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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

14 de abril de 2017

CRUCIFIXION BLANCA de Marc CHAGALL – Marc CHAGALL THE WHITE CRUCIFIXION. CUADRO PINTADO EN 1938. EL PAPA FRANCISCO HA INDICADO LA CRUCIFIXIÓN BLANCA COMO SU PINTURA FAVORITA.

CRUCIFIXION BLANCA Marc CHAGALL – Marc CHAGALL THE WHITE CRUCIFIXION
CRUCIFIXION BLANCA , 1938
Óleo sobre lienzo 
154,6 x 140 cm (60 7/8 x 55 1/16 pulg.) 
Firmado y fechado, de izquierda a derecha: "MArc ChAgAll / 1938"
BIOGRAFIA DE MARC CHAGALL
Marc Chagall, fue un pintor judío nacido en Vitebosk, en Bielorrusia el 7 de julio de 1887, cuatro de cuyas obras podemos admirar en el Museo Thyseen Bornemisza de Madrid, de difícil adscripción pictórica aunque se lo suele considerar surrealista trascendente, fallecido el 28 de marzo de 1985, a tres meses de cumplir la edad de 98 años.
Marc Chagall
Chagall France 1921.jpg
Información personal
Nombre de nacimientoMark Zajárovich Shagálov
Nacimiento7 de julio de 1887
Bandera de Rusia VítebskBielorrusiaImperio Ruso
Fallecimiento28 de marzo de 1985 (97 años)
Bandera de Francia Saint-Paul de Vence, Francia
Nacionalidadbielorusoruso
Lengua maternaYidis y ruso Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge
  • Bella Rosenfeld (1915–1944)
  • Virginia Haggard (1945–1952)
  • Valentina Brodsky (1952–1985) Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Alma máter
  • Escuela Yehuda Pen en Vitebsk Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
ÁreaPintura
MovimientosExpresionismo Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
Distinciones
FirmaSignature of Marc Chagall on 1948 lithograph.jpg
LA “CRUCIFIXIÓN BLANCA” ES UN GRITO DESPIADADO CONTRA EL HOLOCAUSTO JUDÍO, LA SHOAH, QUE PARA CUANDO ES REALIZADO, ASOMA YA EN LONTANANZA. PINTADO POR CHAGALL EN PARÍS, INTENTA, EN TORNO A LA FIGURA DE UN JUDÍO COMO JESUCRISTO, UNA NUEVA VISIÓN DEL PUEBLO HEBREO QUE LO PRESENTE NO YA COMO “EL PUEBLO DEICIDA”, SINO COMO “EL PUEBLO INMOLADO”.
PARA PONER EL TEMA EN CONTEXTO - PARA CUANDO CHAGALL PINTA LA “CRUCIFIXIÓN BLANCA”.
  • En 1933 en Alemania ya se había abierto el campo de concentración de Dachau
  • El 7 de abril la Ley para la renovación de la función pública profesional retiraba a todos los funcionarios de origen no ario; 
  • En mayo de 1934, Rudolph Hess creaba la Oficina de política racial del Partido Nacional-Socialista Alemán de Trabajadores; 
  • A finales de 1934 casi 100.000 judíos habían abandonado Alemania; 
  • En septiembre de 1935 se aprobaban las leyes raciales de Nuremberg, que despojaban a los judíos de los derechos ciudadanos que aún conservaban y proscribían los matrimonios y las relaciones sexuales entre judíos y personas de sangre alemana; 
  • En septiembre de 1935, la Ley de ciudadanía del Reich privaba de la ciudadanía alemana a cualquier judío
  • En abril de 1938 un decreto los excluía de la economía nacional; 
  • El 9 de junio de 1938 era incendiada la sinagoga de Munich
  • El 10 de agosto de 1938 la de Nuremberg; 
  • Con la anexion de Austria en marzo de 1938 se trasladaba unos mil judíos a campos de concentración; 
  • El 10 de noviembre tenía lugar la Noche de los cristales rotos (Kristallnacht), pogromo instigado por el ministro de propaganda Joseph Goebbels, durante la cual arden más de cuatrocientas sinagogas, siete mil quinientos negocios judíos, cien judíos son asesinados, y treinta mil son confinados en campos de concentración.
  • Junto a lo que ocurría en Alemania, se procedía a la implementación de medidas antijudías en otros países europeos como notablemente Rusia o Polonia, 
LA “CRUCIFIXIÓN BLANCA” RECOGE UNA AMPLIA SIMBOLOGÍA
  • En la parte superior cuatro personas lloran la destrucción. 
  • A la izquierda soldados soviéticos producen la desolación de un pueblo que aparece en llamas. 
  • Debajo un grupo de judíos aparece huyendo a bordo de una pequeña barca. 
  • Abajo a la izquierda, un judío aparece llorando, otro con un cartel colgado al cuello, y un tercero sostiene un rollo de la Torah. 
  • A la derecha, una sinagoga en llamas, alusión a las muchas que ardían en Alemania y también en otros países europeos. 
  • Debajo, una imagen del judío errante, con un hatillo al hombro en actitud de huir, y debajo un rollo de la Torah ardiendo. A su izquierda una madre consuela a su hijito, 
  • En el centro en la base, una extraña menorah a la que le falta uno de sus siete brazos ilumina los pies del crucifijo.
EL PAPA FRANCISCO HA INDICADO LA CRUCIFIXIÓN BLANCA COMO SU PINTURA FAVORITA*. A CONTINUACIÓN EXPLORAMOS EL CUADRO DE CHAGALL, SU CONTEXTO HISTÓRICO E IMPORTANCIA EN MATERIA INTERRELIGIOSA.
LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS EN EL INSTITUTO DE ARTE DE CHICAGO ES UN OLEO DE 60-3 / 4 X 55 PULGADAS SOBRE LIENZO DE PINTURA DE MARC CHAGALL.
CRUCIFIXION BLANCA Marc CHAGALL – Marc CHAGALL THE WHITE CRUCIFIXION
Marc Chagall, La Crucifixión Blanca, 1938 - Art Institute of Chicago
La Crucifixión Blanca es un cuadro que a primera vista expresa la agonía de Jesús así como el dolor del pueblo judío. 

En el óleo hoy preservado en el Instituto de Arte de Chicago central es la figura de Jesús crucificado. Sus ojos se hallan cerrados. Desde su posición única en la cruz, la figura Jesús comunica no poca serenidad.[1]

En la obra, la figura de Jesús no es presentada con el paño común a conocidas Crucifixiones sino un manto ritual judío para orar (talit). 

Sobre la cruz figura la inscripción "INRI" (abreviatura de Iesus Nazarenus Rex Iudeorum), expresión de doble-filo escogida por los romanos para humillar tanto a Jesús como a los hebreos. Significativamente, ambos -de un modo u otro- comparten la condición de estar sometidos al yugo pagano. Con todo, en la pintura de Chagall, las mencionadas iniciales latinas son seguidas por su versión in extensum, a la que Chagall inscribe recurriendo al uso de caracteres hebreos tradicionales (Iéshu Hanotzrí Mélej Haiehudim). 

En la historia del arte, Chagall, artista judío, pinta a Jesús de Nazaret con una compasión que conmueve y lo reconoce, ante todo y por sobre todo, como hijo de la nación hebrea.[2]

El Jesús de Chagall no posee corona de espinas ninguna, mas algo semejante a un turbante parece haberla reemplazado. Tal elemento conecta implícitamente a Jesús con los profetas de la Tierra Santa. En efecto, en el arte europeo pre-moderno, el turbante fue empleado persistentemente como atributo distintivo de los profetas hebreos. 

La figura de Jesús en la cruz es presentada por Chagall con sensibilidad. Grande es el respeto e innegable la compasión del maestro de Vitebsk para con Jesús. Según lo pintado por Chagall claros están el origen, la integridad e inocencia de Jesús, a quien el pintor ha representado como un ser puro e iluminado. Un haz de luz blanca desciende sobre la cruz e ilumina la singular figura del Nazareno. 

La escena representada por Chagall muestra una Europa en tinieblas y la luz que desciende sobre Jesús es única en todo el cuadro. Emanando desde el firmamento, ella lo presenta como un ser extraordinario, el que finalmente vencerá a la muerte cuando la Resurrección. 

El título de la obra de Chagall tiene su origen precisamente en esa luz de esperanza.[3]

Chagall pintó esta obra en 1938, el mismo año de la Kristallnacht o Noche de los cristales rotos en Austro-Alemania, pocos meses antes de iniciarse el exterminio sistemático de prácticamente toda la población judeo-europea, así como la destrucción de su facetada cultura. 

Chagall era parte de ella y ella era parte de Chagall. 

Porque suya era la cultura del shtétl y del Yiddish, de los estudios y de los casamientos en la aldea, de las papas y de los candelabros, de las parejas y de los rabinos, de talentos y de negocios, de cabritos y de somovares, de sueños y de "ya sé que estoy soñando pero por favor no me despiertes" -en fin, de pequeñas eternidades y de pógroms en abundancia.

No por casualidad es Chagall además autor de aquellos violinistas que desde su obra continuan aún hoy ejecutando melodías klétzmer desde el precario equilibrio que presupone el andar haciéndolo precisamente donde lo hacen, allí, sobre el tejado. 

Una rima folclórico-tradicional perteneciente a la cultura Yiddish, ésa a la que Chagall mismo perteneció y de la que sólo algunos fragmentos hoy sobreviven, afirma que el mundo es en su totalidad un puente muy estrecho y [al encontrarse ante ese puente tan angosto que es la vida y estar uno a punto de cruzarlo] lo fundamental es no asustarse.[4] 

En su autenticidad, la obra plástica de Chagall es expresión de coraje y pertenece además a una cultura guiada por la tradición, el estudio y la esperanza. 

En 1937, con el propósito de segregar los poblados europeos y de sabotear la libre expresión (que es el fruto fundamental del arte moderno), los nazis exhibieron obras de Chagall entre lo que ellos calificaron como ejemplos de arte "degenerado" (Entartete Kunst).[5] 

La Crucifixión Blanca fue realizada por Chagall sólo un año después.[6]

En la Crucifixión Blanca, a ambos lados de la cruz, pueden verse las figuras preocupadas e incluso agitadas de algunos judíos de la Europa oriental. Sobre la izquierda del cuadro irrumpen los revolucionarios comunistas con sus banderas rojas, mientras que el fuego consume las casas y la comunidad hebrea intenta alejarse del Viejo Continente en un sobrecargado botecito; sobre el lado derecho de la obra la situación tampoco es mejor: un nazi profana y destruye una sinagoga, y también ella arde en llamas.

La figura de Jesús es por otra parte, es también iluminada por un candelabro, conocido en hebreo como menoráh (lámpara, luminaria). 

Cruz y menorá coexisten también en el Mausoleo Dorrego-Ortiz Basualdo (que se encuentra en el Cementerio de la Recoleta). Chagall presumiblemente pudo no haber conocido ese conjunto escultórico italo-porteño, pero a Francisco Bergoglio, alguna vez Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, casi con toda seguridad el mismo no lo debe haber dejado para nada indiferente. 

Pero volvamos a Chagall. Al yuxtaponer a Jesús con los judíos de la Europa oriental, ¿Chagall no reinventa acaso la historia? Tal vez. Porque muy posible es el que Chagall haya pintado aquí la experiencia de algún creyente que no fuese indiferente frente aquello que les sucedía a los judíos europeos en el año 1938: la destrucción sistemática de su mundo, de su cultura, de sus vidas. 

Entre las figuras representadas en la Crucifixión Blanca se encuentra un hombre judío que parece haber logrado rescatar la Torá y quien a su vez, con tristeza, avanza, pero sin quitar la vista ni de Jesús en la cruz ni de la sinagoga en llamas. Delante de ese hombre puede verse otro en azul, portando un cartel otrora escrito en alemán e identificándolo como judío. Hijo del pueblo de la memoria, Chagall no pudo sino registrar todo esto para recordárselo al espectador una y otra vez.[7]

Jesús ha sido marcado por los romanos (INRI) y, análogamente, también lo ha sido el recién mencionado judío por los nazis ("Ich bin Jude"). Históricamente, ambos rótulos fueron concebidos con el mismo propósito: humillar a las víctimas. Con todo, en la pintura de Chagall dichos rótulos revierten tal intención y solo dejan al descubierto el sinsentido y la banalidad del mal.[8] 

El hombre con la bolsa que también figura en la Crucifixión Blanca es usual en la imaginería de Chagall. Podría ser una triste alusión al otrora muy popular mito europeo del Judío Errante, aunque en este caso probablemente simbolice además los permanentes traslados de la comunidad hebrea en ese duro período. 

La cruz, en particular aquella en las escenas de la Crucifixión, fue durante mucho tiempo percibida por el siempre minoritario pueblo judío como un símbolo de opresión. Sin embargo, en La Crucifixión Blanca Chagall reformula tal percepción y representa el dolor como un factor común tanto a Jesús como al pueblo hebreo. 

Chagall fue un pintor profundamente espiritual. 

Y, a diferencia de no poca gente de su época, Chagall mantuvo una visión amplia y esperanzada. 

Chagall respetó a su prójimo; es más, probablemente incluso le deseó el bien. 

Humano ante todo y por sobre todo, Chagall amó tanto la tradición como la innovación.

Es cierto que Chagall desarrolló un tipo de Jesús específicamente judío.[9] Con todo, la contribución real de Chagall reside en su recuperar al Jesús hebreo, sin por ello abandonar él su propio judaísmo (el de Chagall), para llegar así finalmente a hermanarse con tanto con los judíos como con los cristianos. 

Fuera de lugar estaría entonces el tildar al arte de Chagall como "arte judío", ya que el suyo de hecho sí lo es, pero solo hasta cierto punto. Dado que Chagall va más allá de su propio judaísmo o bien, si se quiere, crea un verdadero díalogo con el cristianismo. Conviene recordar que, por sobre todas las cosas, Chagall fue un maestro creador y que su arte se origina en contexto específico y particular, pero sin olvidar que Chagall fue también siempre consciente del plano universal al que su obra debía aspirar y que es precisamente por ello logró ir más allá del mencionado contexto o lote que en la vida le tocó. 

Haciendo referencia directa a ciertos momentos tremendos en la historia de la humanidad, la pintura de Chagall funciona como si fuese una plegaria u oración dirigida a Dios, una que a su manera llega a expresar -en términos visuales- las palabras de San Pablo: 
"Hermanos míos, esos de mi propio pueblo, la gente de Israel. De ellos es la adopción como hijos [del Señor], la gloria divina, los pactos, la ley, las oraciones a Dios desde el Templo y el contar con Sus promesas. Suyos son los patriarcas, y desde ellos es trazado el linaje humano del Cristo" (Romanos, 9: 1-5).
EN UNA SOLA PINTURA CHAGALL HA LOGRADO UNIR AQUELLO QUE POR MUCHÍSIMOS SIGLOS COMUNIDADES ENTERAS CONCIBIERON SÓLO EN TÉRMINOS DE SEGREGACIÓN Y ANTAGONISMO.

Notas
* Jorge Mario Bergoglio, entrevistado por Francesca Ambrogetti y Sergio Rubin, El Jesuita, Editorial Vergara, 2010, p. 196; véase también Nicolás de la Carrera, Crucifixión Blanca, Peregrinos, 14.3.2013, y Mario Giliardoni, La pintura preferida del Papa Francisco, Trastienda Plus, 5.4.2013.
1. La tonalidad amarilla del cuerpo del Nazareno tiene su referente visual en El Cristo Amarillo de Paul Gauguin, óleo de 1889 que tiene que ver no tanto con la idea de representación sino con la libertad del pintor moderno en su uso de la forma y el color. Además a ello debe agregársele el conocimiento y práctica del fauvismo por parte de Chagall. Véase, por ejemplo, Marc Chagall
2. Hubo otros pintores judeo-europeos que precedieron a Chagall y también pintaron a Jesús, pero lo hicieron representando las tradicionales escenas en las que los judíos tienen contacto con la prédica de Jesús en los tiempos bíblicos, ya sea en el Templo de Jerusalén o en la Sinagoga de Cafarnaúm. Tal es el caso de pintores tales como Maurycy Gottlieb y Max Liebermann quienes desarrollaron algo semejante a lo que hoy se denomina pintura histórica. Véase, por ejemplo, Gottlieb, Jesús Predicando, 1878-79 (Narodowy Museum, Varsovia); y Liebermann, Jesús a los 12 años en el Templo, 1878-79 (Kunsthalle, Hamburgo). Seis décadas más tarde, el tema y modo de operar de Chagall son considerablemente distintos ya el pintor no focaliza sobre las posibles diferencias entre Jesús y los judíos sino en aquello que tienen en común.
3. Iker Landeta, Análisis de La Crucifixión Blanca, Radio EUSKADI, 18.9.2012. La audición aporta ideas valiosas pero lamentablemente incluye también inexactitudes e información errónea: pógrom no es exactamente sinónimo de exterminio étnico; en la pintura de Chagall no hay "violencia entrecomillada" sino que la Crucifixión de Jesús y la profanación y desacralización de la sinagoga son en sí mismos actos de violencia (sin comillas ningunas); la amenaza real que se ve en el cuadro no es la ortodoxia rusa de la época de los zares sino el ateismo de los comunistas; no todo lo imaginario es necesariamente fantasía ni ensueño ni surrealismo: el simbolismo en el arte existe desde la época del arte rupestre; con todo, sí es cierto que a través de su obra Chagall contribuyó a que la iconografía hebrea sea conocida a nivel universal.
4. El texto fue originalmente formulado por Nájman de Breslav, rabino de Ucrania en cuyas enseñanzas la alegría posee un papel fundamental.
5. Mariano Akerman, Arte "Degenerado", Documenta, 2.12.2012
6. El pintor se encontraba en ese entonces en Francia.
7. Esa fue su intención inicial, incluso si tiempo más tarde haya repintado y cubierto el área que exhibía dicha inscripción en alemán.
8. La expresión "banalidad del mal" pertenece a Hannah Arendt.
9. Ziva Amishai-Maisels, "The Jewish Jesus," Journal of Jewish Art, vol. 9, 1982, pp. 84-104; Depiction and Interpretation: The Influence of the Holocaust on the Visual Arts, Oxford: Pergamon, 1993, parte 2, capítulo 3; "Origins of the Jewish Jesus", en Complex Identities: Jewish Consciousness and Modern Art, Rutgers University Press, 2001, capítulo 4; y "Jesus as a Jew in Jewish Art," The Jerusalem Post, Christian edition, 16 April 2009.
CRUCIFIXION BLANCA Marc CHAGALL – Marc CHAGALL THE WHITE CRUCIFIXION
PAPA FRANCISCO: “LA CRUCIFIXIÓN BLANCA” DE CHAGALL, UNA DE SUS PINTURAS FAVORITAS.
Pintada en 1938 por Marc Chagal, esta pintura remite a los dolores sufridos por los judíos.

En la entrevista a la revista jesuita italiana La Civiltà Cattolica , el Papa Francisco se refirió a su gusto artístico y en concreto habló de la pintura de Marc Chagall, un pintor judío originario de Rusia nacido en 1887 y fallecido en 1985.

Después de siete meses de exilio, esta pintura que tanto le gusta al Papa Francisco, La Crucifixión blanca de Marc Chagall, vuelve a su museo de origen. A causa de unas obras de renovación, el departamento de arte moderno de Chicago confió sus obras a otras entidades, y el lienzo de Marc Chagall fue trasladado al Museo de Arte Kimbell, del estado de Texas.

Esta obra se pintó en 1938, año de la trágica Noche de los cristales rotos (del 9 al 10 de noviembre de 1938). La pintura prefigura ya el horror que viviría el pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial.

Una posible interpretación de la pintura, compartida por varios críticos de arte, es que el Cristo ahí representado no sería el mesías de los cristianos, sino la imagen del hombre judío perseguido durante este horrible periodo. La crucifixión remitiría por tanto a los dolores sufridos por el pueblo de Abraham.

El simbolismo de este cuadro es muy fuerte, y las referencias a la religión judía son numerosas. Por ejemplo, el paño de Cristo ha sido sustituido por un “talit”, chal utilizado para la oración judía.

Además, a la derecha de la pintura hay una sinagoga alemana en llamas. A la izquierda se entrevén las persecuciones sufridas por los judíos durante la guerra civil rusa (1917-1923).

Para el padre John Pawlikowski, director del programa de los estudios sobre religiones judía y católica en la Catholic Theological Union de Chicago, el afecto del Santo Padre por esta pintura puede explicar sin duda su amistad y sensibilidad con la religión judía.

El padre Pawlikowski recordó por ejemplo cómo le impactó al futuro Papa la bomba que explotó en 1994 en el centro judío de la capital argentina.

Fuente:
http://www.religionenlibertad.com/de-la-crucifixion-blanca-de-marc-chagall-la-pintura-favorita-del-35303.htm
http://saintandcynic.blogspot.com.ar/2012_04_01_archive.html
http://documenta-akermariano.blogspot.com.ar/2013/04/la-crucifixion-blanca.html
http://es.aleteia.org/2014/05/20/papa-francisco-la-crucifixion-blanca-de-chagall-una-de-sus-pinturas-favoritas/

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