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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

4 de julio de 2017

EL ANCLA, SÍMBOLO CRISTIANO QUE EVIDENCIA LA ESPERANZA.

El símbolo de la cruz-ancla, acompañado por dos peces, grabado en una catacumba cristiana.
ANCLA (TEMA ICONOGRÁFICO)
Como tema iconográfico, el símbolo del ancla o áncora fue usado ya por los artistas que habitaban en las zonas que circundan al Mar Mediterráneo para representar la navegación marítima. 
Por el hecho de mantener una embarcación fija en el mar, también se constituyó en alegoría de la esperanza o de la salvación. Por ser una masa de peso que retiene al navío, el ancla se considera un símbolo universal de
  • firmeza, 
  • solidez, 
  • tranquilidad 
  • y fidelidad. 
En medio de la movilidad del mar y de los elementos, ella es lo que fija, ata, inmoviliza o asegura.
Estela funeraria de Licinia Amias, una de las evidencias epigráficas cristianas más antiguas en la que se registra un ancla como símbolo. La misma se observa en el nivel intermedio, acompañada de las figuras de dos peces. El mármol pertenece a la necrópolis vaticana de Roma y data del siglo III d.C.
EL SÍMBOLO DEL ANCLA EN EL CRISTIANISMO 
En el cristianismo, el ancla se convirtió en símbolo de Cristo quien evita el «naufragio espiritual». Entre los poetas místicos, el áncora y la cruz unidas (cruz-ancla) expresa la voluntad de no abandonarse a los remolinos de la sensibilidad humana, fijando la voluntad a la cruz de Cristo como fuente de toda gracia.
El uso simbólico del ancla en el cristianismo se relaciona con la cita de la carta a los Hebreos (cf. Hb 6, 19) donde se hace referencia a las promesas de Dios en Jesucristo como esperanza de los cristianos, un ancla:
  • (...) asiéndonos a la esperanza propuesta, que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma (...). Hebreos 6, 18c-19
A partir de ese texto se dio un uso continuo de esta imagen por parte de los Padres de la Iglesia, especialmente san Agustín y san Juan Crisóstomo. Así en las representaciones de arte paleocristiano
  • El ancla simbolizó la fe y la esperanza en la resurrección, en la vida feliz con Dios. 
  • El ancla (esperanza), unida al pez (que representa a Cristo) indicaba entonces la esperanza en Cristo. 
Con esta simbología se la encuentra en las catacumbas de san Sebastián, de san Calixto y de Priscila, y en otros lugares (no solo cementerios) durante los primeros cuatro siglos de la era cristiana.
La cruz-ancla (que incorpora un travesaño horizontal en la espiga vertical del ancla) es un tema usado para significar la pasión de Jesús. Muchas veces se une a esta representación la del pez o del delfín, que representa a Cristo crucificado.
 El símbolo de la cruz-ancla, acompañado por dos peces, grabado en una catacumba cristiana.
EL SÍMBOLO DEL ANCLA EN GRECIA Y ROMA
El ancla era considerada la última salvaguarda del marino en la tempestad, por lo cual se la asociaba con la esperanza, que queda como sostén ante las dificultades de la vida. En las civilizaciones griega y romana simbolizaba asimismo el conflicto de la tierra y el agua, de lo sólido y lo líquido. Así, se la encuentra en algunas monedas griegas y romanas, donde aparece también como atributo de Neptuno o de «Annona».
El ancla simbolizaba también la parte estable del ser humano, aquello que permite guardar una lucidez calma ante la oleada de sensaciones y sentimientos. Puede ser también una barrera o un retardo: eso es lo que significa cuando, ligada el ancla a un delfín (símbolo de fortaleza y velocidad), aparece como ilustración de la divisa del emperador César Augusto: Festina lente (Apresúrate lentamente), lema que más tarde acuñaron los emperadores Tito y Domiciano.
Se han encontrado imágenes de anclas en tumbas paganas, pero al parecer no se quería con ello dar un sentido religioso al símbolo sino solo mostrar elementos relacionados con la profesión del difunto.
Sexto enigma de la Universidad de Salamanca. Contiene dos anclas con dos delfines estilizados enroscados en sus espigas, y el lema «Siempre apresúrate lentamente», en griego y en latín.
El ancla es el símbolo de la salvación, símbolo del alma que ha alcanzado felizmente el puerto de la eterna vida. El ancla fue una de los primeros símbolos cristiano que se encuentra comúnmente en las catacumbas romanas como símbolo de la esperanza que tenemos en Cristo más allá de esta vida, y es una justa inscripción para una tumba cristiana. El símbolo, sin duda, proviene de este versículo: 
  • "Tenemos esta esperanza como un ancla para el alma, firme y seguro. Se entra en el santuario interior detrás de la cortina, cuando Jesús, que fueron antes de nosotros, ha entrado en nuestro nombre. Se ha convertido en un sumo sacerdote para siempre, en el orden de Melquisedec". (Hebreos 6,19-20)
EL PAPA CONFIESA QUE EL «ANCLA» ES UNO DE SUS SÍMBOLOS CRISTIANOS PREFERIDOS Y EXPLICA EL MOTIVO.
El Papa Francisco presidió este miércoles la Audiencia General en la Plaza de San Pedro y continuó con sus catequesis sobre la esperanza cristiana. De hecho, el Santo Padre la comparó a un ancla y confesó que es uno de sus símbolos cristianos que más le gustan.
  • “Solo tenemos que amarrarnos al cabo y seguir siempre adelante, porque estamos seguros de que nuestra vida es como un ancla que está en el cielo, fija en el lugar adonde llegaremos”, aseguró Francisco.
Sobre el ancla, el Papa aseguró que 
  • “no es coincidencia que entre los símbolos de la esperanza cristiana esté el ancla. Expresa que nuestra esperanza no es vaga, que no se puede confundir con el sentimiento mutable de quien quiere mejorar las cosas de este mundo de manera fantasiosa, bastándose únicamente de su propia fuerza de voluntad”.
El Papa prosiguió en la audiencia de este miércoles con sus catequesis sobre la esperanza cristiana. 26 abril 2017
"¿Por qué habríamos de tener temor?"
Según recoge Aciprensa, el Papa añadió que por el contrario,
  • “la esperanza cristiana encuentra sus raíces no en el atractivo del futuro, sino en la seguridad de que aquello que Dios nos prometió, lo realizó en Jesucristo. Si Él nos ha garantizado que no nos abandonará nunca, si el comienzo de cada vocación es un ‘sígueme’ con el cual Él nos asegura que permanecerá siempre delante de nosotros, ¿por qué habríamos de tener temor? Con esta promesa, los cristianos pueden caminar por todas partes”.
El Pontífice realizó esta reflexión a partir de dos frases del Evangelio de San Mateo:
  • “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”; “A Él le será dado el nombre de Emmanuel, que significa Dios con nosotros”.
Francisco destacó que estas palabras reflejan la cercanía de Dios a sus criaturas.
  • “Son palabras que comunican el misterio de un Dios cuyo nombre, cuya identidad es ‘estar con’, en particular, ‘con nosotros’, es decir, con la criatura humana”.
EL ALMA ES "MIGRANTE"
  • “Nuestro Dios no es un Dios sentado, secuestrado en un cielo lejano, en vez de un Dios apasionado del hombre, tiernamente amante de seres de los que es incapaz de separarse. Los seres humanos somos hábiles rompiendo lazos y puentes. En cambio Él no. Si nuestro corazón se enfría, el suyo permanece incandescente. Nuestro Dios nos acompaña siempre, incluso aunque nos olvidemos de Él”.
El Papa recordó que el hombre está en camino en este mundo, y que en ese caminar siempre está acompañado por Dios.
  • “Nuestra existencia es un peregrinar, un camino. Nuestra alma es un alma migrante. La Biblia está llena de historias de peregrinos y viajeros”.
"ÉL SE PREOCUPA DE NOSOTROS"
  • “En su camino en el mundo, el hombre nunca está solo. Sobre todo los cristianos no se sienten nunca abandonados, porque Jesús nos asegura que nos espera no solo al final de nuestro largo viaje, sino que nos acompaña en cada una de nuestras jornadas”.
El Obispo de Roma se preguntó: 
- “¿Hasta cuándo perdurará la preocupación de Dios por el bienestar del hombre? 
La respuesta del Evangelio no deja lugar a dudas:
- ¡Hasta el fin del mundo! Pasará el cielo, pasará la tierra, veremos desaparecer la esperanza humana, pero la Palabra de Dios es más grande que todo y no pasará”.
  • “No habrá día de nuestra vida en la que no dejemos de ser una preocupación en el corazón de Dios. Él se preocupa de nosotros y camina con nosotros. ¿Y por qué hace eso? Simplemente porque nos ama. Dios seguramente cubrirá todas nuestras necesidades, no nos abandonará en el tiempo de la prueba y de la oscuridad”, concluyó.
EL ANCLA DE LA ESPERANZA CRISTIANA
¿QUÉ PUEDO HACER PARA QUE OTROS SE SALVEN Y PARA QUE SURJA TAMBIÉN PARA ELLOS LA ESTRELLA DE LA ESPERANZA?
Por: Ramiro Pellitero Iglesias | Fuente: Fluvium.org 
En su segunda encíclica dice Benedicto XVI que,
  • en el diálogo del cristianismo con la edad moderna, los cristianos hemos de aprender de nuevo lo que es y lo que no es la esperanza, para comprendernos a nosotros mismos a partir de nuestras propias raíces.
Por eso comienza evocando a los primeros cristianos. ¿Qué pasaba cuando se convertían? Habían conocido a Jesucristo, y eso, como a todos los que después han abrazado el cristianismo –como Josefina Bakhita–, les había liberado. Ahora sabían en qué consiste la vida verdadera, y por tanto llegaban a una nueva libertad. Su existencia se podía apoyar en la certeza de un futuro que ya comienza a entregarse ahora.
Así como la llave es garantía de alcanzar lo que hay tras la puerta, la fe, según la carta a los Hebreos, nos da ya la "sustancia" de la esperanza; es decir, la vida eterna. No un vivir ilimitadamente sin más, sino una vida en sentido pleno, en la plenitud del ser y de la alegría.
Ahora bien, se pregunta el Papa: 
¿no es esto un puro individualismo, que se desentiende del mundo para refugiarse en una salvación eterna exclusivamente privada? Como si alguien, en su inconsciencia o egoísmo, atravesara "felizmente" una batalla con una rosa en la mano… La respuesta es clara: no, esa no es la salvación del Evangelio, esa no es la esperanza cristiana. La salvación cristiana sólo se da en la apertura a los demás, en la entrega a los otros, a la humanidad entera.
Entonces, continúa preguntándose, 
¿cómo se ha podido llegar a esa idea de que el mensaje de Jesús aparta de la responsabilidad por los demás y por el mundo? Esta deformación ha tenido lugar en los tiempos modernos, que cambiaron la fe en Dios por la "fe" en el progreso y la confianza ilimitada en la razón. Marx y Lenin tradujeron esa esperanza terrena en revolución como camino seguro a una felicidad; pero se olvidaron de que el hombre no es sólo materia, es también libertad. Ya Kant había advertido del peligro de autodestrucción que vendría de una fe exclusivamente racional. Algo así han dicho otros pensadores más modernos, como Adorno, al hablar, en el siglo XX, del paso "de la honda a la superbomba".
Puerta de Oro. Detalle de la Cruz con el Ancla - Kiev - Puedes ver en algunas cruces ortodoxas un arco en la parte inferior. Este símbolo era un símbolo cristiano de Bizancio. Representa un ancla de acuerdo a una de las Cartas de San Pablo en que hace un símil entre la labor de un ancla para afianzar una embarcación y la fortaleza de la fe cristiana para con el alma. Después de 1453, con la caída de Constantinopla a manos de los turcos, estos transformaron el ancla en una medialuna y pasó a ser un símbolo oficial del Imperio otomano.
¿Quiere esto decir que no hay que confiar en el progreso? 
El progreso humano no puede entenderse sólo como dominio de la naturaleza, sino también como avance en la ética y, por tanto, en la libertad. Y
  • "la libertad debe ser conquistada para el bien una y otra vez". 
Por tanto, la ciencia no puede por sí sola salvar al hombre, aportarle la felicidad y la vida plena. Puede ayudarle pero también destruirle.
No sin los otros Y es que el hombre sólo puede ser salvado por el amor. Y el amor que salva y da sentido a la vida de cada hombre lo ha manifestado Jesucristo. Con sus palabras y sus hechos, ha mostrado que Dios no se desentiende de los hombres, de sus penas y dolores: nos ha conocido y se ha entregado por amor "a cada uno". Pero, de nuevo, ¿no es esto entender la salvación de modo individualista? No, observa el Papa, porque 
  • "estar en comunión con Jesucristo nos hace participar en su ser para todos", en la responsabilidad por la justicia, en ya no poder vivir para uno mismo. 
En Jesucristo se muestra
  • "el Dios que tiene un rostro humano y que nos ha amado hasta el extremo, a cada uno en particular y a la humanidad en su conjunto". 
En la perspectiva de la fe, esto hay que aprenderlo de nuevo en la oración, en el trabajo, en el sufrimiento que conlleva buscar la verdad y la justicia.
Por tanto, concluye Benedicto XVI, para los cristianos se impone no sólo la pregunta 
- "¿Cómo puedo salvarme yo mismo?", 
sino también:
- "Qué puedo hacer para que otros se salven y para que surja también para ellos la estrella de la esperanza? 
Entonces habré hecho el máximo también por mi salvación personal. El ancla de la esperanza cristiana "es siempre esperanza para los demás". Y esto ha de traducirse en un resdescubrimiento del sentido de la Iglesia como germen de solidaridad universal, y en un amor más efectivo por todos.
Símbolo del ancla: hace referencia en las primeras lápidas sepulcrales es un símbolo de seguridad y esperanza.
EL ANCLA, SÍMBOLO CRISTIANO QUE EVIDENCIA LA ESPERANZA.
El ancla, a causa de su gran importancia en la navegación, fue especialmente considerada desde la antigüedad como un símbolo de seguridad. Los cristianos, por esta razón, al adoptar el ancla como un símbolo de esperanza en una existencia futura, simplemente dieron una nueva y superior significado a un emblema que les era familiar. En la doctrina cristiana, la virtud de la esperanza ocupa un lugar de gran importancia, Cristo es la esperanza que nunca falla para aquellos que creen en Él.
San Pedro, San Pablo y algunos otros de los primeros Padres lo expresaron en este sentido, pero es en la Epístola a los Hebreos donde se conecta por primera vez, la idea de esperanza con el símbolo del ancla. Las Escrituras dicen que tenemos la “Esperanza” colocada delante de nosotros, “como un ancla del alma, firme y segura” (Hebreos 6,19-20). La esperanza de la que se habla aquí, no se relaciona a lo terrenal si no a cosas celestiales, y el ancla como símbolo cristiano, consecuentemente, se refiere solamente a la esperanza de la salvación. Se ubica entre los símbolos cristianos más antiguos. El bien conocido fragmento de la inscripción descubierta en el cementerio de Santa Domitila---examinada y completada por De Rossi (sepulc)rum (Flavi)orum –contiene el ancla y se ubica a fines del siglo I.
El muy antiguo símbolo cristiano - Corazón con cruz y ancla. Cada objeto tiene su significado único. Corazón significa amor, cruz significa la fe y el ancla - esperanza.
Durante los siglos II y III el ancla aparece frecuentemente en los epitafios de las catacumbas y particularmente, en las partes más antiguas de los cementerios de Santa Priscila, Santa Domitila, San Calixto y el Coemeterium majus. Cerca de setenta ejemplos de ello han sido hallados solamente en el cementerio de Santa Priscilla, antes del siglo IV. En el más antiguo de ellos (siglo II) se encuentra asociado con expresiones tales como pax tecum , pax tibi, in pace, las que asimismo reflejan la firme esperanza de los autores de esas inscripciones, que sus amigos han sido admitidos en el cielo. El ancla también se encuentra junto a nombres propios formados a partir de los términos latinos o griegos de esperanza – spes, elpis . San Ambrosio tenía evidentemente este símbolo en su mente cuando escribió (En referencia a la Epístola a los Hebreos 6):
  • “Como el ancla lanzada desde un barco impide a éste ser movido mientras lo mantiene con seguridad, así la fe, fortalecida por la esperanza…” etc.
Roma, Catacumbas de S. Sebastián – Inscripción funeraria con símbolos
FORMAS VARIADAS DEL ANCLA
Formas diferentes del ancla aparecen en los epitafios de las catacumbas, siendo la más común aquella en la cual un extremo termina en un aro pegado a la barra cruzada, mientras que la otra termina en dos ramas curvas o en punta de flecha. Hay, sin embargo, muchas derivaciones de este formato. En numerosos monumentos de los Santos Calixto y Priscilla, la barra cruzada está ausente y en otros, las barras curvas están reemplazadas por una transversal. 
Estas divergencias de las regulares no parecen tener alguna significación especial, pero el ancla cruciforme marca un interesante desarrollo simbólico. La aparición, más bien rara, de la Cruz en los monumentos cristianos en los primeros cuatros siglos de nuestra era, es una peculiaridad bien conocida; no más que una veintena de ejemplos pertenecen a este período. Aún cuando la cruz, en su forma conocida, no aparece frecuentemente, ciertos monumentos la representan de manera inteligible para un cristiano pero no para quien no compartiera esta religión
El Ancla “ – Catacumbas de Santa Domitila.
El ancla fue el símbolo mejor adaptado a este propósito y el empleado más a menudo. Una de las más destacadas de estas cruces encubiertas, del cementerio de Santa Domitila, consiste en un ancla colocada perpendicularmente, la barra transversal situada justo por debajo del aro. Para completar el símbolo, dos peces están presentes con las puntas de las ramas curvas en sus bocas. Una cruz real, parada en una especie de pedestal a su derecha, es casi indudablemente, suficiente indicación de que el autor de las mismas, en forma deliberada, ha intentado producir una imagen simbólica de la Crucifixión: el Pez místico (Cristo) sobre la cruz (el ancla) sugerida de este modo. El ancla, como símbolo se encuentra sólo raramente en monumentos a partir de la mitad del siglo III y en los primeros tiempos del siglo IV ya había desaparecido.
Fuente: Hassett, Maurice. "The Anchor (as Symbol)." The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/01462a.htm>.
Traducido por Julio A. Domínguez.

San Vladimir. Cúpula estrellada y cruz con ancla
EL ANCLA SÍMBOLO CRISTIANO
Entre los griegos, para los cuales era de suma importancia todo lo que estaba en relación al mar, el ancla era utilizada como símbolo de la vida marítima. Esta imagen estaba presente en algunas monedas, como símbolo de un puerto (Alejandría, Antioquia); o en algunos epitafios paganos representando la profesión del difunto. 
SON LOS CRISTIANOS LOS QUE HAN DADO AL ANCLA UN SIGNIFICADO RELIGIOSO.
Se sabe que en el siglo I ellos esperaban un retorno inminente de Cristo y se anclaban a esta esperanza escatológica. Algunos predicadores inspirados en las Carta a los Hebreos 
(“De esa manera, hay dos realidades irrevocables –la promesa y el juramento– en las que Dios no puede engañarnos. Y gracias a ellas, nosotros, los que acudimos a él, nos sentimos poderosamente estimulados a aferrarnos a la esperanza que se nos ofrece. Esta esperanza que nosotros tenemos, es como un ancla del alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo, allí mismo donde Jesús entró por nosotros, como precursor, convertido en Sumo Sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec” 6, 18-20)
Utilizaron el ancla como símbolo de esta esperanza. El Reino de Dios, realizado en la parusía, era el puerto donde los cristianos esperaban encontrar la paz, esa pax escrita tantas veces sobre los epitafios. El ancla se convierte en la expresión de la certeza que los difuntos ya habían llegado al puerto, al puerto de la paz eterna.
EL ANCLA ES REPRESENTADA GENERALMENTE ACOMPAÑADA DE UNO O VARIOS PECES QUE SIMBOLIZAN A JESÚS.
En algunos casos se colocan palmas, símbolo de la era mesiánica, o palomas, que representan las almas de los difuntos.
Una representación funeraria de las catacumbas comprende un ancla entre dos peces. Con esta inscripción: “peces de los vivientes”, es evidente para el creyente la alusión a Cristo y a la vida eterna. Todo esto demuestra claramente que la esperanza simbolizada por el ancla no es la virtud abstracta en la cual generalmente pensamos, sino la certeza de la vida eterna con el Salvador.

LA FORMA MÁS ANTIGUA DE ANCLA CRISTIANA ES SIMILAR A LA PRIMERA ANCLA MARÍTIMA.

Formada simplemente por un asta y dos brazos, en algunos casos con anillos o bucles en los que se amarraban las cuerdas.
CON EL TIEMPO EL ANCLA CAMBIA Y SE TRANSFORMA EN CRUCIFORME O TRIDENTIFORME
Porque aún no era posible usar el signo de la cruz, demasiado característico y revelador de una pertenencia al cristianismo, en un tiempo en que la religión era todavía perseguida.
EL ANCLA ES EL PRIMER SÍMBOLO DE LA FE CRISTIANA
Se encuentra en varios epitafios y sobre las piedras incisas de los tres primeros siglos, pero ella desaparece del todo, como símbolo, después de la época de Constantino. La perspectiva escatológica se trasladó, no era ya al centro de la evangelización y de la doctrina cristiana.
Más adelante, por el influjo del humanismo y del renacimiento, se hace del ancla el símbolo de la segunda virtud teologal.
Bibliografía: Edouard Urech, Diccionario de símbolos cristianos, Arkeios.
El ancla simbolizó la esperanza en la resurrección
Fuente:
http://es.catholic.net/op/articulos/12558/cat/127/el-ancla-de-la-esperanza-cristiana.html
http://ec.aciprensa.com/wiki/El_Ancla
http://www.religionenlibertad.com/papa-confiesa-que-ancla-uno-sus-simbolos-56421.htm
https://sites.google.com/site/catacumbasderoma/simbolos
https://es.wikipedia.org/wiki/Ancla_(tema_iconogr%C3%A1fico)
http://tomashoraciojerez.blogspot.com.ar/2011/01/el-ancla-como-simbolo-cristiano.html

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