multitud con una licencia infinita en materia de vicios; una vez conseguido este objetivo, la tendrían sujeta a su arbitrio para acometer cualquier empresa.
Familia y Educación
(14) Por lo que toca a la sociedad doméstica, toda la doctrina de los naturalistas se reduce a los capítulos siguientes: el matrimonio pertenece a la categoría jurídica de los contratos. Puede rescindirse legalmente a voluntad de los contrayentes.La autoridad civil tiene poder sobre el vínculo matrimonial. En la educación de los hijos no hay que enseñarles cosa alguna como cierta y determinada en materia de religión; que cada uno al llegar a la adolescencia escoja lo que quiera. Los masones están de acuerdo con estos principios. No solamente están de acuerdo, sino que se empeñan, hace ya tiempo, por introducir estos principios en la moral de la vida diaria. En muchas naciones, incluso entre las llamadas católicas, está sancionado legalmente que fuera del matrimonio civil no hay unión legítima alguna. En algunos Estados la ley permite el divorcio. En otros Estados se trabaja para lograr cuanto antes la licitud del divorcio. De esta manera se tiende con paso rápido a cambiar la naturaleza del matrimonio, convirtiéndolo en una unión inestable y pasajera, que la pasión haga o deshaga a su antojo. La masonería tiene puesta también la mirada con total unión de voluntades en el monopolio de la educación de los jóvenes. Piensan que pueden modelar fácilmente a su capricho esta edad tierna y flexible y dirigirla hacia donde ellos quieren y que éste es el medio más eficaz para formar en la sociedad una generación de ciudadanos como ellos imaginan. Por esto, en materia de educación y enseñanza no permiten la menor intervención y vigilancia de los ministros de la Iglesia, y en varios lugares han conseguido que toda la educación de los jóvenes esté en manos de los laicos y que al formar los corazones infantiles nada se diga de los grandes y sagrados deberes que unen al hombre con Dios.
Doctrina Política
(15) Vienen a continuación los principios de la ciencia política. En esta materia los naturalistas afirman que todos los hombres son jurídicamente iguales y de la misma condición en todos los aspectos de la vida. Que todos son libres por naturaleza. Que nadie tiene derecho de mandar a otro y que pretender que los hombres obedezcan a una autoridad que no proceda de ellos mismos es hacerles violencia. Todo está, pues, en manos del pueblo libre; el poder político existe por mandato o delegación del pueblo, pero de tal forma que, si cambia la voluntad popular, es lícito destronar a los Príncipes aun por la fuerza. La fuente de todos los derechos y obligaciones civiles está o en la multitud o en el gobierno del Estado, configurado, por supuesto, según los principios del derecho nuevo. Es necesario, además, que el Estado sea ateo. No hay razón para anteponer una religión a otra entre las varias que existen. Todas deben ser consideradas por igual.
(16) Que los masones aprueban igualmente estos principios y que pretenden constituir los Estados según este modelo son hechos tan conocidos que no necesitan demostración. Hace ya mucho tiempo que con todas sus fuerzas y medios pretenden abiertamente esta nueva constitución del Estado. Con lo cual están abriendo el camino a otros grupos más audaces que se lanzan sin control a pretensiones peores, pues procuran la igualdad y propiedad común de todos los bienes, borrando así del Estado toda diferencia de clases y fortuna.
IV. EL MAL RADICAL DE LA MASONERIA
Dogmática depravada
(17) La naturaleza y los métodos de la masonería quedan suficientemente aclarados con la sumaria exposición que acabamos de hacer. Sus dogmas fundamentales discrepan tanto y tan claramente de la razón, que no hay mayor depravación ideológica. Querer destruir la religión y la Iglesia, fundada y conservada perpetuamente por el mismo Dios, y resucitar, después de dieciocho siglos, la moral y la doctrina del paganismo, es necedad insigne e impiedad temeraria. Ni es menos horrible o intolerable el rechazo de los beneficios que con tanta bondad alcanzó Jesucristo, no sólo para cada hombre en particular, sino también para cuantos viven unidos en la familia o en la sociedad civil; beneficios, por otra parte, señaladísimos según el juicio y testimonio de los mismos enemigos. En este insensato y abominable propósito parece revivir el implacable odio y sed de venganza en que Satanás arde contra Jesucristo. De manera semejante, el segundo propósito de los masones, destruir los principios fundamentales del derecho y de la moral y prestar ayuda a los que, imitando a los animales, querrían que fuese lícito todo lo agradable, equivale a empujar al género humano ignominiosa y vergonzosamente a la muerte. Aumentan este mal los peligros que amenazan a la sociedad doméstica y a la sociedad civil. Porque, como hemos expuesto en otras ocasiones, el consentimiento casi universal de los pueblos y de los siglos demuestra que el matrimonio tiene un algo sagrado y religioso; pero además la ley divina prohíbe su disolución. Si el matrimonio se convierte en una mera unión civil, si se permite el divorcio, la consecuencia inevitable que se sigue en la familia es la discordia y la confusión, perdiendo su dignidad la mujer y quedando incierta la conservación y suerte posterior de la prole. La despreocupación pública total de la religión y el desprecio de Dios, como si no existiese, en la constitución y administración del Estado, constituyen un atrevimiento inaudito aun para los mismos paganos, en cuyo corazón y en cuyo entendimiento estuvo tan grabada no sólo la creencia en los dioses, sino la necesidad de un culto público, que consideraban más fácil encontrar una ciudad en el aire que un Estado sin Dios. En realidad, la sociedad humana, a que nos sentimos naturalmente inclinados, fue constituida por Dios, autor de la naturaleza; y de Dios procede, como de principio y fuente, toda la perenne abundancia de los bienes innumerables que la sociedad disfruta. Por tanto, así como la misma naturaleza enseña a cada hombre en particular a rendir piadosa y santamente culto a Dios, por recibir de El la vida y los bienes que la acompañan, de la misma manera y por idéntica causa incumbe este deber a los pueblos y a los Estados. Y los que quieren liberar al Estado de todo deber religioso, proceden no sólo contra todo derecho, sino además con una absurda ignorancia. Y como los hombres nacen ordenados a la sociedad civil por voluntad de Dios, y el poder de la autoridad es un vínculo tan necesario a la sociedad que sin aquél ésta se disuelve necesariamente, síguese que el mismo que creó la sociedad creó también la autoridad. De aquí se ve que, sea quien sea el que tiene el poder, es ministro de Dios. Por lo cual, en todo cuanto exijan el fin y naturaleza de la sociedad humana, es razonable obedecer al poder legítimo cuando manda lo justo como si se obedeciera a la autoridad de Dios, que todo lo gobierna. Y nada hay más contrario a la verdad que suponer en manos del pueblo el derecho de negar la obediencia cuando le agrade. De la misma manera nadie pone en duda la igualdad de todos hombres si se consideran su común origen y la naturaleza, el fin último a que todos están ordenados y los derechos y obligaciones que de aquéllos espontáneamente derivan. Pero como no pueden ser iguales las cualidades personales de los hombres y son muy diferentes unos de otros en los dotes naturales de cuerpo y de alma y son muchas las diferencias de costumbre, voluntades y temperamentos, nada hay más contrario a la razón que pretender abarcarlo y confundirlo todo en una misma medida y llevar a las instituciones civiles a una igualdad jurídica tan absoluta. Así como la perfecta disposición del cuerpo humano resulta de la unión armoniosa de miembros diversos, diferentes en forma y funciones, pero que vinculados y puestos en sus propios lugares constituyen un organismo hermoso, vigoroso y apto para la acción, así también en la sociedad política las desemejanzas de los individuos que la forman son casi infinitas. Si todos fuesen iguales y cada uno se rigiera a su arbitrio, el aspecto de este Estado sería horroroso. Pero si, dentro de los distintos grados de dignidad, aptitudes y trabajo, todos colaboran eficazmente al bien común, reflejarán la imagen de un Estado bien constituido y conforme a la naturaleza.
(18) Los perturbadores errores que hemos enumerado bastan por sí solos para provocar en los Estados temores muy serios.
Porque, suprimido el temor de Dios y el respeto a las leyes divinas, despreciada la autoridad de los gobernantes, permitida y legitimada la fiebre de las revoluciones, desatadas hasta la licencia las pasiones populares, sin otro freno que la pena, forzosamente han de seguirse cambio y trastornos universales. Estos cambios y estos trastornos son los que buscan de propósito, sin recato alguno, muchas asociaciones comunistas y socialistas. La masonería, que favorece en gran escala los intentos de estas asociaciones y coincide con ellas en los principios fundamentales de su doctrina, no puede proclamarse ajena a los propósitos de aquéllas. Y, si de hecho no llegan de modo inmediato y en todas partes a los mayores extremos, no ha de atribuirse esta falta a sus doctrinas ni a su voluntad, sino a la eficaz virtud de la inextinguible religión divina y al sector sano de la humanidad que, rechazando la servidumbre de las sociedades clandestinas, resiste con energía los locos intentos de éstas.
Ambiciones masónicas
(19) ¡Ojalá juzgasen todos del árbol por sus frutos y conocieran la semilla radical de los males que nos oprimen y de los peligros que nos amenazan! Tenemos que enfrentarnos con un enemigo astuto y doloso que, halagando los oídos de los pueblos y de los gobernantes, se ha cautivado a los unos y a los otros con el cebo de la adulación y de las suaves palabras. Insinuándose entre los gobernantes con el pretexto de la amistad, pretendieron los masones convertirlos en socios y auxiliares poderosos para oprimir al catolicismo. Y para estimularlos con mayor eficacia, acusaron por envidia, a los príncipes el poder y las prerrogativas reales. Afianzados y envalentonados entre tanto con estas maniobras, comenzaron a ejercer un influjo extraordinario en el gobierno de los Estados, preparándose, por otra parte, para sacudir los fundamentos de las monarquías y perseguir, calumniar y destronar a los reyes siempre que éstos procediesen en el gobierno de modo contrario a los deseos de la masonería. De modo semejante engañaron a los pueblos por medio de la adulación. Voceando a boca llena libertad y prosperidad pública y afirmando que por culpa de la Iglesia y de los monarcas no había salido ya la multitud de su inicua servidumbre y de su miseria, sedujeron al pueblo y, despertando en éste la fiebre de las revoluciones, le incitaron a combatir contra ambas potestades. Sin embargo, la espera de estas ventajas tan deseadas es hoy día todavía mayor que su realidad; porque la plebe, más oprimida que antes, se ve forzada en su mayor parte a carecer incluso de los mismos consuelos de su miseria que hubiera podido hallar con facilidad y abundancia en una sociedad cristianamente constituida. Y es que todos los que se rebelan contra el orden establecido por la Providencia divina suelen encontrar el castigo de su soberbia tropezando con una suerte desoladora y miserable allí mismo donde, temerarios, la esperaban, conforme a sus deseos, próspera y abundante.
(20) La Iglesia, en cambio, que manda obedecer primero y por encima de todo a Dios, soberano Señor de la creación, no puede sin injuria y falsedad ser acusada ni como enemiga del poder político ni como usurpadora de los derechos de los gobernantes. Por el contrario, la Iglesia manda dar al poder político, como criterio y obligación de conciencia, cuanto de derecho se le debe. Por otra parte, el que la Iglesia ponga en Dios mismo el origen del poder político aumenta grandemente la dignidad de la autoridad civil y proporciona un apoyo no leve para obtenerle el respeto y la benevolencia de los ciudadanos. La Iglesia, amiga de la paz y madre de la concordia, abraza a todos con materno cariño. Ocupada únicamente en ayudar a los hombres, enseña que hay que unir la justicia con la clemencia, el poder con la equidad, las leyes con la moderación; que no debe ser violado el derecho de nadie; que hay que trabajar positivamente por el orden y la tranquilidad pública; que hay que aliviar, en la medida más amplia posible, pública y privadamente la miseria de los necesitados. "Pero la causa de que piensen -para servirnos de las palabras de Agustín- o de que pretendan hacer creer que la doctrina cristiana no es provechosa para el Estado, es que no quieren un Estado apoyado sobre la solidez de las virtudes, sino sobre la impunidad de los vicios". Según todo lo dicho, sería una insigne prueba de prudencia política y una medida necesaria para la seguridad pública que los gobernantes y los pueblos se unieran no con la masonería para destruir a la Iglesia, sino con la Iglesia para destrozar los ataques de la masonería.
V. REMEDIOS
(21) Pero sea lo que sea, ante un mal tan grave y tan extendido ya, es nuestra obligación, venerables hermanos, consagrarnos con toda el alma a buscar los remedios. Y como la mejor y más firme esperanza de remedio está situada en la eficacia de la religión divina, tanto más odiada de los masones cuanto más temida por ellos, juzgamos que el remedio fundamental consiste en el empleo de esta virtud tan eficiente contra el común enemigo. Por consiguiente, todo lo que los Romanos Pontífices, nuestros antecesores, decretaron para impedir las iniciativas y los intentos de la masonería, todo lo que sancionaron para alejar a los hombres de estas sociedades o liberarlos de ellas, todas y cada una de estas disposiciones damos por ratificadas y las confirmamos con nuestra autoridad apostólica. Y, confiados en la buena voluntad de los cristianos, rogamos y suplicamos a cada uno de ellos en particular por su eterna salvación que tengan como un deber sagrado de conciencia el no apartarse un punto de lo que en esta materia ordenala Sede Apostólica.
Desenmascarar la masonería.
(22) A vosotros, venerables hermanos, os pedimos y rogamos con la mayor insistencia que, uniendo vuestros esfuerzos a los nuestros, procuréis con ahínco extirpar este inmundo contagio que va penetrando en todas las venas de la sociedad. Debéis defender la gloria de Dios y la salvación de los prójimos. Si miráis a estos fines en el combate, no ha de faltaros el valor ni la fortaleza. Vuestra prudencia os dictará el modo y los medios mejores de vencer los obstáculos y las dificultades que se levantarán. Pero como es propio de la autoridad de nuestro ministerio que Nos indiquemos algunos medios más adecuados para la labor referida, quede bien claro que lo primero que debéis procurar es arrancar a los masones su máscara, para que sea conocido de todos su verdadero rostro; y que los pueblos aprendan por medio de vuestro sermones y pastorales, escritas con este fin, las arteras maniobras de esas sociedades en el halago y en la seducción, la maldad de sus teorías y la inmoralidad de su acción. Que nadie que estime en lo que debe su profesión de católico y su salvación personal, juzgue serle lícito por ninguna causa inscribirse en la masonería, prohibición confirmada repetidas veces por nuestros antecesores.
Que nadie sea engañado por una moralidad fingida. Pueden, en efecto, pensar algunos que nada piden los masones abiertamente contrario a la religión y a la sana moral. Sin embargo, como toda la razón de ser de la masonería se basa en el vicio y en la maldad, la consecuencia necesaria es la ilicitud de toda unión con los masones y de toda ayuda prestada a éstos de cualquier modo.
Esmerada instrucción religiosa
(23) Es necesario, en segundo lugar, inducir por medio de una frecuente predicación a las muchedumbres para que se instruyan con todo esmero en materia religiosa. A este fin recomendamos mucho que en los escritos y en los sermones se expliquen oportunamente los principios fundamentales de la filosofía cristiana. El objetivo de estas exposiciones es sanar los entendimientos por medio de la instrucción y fortalecerlos contra las múltiples formas del error y las variadas sugestiones del vicio, contenidas especialmente en el libertinaje actual de la literatura y en el ansia insaciable de aprender.
Gran obra, sin duda. Pero en ellas será vuestro primer auxiliar y colaborador el clero si lográis con vuestros esfuerzos que salga bien formado en costumbres y bien equipado de ciencia. Pero una empresa tan santa e importante exige también la cooperación auxiliar de los seglares, que unan el amor de la religión y de la patria con la virtud y el saber. Unidas las fuerzas del clero y del laicado, trabajad, venerables hermanos, para que todos los hombres conozcan y amen como se debe a la Iglesia. Cuanto mayores sean este conocimiento y este amor, tanto mayores serán la huída y el rechazo de las sociedades secretas. Aprovechando justificadamente esta oportunidad, renovamos ahora nuestro encargo, ya repetido otras veces, de propagar y fomentar con toda diligencia la Orden Tercerade San Francisco, cuyas reglas con prudente moderación hemos aprobado hace poco. El único fin que le dio su autor, es atraer a los hombre a la imitación de Jesucristo, al amor de su Iglesia, al ejercicio de todas las virtudes cristianas. Grande, por consiguiente, es su eficacia para impedir el contagio de estas malvadas sociedades. Auméntese, pues, cada vez más esta santa asociación, de la cual podemos esperar muchos frutos, y especialmente el insigne fruto de que vuelvan los corazones a la libertad, fraternidad e igualdad jurídicas, no como absurdamente las conciben los masones, sino como las alcanzó Jesucristo para el género humano y las siguió San Francisco.Una libertad propia de los hijos de Dios, por la cual nos veamos libres de la servidumbre de Satanás y de la perversa tiranía de las pasiones; una fraternidad cuyo origen resida en Dios, Creador y Padre común de todos; una igualdad que, basada en los fundamentos de la justicia y de la caridad, no borre todas las diferencias entre los hombres, sino que con la variedad de condiciones, deberes e inclinaciones forme aquel admirable y armonioso conjunto que es propio naturalmente de toda vida civil digna y útilmente constituida.
Asociaciones obreras y patronales
(24) Existe, en tercer lugar, una institución, sabiamente establecida por nuestros mayores e interrumpida durante algún tiempo, que puede valer ahora como forma ejemplar para algo semejante. Nos referimos a los gremios de trabajadores, creados para defensa conjunta, al amparo de la religión, de sus propios intereses y de las buenas costumbres. Si nuestros mayores con el uso y experiencia de un largo espacio de tiempo comprobaron la utilidad de estas asociaciones, tal vez la experimentaremos mejor nosotros por su especial eficacia para burlar el poder de las sectas. Los que soportan la escasez con el trabajo de sus manos son en primer término los más dignos de caridad y de consuelo, pero además son los que están más expuestos a las seducciones de los malvados, que todo lo invaden con sus fraudes y engaños. Por lo cual hay que ayudarles con la mayor benignidad posible y hay que reunirlos en asociaciones honestas, para que no los arrastren las asociaciones infames. Por esta razón Nos deseamos grandemente ver restablecidas estas corporaciones en todas partes, para salvación del pueblo, de acuerdo con las necesidades de los tiempos, bajo los auspicios y patrocinio del episcopado. Y no es pequeño nuestro gozo al ver como vemos su actual restablecimiento en muchos lugares, así como también la fundación de asociaciones patronales. El fin común de estas dos clases de instituciones es ayudar a la virtuosa clase proletaria, socorrer y defender a sus hijos y a sus familias, fomentando en ellas, con la integridad de las buenas costumbres, el cultivo de la piedad y de la instrucción religiosa. Y en este punto no queremos pasar en silencio las Conferencias de San Vicente de Paúl, tan benemérita de las clases pobres y tan insigne por su ejemplo y acción. Sus obras y sus fines son conocidos por todos. Se dedica por entero al auxilio creciente de los menesterosos y de los que sufren, actuando con admirable sagacidad y modestia. Al querer pasar desapercibida, su eficacia es tanto mayor para ejercer la caridad cristiana y tanto más idónea para remedio de las miserias.
Educación de la juventud
(25) En cuarto lugar, para obtener más fácilmente lo que queremos, encomendamos con el mayor encarecimiento a vuestra fe y a vuestros desvelos la juventud, que es la esperanza de la sociedad humana. Consagrad a su educación la parte más principal de vuestra atención, y, por mucho que hagáis, nunca penséis haber hecho lo bastante para preservar a la adolescencia de las escuelas y maestros que puedan inculcarle el aliento malsano de las sectas. Exhortad a los padres, a los directores espirituales, a los párrocos para que insistan, al enseñar la doctrina cristiana, en avisar oportunamente a sus hijos y alumnos de la perversidad de estas sociedades, y que aprendan pronto a precaverse de las fraudulentas y variadas artimañas que suelen emplear sus propagadores para enredar a los hombres. No harían mal los que preparan a los niños para recibir la primera comunión si les aconsejan que hagan el firme propósito de no ligarse nunca con sociedad alguna sin decirlo antes a sus padres o sin consultarlo previamente con su confesor o con su párroco.
(26) Pero sabemos muy bien que todos nuestros comunes esfuerzos serán insuficientes para arrancar estas perniciosas semillas del campo del Señor si desde el cielo el dueño de la viña no secunda benignamente nuestros esfuerzos. Es necesario, por tanto, implorar con vehemente deseo un auxilio tan poderoso de Dios que sea adecuado a la extrema necesidad de las circunstancias y a la grandeza del peligro. Levántase insolente y como regocijándose ya de sus triunfos, la masonería. Parece como si no pusiera ya límites a su obstinación. Sus secuaces, unidos todos con un impío consorcio y por una oculta comunidad de propósitos, se ayudan mutuamente y se excitan los unos a los otros para la realización audaz de toda clase de obras pésimas. Tan fiero asalto exige una defensa igual: es necesaria la unión de todos los buenos en una amplísima coalición de acción y de oraciones. Les pedimos, pues, por un lado, que, estrechando las filas, firmes y de acuerdo resistan los ímpetus cada día más violentos de los sectarios; y, por otro lado, que levanten a Dios las manos y le supliquen con grandes gemidos para alcanzar que florezca con nuevo vigor el cristianismo, que goce la Iglesia de la necesaria libertad, que vuelvan al buen camino los descarriados, que cesen por fin los errores a la verdad y los vicios a la virtud. Tomemos como auxiliadora y mediadora a la Virgen María, Madre de Dios. Ella, que vencido a Satanás desde el momento de su concepción, despliegue su poder contra todas las sectas impías, en que se ven revivir claramente la soberbia contumaz, la indómita perfidia y los astutos engaños del demonio. Pongamos por intercesores al Príncipe de los Ángeles, San Miguel, vencedor de los enemigos infernales; a San José, esposo de la Virgen Santísima, celestial patrono de la Iglesia católica; a los grandes apóstoles San Pedro y San Pablo, sembradores e invictos defensores de la fe cristiana. Bajo su patrocinio y con la oración perseverante de todos, confiamos que Dios socorrerá oportuna y benignamente al género humano, expuesto a tantos peligros.
Y como testimonio de los dones celestiales y de nuestra benevolencia, con el mayor amor os damos in Domino la bendición apostólica a vosotros, venerables hermanos, al clero y al pueblo todo confiado a vuestro cuidado.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 20 de abril de 1884, año séptimo de nuestro pontificado.
Fuente:
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