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"Soy un hombre de armas, un soldado, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

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15 de marzo de 2018

LOS CUARENTA MÁRTIRES DE SEBASTE - 40 SOLDADOS ROMANOS DE LA XII LEGIÓN FULMINATA - "SEÑOR, CUARENTA ENTRAMOS EN LA BATALLA, CUARENTA CORONAS TE PEDIMOS". Fiesta 10 de Marzo.

Relieve en marfil, icono de Constantinopla, siglo X (Museo Bode, Berlín).
Los cuarenta mártires de Sebaste
Los Cuarenta Mártires de Sebaste o la Santa Cuarentena (en antiguo griego katharevousa Ἃγιοι Τεσσεράκοντα, en demótico Άγιοι Σαράντα) fueron un grupo de soldados romanos en la Legio XII Fulminata (Relámpago) cuyo martirio en el 320 d. C. se relata en martirologios tradicionales.
Los cuarenta mártires de Sebaste
Fueron asesinados cerca de Sebaste, en Armenia Menor, víctimas de la persecución de Licinio, quien, después del año 316, persiguió a los cristianos de Oriente. El relato más antiguo de su existencia y martirio lo proporciona el obispo Basilio de Cesarea (370-379), en una homilía pronunciada en la fiesta de los cuarenta mártires.
Los cuarenta mártires de Sebaste
La fiesta es en consecuencia más antigua que el episcopado de San Basilio, cuyo elogio sobre los mártires se pronunció tan sólo cincuenta o sesenta años después del martirio
Santos Cuarenta Mártires de Sebaste
FortyMartyrsofSebaste.JPG
NacimientoFecha desconocida
Fallecimiento320 d. C.
Sebaste, Turquía
Festividad9 de marzo (Iglesia oriental)
10 de marzo (Iglesia occidental)
“Aquellos soldados fueron sumergidos, por cristianos, en una piscina de agua helada.
A punto de morir, rezaban:
Cuarenta hemos entrado en la batalla, cuarenta coronas te pedimos.Uno de ellos se salió del agua y, entonces, el Espíritu Santo movió a uno de los perseguidores, que se metió allí para ocupar su puesto y ser testigo de Jesucristo. 
Pues nosotros hemos de comportarnos igual con nuestros hermanos.” (San Josemaría Escrivá)
Los cuarenta mártires de Sebaste
Era una fría noche en el campamento de Sebaste. Cuarenta jóvenes de unos veinte años, pertenecientes a la legión XII, conocida como Fulminata. Tras haber sido fieles a su religión, fueron condenados por el emperador Licinio a morir por congelación. A pesar de esto, estos cuarenta soldados afirmaron que ningún tormento les apartaría de su fe en Cristo.
 
Los cuarenta mártires de Sebaste
AÑO 320 CIUDAD DE SEBASTE (Armenia, Asia Menor)
El entonces emperador Licinio mandó publicar un decreto en el que se recogía que todo aquel que no renegara de su religión y pasara a adorar a los ídolos de la ciudad, sería condenado a muerte. En ese momento, cuarenta soldados de la XII Legión Fulminata se manifestaron delante del gobernador, declarando que ellos no estaban dispuestos a abandonar su religión.
Los cuarenta mártires de Sebaste
El gobernador no podía creer lo que estaba escuchando. Les explicó sus intenciones. Si no renegaban sufrirían insoportables tormentos, en cambio, si pasaban a adorar a los ídolos, recibirían grandes premios. Esto no hizo cambiar de opinión a los valientes soldados, que aceptaron con gran coraje el cumplimiento de cualquier tipo de castigo al que el gobernador les sometiese.
Los cuarenta mártires de Sebaste. Mural paleocristiano. Catacumba de santa Lucía, Siracusa, Sicilia. Desgraciadamente los mártires están en la parte picada.

Los cuarenta valientes fueron llevados a un oscuro calabozo, donde también fueron torturados. Nada de esto les hizo cambiar de parecer. La prisión se prolongó mucho tiempo, probablemente porque se aguardaban órdenes de comandantes superiores o incluso -dada la gravedad del caso- del mismo Licinio. Durante esta espera los presos, previendo su fin, escribieron su "testamento" colectivo por mano de uno de ellos, Melecio.
Los cuarenta Mártires de Sebaste - Icono ortodoxo griego de los Cuarenta Mártires
En este insigne documento, profundamente cristiano, los que iban a morir exhortan a parientes y amigos a desatender los bienes caducos de la tierra para preferir los bienes espirituales; saludan después a las personas que les son más queridas. El documento trae, como de costumbre, los nombres de los cuarenta mártires, y de ahí los nombres fueron copiados después en otros documentos, con pequeñas divergencias de grafía.
Iglesia de los 40 Santos Mártires de Sebaste en Macedônia
FUERON CONDENADOS A MORIR DE FRÍO SOBRE UN ESTANQUE HELADO.
Una vez llegada la sentencia, los cuarenta fueron condenados a morir de aterimiento: debían estar expuestos desnudos por la noche, en pleno invierno, sobre un estanque helado, y ahí aguardar su fin. El lugar elegido para la ejecución parece que fue un amplio patio delante de las termas de Sebaste, donde los condenados serían sustraídos a la curiosidad y a la simpatía del público y a la vez vigilados por los empleados de las termas.
Capilla de los Cuarenta Mártires en la Iglesia del Santo Sepulcro, Jerusalén.
Más tarde, sobre el lugar del martirio se construyó una iglesia, y justamente en esta iglesia parece que San Gregorio de Nisa pronunció sus discursos en honor de los mártires. Sobre esa explanada helada, a una temperatura bajísima, los tormentos de esos cuerpos desnudos debieron de ser espantosos.
San Melitón y Compañeros
Para aumentar el sufrimiento de las víctimas, había sido dejado abierto de intento el ingreso de las termas, del cual salían juntamente con la luz los chorros de vapor del calidarium: para los martirizados era una visión potentísima, puesto que bastaban pocos pasos para salir de las angustias y recuperar esa vida que se estaba yendo de sus cuerpos minuto a minuto.
Legio XII Fulminata (Relámpago)
Las horas pasaban terriblemente monótonas: ninguno de los condenados se alejaba de la explanada helada. San Basilio nos cuenta que se animaban mutuamente a permanecer fieles hasta la muerte con esta oración:
“Señor, cuarenta entramos en la batalla, cuarenta coronas te pedimos”.
Los cuarenta mártires de Sebaste
Los soldados que los custodiaban asistían como estupefactos a la escena. De repente uno de los condenados, extenuado por los espasmos, salió del estanque y se arrastró hacia la puerta iluminada. Al ver esto, uno de los vigilantes, movido por la entereza de los mártires, decidió reemplazar él mismo al cobarde completando nuevamente el número de cuarenta. Después de quitarse los vestidos, se proclamó cristiano y se tendió sobre el hielo entre los otros condenados, muriendo juntamente con sus compañeros de suplicio. Era el 9 de marzo del año 320.
Iglesia ortodoxa de los cuarenta mártires de Sebaste, en Bitola, Macedonia.
DEVOCIÓN
El martirio de los cuarenta soldados de la legión XII Fulminata fue muy celebrado en la antigüedad cristiana por la valentía de los mismos y su constancia en medio de los tormentos.
La veneración hacia los Cuarenta Mártires fue muy popular en Oriente, aunque también en Occidente fue extendiéndose paulatinamente. Son un gran ejemplo de unidad y de fraternidad, así como de fortaleza y fidelidad.
LOS NOMBRES DE LOS CUARENTA MÁRTIRES
El Menaion de la Iglesia Ortodoxa Oriental enumera los nombres de los cuarenta mártires de la siguiente manera:
Hesychius, Meliton, Heraclius, Smaragdus, Domnus, Eunoicus, Valens, Vivianus, Claudius, Priscus, Theodulus, Euthychius, John, Xantheas, Helianus, Sisinius, Cyrion, Angius, Aetius, Flavius, Acacius, Ecditius, Lysimachus, Alexander, Elias, Candidus, Theophilus, Dometian, Gaius, Gorgonius, Leontius, Athanasius, Cyril, Sacerdon, Nicholas, Valaerius, Philoctimon, Severian, Chudion, and Aglaius.7

Según Antonio Borrelli, sus nombres eran:
Aetius, Eutychius, Cyrius, Theophilus, Sisinnius, Smaragdus, Candidus, Aggia, Gaius, Cudio, Heraclius, John, Philotemon, Gorgonius, Cirillus, Severianus, Theodulus, Nicallus, Flavius, Xantius, Valerius, Aesychius, Eunoicus, Domitian, Domninus, Helianus, Leontius (Theoctistus), Valens, Acacius, Alexander, Vicratius (Vibianus), Priscus, Sacerdos, Ecdicius, Athanasius, Lisimachus, Claudius, Ile, Melito and Eutychus (Aglaius).8
Los cuarenta mártires de Sebaste
XII LEGIÓN FULMINATA
La Legio XII Fulminata (duodécima legión «relámpago») fue una legión romana, también conocida como Paterna, Victrix, Antiqua, Certa Constans y Galliena, formada por Julio César en el año 58 a. C. y que lo acompañó durante la Guerra de las Galias hasta el 49 a. C. La unidad estaba aún guardando el río Éufrates cruzando cerca de Melitene a comienzos del siglo V. El emblema de la legión era un rayo (fulmen). En siglos posteriores pasó a llamarse de forma vulgar pero incorrectamente la Legio Fulminatrix, la legión fulminadora.
Emblema de la legión era un rayo (fulmen)
Referencias
7. ↑ Menaion of the Orthodox Church, VII: March, Liberty TN: St. John of Kronstadt Press, 1996, p. 57, ISBN 0-912927-70-4. Vespers Aposticha, Doxastichon.
8. ↑ (en italiano) Santi Quaranta Martiri di Sebaste
Fuente:
http://www.primeroscristianos.com/index.php/quien-era/item/1229-los-40-martires-de-sebaste
https://es.wikipedia.org/wiki/Legio_XII_Fulminata

6 de abril de 2013

LOS CIENTO VEINTE MÁRTIRES DE PERSIA


Los Ciento Veinte Mártires de Persia. Se ignoran los nombres de estos mártires, pero según la tradición, en el reinado de Sapor II de Persia, más de cien cristianos fueron martirizados el mismo día, en Seleucia de Tesifonte. Entre ellos, había nueve vírgenes consagradas a Dios; el resto eran sacerdotes, diáconos y monjes. 
Como todos se negaron a adorar al sol, fueron encarcelados durante seis meses en sucias prisiones. Una rica y piadosa mujer, llamada Yaznadocta les ayudó, enviándoles alimentos. 
Yaznadocta se las arregló para averiguar la fecha en que los mártires iban a ser juzgados.La víspera, organizó un banquete en su honor, fue a visitarles en la prisión y regaló a cada uno un vestido de fiesta. A la mañana siguiente, volvió muy temprano y les anunció que iban a comparecer ante el juez y que aún tenían tiempo de implorar la gracia de Dios para tener el valor de dar su sangre por tan gloriosa causa. 
El juez prometió nuevamente la libertad si adoraban al sol, pero ellos contestaron que estaban dispuestos a dar la vida por Dios. Fueron condenados a morir decapitados y Yaznadocta consiguió los cadáveres y los quemó para evitar que fuesen profanados.

4 de marzo de 2013

LOS 51 CLARETIANOS MÁRTIRES DE BARBASTRO, ASESINADOS POR EL FRENTE POPULAR EN LOS PRIMEROS DÍAS DE LA GUERRA CIVIL

La historia
Barbastro, de unos 8000 habitantes en aquella época, se había convertido en un punto estratégico desde la perspectiva militar, debido a la existencia de cuarteles y de un comité revolucionario de la CNT perfectamente organizado. En aquel momento, la comunidad de misioneros claretianos estaba formada por 60 personas: 9 sacerdotes, 12 hermanos y 39 estudiantes, entre ellos dos argentinos que se libraron del martirio debido a su procedencia extranjera y que serían claves para conocer los hechos que allí ocurrieron.

La casa de la comunidad claretiana fue asaltada el 20 de julio de 1936 por milicianos revolucionarios. Los tres padres superior, prefecto y ecónomo fueron arrestados. El resto de claretianos fueron trasladados al colegio de los Padres Escolapios, donde fueron encerrados en el salón de actos, cárcel de retención para los claretianos antes de sus fusilamientos.

Por las ventanas, el populacho trataba de verles, entre ellos Trini, la Pallaresa (intrepretada por Elena Furiase) que se pasaba las horas tratando de ver al seminarista Esteban Casadevall, del que se había enamorado porque, según ella, se parecía a Rodolfo Valentino.

Los carceleros buscaban la apostasía de los jóvenes aspirantes a sacerdotes, por lo que, por ejemplo, dejaron libertad en alguna ocasión para que mujeres y prostitutas entraran al salón, sin ningún tipo de respuesta por parte de los seminaristas. 
Con respecto a su vida cristiana, conservaron el hábito de comunión diaria mientras pudieron, introduciendo las formas en el cesto del desayuno. En el salón se rezaba de con­tinuo, en pequeños grupos y susurrando, evitando siempre la atención de los guardias, que lo habían prohibido también. 

A algunos claretianos les ofrecieron la libertad como una forma de pagar favores anteriores o porque eran conocidos de los carceleros, pero antepusieron la liberación de toda la comunidad a la suya individual, por lo que finalmente fueron martirizados.

Los claretianos encarcelados durante semanas dejaron su testimonio escrito en los lugares más insospechados del salón de actos: en el taburete del piano, en las tablas del salón, en las paredes...

Los padres superiores fueron fusilados el 2 de agosto, el resto los días 12, 13, 15 y 18 de agosto de 1936. Junto a los Superiores, fue martirizado Ceferino Giménez el Pelé, gitano de misa y comunión diaria que a pesar de la insistencia de su hija Pepita no abandonó su rosario y da testimonio de su fe con su vida. 

Además, el obispo Florentino Asensio, preso en su propio palacio desde el 19 de julio, trasladado al colegio de los Escolapios el día 23, fue torturado y asesinado el día 9 de agosto.

Los Mártires de Barbastro fueron beatificados por el papa Juan Pablo II el 25 de octubre de 1992.
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=27962

12 de julio de 2012

PROTOMÁRTIRES DE LA IGLESIA DE ROMA, VÍCTIMAS DE LA PERSECUCIÓN DE NERÓN DESPUÉS DEL INCENDIO DE ROMA, QUE TUVO LUGAR EL 19 DE JULIO DEL AÑO 64

Episodios horrendos como el de las antorchas humanas, rociadas con brea y dejadas ardiendo en los jardines de la colina Oppio, o como aquel de mujeres y niños vestidos con pieles de animales y dejados a merced de las bestias feroces en el circo, fueron tales que suscitaron un sentido de compasión y de horror en el mismo pueblo romano. “Entonces —sigue diciendo Tácito—se manifestó un sentimiento de piedad, aún tratándose de gente merecedora de los más ejemplares castigos, porque se veía que eran eliminados no por el bien público, sino para satisfacer la crueldad de un individuo”, Nerón. La persecución no terminó en aquel fatal verano del 64, sino que continuó hasta el año 67.
Entre los mártires más ilustres se encuentran el príncipe de los apóstoles, crucificado en el circo neroniano, en donde hoy está la Basílica de San Pedro, y el apóstol de los gentiles, san Pablo, decapitado en las “Acque Galvie” y enterrado en la vía Ostiense. Después de la fiesta de los dos apóstoles, el nuevo calendario quiere celebrar la memoria de los numerosos mártires que no pudieron tener un lugar especial en la liturgia.

5 de noviembre de 2011

MÁRTIRES DE NUESTRO TIEMPO."TAMBIÉN HOY ENCONTRAMOS DIFICULTADES INTERNAS Y EXTERNAS, TAMBIÉN HOY TOPAMOS CON EL ODIO A LA FE Y EL DESPRECIO DE DIOS"

Monseñor Demetrio Fernández González
El domingo 6 de noviembre la Iglesia católica celebra la memoria de los mártires de la persecución religiosa en España en la década de los años 30. Se cumple en este año el 75 aniversario del cruento martirio de miles y miles de españoles que dieron su vida por Jesucristo, confesando abiertamente su fe y rubricándola con su sangre. No hay amor más grande. En torno a un millar ya han sido beatificados y varios miles de ellos están en proceso de ser declarados mártires de Cristo. La Iglesia sigue con cada uno de ellos un minucioso proceso de análisis de su muerte, de los motivos de su muerte y de cómo afrontaron ellos ese trance supremo. 

Los mártires no son simplemente caídos de uno o de otro bando. Los mártires están por encima de esas banderías o partidismos. Los mártires no cayeron en el frente, en la línea de batalla, donde las balas se entrecruzan, sino que fueron buscados en sus casas, fueron arrestados y llevados a la cárcel y fueron ejecutados simplemente por ser cristianos, por ser curas o monjas, por ser de Acción Católica o de la Iglesia. Fueron ejecutados por odio de la fe. Esa rabia y ese odio contra Dios y contra la fe católica se convirtió en una ocasión de expresar un amor más grande, un amor que muere perdonando a los verdugos, un amor que muere cantando lo más bonito del corazón humano. Una vez más, el odio no es la última palabra. La última palabra es el amor, porque Dios es amor. 

La Iglesia no celebra la crueldad de las torturas, ni trae a la memoria la impiedad de los verdugos, y menos aún la ideología que sustenta ese odio. La Iglesia celebra el amor más grande que cada uno de sus hijos ha sido capaz de expresar. “Ellos vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron y no amaron tanto su vida que temieran la muerte; por eso, estad alegres cielos y los que allí habitáis” (Ap 12,11). En cada uno de ellos se ha cumplido el contraste del odio de quienes les mataron con el amor que había en su corazón, y ha vencido el amor. La Iglesia celebra ese amor, que sólo puede habitar en el corazón humano como un regalo de Dios, que los ha fortalecido en el momento supremo. 

En nuestra diócesis de Córdoba, en la Iglesia santa que camina en nuestra tierra, ha brotado ese amor con abundantes frutos. Nuestra diócesis es una diócesis de mártires, también en el siglo XX. Muchos de ellos ya han sido beatificados, ya han sido propuestos por la Iglesia como ejemplo de amor y de entrega. Baste recordar al beato Bartolomé Blanco, de Pozoblanco, patrono de la juventud católica de nuestra diócesis. Otros muchos (sacerdotes, religiosos/as y seglares) están en proceso de ser declarados un día mártires de Cristo. A todos los recordamos llenos de gratitud y de emoción. A los ya beatificados, con el culto solemne que la Iglesia tributa a sus santos. A los que están todavía en proceso, con el culto privado y la certeza contenida hasta que la Iglesia los declare mártires. A todos, los miramos con admiración y nos sentimos impulsados por su valentía y entrega a vivir cada uno de nosotros nuestra vida cristiana en esa estela de amor en la que han vivido tantísimos santos a lo largo de la historia. 

Los santos son nuestros hermanos mayores, los que van delante de nosotros y nos ayudan a recorrer el camino de la vida. Ellos nos dicen que sólo el amor vencerá, el amor que disipa todo egoísmo, el amor que nos lleva a entregarnos y a gastar nuestra vida en el servicio de Dios y del prójimo, el amor que nos hará crecer hasta llegar a la plenitud de la santidad que Dios nos tiene preparada a la medida de Cristo. Los santos son los que han cambiado el rumbo de la historia. Los santos son los mejores hijos de la Iglesia y de la humanidad. 

La memoria de nuestros mártires –tantísimos mártires de nuestro tiempo– es un nuevo estímulo para seguir a Jesucristo en nuestros días. También hoy encontramos dificultades internas y externas, también hoy topamos con el odio a la fe y el desprecio de Dios. Por eso, también hoy –y más que nunca– estamos llamados a vivir un amor que supera las fuerzas humanas y que nos viene de Dios como les vino a los mártires a quienes hoy recordamos.

Carta Pastoral con motivo de la celebración de la memoria de los mártires españoles perseguidos por causa religiosa en la década de los 30, que será el 6 de noviembre.
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=18653