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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

7 de febrero de 2013

SAN TEODORO DE HERACLEA. MÁRTIR. POR SOBRENOMBRE: STRATELATES (GENERAL DEL EJÉRCITO). 7 DE FEBRERO - †: 306 - PAÍS: GRECIA

Probablemente muchas personas se sorprenderían de saber que un oficial del ejército podía también ser un cristiano de convicciones profundas. El testimonio de San Teodoro demuestra que ninguna ocupación digna es una barrera a la santidad

Entre los mártires a quienes los griegos honran con el título de «megalomártir» (es decir, gran mártir), tales como san Jorge, san Pantaleón y otros, se distinguen cuatro: 
  • san Teodoro de Heraclea, por sobrenombre Stratelates (general del ejército); 
  • san Teodoro de Amasea, apodado Tiro (el recluta); 
  • san Procopio y 
  • san Demetrio. 

De san Teodoro de Heraclea, de quien ahora nos ocupamos, se dice que había sido general de las fuerzas de Licinio y gobernador de una gran porción de Bitinia del Ponto, y de Paflagonia. 
Se supone que el santo residió en Heraclea en el Ponto, ciudad originalmente griega fundada por una colonia de Megara, y que ahí mismo fue donde, de acuerdo con una leyenda, murió mártir, siendo decapitado por su fe después de haber sido cruelmente torturado por orden del emperador Licinio. 

Todo el asunto ha sido cuidadosamente estudiado por el padre H. Delehaye en su libro "Les Légendes grecques des saints militaires" (1909). 
En su opinión solo hubo un Teodoro, probablemente mártir y posiblemente soldado de profesión. 
Parece ser que su culto comenzó hace mucho tiempo en Euchaita, una población pequeña en el Helesponto y que desde ahí se difundió a otras partes. 
Poco a poco, algunos hagiógrafos fueron introduciendo muchos detalles ficticios y contradictorios en su historia, sin preocuparse en absoluto de si lo que escribían se apegaba a la verdad histórica. 
Con el tiempo las divergencias llegaron a ser tan notorias, que fue necesario recurrir a la hipótesis de dos San Teodoros diferentes: el Stratelates y el Tiro, pero aun así sus biografías se sobreponen y no puede sacarse gran cosa en claro. 

Uno de los elementos fabulosos introducidos en ciertas versiones de la historia, es la lucha con un dragón. Este detalle aparece en la leyenda de san Teodoro mucho antes que en la de san Jorge. Por eso no es raro encontrar imágenes y cuadros en los que aparece montado a caballo, traspasando al dragón con una lanza, lo que se presta a identificarlo erróneamente. 

Vida de San Teodoro de Heraclea 
Uno de los mártires orientales provenientes del mundo de la milicia. Fue capitán de soldados. Hizo honor a su nombre -Teodoro es Adorador de Dios- con el testimonio de su sangre derramada. Ejerce el mando en tiempos del emperador Licinio. Murió mártir, en Heraclea, por el año 319, defendiendo la fe y sabiendo anteponer a su lealtad de soldado la preeminencia de obedecer a Dios. 

El resto es otro cantar. Muchos consideran los relatos como producto de la fábula que se hace en torno a su persona y a su entrega; puede que tengan razón. Siendo sinceros, también nosotros encontramos dificultades para aceptar el relato tal cual nos lo entrega el tiempo sin pasarlo por la criba de la historia que lo purifique. Muy probablemente hay elementos del relato bordados en el telar de la leyenda. 

Porque dicen que pasaba su valiente vida librando las tierras de alimañas, monstruos y dragones. Y donde se resalta su condición de hombre de fe es en una de las caminatas que hacía el emperador visitando el imperio, revisando sus fuerzas militares y comprobando el estado de las posiciones. En esta ocasión, lleva consigo todas las imágenes idolátricas de los dioses romanos. Son ricas y minuciosamente trabajadas por los artistas palatinos. Quiere donarlas a sus tropas para que le sirvan de protección en las campañas. 

El capitán Teodoro hace los honores del recibimiento. Luego, de modo ingenuo y servicial, pide permiso al emperador para que las estatuas de los dioses paganos sean depositadas en las dependencias de su casa con el pretexto de custodiarlas y perfumarlas. Así -asegura con pillería- estarán más vistosas a la hora de ser presentadas al gran público. Y lo más ocurrente que resuelve es destruir las imágenes de los dioses falsos, obtener el oro que las recubre y posteriormente donarlo a los pobres para que remedien sus miserias. 

¡Claro que con su actuación alegre y decidida da un testimonio de dónde tiene puestos sus valores y de en quién tiene depositada su fe! Pero le valió el martirio por degüello precedido de incontables tormentos que ya están previstos en los relatos de las actas martiriales tardías. Sí, se habla de sus muchas heridas sanadas por ángeles y de conversiones multitudinarias de testigos presenciales al comprobar su firmeza hasta el último momento de su muerte. 

En el cielo nos encontraremos con Teodoro, el capitán de Heraclea y, si lo cree oportuno, nos contará la verdad de lo que pasó. No deja por ello de animar nuestra existencia conocer lo que los ancestros dijeron de este intrépido santo soldado pícaro, queriendo personificar en él que la fe no está reñida con el sentido práctico y que la valentía profesional debe acompañar a la fortaleza que da la entrega a Dios. 
(Fuente: archimadrid.es)
El testimonio escrito más antiguo que poseemos sobre el culto de San Teodoro es un panegírico del mártir atribuido a San Gregorio de Nisa (Migne, PG., vol. XLVI, pp. 736-748). Aun cuando se dudara de si fuera auténtico pertenece a la época de fines del siglo cuarto o principios del siglo quinto. 
En la obra mencionada se ha hecho una selección de lo más sobresaliente de las vidas griegas de los dos santos Teodoro, hecha por el P. Delehaye. 
Una antigua homilía armenia sobre el santo, ha sido traducida al inglés por el Prof. Conybeare en su Monuments of Early Christianity (pp. 217-238). 
Por lo que se refiere a San Teodoro en arte, véase Künstle, Ikonographie, (pp. 551-552) quien hace referencia en particular a un artículo por Hengstenberg, Der Drachenkampf d. hl. Theodor, en Oriens Christianus, 1912 pp. 18 ss. y de Wilpert, Die romischen Mosaiken. pp. 106-107. 
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI

Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.org/lectura/santoral.php?idu=600

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