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"Soy un hombre de armas, un soldado, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

11 de febrero de 2019

LA SEÑAL DE LA CRUZ-SANTIGUARSE. SIGNIFICADO ¿CUÁNDO NACIÓ ESTA COSTUMBRE?.

«EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN»
Cada vez que nos santiguamos llevamos a la práctica una gran lección de teología en la vida diaria: ponemos la cruz de Cristo desde nuestra cabeza a nuestro corazón y del hombro izquierdo al derecho, para que Jesús bendiga nuestros pensamientos, nuestros amores y el trabajo de nuestras manos, a la vez que invocamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, tres personas distintas en la unidad de un solo Dios verdadero.
La historia de la señal de la cruz tiene su origen en un pasado tan lejano como Tertuliano, el padre de la iglesia primitiva que vivió entre los años 160 a 220 d.C. Tertuliano escribió,
“En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz.”
Originalmente, se trazaba una pequeña cruz en la frente con el pulgar o un dedo. Mientras que resulta difícil señalar exactamente cuándo se cambió el trazo de la pequeña cruz en la frente a la moderna práctica de trazar una larga cruz desde la frente hasta el pecho y de hombro a hombro, lo que si sabemos es que este cambio ocurrió por el siglo XI d.C., cuando el Libro de Oración del Rey Enrique menciona una instrucción de
“marcar con la santa cruz los cuatro lados del cuerpo.”
LA SEÑAL DE LA CRUZ EN LA VIDA DEL CRISTIANO
Hacer la señal de la cruz, santiguarse, es una costumbre cristiana que tiene sus raíces en los primeros tiempos de la Iglesia, como vemos en los textos que aparecen a continuación…

1. Haced la señal de la cruz al comer, al beber, cuando os sentáis y cuando os acostáis, y para decirlo en una palabra, en todos tiempos y en todas ocasiones. (SAN CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis 4, 3)

2. En todas las cosas de nuestra religión nos valemos de la señal de la cruz. Por esto la cruz se llama signo, porque usamos de ella con el fin de que no se acerque mal alguno que nos infecte. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Sobre la adoración de la preciosa Cruz, 257)

3. Que nadie se avergüence de los símbolos sagrados de nuestra salvación […]; llevemos mas bien por todas partes, como una corona, la Cruz de Cristo. Todo, en efecto, entra en nosotros por la Cruz. Cuando hemos de regenerarnos, allí esta presente la Cruz; cuando nos alimentamos de la mística comida; cuando se nos consagra ministros del altar; cuando se cumple cualquier otro misterio, allí esta siempre este símbolo de victoria. De ahí el fervor con que lo inscribimos y dibujamos, en nuestras casas, sobre las paredes, sobre las ventanas, sobre nuestra frente y en el corazón. Porque este es el signo de nuestra salvación, el signo de la libertad del genero humano, el signo de la bondad de Dios para con nosotros (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilía sobre San Mateo, 54)

4. Todos los suplicios parecen crueles, pero sólo el de la cruz atrae maldición: Maledictus a Deo est qui pendet in ligno (Deut. 21, 23). Pero he aquí que lo que era maldición se ha convertido en objeto de amor y de deseo. No hay mejor joya en la corona imperial que la cruz que la remata […]. En las casas, en las calles, en el desierto, en los caminos, en los montes, en las cascadas, en las colinas, en el mar, en el bosque, en las islas, en los lechos y en los vestidos, en las armas y en los talamos, en los convites y en los vasos religiosos, en las joyas y en las paredes decoradas, en los cuerpos de los animales enfermos, en los cuerpos de los hombres posesos, en la guerra, en la paz, en el día y en la noche…, todos buscan su inefable gracia. Nadie se avergüenza de este signo de la cruz. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilía sobre San Mateo, 54)

5. La cruz nos trae admirable utilidad: ella nos sirve de arma saludable y es un escudo impenetrable contra los ataques del demonio. Armémonos con la cruz en la guerra que nos hace, no llevándola solamente como estandarte, sino sufriendo los trabajos que son el verdadero aparato de la cruz. (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilía sobre la Epístola a los Filipenses, 13, 355)

6. Los fieles tienen la costumbre de armarse con la señal de la santa cruz, y nosotros nos hemos servidosiempre de ella para destruir los enredos y celadas del demonio y resistir a sus ataques, porque consideramos la cruz como un muro impenetrable; en ella ponemos toda nuestra gloria, y creemos que nos procura la salud: por esto el grande Doctor, San Pablo, escribe que sentiría gloriarse en otra cosa que no fuese la cruz de Jesucristo. (SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA, Sobre Isaías, 4, 6)

7. (Jesús…) Caminaba hacia el lugar donde iba a ser sacrificado llevando su Cruz. Gran espectáculo; pero si lo mira la impiedad, gran burla; si lo mira la piedad, gran misterio; si lo mira la impiedad, prueba de ignominia enorme; si lo mira la piedad, gran fundamento de nuestra fe; si lo mira la impiedad, se reirá viendo al Rey llevar un leño en lugar de un cetro; si lo mira la piedad, verá que el Rey lleva el madero donde ha de ser clavado, el mismo madero que después será colocado en la frente de los reyes. Despreciado ante los ojos de los impíos en lo mismo que se glorían después los corazones de los santos. Pablo habrá de decir: Lejos de mí gloriarme como no sea en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo (Gal 6, 14). Cargaba sobre sus hombros la misma Cruz y llevaba en alto el candelero de esa antorcha que ha de arder sin que se coloque debajo del celemín. (SAN AGUSTÍN, Tratado sobre el Evangelio de San Juan, 117)

8. El madero en que están fijos los miembros del hombre que muere, es también la cátedra del maestro que enseña. (SAN AGUSTÍN, Tratado sobre el Evangelio de San Juan, 119)
CINCO PUNTOS CENTRALES PARA ENTENDER EL BASAMENTO DE LA SANTA CRUZ
El signo de la cruz es una ceremonia 
Un movimiento en forma de cruz no tiene nada que sea bueno o malo, digno de alabanza o no.
Sin embargo, cuando este signo se emplea para honrar a Dios se convierte en una ceremonia santa, que Dios usa para muchos fines buenos.
Es una ceremonia cristiana 
La cruz, junto con todo lo que representa, es una locura para los paganos y un escándalo para los judíos.
Los paganos y otros infieles también han usado esta señal, pero como algo prestado, como un signo no de su religión sino de la nuestra, y de esta manera, es una marca del cristianismo.
Esta ceremonia representa la Pasión de Jesucristo 
Este es su primer y principal fin, sobre el cual todos los demás dependen.
Y que sirve para diferenciarlo de varias otras ceremonias cristianas que sirven para representar otros misterios.
La Señal de la Cruz consiste en un movimiento voluntario
Que depende de la voluntad y se produce inmaterialmente.
Que lo diferencia de los signos permanentes, grabados o marcados en materiales duraderos.
Representa la Pasión haciendo un movimiento simple
Que es lo que diferencia la Señal de la Cruz de la Eucaristía.
Porque la Eucaristía representa la Pasión por la identidad perfecta de aquel que se ofrece en ella y fue ofrecido en la Cruz.
La Señal de la Cruz, sin embargo, representa la Pasión por un movimiento simple que reproduce la forma de la Crucifixión.
20 COSAS QUE SIGNIFICAMOS CUANDO HACEMOS LA SEÑAL DE LA CRUZ

1 – Es una Oración

Se debe empezar y terminar nuestras oraciones con la Señal de la Cruz.
Tal vez sin darnos cuenta que el signo es en sí mismo es una oración.
No es un gesto vacío. El signo de la cruz es una potente oración.


2 – Nos abre a la gracia

Como un sacramental, la señal de la cruz nos prepara para recibir la bendición de Dios y nos dispone a cooperar con su gracia.


3 – Santifica el día

Como un acto repetido a través de momentos clave de cada día, la señal de la cruz santifica nuestro día.


4 – Nos Compromete todo el ser con Cristo

Nuestra mano en movimiento desde la frente a nuestro corazón y luego a ambos hombros, está pidiendo la bendición de Dios para nuestra mente, nuestras pasiones y deseos, nuestros propios cuerpos.
En otras palabras, con la señal de la cruz, el cuerpo y el alma, la mente y el corazón, se encomienda a Cristo.

5 – Recordamos la Encarnación

Nuestro movimiento es hacia abajo, desde la frente a nuestro pecho “porque Cristo descendió de los cielos a la tierra” escribió el Papa Inocencio III en sus instrucciones para hacer la Señal de la Cruz.
Juntando dos dedos, ya sea el dedo pulgar con el dedo anular o con el dedo índice, también se representa las dos naturalezas de Cristo.

6 – Recuerda la Pasión de Nuestro Señor

Fundamentalmente, al trazar los contornos de una cruz en nosotros mismos, estamos recordando la crucifixión de Cristo.
Este recuerdo se profundiza si mantenemos nuestra mano derecha abierta, con los cinco dedos para recordar las cinco llagas de Cristo.

7 – Afirma la Trinidad

Al invocar el nombre de Dios: al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, estamos afirmando nuestra creencia en un Dios trino.
Esto también se ve reforzada por el uso de tres dedos para hacer la señal, de acuerdo con el Papa Inocencio III.

8 – Centra nuestra oración en Dios

Una de las tentaciones en la oración es que se dirija a Dios tal como lo concebimos a Él, el hombre de arriba, nuestro amigo, una especie de genio cósmico, etc.
Cuando esto sucede, nuestra oración se hace más sobre nosotros que sobre un encuentro con el Dios vivo.
La señal de la cruz nos centra inmediatamente en el verdadero Dios.
Cuando invocamos a la Trinidad, fijamos nuestra atención en el Dios que nos hizo, y no en el Dios que hemos tomado.
Arroja nuestras imágenes a un lado y dirige nuestras oraciones a Dios como él mismo ha revelado ser: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

9 – Afirma la procedencia del Hijo y del Espíritu

En primer lugar, al levantar nuestra mano a la frente recordamos que el Padre es la primera persona de la Trinidad.
Al bajar la mano expresamos que el Hijo procede del Padre.
Y al terminar con el Espíritu Santo a los lados, queremos decir que el Espíritu procede del Padre y del Hijo, según Francisco de Sales.

10 – Confiesa nuestra fe

Al afirmar nuestra creencia en la encarnación, la crucifixión y la Trinidad, estamos haciendo una especie de mini-confesión de fe en palabras y gestos, proclamando las verdades fundamentales de la religión.

11 – Invoca el poder del nombre de Dios

En la Escritura, el nombre de Dios tiene poder.
En Filipenses 2:10, San Pablo nos dice que “en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de lo que están en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra.”
Y, en Juan 14: 13-14, Jesús mismo dijo: “Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré. “

12 – Somos Discípulos de Cristo

El que quiera seguir a Cristo “debe negarse a sí mismo” y “tomar su cruz”, como Jesús dijo a los discípulos en Mateo 16:24.
“He sido crucificado con Cristo” escribe San Pablo en Gálatas 2:19.
Al proclamar el signo de la cruz proclamamos nuestro sí a esta condición del discipulado.

13 – Pedimos apoyo en nuestro sufrimiento

Cruzando los hombros pedimos a Dios que nos lleve en hombros en nuestro sufrimiento.

14 – Reafirmamos nuestro bautismo

Usando las mismas palabras con las que fuimos bautizados, la señal de la cruz es un “resumen y re-aceptación de nuestro bautismo” de acuerdo con el entonces cardenal Joseph Ratzinger.

15 – Invierte la maldición

La señal de la cruz recuerda el perdón de los pecados y la reversión de la caída, al pasar “de la parte izquierda de la maldición a la derecha de la bendición”, según de Sales.
El movimiento de izquierda a derecha también significa nuestro paso futuro de la actual miseria a la gloria futura, así como Cristo “ha pasado de la muerte a la vida y del Hades al Paraíso”, escribió el Papa Inocencio II.

16 – Nos rehacemos a nosotros mismos a la imagen de Cristo

En Colosenses 3, San Pablo utiliza la imagen de la ropa para describir cómo nuestra naturaleza pecaminosa se transforma en Cristo.
Los Padres de la Iglesia vieron una conexión entre este verso y el despojo de Cristo en la cruz, enseñando que despojarse de la vieja naturaleza en el bautismo nos pone en una nueva era de participación con Cristo en su crucifixión.
Por lo tanto, al hacer la señal de la cruz, nos estamos identificando radicalmente a nosotros mismos con la totalidad de la crucifixión.

17 – Nos marca para Cristo

Por ejemplo, un pastor marca a sus ovejas como su propiedad.
Al hacer la señal de la cruz nos marcamos nosotros mismos como pertenecientes a Cristo, nuestro verdadero pastor.

18 – Nos Aleja del diablo

La señal de la cruz es una de las mismas armas que utilizamos en la batalla con el diablo.
Como un predicador medieval llamado Aelfrico declaró:
“Un hombre puede mover maravillosamente las manos sin crear ninguna bendición a menos que haga la señal de la cruz. Pero, si lo hace, el demonio estará pronto lleno de miedo a causa del signo victorioso“.

19 – Nos Sella en el Espíritu

En 2 Corintios 1:22, San Pablo escribe “y el que nos marcó con su sello y nos dio en arras el Espíritu en nuestros corazones”.
Al hacer la señal de la cruz, estamos una vez más sellándonos en el Espíritu, invocando Su intervención poderosa en nuestras vidas.

20 – Somos Testigo ante otros

Como gesto en público, la señal de la cruz es una forma sencilla para testimoniar nuestra fe a otros.
“No nos avergoncemos luego de confesar al Crucificado. Sea la Cruz nuestro sello, hecho con denuedo con nuestros dedos sobre nuestra frente, y sobre todo. Sobre el pan que comemos, y las copas que bebemos; en nuestras idas y venidas; antes de nuestro sueño, cuando nos acostamos y cuando nos levantamos; cuando estamos en el camino, y cuando estamos en casa”, escribió San Cirilo de Jerusalén.
UNA AFIRMACIÓN PARA COMENZAR BIEN EL DÍA, QUE HAY QUE ALENTAR

Es bueno comenzar el día haciendo el signo de la Cruz, orando “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén”.

Pero hacerlo bien, sin prisa y poniendo atención a lo que eso significa.
Por eso los movimientos deben ser lentos, amplios.
Y debemos experimentar plena conciencia de cada palabra y gesto que estamos haciendo.
Nuestros pensamientos y nuestro corazón deben estar involucrados en ese acto.
Cuando tocamos nuestra frente al comenzar el signo, ponemos a disposición nuestro intelecto.
Cuando bajamos la mano hacia el pecho, incluimos en este signo al corazón, a la emoción.
Y lo complementamos tocando nuestros hombros primero el izquierdo y luego el derecho, simbolizando la comunión de todo nuestro ser físico.
Si cuando terminamos unimos nuestras manos sobre el pecho, estamos simbolizando la seriedad con que afirmamos nuestra devoción.

Por medio del signo de la Cruz consagramos nuestra jornada a Dios, pedimos su bendición y dedicamos el día a Su gloria.

Y es eso lo que Dios quiere.
Que invoquemos Su presencia y pidamos Su ayuda en cada momento.
Dios nos promete, a través de las escrituras, responder cuando lo llamemos.
Por lo tanto debemos tener confianza de que Él nos escucha y qué va a obrar lo mejor para nosotros.
Es entonces que la señal de la cruz es nuestro golpe a la puerta del cielo.
Que nos permite actuar en el espíritu como hijos de Dios, que están llamando a su Padre para que los acompañe durante la jornada.
Y al hacerlo de forma reverente reclamamos nuestra identidad divina de ser Hijos de Dios y nuestra realeza.
Cuando se abre la puerta del cielo es para que Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, la Santísima Virgen, los ángeles y los santos vengan alrededor nuestro.
Pero además significa renovar cada vez una decisión.
Primero, que crees que todo le pertenece a Dios y que tú también le perteneces.
Segundo, estás diciendo que quieres obedecer a Dios.
Tercero, que quieres ser obediente a Él aún cuando te lleguen momentos de sufrimiento.
Y en cuarto lugar, debemos considerar que esto también tiene un efecto práctico, porque nos ayuda a concentrar los pensamientos, palabras y deseos antes de emprender otras actividades.

Fuente:
http://www.primeroscristianos.com/la-senal-de-la-cruz-santiguarse-cuando-nacio-esta-costumbre/
https://forosdelavirgen.org/106636/20-cosas-cruz/

3 comentarios:

  1. hola carlossantostefano

    quiero saver sobre la diferecnia de estos santos, virgenes, etc entre si

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    Jesucristo, Jesuitas, San Expedito, San Benito, San Patricio, San Lorenzo el Santo Patrono de los Cocineros, San Jorge, Santiago Apostol, San Martin Caballero, Arcangel Miguel: San Miguel, Buen Pastor, San Juan Pablo II, El Papa Francisco, Padre Mamerto Menapace, Monseñor Héctor Aguer, Orden Santiago, San Cayetano, San Pío de Pietrelcina OFM Cap., Padre Mario Pantaleo, San Mauro, San Antonio, San Pedro, Saint james, Templario, Virgen Niña, Virgen del Carmen, Virgen Desatanudos, Virgen De Luján, Virgen de Itatí, Virgen de Lourdes, Brígida de Kildare, Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás, Nicolás de Bari, Ded Moroz, Chiskhan, Pakkayne, Snegurochka, Sinterklaas, etc

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  2. saven de estas medallas que encontre en la casa de mi abuela que les pase que son estas los nombres Medalla Cruz De Calatrava Cruz Griega Antigua y MEDALLA DEL JUBILEO DEL AÑO 2000 CHRISTUS HERI HODIE SEMPER

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  3. hola carlossantostefano

    quiero saver sobre la diferecnia de estos santos, virgenes, etc entre si

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    Jesucristo, Jesuitas, San Expedito, San Benito, San Patricio, San Lorenzo el Santo Patrono de los Cocineros, San Jorge, Santiago Apostol, San Martin Caballero, Arcangel Miguel: San Miguel, Buen Pastor, San Juan Pablo II, El Papa Francisco, Padre Mamerto Menapace, Monseñor Héctor Aguer, Orden Santiago, San Cayetano, San Pío de Pietrelcina OFM Cap., Padre Mario Pantaleo, San Mauro, San Antonio, San Pedro, Saint james, Templario, Virgen Niña, Virgen del Carmen, Virgen Desatanudos, Virgen De Luján, Virgen de Itatí, Virgen de Lourdes, Brígida de Kildare, Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás, Santa O'Nicholas, Irish Santa, Nicolás de Bari, Ded Moroz, Chiskhan, Pakkayne, Snegurochka, Sinterklaas, etc

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