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"Soy un hombre de armas, un soldado, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

13 de junio de 2019

SAN MAURICIO EL TEBANO. Comandante de una de las legiones de élite del Imperio Romano. PATRONO DE LA GUARDIA SUIZA. Fiesta 22 de Septiembre y 22 de Febrero (Iglesia Oriental).

SAN MAURICIO EL TEBANO
Lo narra en una prosa llena de colorido el obispo de Lyón, San Euquero, muerto a mediados del siglo V. Este Santo es el autor de la "passio" de San Mauricio y la legión Tebea, donde pretendió recoger las tradiciones orales "para salvar del olvido las acciones de estos mártires".
San Mauricio (llamado también Maurice, Morris, Moritzo Mauritius) es un santo cristiano. Era el comandante de la legendaria Legión Tebana y murió martirizado a finales del siglo III.
La Legión Tebana, integrada sólo por cristianos procedentes de Egipto, recibió órdenes de partir hacia Galia para auxiliar al emperador Maximiano. Aunque combatieron valientemente, rehusaron obedecer la orden imperial de perseguir a los cristianos, por lo que fueron diezmados. Al negarse por segunda vez, todos los integrantes de la Legión Tebana fueron ejecutados.
San Mauricio
Comuna de Suiza
Wappen St Maurice.svg
Escudo
San Mauricio ubicada en Suiza
San Mauricio
San Mauricio
Localización de San Mauricio en Suiza

Flag of Switzerland.svg Suiza

Flag of Canton of Valais.svg Valais

Distrito
San Mauricio

Superficie

7,18 km²

Población
4516 hab. (2013)


Lengua
Francés
El lugar en que supuestamente tuvieron lugar estos hechos, conocido como Agaunum, es ahora la sede de la abadía de Saint Maurice, en el cantón suizo de Valais.
Abadía territorial
de San Mauricio

La abadía de San Mauricio vista desde el pueblo.

Tipo
Abadía territorial
Advocación

San Mauricio
Ubicación

San Mauricio
Cantón del Valais
Flag of Switzerland (Pantone).svgSuiza

Coordenadas46°13′10″N 7°00′12″E (mapa)
Uso

Culto
Iglesia Católica
Orden

Canónigos regulares de san Agustín

Arquitectura

Construcción
515 (fundación)
Fundador

San Segismundo
Esta es la versión más antigua de la historia del martirio de la Legión Tebana, de acuerdo con la carta que Euquerio, obispo de Lyon (c. 434450) dirigió al también obispo Salvio. En otras versiones varía la causa del martirio, y los legionarios son ejecutados por negarse a hacer sacrificios a los dioses romanos.
San Mauricio
Saint Maurice Magdeburg.jpg
Estatua del santo en la Catedral de Magdeburgo
que lleva su nombre.
Mártir

Nacimiento
siglo III
Tebas (Egipto)
Fallecimiento

287
Agaunum, hoy la Abadía de San MauricioValais (Suiza)
Venerado en

la Iglesia católica y en la Iglesia copta
Principal Santuario

Abadía de San Mauricio, (Valais,Suiza)
como lugar de su muerte, y la Catedral de Magdeburgo(Alemania) como
lugar depositario de sus reliquias
desde el año 961
Festividad

22 de septiembre (Católica), 5 de octubre=Thout 5 (Copta)
Atributos

soldado con bandera; soldado
siendo ejecutado por otros soldado;
caballero negro con armadura, portando un estandarte y la palma del martirio;
caballero con armadura y una cruz roja en su pecho, que es el emblema
de la Orden de San Mauricio del Reino del Piamonte y Cerdeña
Patronazgo


  • Flagge Wiesbaden.svg Wiesbaden
  • Armeros, sastres, tintoreros 
  • y soldados de infantería, abogado 
  • contra los calambres y la gota, patrón del Reino de Borgoña, de Saboya, del Piamonte y de Cerdeña; 
  • de los reyes de la dinastía merovingia, 
  • lombarda y carolingia, 
  • de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, 
  • de las tropas alpinas, 
  • de la Guardia Suiza
Aunque cita testigos de su relato, ninguno de ellos puede ser contemporáneo, ni siquiera a través de tercero, de los hechos que narra, por haber transcurrido un hiato de siglo y medio.
Diocleciano había asociado a su Imperio a Maximiano Hércules. Ambos, feroces enemigos del nombre cristiano, decretaron la última y la más terrible de las persecuciones.
Maximiano hubo de acudir a las Galias para reprimir un intento de sublevación de aquellos pueblos, y entre las tropas que reunió se encontraba la legión Tebea, procedente de Egipto y toda compuesta de cristianos. Al ir a incorporarse a su destino, Mauricio, comandante de dicha legión, visita en Roma al papa Marcelo, Llegados a Octadura, la actual Martigny en el Valais, junto a los desfiladeros de los Alpes suizos, Maximiano ordena un sacrificio a los dioses para impetrar su protección en la campaña que pensaba emprender.
San Mauricio con los mártires de la Legión Tebana.
Los componentes de la legión Tebea rehusan sacrificar, apartándose del resto del ejército y yendo a acampar a Agauna, entre las montañas y el Ródano, no lejos del lado oriental del lago Lemán.
Maximiano monta en cólera cuando conoce el motivo de la deserción, dando orden de que los legionarios rebeldes sean diezmados y pasados a espada. Los sobrevivientes se reafirman en su fe y se animan a sufrir todos los tormentos antes que renegar de la verdadera religión.
Maximiano, cruel más que una bestia feroz, ordena diezmar por segunda vez a los soldados cristianos. Mientras se lleva a cabo la orden imperial, el resto de los tebanos se exhortan mutuamente a perseverar, sostenidos por sus jefes: Mauricio, a quien el narrador llama primicerius, o comandante en jefe de la legión, aunque en la terminología castrense romana no designara tal nombre esa función; Exuperio, campidoctor (término equivalente a lo que hoy llamaríamos un oficial de menor graduación) y Cándido, senator militum, también oficial. Encendidos con tales exhortaciones de sus jefes y oficiales, los soldados envían una delegación a Maximiano para exponerle su resolución.


Martirio de san Mauricio y la legión tebana. Detalle de jineta 
Autor: El Greco - Fecha: 1580-82
Al describir tales incidentes, Euquero pone en las bocas de los protagonistas largos discursos, a la manera de Tito Livio y los historiadores clásicos. Los legionarios tebanos declaran que no pueden faltar al juramento prestado a Dios. Que obedecerán al emperador siempre que su fe no se lo impida, y que si determina hacerlos perecer, renuncian a defenderse, como tampoco lo hicieran sus camaradas, cuya suerte no temen seguir.
Santos Mauricio, Exuperio, Cándido, Víctor y compañeros de la Legión Tebea,mártires
Viéndoles tan obstinados, Maximiano envía a sus tropas contra ellos, que se dejan degollar como mansos corderos, Corren arroyos de sangre como jamás se viera en las más cruentas batallas.
Víctor, veterano licenciado de otra legión, pasa casualmente por el lugar del suceso, mientras los verdugos festejaban su crueldad. Inquiere la causa, y al informarse lamenta no haber podido acompañar a sus hermanos en la fe. Entonces los verdugos le sacrifican juntamente con los demás.
Según Euquero, toda la legión Tebea, compuesta de 6.600 soldados, fue pasada por las armas, si bien de entre tantos mártires sólo se conoce el nombre de Mauricio, Exuperio, Cándido y Víctor. "Los restantes nombres, que nosotros ignoramos, están inscritos en el libro de la vida."
De la lectura de la pasión se destaca un dato incontrovertible: En el siglo V y aun en el IV se daba culto en Agauna a unos soldados mártires, y esto representa un testimonio de la mayor importancia.
Las circunstancias del martirio aparecen ya menos claras, y el sincronismo establecido por Euquero no concuerda con la historia general que conocemos.
San Mauricio (+290) - «Dilexit Ecclesiam» (amó a la Iglesia Católica). Era africano, jefe de la Legión Tebana, que reclutó en Tebaida, en el alto Egipto. Cuando su legión fue destinada a lo que hoy es Saint-Maurice, no lejos de Ginebra, Suiza, se produjo el conflicto de conciencia que hizo mártires a Mauricio y a sus compañeros al negarse a sacrificar a los dioses. Este heroico acto está en la raíz del cristianismo suizo, y la insignia de la Legión Tebana, una cruz blanca sobre fondo rojo, es ahora el emblema del país. San Mauricio es patrón de la guardia Suiza del Santo Padre.
Sitúa el suceso durante la gran persecución de Maximiano, cuando ya la Galia estaba gobernada por Constancio Cloro, que no aplicó los decretos persecutorios. Además, resulta improbable que los soldados martirizados fuesen 6.600, pues ésta era la cifra teórica de los hombres de una legión, que por aquellas fechas se reducía en la práctica al millar de combatientes.
La Guardia Suiza
Sea lo que fuere de estos detalles, lo que no cabe dudar es que a finales del siglo III ocurrió en Agauna un martirio colectivo de soldados cristianos, hecatombe de la que existen casos parecidos, como los cuarenta mártires de Sebaste.
¿Procedían aquellos soldados de la Tebaida egipcia? Bien pudiera ser, aunque los legionarios tebanos no estuvieran normalmente de guarnición en la región del Valais. No veamos en ellos un puro simbolismo, como si hubieran sido calificados de tebanos por ser la Tebaida la tierra clásica de santos y ermitaños del primitivo cristianismo.
La Guardia Suiza
Acerca de los nombres de los oficiales que nos ha transmitido Euquero, corresponden perfectamente a soldados de entonces, y no hay por qué dudar de su autenticidad. Mauricio significa "negro" (moro), Cándido, "blanco"; Exuperio, "levantado en alto ", y Víctor, "victorioso".
Ya en el siglo IX la fiesta de San Mauricio y de sus compañeros mártires de la legio felix Agaunensis era celebrada en Roma y en toda la cristiandad. Merece destacarse el hecho de que el ceremonial de la coronación de los emperadores, compuesto hacia el siglo XI, determina que el Papa corone al emperador en la basílica de San Pedro, en el altar de San Mauricio, invocando su protección sobre el ejército "romano y teutónico".
Relieve de una cara del relicario de San Mauricio, de los siglos XII y XIII. Cristo aparece en majestad con un libro en la mano izquierda e impartiendo la bendición con la derecha. A sus pies se hallan dos símbolos de los cuatro evangelistas: a la derecha, el águila de San Juan; a la izquierda se encuentra el ángel de San Mateo. El relicario se compone de placas de cobre plateadas y doradas, adornadas con cabujones, y forma parte del tesoro de la iglesia, tanto desde el punto de vista artístico como, sobre todo, económico. (Tesoro de la abadía, San Mauricio de Agaune).
Según refiere el citado Euquero, fue San Teodoro, obispo del Valais, quien hizo exhumar los restos de los mártires tebanos, levantando en su honor una pequeña basílica, de la cual se han encontrado huellas en excavaciones efectuadas en el pasado siglo, corno también de otros santuarios levantados en aquellos parajes.
El 22 de septiembre del 515 pronunció San Avito, obispo de Viena, una homilía para la inauguración de la abadía de Agauna, fundada por el piadoso rey Segismundo.
ENCUENTRO DE SAN ERASMO Y SAN MAURICIO En la pintura sobre tabla, san Erasmo y san Mauricio dialogan ante un grupo de guerreros y prelados
El abad Alteo, pariente de Carlomagno, hizo levantar una iglesia mayor a fines del siglo VIII, conservada cuando se construyó otra nueva basílica en el siglo XI. Los canónigos regulares se establecieron en Agauna el año 1128, y allí han perdurado siempre. La actual abadía fue reconstruida en el siglo XVII.
Los mártires de la legión Tebea fueron venerados por todas partes, y de ellos hay reliquias en infinidad de iglesias, como Viena del Delfinado, San Cugat del Valles, El Escorial, catedral de Toledo, etc. En Francia sesenta y dos municipios llevan el nombre de Saint-Maurice.
Escultura barroca del siglo XVIII de San Mauricio en la Columna de la Santísima Trinidad enOlomouc, antes parte delImperio austríaco, hoy en laRepública Checa.
Hasta las armas de este Santo fueron objeto de veneración. Carlos Martel quiso servirse de la lanza de San Mauricio y de su morrión cuando presentó batalla a los sarracenos en Poitiers.
Estatua de Carlos Martel en el Palacio de Versalles en París.
Los duques de Saboya, en cuyo territorio está comprendido el lugar de su martirio, llevaron siempre el anillo de este Santo como una de las más preciosas señales de su soberanía.
Batalla de Poitiers, en octubre de 732, por Charles de Steuben (Museo del castillo deVersalles, Francia)
También hay una orden militar, fundada en 1434 por Amadeo VIII, primer duque de Saboya, que está encomendada a San Mauricio, gran protector de esta casa. Carlos Manuel la fundió posteriormente con la Orden de San Lázaro. La Orden del Toisón de Oro le tiene igualmente por patrono, lo que explicaría la devoción que le profesaba Felipe II.
Felipe III, Duque de Borgoña. I Jefe y Soberano de la Insigne Orden del Toisón de Oro
Estos mártires gozaron de oficio con antífonas propias, de gran belleza musical literaria. He aquí algunas, aunque pierdan mucho color al ser traducidas:
. "La santa legión de los mártires agaunenses, mientras resistía a los adversarios, merced a la intervención de San Mauricio, su general, alcanzó el premio de la inmortalidad."
. "He aquí cómo por la intervención de estos santos se ha convertido Agauna en lugar sagrado que sirve de salud a los presentes y de defensa a los venideros."
Estandarte de San Mauricio en una exposición temporal del Museo de Valladolid
En efecto, parece que la historia ha confirmado el voto de la liturgia, pues en la alta Edad Media la abadía de Agauna se hizo famosa por la santidad de sus monjes.
Espada de San Mauricio (de Turín). Hacia 1200-1250. El estuche fue realizado hacia 1434-1438. Se trata de una de las dos espadas atribuidas a San Mauricio (la otra forma parte de las Insignias del Sacro Imperio Romano Germánico). Proviene de la Abadía de Saint-Maurice-d’Agaune (Suiza). Adquirida por los Duques de Saboya en 1591. Armería Reale di Torino Inv. nº Q25 y Q12.
SAN MAURICIO Y LA LEGIÓN TEBANA MÁRTIRES (S.III). PATRONO DE SOLDADOS. Fiesta 22 de Septiembre. (Fuente: Tus Preguntas sobre los Santos, información de dos libros viejos
-"Historia Sacra de la Ilustrísima Legión Tebea". GUILLERMO BALDESANO. Madrid, 1694.
-"Las verdaderas actas de los mártires". TEODORICO RUINART. Madrid, 1776.).
San Mauricio y compañeros mártires de la Legión Tebana. 22 de septiembre y 22 de febrero (Iglesia Oriental)
La primera noticia que se tiene de San Mauricio es una carta que escribe San Euquerio de Lyon(16 de noviembre) al obispo Salvio de Octodorum, narrándole la historia del martirio, según dice “habiéndola tomado de los autores fidedignos, de aquellos mismos que me han asegurado haberla aprendido del santo hombre Isaac, obispo de Ginebra, a quien el bienaventurado obispo de Sión,Teodoro, había hecho la relación” (1). Es decir, que asegura contar hechos ciertos, tomándolos de estas fuentes. Sí, pero no, pues hay algún que otro error histórico que hacen dudar. Euquerio vivió en el siglo V y narra la carta motivado por la gran devoción que hay en Agauna (lugar del martirio) y otros sitios a los mártires tebanos. La carta está llena de datos históricos, geográficos, pero nos permite sacar algo en limpio:
San Mauricio, protector de los soldados.
Según Euquerio, esta Legión, formada por 6600 hombres, fue enviada en 286 a Agauna por los emperadores (reinaban Maximiano y Diocleciano) para someter a sus habitantes rebeldes. No eran confiables los soldados de procedencia gala, inscritos a la fuerza en el ejército, y por eso se encomendó la misión a una Legión del Alto Egipto y de probada fidelidad. Los “baugades”, fueron sometidos victoriosamente, pero se mandó que fueran masacrados. Los legionarios, cristianos, declararon que no podían asesinar a los civiles, como les mandaban. Primero, por ser civiles e inocentes y, segundo y más importante, por ser ellos mismos cristianos y tercero, porque la Legión servía al emperador para darle gloria y no manchar su memoria con sangre inocente. Otras fuentes dicen que la causa fue que se negaron a sacrificar a los dioses, en el sacrificio general que se hizo para celebrar la victoria.
Enterado Maximiano de esta rebelión, como estaba cerca (en la actual Martigny) se acercó a Agauna para, con su poder, castigar a los legionarios. No es poca cosa que una legión entera se negase a cumplir órdenes. Para castigarlos, Maximiano mandó se los degollase a la décima parte de los soldados, para amedrentar a los demás. Pero ni esto sirvió de nada: “Gritaron todos” – dice Euquerio – “que jamás verían sus manos manchadas con la sangre de sus hermanos (…) Que detestaban el impío culto de los ídolos; que adoraban, solo al verdadero Dios; y que padecerían los últimos castigos, y hasta la misma muerte antes que hacer la menor cosa contra la religión que profesaban”. Y mandó Maximiano fueran diezmados nuevamente, entre los que quedaban, que continuaron firmes en su fe y valentía. Euquerio afirma que entre ellos destacaban "Mauricio su coronel, al que se juntaron Exuperio, Mariscal de Campo, y Cándido, Preboste de la Legión".
Lugar de conservación: Florencia, Palazzo Pitti, Galerie Palatine , inv. 1912, No. 182 
Estos alentaban a los demás a permanecer fieles, diciéndoles que ya veían en el cielo a sus compañeros acabados de martirizar, coronados de gloria y con otras coronas en sus manos, esperándoles. Y, para dejar manifiestas sus razones de rebeldía, escribieron un memorial a Maximiano que, a grandes rasgos, declaran lo injusto de su muerte. Las primeras palabras dicen: 
“Señor, nosotros somos vuestros soldados, es verdad; pero también somos siervos del verdadero Dios, y nos gloriamos de confesarle. Nos habéis honrado con la milicia; pero á Dios le debemos la inestimable gracia de la inocencia. De vos recibimos el sueldo como una recompensa debida a nuestros trabajos; pero de Dios tenemos la vida como un don puramente gratuito, y que jamás podemos merecerlo. Luego, ¿no nos es permitido obedecer más a nuestro Emperador desde que nuestro Dios nos lo prohíbe? Sí, por cierto. Nos lo prohíbe nuestro Dios y Señor vuestro. Mandadnos cosas justas, y nos hallaréis sumisos, obedientes, prontos á emprenderlo todo por vuestro servicio y por vuestra gloria. Mostradnos al enemigo y lo veréis derrotado: nuestras manos no aguardan mas que vuestras órdenes para su más sangriento destrozo; pero jamás nos conspiraremos contra los fieles que son vuestros vasallos”. 
Y así, por el estilo, un escrito en que demuestran como han sido y serían fieles a su juramento de soldado si este no se opusiera a la justicia y la fe cristiana. Y Maximiano, al leer esto, no esperó más, y mandó degollarlos a todos; martirio este que esperaron y aceptaron los legionarios con sumisión y fortaleza. No estaba el legionario Víctor entre ellos, al llegar, le contaron lo que había pasado y este, declarando su fe cristiana, repudió el acto infame que se había cometido y también fue asesinado. El supuesto cuerpo de este Víctor se encuentra en Brieg.
Aquí Euquerio da una noticia importante “De este gran número de Mártires no hemos podido saber el nombre sino de tres, que son: el de los Santos Mauricio, Exuperio, y Cándido, por más diligencias que hemos hecho. A la verdad, la Ciudad de Solothurn conserva aún el día de hoy la memoria de Víctor [otro] y Urso, que comúnmente se cree ser dos soldados de esta dichosa Legión”. Es decir, que ninguno de los nombres que luego veremos pueden ser ciertos si en el siglo V solo constaban esos cinco nombres; y de ellos, dos “que comúnmente se cree ser”, o sea, que tampoco. La carta de Euquerio termina narrando algunos milagros que ocurrieron durante la construcción de la basílica de Agauna que hizo construir San Teodoro de Octodorum (16 de agosto), luego de haber tenido una supuesta revelación del sitio en que reposaban los cuerpos de todos los mártires. Esta parte se considera añadida posteriormente.
SAN MAURICIO EL TEBANO
Y hasta aquí lo que de histórico hay sobre estos mártires. Ahora viene la cosa. Lamentablemente el texto de San Euquerio ha tenido agregados y modificaciones para aclarar las cosas, que solo han hecho complicarlas más. Ruinat, de donde lo tomo yo, dice ponerlo tal cual, pero la causa del martirio “por no asesinar a cristianos” parece un añadido a la carta de Euquerio. En el siglo VII, ya consolidado el culto, se escribió una Passio que afirma que la legión tebana recibió la orden de sacrificar a los dioses por el éxito de la represión, y que Mauricio y sus compañeros se negaron a hacerlo. Esta versión es más que probable, sabido es la aversión que los cristianos tenían a los sacrificios. Otra causa no descartable es que, sabiendo Maximino que los cristianos se negarían a asolar y masacrar, ordenara el sacrificio antes de la lucha, para saber quienes eran los soldados cristianos y eliminarlos antes de que fuera tarde (2).
SAN MAURICIO EL TEBANO
Ya desde el siglo XVI se discrepa en la causa del martirio; si fue por negarse a masacrar a civiles rebeldes, los "bagaude"; o si, como parece indicar el añadido en la carta de Euquerio, fue por negarse a matar a hermanos de fe. Como fuera, no es creíble que toda una Legión fuera sacrificada por el emperador, aunque los testimonios de Isaac y Euquerio son lo suficientemente válidos para confirmar que "algo" pasó. Es un hecho histórico el martirio de estos soldados, pero su número es imposible de conciliar. Primero, porque aunque una Legión contaba entre 4500 a 6500, no tenía porque haber sido enviados todos allí. No porque no fueran capaces, sino porque sentaría un precedente terrible, aparte de una simple logística, esos soldados habían costado lo suyo en entrenamiento y manutención. Y, por si fuera poco, el asesinato de toda una legión habría dejado constancia en otros testimonios históricos. No se puede ocultar así como así, aunque hay que recordar que ni Lactancio ni Eusebio, historiadores, mencionan dicha matanza.
SAN MAURICIO EL TEBANO
En el siglo XIII, el Beato Santiago La Vorágine (13 de julio) aumentó la leyenda con intervenciones de Exuperio, respuestas de Maximiano, nombres ficticios, ect.. Para colmo incurre en errores de fechas al nombrar a los emperadores y al papa (Marcelino dice, cuando debió ser Eutiquio). Y afirma, como si él mismo estuviera allí, que algunos soldados pertenecientes a la Legión no estaban en Agauna, y que fueron martirizados en otro momento y lugar. Da los nombres y donde murieron Solutor, Adventor y Octavio en Turín; Alejandro en Bérgamo, Segundo en Ventimiglia; etc. Todos contaron lo sucedido en Agauna, predicaron el Evangelio y fueron mártires. Aunque no es culpa suya esto de añadir mártires locales a los tebanos, es una costumbre anterior a La Vorágine. Nos dice también queSan Grato de Aosta (7 de septiembre) sacó esa noche del agua del Ródano el cuerpo del tebano San Inocencio, y lo enterró en la iglesia local. Estaría bien si San Grato no hubiera vivido a finales del siglo VI, casi ¡300 años después! Otros añadidos unen a Santa Verena de Zurchard (1 de septiembre) al grupo, como acompañante de los soldados.
La basílica construida por San Teodoro de Octodurum (al que también se ha acusado de inventar las reliquias, la leyenda y demás), y poblada por monjes al estilo acemeta (3), actualmente es una abadía donde reposan las supuestas reliquias de la mayoría de los legionarios. Incluidas un anillo y una ampolla con sangre de San Mauricio. En Veriolez hay una losa plana, en la que se dice que San Mauricio se arrodilló para ser degollado.
San Mauricio y la Legión caracterizados con rasgos negroides.
CULTO, LEYENDAS Y PATRONATOS
San Mauricio es patrono de los soldados, vitralistas y tintoreros (estos dos patronatos son por su nombre, y su supuesto color de piel “moro”), tejedores, sobrereros. Se le invoca como protector de las viñas y contra la gota, el dolor de oídos y las enfermedades de los caballos. En Francia tiene dedicadas las catedrales de Vienne, Tours, Angers y Mirepoix. Es el patrono de Cerdeña, la casa real de Saboya y diversas ciudades, de la infantería, los herreros. Una Orden Militar lleva su nombre. En la iconografía ocurre a veces verlo de color negro, pero esto es por lo dicho arriba, su nombre y su procedencia, Mauritania. Viste de soldado, con diversos uniformes, unos más anacrónicos que otros en época, región, materiales, etc. En la pintura es normal verlo acompañado de sus compañeros, o en escenas de martirio.
El Greco, "El Martirio de San Mauricio y sus Legiones", 1580-81, Óleo sobre lienzo
Sobre el culto, hay que decir que es bastante antiguo. Una iglesia dedicada a la memoria de los Tebanos ya consta en el siglo IVen Tréveris, hoy es la iglesia de San Paulino de Tréveris (31 de agosto). En el siglo VI, San Segismundo de Borgoña (2 de mayo) reconstruyó la abadía de Saint Maurice d Agaune, donde se veneran las reliquias hasta hoy día, en un bello relicario del siglo XII. Hay muchas leyendas relacionadas con el culto a San Mauricio, y copio tres, que pone Ruinart:
La más fantasiosa, nos narra que San Crodegando de Metz (6 de marzo) volvía de Roma a su diócesis, con reliquias de los soldados tebanos Gorgonio, Nabor y Nazario. Pasó la noche en Saint Maurice y a la mañana siguiente, los monjes se negaron a que se llevase las reliquias, aduciendo que los compañeros de Mauricio, con él debían estar. Crodegando avisó a los soldados y cuando estos pretendían entrar por la fuerza a la iglesia del monasterio, la imagen de San Mauricio tomó una palanca y partió todas las reliquias, como signo de que debían compartirse.
San Mauricio
Otra leyenda dice que el rey San Gontram de Bretaña (28 de marzo), cuando se quiso retirar del mundo en el monasterio de Valais, mandó a un sacerdote a Saint Maurice a pedir unas reliquias. Cuando este regresaba, una tormenta en el lago de Lausana casi vuelca la barca. El sacerdote tocó el agua con las reliquias y esta se calmó inmediatamente. Con estas historias, es de entender que este monasterio fuera el centro neurálgico de la devoción y culto del santo.
Y la tercera dice que, habiendo confiado una mujer a su hijo al monasterio de San Mauricio de Valais, el niño murió niño murió. Su madre estaba inconsolable y esa noche se le apareció San Mauricio y le dijo: “No llores por tu hijo como si hubiera muerto, que vive entre nosotros. Y te doy la prueba: Ve temprano en la mañana a la iglesia, a escuchar el oficio de los monjes”. Así lo hizo la señora y oyó, entre las voces de los monjes, la de su propio hijo cantando el oficio de Laudes. Y de ahí en adelante fue todos los días a oírlo.
San Pedro Damiani (21 de febrero) cuenta que un clérigo orgulloso y ambicioso, fue promovido a prior de los canónigos de una iglesia dedicada a San Mauricio mediante trampas y engaños. Un día, al terminar la misa, se oyó una voz que dijo: “El que se enaltece será humillado". Y contestó airado el sacerdote: "Eso no es del todo correcto. Porque si mis enemigos me hubieran humillado, no estaría presidiendo una iglesia hermosa y rica". Y en ese momento, un rayo lo mató, dejándolo con las tripas al aire.
Carlomagno lo proclamó patrón de la casa real y se hacía acompañar por una bellísima arqueta-relicario (hoy se venera en Xanten), con reliquias de Mauricio y sus compañeros Florencio, Cándido, Malloso y Casio. También fue nombrado patrón de las Cruzadas. Antes de la reforma protestante, existieron numerosas iglesias, altares y reliquias de San Mauricio en los Países Bajos, Alemania (4). Destaca la devoción en Magdeburg, donde es patrono junto a Santa Catalina desde el siglo X. En Francia tiene iglesias dedicadas desde al menos el siglo XIII. Y, por último, dato que pocos conocen, la famosa abadía de Claraval, le está dedicada.
La obra representa el martirio de San Mauricio y de los soldados de la legendaria Legión Tebana, cuyos miembros fueron ejecutados por profesar el cristianismo.
COMPAÑEROS VENERADOS DE SAN MAURICIO (Y ME AYUDO DE LA PÁGINA WWW.SANTIEBETI.IT).
  1. San Albano. 21 de junio.
  2. San Alberto de Cuneo. 19 de agosto y 22 de septiembre.
  3. San Alejandro de Bérgamo. 26 de agosto y 22 de septiembre.
  4. San Alverio de Fossano. 2 de enero y 22 de septiembre.
  5. San Antonino de Piacenza. 4 de julio, 22 y 30 de septiembre, y 13 de noviembre (traslación de las reliquias). 
  6. San Antonino de Susa. 22 de septiembre.
  7. San Atilio. 28 de junio y 22 de septiembre.
  8. San Barolo. 22 de septiembre.
  9. San Benedicto de Vistrorio. Tercer domingo de octubre y 22 de septiembre.
  10. San Celestino de Canavese. Primer domingo de octubre y 22 de septiembre.
  11. San Constantino de Dronfield. 22 de septiembre.
  12. San Dalmacio de Borgo San Dalmazzo. 5 de diciembre y 22 de septiembre. (este al parecer fue en realidad un obispo, al que la confusión convirtió en soldado mártir).
  13. San Defendente de Marsella. 1 de enero y 22 de septiembre.
  14. San Evencio de Cly (al parecer solo fue un eremita o un pastor). 22 de septiembre.
  15. San Félix de Borgo San Felice. Primer domingo de agosto, 12 de julio y 22 de septiembre.
  16. San Félix de Zurich, mártir con Régula y Exuperancio. 11 y 22 de septiembre.
  17. San Florencio de Mondovi. 3 de marzo y 22 de septiembre.
  18. San Fortunato de Casei. 16 de octubre (o tercer domingo de octubre) y 22 de septiembre.
  19. San Gereon de Colonia, con otros 318. 10 de octubre y 22 de septiembre.
  20. San Gil de Turín. 22 de septiembre.
  21. San Gilmer de Borgo San Domnino. 16 de septiembre y 22 de septiembre.
  22. San Gregorio “el moro” de Colonia. 15 de octubre y 22 de septiembre.
  23. San Grisógono de Saluzzo. 22 de septiembre.
  24. San Hipólito de Bardonecchia. 22 de septiembre.
  25. San Jorio de Val di Susa. 23 de abril y 22 de septiembre.
  26. San Juliano de Fénis. 22 de septiembre.
  27. San Juvenal de Andrate. 22 de septiembre.
  28. San Magno de Cuneo. 19 de agosto y 22 de septiembre.
  29. San Malloso de Birten, 10 de octubre y 22 de septiembre.
  30. San Marchesse de Altessano. Primer domingo de septiembre y 22 de septiembre.
  31. San Martiniano de Turín. 5 de diciembre y 22 de septiembre.
  32. San Martino de Rivoli. 22 de septiembre.
  33. San Mauro de Ancora. Tercer domingo de septiembre y 22 de septiembre.
  34. San Membotto de Mogola. 23 de marzo (invención de las reliquias), primer domingo de septiembre, 22 de septiembre.
  35. San Pancracio de Villa Dora. 22 de septiembre.
  36. San Pantaleón de Torgnon. 27 de julio y 22 de septiembre.
  37. San Paragorio de Noli y compañeros, 7 y 22 de septiembre. 
  38. San Poncio de Pradleves. 23 de junio y 22 de septiembre.
  39. San Próspero de Canavese. Primer domingo de septiembre y 22 de septiembre.
  40. San Quirico de Monferrato. 11 de marzo y 22 de septiembre.
  41. San Restituto de Cesana. 29 de mayo y 22 de septiembre.
  42. San Segundo de Pinerolo. 22 de septiembre.
  43. San Segundo de Ventimiglia. 20 de noviembre y 22 de septiembre.
  44. San Segundo. 26 de agosto y 22 de septiembre.
  45. San Teodoro de Vercelli. 22 de septiembre.
  46. San Valeriano de Cumiana. 14 de abril y 22 de septiembre.
  47. San Valerio de Casale. 22 de septiembre.
  48. San Víctor de Caselle. 22 de septiembre.
  49. San Víctor de Solothurn. 30 de septiembre y 22 de septiembre.
  50. San Víctor de Xanten, y 330 más. 10 de octubre y 22 de septiembre.
  51. Santos Amor y Viator de Franche-Compté. 9 de agosto. 
  52. Santos Abundio, Asterio, Cesáreo, Longino, Deseado y Demetrio de Caramagna. 22 de septiembre.
  53. Santos Alvacio y Amancio de Rivalba. 22 de septiembre.
  54. Santos Besso y Porcier. 10 de agosto, 1 de diciembre y 22 de septiembre.
  55. Santos Casio, Florencio y Pío de Bonn. 10 de octubre y 22 de septiembre.
  56. Santos Chiaffredo, Constancio, Olimpio y otros, de Saluzzo. 7 (Chiaffredo), 18 (Constancio) y 22 de septiembre. 
  57. Santos Cosano, Pelagio, Damián y Serena, virgen, de Novalesa. 22 de septiembre.
  58. Santos Graciano, Carpóforo y Fidel. 13 de marzo y 22 de septiembre.
  59. Santos Julián, Bisuzio, Isidoro y Martiniano de Dora Riparia. 28 de agosto y 22 de septiembre.
  60. Santos Mariano y Próspero de Mondovi. 22 de septiembre.
  61. Santos Mateo y Gusmeo. 11 y 22 de septiembre.
  62. Santos Mauricio, Jorge y Tiberio de Pinerolo. 24 de abril y 22 de septiembre.
  63. Santos Octavio, Adventor y Solutor de Turín. 20 de noviembre y 22 de septiembre.
  64. Santos Palmacio, Majencio, Constancio, Crescencio, Justino, Leandro, Alejandro, Sotero,Hormisdas, Papirio y Jovaniano de Tréveris. 5 de octubre, 12 de diciembre y 22 de septiembre.
  65. Santos Sebastián y Alverio de Fossano. 26 de enero (invención de las reliquias) y 22 de septiembre).
  66. Santos Tégulo, Sulpicio, Vital y Juvenal de Cavanese. 25 de octubre y 22 de septiembre.
  67. Santos Tirso y Bonifacio de Traer. 4 de octubre y 22 de septiembre.
  68. Santos Víctor de Pollenzo y compañeros. 13 de mayo y 22 de septiembre.
(1) Isaac murió en 441 y Salvio en 448, así que la carta tuvo que ser escrita en esta fecha.
(2) Eusebio, aunque no habla de los mártires tebanos, confirma esta hipótesis en su Historia Eclesiástica (Libro VIII), afirmando que especialmente Diocleciano y Maximiano lo hicieron varias veces, como medio de sacar a la luz a cristianos, tenidos como posibles traidores. Aún en tiempos de paz y sin persecuciones oficiales, lo hicieron. En un pasaje de su crónica llega a hablar de un general, cuyo nombre no conocía, al que se le había obligado a sacrificar a los dioses junto a sus soldados, impreando Diocleciano y Maximiano. La mayoría permaneció fiel a sus creencias y algunos de ellos fueron condenados a muerte. ¿Mauricio? Conocía la historia, pero no los nombres, porque estos serían añadidos luego? ¿Es solo otro caso, de la misma época? No lo sabemos.
(3) Acemetas eran unos monjes de origen oriental, de los que se creía no dormían, pues rezaban el oficio litúrgico constantemente, día y noche. Está claro que tenían establecidos turnos de oración.
(4) En 1489 fueron hallados en Schoz, Lucerna, 200 cuerpos en lo que habría sido un cementerio. Sin pruebas ni estudios, fueron tomados como reliquias de los mártires tebanos y puestos al culto. Hoy no lo están. En el Acta Sanctorum los Bolandistas repudian vehementemente estas reliquias.


San Marchesee de Altessano


San Próspero de Catenanuova

San Chiaffredo



San Mauricio y compañeros mártires de la Legión Tebana. 22 de septiembre y 22 de febrero (Iglesia Oriental)
Los documentos.
La primera noticia que se tiene de San Mauricio es una carta que escribe San Euquerio de Lyon (16 de noviembre) al obispo Salvio de Octodorum entre 441 y 448, narrándole la historia del martirio, según dice “habiéndola tomado de los autores fidedignos, de aquellos mismos que me han asegurado haberla aprendido del santo hombre Isaac, obispo de Ginebra, a quien el bienaventurado obispo de Sión, Teodoro, había hecho la relación”. Es decir, que asegura contar hechos ciertos, tomándolos de estas fuentes. Sí, pero no, pues hay algún que otro error histórico que hacen dudar, como veremos después. Euquerio vivió en el siglo V y narra la carta motivado por la gran devoción que hay en Agauna (lugar del martirio) y otros sitios a los mártires tebanos. La carta está llena de datos históricos, geográficos, pero nos permite sacar algo en limpio:
Acta de donación del rey de Borgoña Rodolfo III a la abadía de San Mauricio de Agauno (15 de febrero de 1018).
Según Euquerio, esta Legión, formada por 6600 hombres, fue enviada en 286 a Agauna por los emperadores (reinaban Maximiano y Diocleciano) para someter a sus habitantes rebeldes. No eran confiables los soldados de procedencia gala, inscritos a la fuerza en el ejército, y por eso se encomendó la misión a una Legión del Alto Egipto y de probada fidelidad. Los “baugades”, fueron sometidos victoriosamente, pero se mandó que fueran masacrados. Los legionarios, cristianos, declararon que no podían asesinar a los civiles, como les mandaban. Primero, por ser civiles e inocentes y, segundo y más importante, por ser ellos mismos cristianos y tercero, porque la Legión servía al emperador para darle gloria y no manchar su memoria con sangre inocente. Otras fuentes dicen que la causa fue que se negaron a sacrificar a los dioses, en el sacrificio general que se hizo para celebrar la victoria.
Nave central de la basílica de San Mauricio del siglo XVII, rehabilitada entre 1946 y 1949.
Enterado Maximiano de esta rebelión, como estaba cerca (en la actual Martigny) se acercó a Agauna para, con su poder, castigar a los legionarios. No es poca cosa que una legión entera se negase a cumplir órdenes. Para castigarlos, Maximiano mandó se los degollase a la décima parte de los soldados, para amedrentar a los demás. Pero ni esto sirvió de nada: “Gritaron todos” – dice Euquerio – “que jamás verían sus manos manchadas con la sangre de sus hermanos (…) Que detestaban el impío culto de los ídolos; que adoraban, solo al verdadero Dios; y que padecerían los últimos castigos, y hasta la misma muerte antes que hacer la menor cosa contra la religión que profesaban”. Y mandó Maximiano fueran diezmados nuevamente, entre los que quedaban, que continuaron firmes en su fe y valentía. Euquerio afirma que entre ellos destacaban "Mauricio su coronel, al que se juntaron Exuperio, Mariscal de Campo, y Cándido, Preboste de la Legión".
Claustro de la abadía reconstruido en 1946.
Estos alentaban a los demás a permanecer fieles, diciéndoles que ya veían en el cielo a sus compañeros acabados de martirizar, coronados de gloria y con otras coronas en sus manos, esperándoles. Y, para dejar manifiestas sus razones de rebeldía, escribieron un memorial a Maximiano que, a grandes rasgos, declaran lo injusto de su muerte. Las primeras palabras dicen:
“Señor, nosotros somos vuestros soldados, es verdad; pero también somos siervos del verdadero Dios, y nos gloriamos de confesarle. Nos habéis honrado con la milicia; pero á Dios le debemos la inestimable gracia de la inocencia. De vos recibimos el sueldo como una recompensa debida a nuestros trabajos; pero de Dios tenemos la vida como un don puramente gratuito, y que jamás podemos merecerlo. Luego, ¿no nos es permitido obedecer más a nuestro Emperador desde que nuestro Dios nos lo prohíbe? Sí, por cierto. Nos lo prohíbe nuestro Dios y Señor vuestro. Mandadnos cosas justas, y nos hallaréis sumisos, obedientes, prontos á emprenderlo todo por vuestro servicio y por vuestra gloria. Mostradnos al enemigo y lo veréis derrotado: nuestras manos no aguardan mas que vuestras órdenes para su más sangriento destrozo; pero jamás nos conspiraremos contra los fieles que son vuestros vasallos”.
Y así, por el estilo, un escrito en que demuestran como han sido y serían fieles a su juramento de soldado si este no se opusiera a la justicia y la fe cristiana. Y Maximiano, al leer esto, no esperó más, y mandó degollarlos a todos; martirio este que esperaron y aceptaron los legionarios con sumisión y fortaleza. No estaba el legionario Víctor entre ellos, al llegar, le contaron lo que había pasado y este, declarando su fe cristiana, repudió el acto infame que se había cometido y también fue asesinado. El supuesto cuerpo de este Víctor se encuentra en Brieg.
Bildbeschreibung: Saint-Maurice - Blick auf die Abteikirche Quelle: Spurzem Fotograf: Lothar Spurzem Datum: 03.06.1990
Aquí Euquerio da una noticia importante “De este gran número de Mártires no hemos podido saber el nombre sino de tres, que son: el de los Santos Mauricio, Exuperio, y Cándido, por más diligencias que hemos hecho. A la verdad, la Ciudad de Solothurn conserva aún el día de hoy la memoria de Víctor [otro] y Urso, que comúnmente se cree ser dos soldados de esta dichosa Legión”. Es decir, que ninguno de los nombres que luego veremos pueden ser ciertos si en el siglo V solo constaban esos cinco nombres; y de ellos, dos “que comúnmente se cree ser”, o sea, que tampoco. La carta de Euquerio termina narrando algunos milagros que ocurrieron durante la construcción de la basílica de Agauna que hizo construir San Teodoro de Octodorum (16 de agosto), luego de haber tenido una supuesta revelación del sitio en que reposaban los cuerpos de todos los mártires. Esta parte se considera añadida posteriormente.
San Mauricio y compañeros con rasgos negroides
Dudas y problemáticas.
Y hasta aquí lo que de histórico hay sobre estos mártires. Ahora viene la cosa. Lamentablemente el texto de San Euquerio ha tenido agregados y modificaciones para aclarar las cosas, que solo han hecho complicarlas más. Ruinat, de donde lo tomo yo, dice ponerlo tal cual, pero la causa del martirio “por no asesinar a cristianos” parece un añadido a la carta de Euquerio. En el siglo VII, ya consolidado el culto, se escribió una Passio que afirma que la legión tebana recibió la orden de sacrificar a los dioses por el éxito de la represión, y que Mauricio y sus compañeros se negaron a hacerlo. Esta versión es más que probable, sabido es la aversión que los cristianos tenían a los sacrificios. Otra causa no descartable es que, sabiendo Maximino que los cristianos se negarían a asolar y masacrar, ordenara el sacrificio antes de la lucha, para saber quienes eran los soldados cristianos y eliminarlos antes de que fuera tarde. Eusebio, aunque no habla de los mártires tebanos, confirma esta hipótesis en su Historia Eclesiástica (Libro VIII), afirmando que especialmente Diocleciano y Maximiano lo hicieron varias veces, como medio de sacar a la luz a cristianos, tenidos como posibles traidores. Aún en tiempos de paz y sin persecuciones oficiales, lo hicieron. En un pasaje de su crónica llega a hablar de un general, cuyo nombre no conocía, al que se le había obligado a sacrificar a los dioses junto a sus soldados, impreando Diocleciano y Maximiano. La mayoría permaneció fiel a sus creencias y algunos de ellos fueron condenados a muerte. ¿Se refiere a Mauricio? Conocía la historia, pero no los nombres, porque estos serían añadidos luego? ¿Es solo otro caso, de la misma época? No lo sabemos.
Escultura barroca del siglo XVIII de San Mauricio en la Columna de la Santísima Trinidad en Olomouc, antes parte del Imperio austríaco, hoy en la República Checa.
Ya desde el siglo XVI se discrepa en la causa del martirio; si fue por negarse a masacrar a civiles rebeldes, los "bagaude"; o si, como parece indicar el añadido en la carta de Euquerio, fue por negarse a matar a hermanos de fe. Como fuera, no es creíble que toda una Legión fuera sacrificada por el emperador, aunque los testimonios de Isaac y Euquerio son lo suficientemente válidos para confirmar que "algo" pasó. Es un hecho histórico el martirio de estos soldados, pero su número es imposible de conciliar. Primero, porque aunque una Legión contaba entre 4500 a 6500, no tenía porque haber sido enviados todos allí. No porque no fueran capaces, sino porque sentaría un precedente terrible, aparte de una simple logística, esos soldados habían costado lo suyo en desplazamiento y manutención. Y, por si fuera poco, el asesinato de toda una legión habría dejado constancia en otros testimonios históricos. No se puede ocultar así como así, aunque hay que recordar que ni Lactancio ni Eusebio, historiadores, mencionan dicha matanza.
Mauricio, Santo Mártir Comandante de la Legión Tebana (+302 dC) 22/09
La Leyenda Áurea.
En el siglo XIII, el Beato Santiago La Vorágine (13 de julio) aumentó la leyenda con intervenciones de Exuperio, respuestas de Maximiano, nombres ficticios, ect.. Para colmo incurre en errores de fechas al nombrar a los emperadores y al papa (Marcelino dice, cuando debió ser Eutiquio). Y afirma, como si él mismo estuviera allí, que algunos soldados pertenecientes a la Legión no estaban en Agauna, y que fueron martirizados en otro momento y lugar. Da los nombres y donde murieron Solutor, Adventor y Octavio en Turín; Alejandro en Bérgamo, Segundo en Ventimiglia; etc. Todos contaron lo sucedido en Agauna, predicaron el Evangelio y fueron mártires. Aunque no es culpa suya esto de añadir mártires locales a los tebanos, pues es una costumbre anterior a La Vorágine. Nos dice también la Leyenda Áurea que San Grato de Aosta (7 de septiembre) sacó esa noche del agua del Ródano el cuerpo del mártir tebano Inocencio, y lo enterró en la iglesia local. Estaría bien si San Grato no hubiera vivido a finales del siglo VI, casi ¡300 años después! Otros añadidos unen a Santa Verena de Zurchard (1 de septiembre) al grupo, como acompañante de los soldados.
La basílica construida por San Teodoro de Octodurum (al que también se ha acusado de inventar las reliquias, la leyenda y demás), fue en principio poblada por monjes acemetas, de origen oriental, de los que se creía no dormían, pues rezaban el oficio litúrgico constantemente, día y noche. Está claro que tenían establecidos turnos de oración. Actualmente es una abadía donde reposan las supuestas reliquias de la mayoría de los legionarios. Incluidas un anillo y una ampolla con sangre de San Mauricio. En Veriolez hay una losa plana, en la que se dice que San Mauricio se arrodilló para ser degollado.
Mauricio, Santo Mártir Comandante de la Legión Tebana (+302 dC) 22/09
Culto, leyendas y patronatos
San Mauricio es patrono de los soldados, vitralistas y tintoreros (estos dos patronatos son por su nombre, y su supuesto color de piel “moro”), tejedores, sobrereros. Se le invoca como protector de las viñas y contra la gota, el dolor de oídos y las enfermedades de los caballos. En Francia tiene dedicadas las catedrales de Vienne, Tours, Angers y Mirepoix. Es el patrono de Cerdeña, la casa real de Saboya y diversas ciudades, de la infantería, los herreros. Una Orden Militar lleva su nombre. En la iconografía ocurre a veces verlo de color negro, pero esto es por lo dicho arriba, su nombre y su procedencia, Mauritania. Viste de soldado, con diversos uniformes, unos más anacrónicos que otros en época, región, materiales, etc. En la pintura es normal verlo acompañado de sus compañeros, o en escenas de martirio.
Baptisterio de San Mauricio del siglo VI, descubierto en las obras de rehabilitación de mediados del siglo XX.
Sobre el culto, hay que decir que es bastante antiguo. Ya en el siglo VI, San Segismundo de Borgoña (2 de mayo) reconstruye la abadía de Saint Maurice d Agaune, donde se veneran las reliquias hasta hoy día, en un bello relicario del siglo XII. Hay muchas leyendas relacionadas con el culto a San Mauricio, y copio tres, que pone Ruinart: La más fantasiosa, nos narra que San Crodegando de Metz (6 de marzo) volvía de Roma a su diócesis, con reliquias de los mártires San Gorgonio, Santos Nabor y Nazario. Pasó la noche en Saint Maurice y a la mañana siguiente, los monjes se negaron a que se llevase las reliquias, aduciendo que los compañeros de Mauricio, con él debían estar. Crodegando avisó a los soldados y cuando estos pretendían entrar por la fuerza a la iglesia del monasterio, la imagen de San Mauricio tomó una palanca y partió todas las reliquias, como signo de que debían compartirse.
San Mauricio y la Legión caracterizados con rasgos negroides
Otra leyenda dice que el rey San Gontram de Bretaña (28 de marzo), cuando se quiso retirar del mundo en el monasterio de Valais, mandó a un sacerdote a Saint Maurice a pedir unas reliquias. Cuando este regresaba, una tormenta en el lago de Lausana casi vuelca la barca. El sacerdote tocó el agua con las reliquias y esta se calmó inmediatamente. Con estas historias, es de entender que este monasterio fuera el centro neurálgico de la devoción y culto del santo.
Y la tercera dice que, habiendo confiado una mujer a su hijo al monasterio de San Mauricio de Valais, el niño murió niño murió. Su madre estaba inconsolable y esa noche se le apareció San Mauricio y le dijo: “No llores por tu hijo como si hubiera muerto, que vive entre nosotros. Y te doy la prueba: Ve temprano en la mañana a la iglesia, a escuchar el oficio de los monjes”. Así lo hizo la señora y oyó, entre las voces de los monjes, la de su propio hijo cantando el oficio de Laudes. Y de ahí en adelante fue todos los días a oírlo.
San Pedro Damiani (21 de febrero) cuenta que un clérigo orgulloso y ambicioso, fue promovido a prior de los canónigos de una iglesia dedicada a San Mauricio mediante trampas y engaños. Un día, al terminar la misa, se oyó una voz que dijo: “El que se enaltece será humillado". Y contestó airado el sacerdote: "Eso no es del todo correcto. Porque si mis enemigos me hubieran humillado, no estaría presidiendo una iglesia hermosa y rica". Y en ese momento, un rayo lo mató, dejándolo con las tripas al aire.
Masacre de la legión tebana(detalle de un relicario del tesoro de la abadía).
Carlomagno proclamó a San Mauricio patrón de la casa real y se hacía acompañar por una bellísima arqueta-relicario (hoy se venera en Xanten), con reliquias de Mauricio y sus compañeros Florencio, Cándido, Malloso y Casio. También fue nombrado patrón de las Cruzadas. Antes de la reforma protestante, existieron numerosas iglesias, altares y reliquias de San Mauricio en los Países Bajos, Alemania. En 1489 fueron hallados en Schoz, Lucerna, 200 cuerpos en lo que habría sido un cementerio. Sin pruebas ni estudios, fueron tomados como reliquias de los mártires tebanos y puestos al culto. Hoy no lo están. En el Acta Sanctorum los Bolandistas repudian vehementemente estas reliquias. Destaca la devoción en Magdeburg, donde es patrono junto a Santa Catalina desde el siglo X. En Francia tiene iglesias dedicadas desde al menos el siglo XIII. Y, por último, dato que pocos conocen, la famosa abadía de Claraval, le está dedicada.
San Mauricio con los mártires de la Legión Tebana

Fuente:
http://es.aleteia.org/daily-gospel/mi-madre-y-mis-hermanos-son-aquellos-que-oyen-la-palabra-de-dios-y-la-cumplen/
https://preguntasantoral.blogspot.com.ar/2012/09/san-mauricio-y-la-legion-tebana.html
https://www.religionenlibertad.com/san-mauricio-y-la-legion-tebana-44996.htm

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