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"Soy un hombre de armas, un soldado, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

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7 de noviembre de 2016

LA SANTA MISA EXPLICADA POR SAN PÍO DE PIETRELCINA.

San Pío de Pietrelcina
TESTIMONIO DEL P. DEROBERT, HIJO ESPIRITUAL DE SAN PÍO DE PIETRELCINA
ÉL ME HABÍA EXPLICADO POCO DESPUÉS DE MÍ ORDENACIÓN SACERDOTAL QUE CELEBRANDO LA EUCARISTÍA HABÍA QUE PONER EN PARALELO LA CRONOLOGÍA DE LA MISA Y LA DE LA PASIÓN. SE TRATABA DE COMPRENDER Y DE DARSE CUENTA, EN PRIMER LUGAR, DE QUE EL SACERDOTE EN EL ALTAR ES JESUCRISTO. DESDE ESE MOMENTO JESÚS EN SU SACERDOTE, REVIVE INDEFINIDAMENTE LA PASIÓN.
DESDE LA SEÑAL DE LA CRUZ INICIAL HASTA EL OFERTORIO
Es necesario reunirse con Jesús en Getsemaní, hay que seguir a Jesús en su agonía, sufriendo antes esta “marea negra” de pecado. Hay que unirse a Ël en el dolor de ver que la Palabra del Padre, que Él había venido a traernos, sería recibida muy mal por los hombres. Y desde esa óptica había que escuchar las lecturas de la misa como estando dirigidas personalmente a nosotros.
EL OFERTORIOEs el arresto. La Hora ha llegado…
EL PREFACIO
Es el canto de alabanza y de agradecimiento que Jesús dirige al Padre que le ha permitido llegar por fin a esta “Hora”.
DESDE EL COMIENZO DE LA PLEGARIA EUCARÍSTICA HASTA LA CONSAGRACIÓN
Nos encontramos ¡rápidamente! con Jesús en la prisión, en su atroz flagelación, su coronación de espinas y su camino de la cruz por las callejuelas de Jerusalén teniendo presente en el “momento” a todos los que están allí y a todos aquellos por los que pedimos especialmente.
LA CONSAGRACIÓN
Nos da el Cuerpo entregado ahora, la Sangre derramada ahora. Es místicamente, la crucifixión del Señor. Y por eso San Pío de Pietrelcina sufría atrozmente en este momento de la Misa.
LA ORACIÓN LITÚRGICA QUE SIGUE INMEDIATAMENTE A LA CONSAGRACIÓN
Nos reunimos enseguida con Jesús en la Cruz y ofrecemos desde este instante, al Padre, el Sacrificio Redentor. 
EL “POR ÉL, CON ÉL Y EN ÉL” Corresponde al grito de Jesús: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Desde ese momento el Sacrificio es consumado y aceptado por el Padre. Los hombre en adelante ya no están separados de Dios y se vuelven a encontrar unidos.
SE RECITA LA ORACIÓN DEL PADRE NUESTRO 
Es la razón por la que, en este momento, se recita la oración de todos los hijos: “Padre Nuestro…..”
LA FRACCIÓN DEL PAN
Marca la muerte de Jesús…..
LA INTINCIÓN
El instante en el que el Padre, habiendo quebrado la Hostia (símbolo de la muerte…) deja caer una partícula del Cuerpo de Cristo en el Cáliz de la preciosa Sangre, marca el momento de la Resurrección , pues el Cuerpo y la Sangre se reúnen de nuevo y es a Cristo vivo a quien vamos a recibir en la comunión.
LA BENDICIÓN DEL SACERDOTE
Marca a los fieles con la cruz, como signo distintivo y a la vez como escudo protector contra las astucias del Maligno….
Se comprenderá que después de haber oído de la boca del P. Pío tal explicación, sabiendo bien que él vivía dolorosamente esto, me haya pedido seguirle por este camino…lo que hago cada día…¡y con cuánta alegría!.
San Pío de Pietrelcina
ASÍ HABLÓ EL PADRE PÍO SOBRE LA MISA EN UN REPORTAJE
En 1974 se publicó una obra en italiano, titulada «COSÍ PARLÒ PADRE PIO»: «ASÍ HABLÓ EL PADRE PIO» (San Giovanni Rotondo, Foggia, Italia), con el imprimatur de Mons. Fanton, obispo auxiliar de Vincencia.
EN ESTE PRESENTE TRABAJO SACAMOS ALGUNOS PASAJES EN LOS QUE EL PADRE PÍO HABLABA DE LA SANTA MISA.
PR.- Padre, ¿ama el Señor el Sacrificio?
Padre PIO.-Sí, porque con él regenera el mundo.

PR.- ¿Cuánta gloria le da la Misa a Dios?
Padre PIO.-Una gloria infinita.

PR.- ¿Qué debemos hacer durante la Santa Misa ?
Padre PIO.-Compadecernos y amar.

PR.- Padre, ¿cómo debemos asistir a la Santa Misa ?
Padre PIO.-Como asistieron la Santísima Virgen y las piadosas mujeres. Como asistió San Juan al Sacrificio Eucarístico y al Sacrificio cruento de la Cruz.

PR.- Padre, ¿qué beneficios recibimos al asistir a la Santa Misa ?
Padre PIO.-No se pueden contar. Los veréis en el Paraíso. Cuando asistas a la Santa Misa , renueva tu fe y medita en la Víctima que se inmola por ti a la Divina Justicia , para aplacarla y hacerla propicia. No te alejes del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor a Jesús, crucificado por tu salvación. La Virgen Dolorosa te acompañará y será tu dulce inspiración.

PR.- Padre, ¿qué es su Misa?
Padre PIO.-Una unión sagrada con la Pasión de Jesús. Mi responsabilidad es única en el mundo -decía llorando.

PR.- ¿Qué tengo que descubrir en su Santa Misa?
Padre PIO.-Todo el Calvario.

PR.- Padre, dígame todo lo que sufre Vd. durante la Santa Misa.
Padre PIO.-Sufro todo lo que Jesús sufrió en su Pasión, aunque sin proporción, sólo en cuanto lo puede hacer una creatura humana. Y esto, a pesar de cada uno de mis faltas y por su sola bondad.

PR.- Padre, durante el Sacrificio Divino, ¿carga Vd. nuestros pecados?
Padre PIO.-No puedo dejar de hacerlo, puesto que es una parte del Santo Sacrificio.

PR.- ¿El Señor le considera a Vd. como un pecador?
Padre PIO.-No lo sé, pero me temo que así es.

PR.- Yo lo he visto temblar a Vd. cuando sube las gradas del Altar. ¿Por qué? ¿Por lo que tiene que sufrir?
Padre PIO.-No por lo que tengo que sufrir, sino por lo que tengo que ofrecer.

PR.- ¿En qué momento de la Misa sufre Vd. más?
Padre PIO.-En la Consagración y en la Comunión.

PR.- Padre, esta mañana en la Misa , al leer la historia de Esaú, que vendió su primogenitura, sus ojos se llenaron de lágrimas.
Padre PIO.-¡Te parece poco, despreciar los dones de Dios!

PR.- ¿Por qué, al leer el Evangelio, lloró cuando leyó esas palabras: «Quien come mi carne y bebe mi sangre»…?
Padre PIO.-Llora conmigo de ternura.

PR.- Padre, ¿por qué llora Vd. casi siempre cuando lee el Evangelio en la Misa ?
Padre PIO.-Nos parece que no tiene importancia el que un Dios le hable a sus creaturas y que ellas lo contradigan y que continuamente lo ofendan con su ingratitud e incredulidad.

PR.-Su Misa, Padre, ¿es un sacrificio cruento?
Padre PIO.-¡Hereje!

PR.- Perdón, Padre, quise decir que en la Misa el Sacrificio de Jesús no es cruento, pero que la participación de Vd. a toda la Pasión si lo es. ¿Me equivoco?
Padre PIO.-Pues no, en eso no te equivocas. Creo que seguramente tienes razón.

PR.- ¿Quien le limpia la sangre durante la Santa Misa ?
Padre PIO.-Nadie.

PR.- Padre, ¿por qué llora en el Ofertorio?
Padre PIO.-¿Quieres saber el secreto? Pues bien: porque es el momento en que el alma se separa de las cosas profanas.

PR.- Durante su Misa, Padre, la gente hace un poco de ruido.
Padre PIO.-Si estuvieses en el Calvario, ¿no escucharías gritos, blasfemias, ruidos y amenazas? Había un alboroto enorme.

PR.- ¿No le distraen los ruidos?
Padre PIO.-Para nada.

PR.- Padre, ¿por qué sufre tanto en la Consagración ?
Padre PIO.-No seas malo… (no quiero que me preguntes eso…).

PR.- Padre, ¡dígamelo! ¿Por qué sufre tanto en la Consagración ?
Padre PIO.-Porque en ese momento se produce realmente una nueva y admirable destrucción y creación.

PR.-Padre, ¿por qué llora en el Altar y qué significan las palabras que dice Vd. en la Elevación ? Se lo pregunto por curiosidad, pero también porque quiero repetirlas con Vd.
Padre PIO.-Los secretos de Rey supremo no pueden revelarse sin profanarlos. Me preguntas por qué lloro, pero yo no quisiera derramar esas pobres lagrimitas sino torrentes de ellas. ¿No meditas en este grandioso misterio?

PR.-Padre, ¿sufre Vd. durante la Misa la amargura de la hiel?
Padre PIO.-Sí, muy a menudo…

PR.-Padre, ¿cómo puede estarse de pie en el Altar?
Padre PIO.-Como estaba Jesús en la Cruz.

PR.-En el Altar, ¿está Vd. clavado en la Cruz como Jesús en el Calvario?
Padre PIO.-¿Y aún me lo preguntas?

PR.-¿Como se halla Vd.?
Padre PIO.-Como Jesús en el Calvario.

PR.-Padre, los verdugos acostaron la Cruz de Jesús para hundirle los clavos?
Padre PIO.-Evidentemente.

PR.-¿A Vd. también se los clavan?
Padre PIO.-¡Y de qué manera!

PR.-¿También acuestan la Cruz para Vd.?
Padre PIO.-Sí, pero no hay que tener miedo.

PR.-Padre, durante la Misa , ¿dice Vd. las siete palabras que Jesús dijo en la Cruz ?
Padre PIO.-Sí, indignamente, pero también yo las digo.

PR.-Y ¿a quién le dice: «Mujer, he aquí a tu hijo»?
Padre PIO.-Se lo digo a Ella: He aquí a los hijos de Tu Hijo.

PR.-¿Sufre Vd. la sed y el abandono de Jesús?
Padre PIO.-Sí.

PR.-¿En qué momento?
Padre PIO.-Después de la Consagración.

PR.-¿Hasta qué momento?
Padre PIO.-Suele ser hasta la Comunión.

PR.-Vd. ha dicho que le avergüenza decir: «Busqué quien me consolase y no lo hallé». ¿Por qué?
Padre PIO.-Porque nuestro sufrimiento, de verdaderos culpables, no es nada en comparación del de Jesus.

PR.-¿Ante quién siente vergüenza?
Padre PIO.-Ante Dios y mi conciencia.

PR.-Los Angeles del Señor ¿lo reconfortan en el Altar en el que se inmola Vd.?
Padre PIO.-Pues… no lo siento.

PR.-Si el consuelo no llega hasta su alma durante el Santo Sacrificio y Vd. sufre, como Jesús, el abandono total, nuestra presencia no sirve de nada.
Padre PIO.-La utilidad es para vosotros. ¿Acaso fue inútil la presencia de la Virgen Dolorosa , de San Juan y de las piadosas mujeres a los pies de Jesús agonizante?

PR.-¿Qué es la sagrada Comunión?
Padre PIO.-Es toda una misericordia interior y exterior, todo un abrazo. Pídele a Jesús que se deje sentir sensiblemente.

PR.-Cuando viene Jesús, ¿visita solamente el alma?
Padre PIO.-El ser entero.

PR.-¿Qué hace Jesús en la Comunión ?
Padre PIO.-Se deleita en su creatura.

PR.-Cuando se une a Jesús en la Santa Comunión , ¿que quiere que le pidamos al Señor por Vd.?
Padre PIO.-Que sea otro Jesús, todo Jesús y siempre Jesús.

PR.-¿Sufre Vd. también en la Comunión ?
Padre PIO.-Es el punto culminante.

PR.-Después de la Comunión, ¿continúan sus sufrimientos?
Padre PIO.-Sí, pero son sufrimientos de amor.

PR.-¿A quién se dirigió la última mirada de Jesús agonizante?
Padre PIO.-A su Madre.

PR.-Y Vd., ¿a quién mira?
Padre PIO.-A mis hermanos de exilio.

PR.-¿Muere Vd. en la Santa Misa ?
Padre PIO.-Místicamente, en la Sagrada Comunión.

PR.-¿Es por exceso de amor o de dolor?
Padre PIO.-Por ambas cosas, pero más por amor.

PR.-Si Vd. muere en la Comunión ¿ya no está en el Altar? ¿Por qué?
Padre PIO.-Jesús muerto, seguía estando en el Calvario.

PR.-Padre, Vd. a dicho que la víctima muere en la Comunión. ¿Lo ponen a Vd. en los brazos de Nuestra Señora?
Padre PIO.-En los de San Francisco.

PR.-Padre, ¿Jesús desclava los brazos de la Cruz para descansar en Vd.?
Padre PIO.-¡Soy yo quien descansa en El!

PR.-¿Cuánto ama a Jesús?
Padre PIO.-Mi deseo es infinito, pero la verdad es que, por desgracia, tengo que decir que nada, y me da mucha pena.

PR.-Padre, ¿por qué llora Vd. al pronunciar la última frase del Evangelio de San Juan: «Y hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad»?
Padre PIO.-¿Te parece poco? Si los Apóstoles, con sus ojos de carne, han visto esa gloria, ¿cómo será la que veremos en el Hijo de Dios, en Jesús, cuando se manifieste en el Cielo?

PR.-¿Qué unión tendremos entonces con Jesús?
Padre PIO.-La Eucaristía nos da una idea.

PR.-¿Asiste la Santísima Virgen a su Misa?
Padre PIO.-¿Crees que la Mamá no se interesa por su hijo?

PR.-¿Y los ángeles?
Padre PIO.-En multitudes.

PR.-¿Qué hacen?
Padre PIO.-Adoran y aman.

PR.-Padre, ¿quién está más cerca de su Altar?
Padre PIO.-Todo el Paraíso.

PR.-¿Le gustaría decir más de una Misa cada día?
Padre PIO.-Si yo pudiese, no querría bajar nunca del Altar.

PR.-Me ha dicho que Vd. trae consigo su propio Altar…
Padre PIO.-Sí, porque se realizan estas palabras del Apóstol: «Llevo en mi cuerpo las señales del Señor Jesús» (Gal. 6, 17), «estoy crucificado con Cristo» (Gal. Padre PIO.-, 19) y «castigo mi cuerpo y lo esclavizo» (I Cor. 9, Padre PIO.-7).

PR.-¡En ese caso, no me equivoco cuando digo que estoy viendo a Jesús Crucificado!
Padre PIO.-(No contesta).

PR.-Padre, ¿se acuerda Vd. de mí durante la Santa Misa ?
Padre PIO.-Durante toda la Misa , desde el principio al fin, me acuerdo de tí.

LA MISA DEL PADRE PÍO EN SUS PRIMEROS AÑOS DURABA MÁS DE DOS HORAS. SIEMPRE FUE UN ÉXTASIS DE AMOR Y DE DOLOR. SU ROSTRO SE VEÍA ENTERAMENTE CONCENTRADO EN DIOS Y LLENO DE LÁGRIMAS. UN DÍA, AL CONFESARME, LE PREGUNTÉ SOBRE ESTE GRAN MISTERIO.

PR.-Padre, quiero hacerle una pregunta.
Padre PIO.-Dime, hijo.

PR.-Padre, quisiera preguntarle qué es la Misa.
Padre PIO.-¿Por qué me preguntas eso?

PR.-Para oírla mejor, Padre.
Padre PIO.-Hijo, te puedo decir lo que es mi Misa.

PR.-Pues eso es lo que quiero saber, Padre.
Padre PIO.-Hijo mío, estamos siempre en la cruz y la Misa es una continua agonía.
San Pío de Pietrelcina
“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. 
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los demás espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén”.

6 de diciembre de 2015

POR QUÉ NECESITAMOS LA MISA DEL DOMINGO? 10 MOTIVOS FUNDAMENTALES. Por: P. Eduardo María Volpacchio

San Pio de Pietrelcina
PARTICIPACIÓN EN LA SANTA MISA
No vamos a cumplir una regla, vamos por una necesidad existencial: la necesidad de unirnos con Dios y “divinizar” nuestra vida.

10 MOTIVOS FUNDAMENTALES
1. El domingo es el día de la resurrección de Cristo, día de la nueva creación, de la vida nueva glorificada. La Misa nos hace participar –a través de un gran milagro– de esa resurrección. Así introduce en nuestra vida la vida eterna de Jesús resucitado. Esa vida divina “entra” en nuestra vida por la participación en la Misa. Somos redimidos y santificados. Sin la Misa nuestra vida queda reducida a la sola dimensión temporal –por tanto transitoria y caduca–, se ve privada de su enriquecimiento sobrenatural. Por tanto
. 1º: aporta la dimensión de eternidad a nuestra vida.

2. Dios baja a nosotros y nos da el sacrificio de su Hijo para que se lo ofrezcamos. Es imposible pensar en algo de mayor valor para ofrecerle. Con la Misa le ofrecemos el sacrificio perfecto. 
. 2º: ofrecemos a Dios lo único digno de Dios que podemos ofrecer.

3. La Misa dominical centra nuestra vida en Dios. La semana es una unidad de tiempo fundamental de nuestra vida. El centro de la semana lo tenemos en el domingo (“dies Domini”: el día del Señor). Con la misa centramos nuestra semana en Dios, todo gira en torno al altar: consagramos la semana que hemos vivido y ponemos en las manos de Dios la que tenemos por delante. Así divinizamos nuestra vida semana a semana, domingo a domingo. 
. 3º: La Misa garantiza que nuestra semana esté centrada en Dios.

4. Concreta el mandamiento de “amar a Dios sobre todas las cosas”. La asistencia a Misa semanal pone de manifiesto que no hay actividad que prioricemos ante el gran don de Dios de la Eucaristía (descanso, deporte, viajes, asados…). Así Dios es lo primero en mi vida, no de un modo teórico, sino existencial.

5. Es el alimento que necesitamos. En nuevo maná. Necesitamos alimentar nuestra alma semanalmente. ¿Cada cuánto alimentamos nuestro cuerpo? ¿Qué necesidad de alimento tiene nuestra alma?

6. La necesitamos para dar un nuevo valor a lo que hacemos. Es fuente de gracia y santidad. En la misa dominical ofrecemos toda la semana: así la santificamos, le damos una dimensión divina que no tiene al margen de la Misa. Así la Misa asume toda la semana y Dios pone otra dimensión a la humana: del tiempo a la eternidad.

7. Crea comunión eclesial. No amamos a Dios solos, no le damos culto solos, sino en comunión de caridad, unidos a nuestros hermanos. Así la Misa dominical supera un posible individualismo y nos integra en la oración común. Porque como miembro de la familia de Dios, rendimos culto a Dios de acuerdo a nuestra naturaleza social, junto a nuestros hermanos. El culto a Dios no es sólo interior (en tu corazón) sino también exterior (que los demás vean tu fe) y comunitario (dar culto unido a tu hermanos). Es decir, es necesario reunirnos con otros para adorar juntos a Dios. Más allá de tus gustos personales, asistís a Misa no por vos mismo (porque te guste) sino para mostrar tu reverencia al Omnipotente en comunión con los demás. Nuestra relación con Dios tiene una dimensión comunitaria. No basta rezar solo, tampoco en familia, hace falta hacerlo unidos a nuestros hermanos en la fe. En este sentido es un acto de comunión con nuestros hermanos en la fe: compartir lo más importante que tenemos: la Eucaristía, es decir, Cristo mismo. En este sentido faltar sería un desprecio de tus hermanos y una falta de unidad.

8. Tenemos que obedecer a la Iglesia. No es cuestión de un capricho del Papa, sino de una necesidad. En el siglo IV, la Iglesia se vio obligada a imponer este precepto para garantizar a sus fieles el mínimo de vida eucarística que necesitan. La Sagrada Escritura da una gran importancia (cfr. Adán y Eva, diluvio, Abraham, Saúl…). Desde esta perspectiva, faltar a Misa es un acto de desobediencia. Este precepto de la Iglesia concreta el tercer mandamiento del Decálogo: Santificar las fiestas. La gran fiesta es el domingo, y se santifica con la participación en la fuente de santidad, que es la Misa.

9. Si faltáramos (sin un motivo serio que nos lo impida) cometeríamos un pecado grave. El precepto que obliga a los bautizados a asistir a Misa los domingos y fiestas supone una obligación grave: su incumplimiento también lo es.

10. En el caso de los padres: no sólo está en juego su deber personal de asistir a Misa, cuando faltan impiden que sus hijos asistan, ya que cuando son menores, no pueden ir solos. Basta recordar las palabras de Jesús: “dejen que los niños vengan a Mí y no se lo impidan” (Mt 19,14).
OTROS SEIS MOTIVOS NO MENORES
1. Porque Dios es nuestro Creador y debemos dedicarle un tiempo semanal. Es la manifestación de vivir centrado en Dios y en la salvación: vivir el año centrado en la Pascua; la semana, en el domingo; el domingo, en la Misa. Tu Creador ha dispuesto que un día de la semana sea para El: “Acuérdate da santificar el día sábado. Los seis días de la semana trabajarás y harás todas tus labores. Mas el séptimo es sábado, consagrado al Señor tu Dios” (Exodo 20,8-10). Y parece que tiene derecho a tu obediencia. Faltar sin un motivo serio a Misa es una desobediencia evidente (decirle a Dios “no te quiero dar mi tiempo”). Y más allá de la obediencia… Dios se lo merece.

2. Porque necesitamos de la Eucaristía para vivir una vida realmente cristiana. Es una necesidad vital, de manera que sin la Eucaristía semanal, no nos darían las fuerzas espirituales para vivir como un hijo de Dios.

3. Porque sin la Eucaristía no tendríamos acceso a la vida eterna. Jesús no dejó lugar a dudas: +
. “Yo soy el pan vivo bajado del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre” 
. “en verdad os digo, si no coméis la carne del Hijo de Dios y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros”; “el que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna” (cfr. Juan 6,30-58)

4. Porque Jesús nos invita a su mesa y sacrificio. El lo mandó explícitamente a sus discípulos al instituir la Eucaristía: “Hagan esto en memoria mía”. Asistir a Misa no es más que cumplir este mandato del Señor. Y no es sólo una memoria histórica, es una memoria que lo hace presente. Jesús te invita y se te entrega… no responder, ser indiferente su llamado, sería un desprecio bastante considerable.

5. Porque viviendo en una sociedad que en muchos aspectos no es cristiana, la Misa es la primera manera de defender, robustecer y manifestar nuestra fe. Es necesaria para “proteger” tu espíritu del materialismo sofocante que nos rodea: que tu espíritu pueda al menos una vez a la semana “respirar” un aire espiritual. Además es el primer testimonio cristiano: los demás necesitan tu ejemplo. ¿Te das cuenta qué testimonio de fe da a los que no creen… quien dice creer y muestra no valorar lo que cree?

6. Porque es mucho mejor ir que no ir. Puede parecer tonto… pero para quien aspira a lo mejor… alcanzaría solo este motivo. Yo no creo que haya un plan más santo y santificante para el domingo. Seriamente, ¿te has puesto a pensar qué es lo que Dios quiere que hagas? Si el domingo se te apareciera un ángel y le preguntaras ¿que hago, voy a Misa o me quedo viendo una película? ¿qué pensás que te contestaría? Es claro que el más interesado en que no vayas a Misa es el demonio… De esto no cabe duda.
MOTIVOS COMÚNMENTE ADUCIDOS PARA PERDERSE EL TESORO DE LA MISA
1. Me aburro. La acusación más frecuente contra la Misa es que es aburrida. En primer lugar a Misa no vamos a divertirnos… Es un problema personal a resolver: no parece que Dios sea aburrido -es la perfección absoluta-. Además si tanta gente va a Misa con gusto, algunos incluso todos los días… será que algo le ven… que a vos se te escapa… La solución será descubrir qué tiene la Misa para que los cristianos la consideren tan importante.

2. Tengo fiaca. “Prefiero quedarme durmiendo”. No parece que sea un motivo muy racional, meritorio o valioso que merezca ser tenido en cuenta.

3. No tengo ganas/No lo siento. ¿Tus ganas son más importantes que la voluntad de Dios? Además a Misa no vas porque a vos te guste sino para agradar a Dios. Se va a Misa a honrar a Dios y no a honrarte a vos. Es decir que mientras que a Dios le agrade… no hay problema… la cosa va bien. Y si te cuesta… ¿acaso Dios no merece ese sacrificio que incluso hace más valioso y meritorio el acto?

4. Es siempre lo mismo. Si se tratara de una obra de teatro o de una película… estaría absolutamente de acuerdo con vos. Pero no es una representación teatral… Es algo vivo, que pasa ahora. No sos (al menos no deberías ser) un espectador. Sos partícipe, actor. Imagináte que alguien dejara de asistir a un asado porque en los asados siempre pasa lo mismo… (perdón a la Misa por la comparación).

5. Desinterés. Las cosas de Dios no me interesan. Si Dios te resbala… estás en problemas… Habrá que ver cómo solucionar la falta de apetencia de lo divino… que te hace no apto para el cielo… y desarrollar la sensibilidad espiritual.

6. No tengo tiempo. No parece que lo que te pide Dios -1 de las 168 horas de la semana- sea una pretensión excesiva. En concreto, quien te creó, te mantiene en el ser y te da lo que te queda de vida -y sólo El sabe de cuánto se trata…- se merece el 0,59% del tiempo que El te da. Si no tenés tiempo para Dios… ¿para quién lo vas a tener?

7. Otros planes mejores. No parece que a Dios le interese competir con el fútbol, hockey, cine… No te olvides que el primer mandamiento es “amar a Dios sobre todas las cosas”… Si tenés otros planes que te importan más que Dios… quizá el problema más que en el tercer mandamiento está antes en el primero…

8. Tengo dudas de fe. La fe es un don de Dios, con lo cual hay que pedirla. Alejarte de Dios dejando de ir a Misa, no parece el mejor método para resolver dudas la fe e incrementarla… La frecuencia de sacramentos -confesión y comunión- es la más efectiva manera de aumentar la fe.

9. Estoy peleado con Dios. “Hubo algo que pasó en mi vida (la muerte de un ser muy querido, un fracaso muy doloroso, una enfermedad… o cualquier otra tragedia) que me hizo enojar con Dios: si El me hace esto… ¿por qué yo voy a ir a Misa? Es la manera de mostrarle a Dios mi disconformidad con la forma de tratarme”. Hay quienes dejan de ir a Misa como una manera de vengarse de Dios. Pero, en los momentos de dolor ¿no será mejor refugiarnos en Dios y buscar su fortaleza más que reaccionar como un chiquito caprichoso de tres años? Él sabe más… Además, acusar de maltratarnos a quien más nos quiere y murió por nosotros… ¿no será demasiado? ¿No seré yo el que pierdo… alejándome de Dios?

10. “Hay gente que va y después se porta mal”. “Yo no quiero ser como ellos”, decís seguro de vos mismo. “Además, hay otros que no van, y son buenos”. Es evidente que ir a Misa sólo no basta. Pero, no se puede mezclar la física nuclear con el dulce de leche, ya que las dos cosas no tienen nada que ver. En quienes van y después no son honestos, lo que es malo es ser deshonestos… no el hecho de ir a Misa… que sigue siendo algo bueno aunque ellos después se porten mal fuera de la Misa… Además la causa de su supuesta deshonestidad no es el ir a Misa. Lo mismo se puede decir de los “buenos” que no van a Misa: su “bondad” no procede de su falta de Misa… y tan “buenos” no serán si les falta una dimensión tan importante de bondad como la bondad misma… es decir Dios. Por otro lado, yo creo que nadie se atrevería a afirmar que los que no van a Misa son mejores que los que van… Finalmente, esto no es un concurso de bondad, ni comparaciones… sino tratar de determinar cuán bueno es ir a Misa. Y claramente, el dejar la Misa no mejora a nadie…

11. No me he confesado y entonces no puedo comulgar. No es necesario comulgar, ni hay ninguna obligación de hacerlo. No comulgar no es pecado; no ir a Misa, sí. Además el problema se solucionaría bastante fácilmente con una breve confesión…

12. Llevarle la contraria a mis padres. Ofender a Dios para hacer sufrir a tus padres no parece una actitud muy inteligente…

13. El cura me cae mal. Por más tonto que te parezca el cura, no vas a Misa para darle el gusto, ni para hacerle un favor. El no gana ni pierde nada con tu asistencia o ausencia. El que gana o pierde, sos vos: tu amor a Dios. Además… estoy seguro de que la ciudad en que vivís es lo suficientemente grande como para que puedas encontrar alguno que te caiga más simpático…

CÓMO CONSEGUIR DISFRUTAR DE LA MISA

1. El sistema básico consiste, primero, en ir a Misa: nunca nadie ha conseguido valorar la Misa a base de no ir.

2. Para gozar la Misa hay que entenderla, para entenderla hay que saber qué es. No se puede disfrutar si no se sabe lo que pasa. Un misterio de amor infinito está escondido en signos, habrá que conocer esos signos. Hay muchísimos libros y folletos… los encontrarás en cualquier librería.

3. Tratar de vivir la Misa. No asistir como una estatua, estar atento, responder, rezar, cantar, evitar las distracciones, etc. Es decir que “gozar” la Misa depende más de uno que de la Misa…

4. Leer y meditar los textos de la Liturgia. Tiene una riqueza inagotable, de manera que nadie que medite las partes y oraciones de la Misa puede aburrirse. Es absolutamente imposible. No se encuentra un límite, de manera que siempre se les puede sacar nuevos sentidos, matices, dimensiones, etc.

5. Hay oraciones lindísimas para preparar el corazón para tan importante encuentro con Dios.
San Pio de Pietrelcina
Fuente:
http://es.catholic.net/op/articulos/59030/

4 de octubre de 2015

SEGUIR LA MISA EN TELEVISIÓN “VALE” COMO MISA DEL DOMINGO? ¿INCLUSO SI UNA PERSONA ANCIANA ES AUTOSUFICIENTE Y CAPAZ DE SALIR DE CASA?

¿Si una persona anciana, realmente autosuficiente y capaz de salir de casa, pero con el temor, en invierno, de arriesgar la salud, sigue (o participa) la Santa Misa dominical a través de la televisión, satisface el precepto dominical?
Responde don Gilberto Aranci, docente de Teología Pastoral
La respuesta necesita al menos dos premisas generales, una litúrgica y la otra moral.
Sacerdote leyendo el Evangelio.
Según la liturgia cristiana el culto rendido a Dios es principalmente comunitario (liturgia =culto del pueblo) y enriquece la participación personal. Siempre es así la celebración de la Eucaristía: toda la asamblea participa (no asiste simplemente) a la celebración eucarística presidida por el sacerdote y junto a él ejercita el sacerdocio común uniendo la ofrenda de sí a la de Cristo hecha una vez y para siempre.
La Última Cena, de Leonardo da Vinci.
Como consecuencia, he aquí el aspecto moral, el precepto festivo de la misa no puede ser satisfecho más que con la participación personal a la Eucaristía dominical. Además de eso se tiene en cuenta el otro principio moral que ninguno está obligado a cumplir actos “imposibles”. Por eso, quien por serios o graves motivos está impedido o imposibilitado no está sujeto al precepto: por ejemplo, quien está enfermo o anciano, o quien está particularmente lejano al lugar de la celebración dominical, o donde por falta del sacerdote la misa no es celebrada, etc.
Hechas estas premisas, se vuelve clara la respuesta a la pregunta que circunstancia el caso particular: no se satisface nunca el precepto escuchando o mirando la transmisión radiofónica o televisiva de la misa: pero se puede simplemente afirmar que en ese determinado caso la persona por motivos de salud o de ancianidad no está sujeta al precepto.
Queda, sin embargo, considerar la ayuda y el significado espiritual que la transmisión televisiva de la misa puede dar a las personas imposibilitadas a participar personalmente a la celebración dominical. Son clarificadoras las palabras que en varios documentos los obispos italianos han expresado a este respecto. Evoco aquí algunos pasajes.
“La misa en TV es, a menudo, vivida con participación y devoción por parte del enfermo, el anciano, o quien se encuentre en la imposibilidad de asistir personalmente a la iglesia. Y, precisamente a estos últimos, ésta puede ofrecer un servicio espiritualmente bastante útil. Más aún, es sobretodo en esta categoría de personas que será necesario pensar en la participación de esas misas, en la homilía, en las intenciones de la oración universal.
Papa Francisco
Quien por serios motivos está impedido, no está sujeto al precepto. Por otra parte, la participación a la misa por radio o televisión no satisface nunca el precepto. Sin embargo, es evidente que una misa en televisión o en radio, que de ninguna manera sustituye la participación directa y personal a la asamblea eucarística, tiene sus aspectos positivos: la palabra de Dios es proclamada y comentada “en directo”, y puede suscitar a la oración; el enfermo y el anciano pueden unirse espiritualmente a la comunidad que en ese mismo momento celebra el rito eucarístico; la oración universal puede ser compartida y participada. 
 San Padre Pio de Pietrelcina
Falta ciertamente la presencia física, pero la imposibilidad de llevar una ofrenda al altar no excluye la de hacer de la propia vida (enfermedad, debilidad, memorias, esperanzas, temores) una ofrenda para unir a la de Cristo. Y la imposibilidad de acercarse al banquete eucarístico puede ser hoy superada, en muchos casos, por el puntual servicio de los ministros extraordinarios de la comunión” (Il Giorno del Signore, 1984).
Más aún, a veinte años de distancia: “Por la naturaleza y las exigencias del acto sacramental no es posible equiparar la participación directa y real (a la misa) a la mediática y virtual, a través de instrumentos de la comunicación social.
Mientras que representa una forma bastante válida de ayuda en la oración, sobretodo para quien está enfermo o imposibilitado a estar presente, en cuanto ofrece “la posibilidad de unirse a una Celebración Eucarística en el momento en que ésta se lleva a cabo en un lugar sagrado”, debe evitarse cualquier equiparación” (Comunicazione e Missione. Direttorio sulle comunicación sociali nella missione della Chiesa, 2004, n. 64).
San Josémaría Escrivá de Balaguer (Fundador del Opus Dei

Artículo publicado por Toscana Oggi y traducido por Aleteia

Los Santos y la Santa Misa

Aclaramos: estas son meditaciones hechas por los santos que sólo conocieron la Santa Misa Usus Antiquior, estos Santos NO conocieron la Nueva Misa.
Santa Angela de Foligno
. Si tan solo pausáramos por un momento para considerar con atención lo que ocurre en este Sacramento, estoy seguro que pensar en el amor de Cristo por nosotros transformaría la frialdad de nuestros corazones en un fuego de amor y gratitud 
San Agustín de Hipona
. Cristo se sostuvo a si mismo en Sus manos cuando dio Su Cuerpo a Sus discípulos diciendo: "Este es mi Cuerpo". Nadie participa de esta Carne sin antes adorarla"

. "Reconoce en este pan lo que colgó en la cruz, y en este caliz lo que fluyó de Su costado... todo lo que en muchas y variadas maneras anunciado antemano en los sacrificios del Antiguo Testamento pertenece a este singular sacrificio que se revela en el Nuevo Testamento" Sermón 3, 2; Circa 410 A.D.
San Juan Eudes 
. Para ofrecer bien el Santo Sacrificio se necesitarían tres eternidades: una para prepararla, otra para celebrarla y una tercera para dar gracias
San Juan Maria Vianney
. "Si conociéramos el valor de La Santa Misa nos moriríamos de alegría”.
"Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella". 

. "Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa". 

. "La Misa es la devoción de los Santos 
San Francisco de Asís
. "El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote"
Santa Teresa de Jesús
. "Sin la Santa Misa, ¿que sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio"
San Lorenzo Justino
. "Nunca lengua humana puede enumerar los favores que se correlacionan al Sacrificio de la Misa. El pecador se reconcilia con Dios; el hombre justo se hace aún más recto; los pecados son borrados; los vicios eliminados; la virtud y el mérito crecen, y las estratagemas del demonio son frustradas
San Leonardo de Port Maurice
. "Oh gente engañada, qué están haciendo? Por qué no se apresuran a las Iglesias a oír tantas Misas como puedan? Por qué no imitan a los ángeles, quienes cuando se celebra una Misa, bajan en escuadrones desde el Paraíso y se estacionan alrededor de nuestros altares en adoración, para interceder por nosotros?"

. "Yo creo que sí no existiera la Misa, el mundo ya se hubiera hundido en el abismo, por el peso de su iniquidad. La Misa es el soporte poderoso que lo sostiene ". 

. “una misa antes de la muerte puede ser más provechosa que muchas después de ella…
San Felipe Neri
. Con oraciones pedimos gracia a Dios; en la Santa Misa comprometemos a Dios a que nos las conceda 
San Pedro Julián Eymard
. "Sepan, oh Cristianos, que la Misa es el acto de religión más sagrado. No pueden hacer otra cosa para glorificar más a Dios, ni para mayor provecho de su alma, que asistir a Misa devotamente, y tan a menudo como sea posible "
San Francisco Javier Bianchi
. "Cuando oigan que yo ya no puedo celebrar la Misa, cuéntenme como muerto"
San Buenaventura 
. "La Santa Misa es una obra de Dios en la que presenta a nuestra vista todo el amor que nos tiene; en cierto modo es la síntesis, la suma de todos los beneficios con que nos ha favorecido". 

. "Hay en la Santa Misa tantos misterios como gotas de agua en el mar, como átomos de polvo en el aire y como ángeles en el cielo; no sé si jamás ha salido de la mano del Altísimo misterio más profundo."
San Lorenzo de Brindisi
"El Niño Jesús se aparece a San Lorenzo de Brindisi" de Fray Stefano de Carpi (1786) 
Tras de algún tiempo de predicar y reconciliar con la Iglesia a los herejes de Alemania, recibió del emperador la comisión de persuadir a Felipe III de España a que se uniese a la Liga Católica y aprovechó la ocasión para fundar un convento de capuchinos en Madrid. Después, fue enviado a Munich como nuncio de la Santa Sede ante Maximiliano de Baviera, el jefe de la Liga. Desde ahí administró dos provincias de su orden y prosiguió su tarea de pacificación y predicación. En 1618, tras de haber mediado dos veces en las diferencias reales, se retiró al convento de Caserta, con la esperanza de verse libre de todas las distracciones mundanas, por más que siempre había hecho todo lo posible por evitar que sus actividades en los asuntos seculares le apartaran de su vida como religioso. Dios le había concedido una gracia especial para ello yel santo era frecuentemente arrebatado en éxtasis mientras celebraba la misa, de suerte que puede decirse que su vida interior constituía el punto de partida de todas sus actividades exteriores
Fuente:
http://es.aleteia.org/2014/10/04/seguir-la-misa-en-television-vale-como-misa-del-domingo/
http://cxrlomxgno.blogspot.com.ar/2011/08/los-santos-y-la-santa-misa.html

13 de abril de 2014

SANTA MISA ¿QUE PASA EN CADA MISA?. EXCEPTO CAUSA GRAVE, NO ASISTIR A MISA DOMINICAL ES PECADO GRAVE (CATECISMO 2042, 2181; MT 16, 18-19; EX 20,8-10; TB 1,6; HCH 20,7; 2 TS 2,15). EL PADRE DEROBERT, HIJO ESPIRITUAL DEL PADRE PÍO, EXPLICA EL SENTIDO QUE TENÍA LA MISA PARA EL SANTO DE PIETRELCINA

Una relación muere sin comunicación y comunidad-comunión. 
Con Dios es igual
  • Las “palabras de vida eterna” (Jn 6,68; Hc 7,37) son fuente de vida espiritual (Jn 6, 63)
Pero no basta charlar por teléfono (oración), es necesario visitarse, y la Misa permite ver a Jesús, que está tan presente en la Eucaristía.
Por leer la Palabra, no se debe dejar de ir a Misa, donde ofrecemos TODO (Dios) a Dios.
Al actualizarse el sacrificio de la Cruz
  • Co-reparamos el daño que hacen nuestros pecados al Cuerpo de Cristo que incluye los Corazones de Jesús y de María, a Su Iglesia y nosotros mismos
  • Adoramos
  • Agradecemos
  • Pedimos
  • Obtenemos Gracias por nuestras necesidades y para la salvación del mundo entero… 

QUE PASA EN CADA MISA (VIDEO EXPLICATIVO 5 MINUTOS)
https://www.youtube.com/watch?v=v82JVdXAUUs
Si Jesús se apareciera, ¿no correríamos a verlo, tocarlo, adorarlo? Jesús está aquí y lo ignoramos.
Jesús nos espera (Mc 14,22-24) en la Eucaristía:
  • “Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” (Jn 6,53; 1 Jn 5,12)
















Soldados Argentinos Comulgando en la Guerra de las Malvinas
Si comulgamos en estado de Gracia y con amor, nos hacemos uno (común-unión) con el Amor y renovamos la Nueva Alianza de Amor. 
Si faltamos a las bodas del Cordero (Ap.19,7-10) con su Iglesia (nosotros), sabiendo que rechazamos el Amor de Dios, que está derramando toda su Sangre por nuestros pecados personales, nos auto-condenamos a estar eternamente sin Amor.
Si una novia falta a su boda, es ella la que se aparta del amor del Novio para siempre, sabiendo que Él da la Vida por ella en el altar.
Idolatramos aquello que preferimos a JESUS, (descanso, comida, trabajo, compañía, flojera).
Por eso, es pecado mortal faltar sin causa grave a la Misa dominical y fiestas (Catecismo 2181; Mt 16, 18-19; Ex 20,8-10; Tb 1,6; Hch 20,7; 2 Ts 2,15). 
“Te amo, pero quiero verte todos los días, y menos los de descanso”.
¿Qué pensaríamos si un cónyuge le dice eso a otro?
¿Le ama realmente?
Estamos en el mundo para ser felices para siempre, santos. Para lograr la santidad, la perfección del amor, es necesaria la Misa y comunión, si es posible, diaria, como pide la Cátedra de Pedro, el representante de Cristo en la tierra (Canon 904). 
Antes de comulgar debemos confesar todos los pecados mortales
  • “Quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condenación” (1 Cor 11,29; Rm 14,23).
OTROS PECADOS MORTALES
  • No confesarse con el Sacerdote al menos una vez al año (CDC 989)
  • No comulgar al menos en tiempo pascual (920)
  • Abortar (todos los métodos anticonceptivos no barrera son abortivos)
  • Promover el aborto (derecho a decidir)
  • Métodos reproductivos (fecundación artificial)
  • Planificación natural sin causa grave
  • Deseo o actividad sexual fuera del matrimonio por iglesia
  • Demorar en bautizar a los niños
  • Privar de Misa a niños en uso de razón
  • Borrachera
  • Drogas
  • Comer a reventar
  • Envidia
  • Calumnia
  • Odio o deseo de venganza
  • Ver pornografía
  • Robo importante
  • Chiste o burla de lo sagrado
  • Etc
Si no ponemos los medios para confesamos lo antes posible y nos sorprende la muerte sin arrepentirnos, nos auto-condenamos al infierno eterno (Catecismo 1033-41; Mt. 5,22; 10, 28; 13,41-50; 25, 31-46; Mc 9,43-48, etc.).
Estos son pecados mortales objetivamente, pero subjetivamente, pueden ser menos graves, si hay atenuantes como la ignorancia. Pero ahora que lo sabes, ya no hay excusa.

LA MISA EXPLICADA POR EL PADRE PIO DE PIETRELCINA
EL PADRE DEROBERT, HIJO ESPIRITUAL DEL PADRE PÍO, EXPLICA EL SENTIDO QUE TENÍA LA MISA PARA EL SANTO DE PIETRELCINA
Padre Pio
Él me había explicado poco después de mi ordenación sacerdotal que celebrando la Eucaristía había que poner en paralelo
  • LA CRONOLOGÍA DE LA MISA Y LA DE LA PASIÓN

Padre Pio

Se trataba de comprender y de darse cuenta, en primer lugar
  • QUE EL SACERDOTE EN EL ALTAR ES JESUCRISTO

  • DESDE ESE MOMENTO JESÚS EN SU SACERDOTE, REVIVE INDEFINIDAMENTE LA PASIÓN. 

ESTE ES EL ITINERARIO DE LA CRONOLOGÍA Y ORDEN EN PARALELO DE LA MISA Y DE LA PASIÓN:
1. DESDE LA SEÑAL DE LA CRUZ INICIAL HASTA EL OFERTORIO 
Es el tiempo de encuentro con Jesús en Getsemaní, sufriendo con Él ante la "marea negra" del pecado.  
Cristo en el Jardín de Getsemaní, 1746. Pinacoteca Vaticana, Roma. Obra de Sebastiano Conca
Unirse a Él en el dolor de ver que la Palabra del Padre, que Él había venido a traernos, no sería recibida o sería recibida muy mal por los hombres.
Y desde esta óptica hay que escuchar LAS LECTURAS DE LA MISA que están dirigidas personalmente a mí y a nosotros.
2. EL OFERTORIO
Evoca el arresto de Jesús. La Hora ha llegado... 
3. EL PREFACIO
Es el canto de alabanza y de agradecimiento que Jesús dirige al Padre que le ha permitido llegar por fin a esta "Hora".
(Antes de llegar al momento central de la eucaristía, que es la consagración, en la santa misa hacemos una oración que llamamos prefacio.
Esta oración se introduce con una invitación a dar gracias al Señor, a la que todos respondemos. 
“Es justo y necesario”. La finalidad de esta oración, del prefacio, es agradecer a Dios todos los dones, todos los beneficios que a lo largo de la historia de la salvación nos ha concedido).
4. DESDE EL COMIENZO DE LA PLEGARIA EUCARÍSTICA HASTA LA CONSAGRACIÓN
Nos encontramos ¡rápidamente! con Jesús en la prisión, en su atroz flagelación, su coronación de espinas y su camino de la cruz por las callejuelas de Jerusalén
_imagen de todo el mundo y de toda la humanidad_, teniendo presentes en el “memento” a los que están allí, en la Misa, y a todos.
(Acuérdate también, Señor, de nuestros hermanos difuntos que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. (Aquí se puede hacer un memento por los difuntos)

5. LA CONSAGRACIÓN
Se nos da el cuerpo de Cristo, entregado de nuevo ahora. Es místicamente la crucifixión del Señor, y por eso el Padre Pío sufría atrozmente en este momento de la Misa, durante la consagración..

6. LAS PLEGARIAS INMEDIATAMENTE POSTERIORES A LA CONSAGRACIÓN
Nos unimos enseguida con Jesús en la Cruz y ofrecemos desde este instante al Padre el sacrificio redentor. Es el SENTIDO DE LA ORACIÓN LITÚRGICA QUE SIGUE INMEDIATAMENTE A LA CONSAGRACIÓN
7. LA DOXOLOGÍA FINAL "POR ÉL, CON ÉL Y EN ÉL" 
Corresponde al grito de Jesús:

  • "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu". 
Desde ese momento, el Sacrificio es consumado y aceptado por el Padre. Los hombres, en adelante, ya no están separados de Dios y se vuelven a encontrar unidos.
Es la razón por la que, en este momento, se recita la oración de todos los hijos: "Padre Nuestro....." 
8. LA FRACCIÓN DEL PAN
Marca la muerte de Jesús..... 
9. LA INTINCIÓN Y POSTERIOR COMUNIÓN
La intinción es el momento en el que el Padre, habiendo quebrado la Hostia (símbolo de la muerte...) deja caer una partícula del Cuerpo de Cristo en el Cáliz de la preciosa Sangre, 
Marca el momento de la Resurrección, pues el Cuerpo y la Sangre se reúnen de nuevo y es a Cristo vivo a quien vamos a recibir en la comunión. 
10. LA BENDICIÓN FINAL DE LA MISA
Con ella el sacerdote marca a los fieles con la cruz de Cristo como signo distintivo y, a su vez, escudo protector contra las astucias del Maligno. 
Es también signo de envío y de misión como Jesucristo, tras su Pasión y ya resucitado, envío a sus apóstoles a hacer discípulos de todos los pueblos.
http://www.iesvs.org/
http://webcatolicodejavier.org/PadrePioMisa.html
http://es.catholic.net/sectasapologeticayconversos/574/1443/articulo.php?id=56427