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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

26 de diciembre de 2016

SAN JUAN APÓSTOL Y EVANGELISTA. Fiesta 27 de Diciembre

San Juan el Evangelista 
Juan significa: "Dios es misericordioso".
Este apóstol tuvo la inmensa dicha de ser el discípulo más amado por Jesús. Y se ha hecho muy famoso por haber compuesto el cuarto evangelio.
San Juan el Evangelista 
Nació en Galilea. Era hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor. Su oficio era el de pescador. Parece que fue uno de los dos primeros discípulos de Jesús, junto con Andrés. Los dos eran también discípulos de Juan Bautista y un día al escuchar que el Bautista señalaba a Jesús y decía: "Este es el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo", se fueron detrás de Él. Jesús se volvió y les dijo: "¿Qué buscan?". Ellos le respondieron: "Señor: ¿dónde habitas?". Y Jesús les dijo: "Vengan y verán". Y se fueron con él y estuvieron en su compañía toda la tarde recibiendo sus enseñanzas. 
Durante toda su vida, jamás Juan podrá olvidar el día, la hora y el sitio en que se encontró por primera vez con Jesucristo. Fue el momento más decisivo de su existencia.
San Juan el Evangelista 
Juan estaba después un día con su hermano Santiago, y con sus amigos Simón y Andrés, remendando las redes a la orilla del lago, cuando pasó Jesús y les dijo: "Vengan conmigo y los haré pescadores de almas". Inmediatamente, dejando a su padre y a su empresa pequeña, se fue con Cristo a dedicarse para siempre y por completo a extender el Reino de Dios.
San Juan el Evangelista (1600), por El Greco. Museo del Prado (Madrid).
JUAN EVANGELISTA HIZO PARTE, JUNTO CON PEDRO Y SANTIAGO, DEL PEQUEÑO GRUPO DE PREFERIDOS QUE JESÚS LLEVABA A TODAS PARTES Y QUE PRESENCIARON SUS MÁS GRANDES MILAGROS.
  • La Transfiguración.
  • Presenciaron la resurrección de la hija de Jairo. 
  • Presenciaron la agonía de Cristo en el Huerto de los Olivos. 
Junto con Pedro, fue este apóstol encargado por Jesús de prepararle la Última Cena. Al ver la mamá de Santiago y Juan que Jesús los prefería tanto, y aconsejada por ellos dos, que eran bien orgullosos, se atrevió a pedirle al Señor una gracia muy especial: que cuando él empezara a reinar, nombrara a Juan primer ministro y a Santiago ministro también. 
«San Juan el Apóstol» (c. 1517), por Hans Holbein el Joven (1498–1543), maestro renacentista del retrato. La obra se encuentra en el Museo de Arte de Basilea, Suiza.
Jesús le respondió que el señalar los primeros puestos en el Reino de los cielos le correspondía al Padre Celestial, y que estos ya estaban determinados para otros. Los demás apóstoles se indignaron contra estos dos vanidosos, pero Jesús aprovechó aquella ocasión para recordarles que en el Reino de los cielos ocuparán los primeros puestos los que se hayan dedicado a prestar servicios humildes a los demás.
San Juan el Evangelista 
A Juan y su hermano Santiago les puso Jesús un sobrenombre: 
  • "Hijos del trueno". 
Y esto se debió a que un día fueron los apóstoles a pedir hospedaje en un pueblo de samaritanos (que odiaban a los judíos) y nadie les quiso proporcionar nada. Entonces estos dos hermanos, que eran violentos, le propusieron a Jesús que les mandara a aquellos maleducados samaritanos alguno de los rayos que tenía desocupados por allá en las nubes.
«La resurrección de la hija de Jairo» (1871), por Vasili Polenov. Juan el Apóstol es representado como un joven, en claroscuro, a la izquierda del cuadro.
Jesús tuvo que regañarlos porque no habían comprendido todavía que Él no había venido a hacer daño a ninguno, sino a tratar de salvar a cuantos más pudiera. Más tarde estos dos hermanos tan vanidosos y malgeniados, cuando reciban el Espíritu Santo, se volverán humildes y sumamente amables y bondadosos.
«Martirio de San Juan en la Puerta Latina» (1641-1642), por Charles Le Brun. Iglesia Saint-Nicolas du Chardonnet, París.
En la Última Cena tuvo el honor de recostar su cabeza sobre el corazón de Cristo.

Juan Evangelista fue el único de los apóstoles que estuvo presente en el Calvario al morir Jesús. 
Recibió de Jesús en sus últimos momentos el más precioso de los regalos, le encomendó que se encargara de cuidar a la Madre Santísima María, como si fuera su propia madre, diciéndole: 
"He ahí a tu madre". Y diciendo a María: "He ahí a tu hijo".
San Juan el Evangelista 
El domingo de la resurrección, fue el primero de los apóstoles en llegar al sepulcro vacío de Jesús. (Se fue corriendo con Pedro (al oír la noticia de que el sepulcro estaba vacío), pero como era más joven, corrió a mayor velocidad y llegó primero. Sin embargo por respeto a Pedro lo dejó entrar a él primero y luego entró él también y vio y creyó que Jesús había resucitado).
San Juan el Evangelista 
Después de la resurrección de Cristo, cuando la segunda pesca milagrosa, Juan fue el primero en darse cuenta de que el que estaba en la orilla era Jesús. 
Ícono de Poganovo, de fines del siglo XIV, representando conjuntamente a María, madre de Jesús y a Juan el Apóstol. El posible vínculo familiar de la «madre del Señor» con el apóstol Juan fue utilizado como argumentación a favor de la identificación de Juan como «Discípulo Amado».

Luego Pedro le preguntó al Señor señalando a Juan: "¿Y éste qué será?". Jesús le respondió: "Y si yo quiero que se quede hasta que yo venga, a ti qué?". Con esto algunos creyeron que el Señor había anunciado que Juan no moriría. Pero lo que anunció fue que se quedaría vivo por bastante tiempo, hasta que el reinado de Cristo se hubiera extendido mucho. 
Y en efecto vivió hasta el año 100, y fue el único apóstol al cual no lograron matar los perseguidores.
Después de recibir el Espíritu Santo en Pentecostés, Juan iba con Pedro un día hacia el templo y un pobre paralítico les pidió limosa. En cambio le dieron la curación instantánea de su enfermedad. Con este milagro se convirtieron cinco mil personas.
«Curación del lisiado». El fresco, inspirado en el pasaje de los Hechos de los Apóstoles en el que Pedro y Juan sanan al lisiado en la puerta del templo, fue realizado en 1425 por Masolino da Panicale (1383–1440) y se encuentra en la Capilla Brancacci, en Santa Maria del Carmine, en Florencia. En el Evangelio de Juan, el «Discípulo Amado» aparece junto a Pedro en 6 de las 7 veces que es mencionado. La amistad registrada entre Pedro y el «Discípulo Amado» se asemeja a la que, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, se verifica entre Pedro y Juan.

Pero los apóstoles fueron llevados al tribunal supremo de los judíos que les prohibió hablar de Jesucristo. Pedro y Juan les respondieron: "Tenemos que obedecer a Dios, antes que a los hombres". Los encarcelaron, pero un ángel llegó y los libertó. Otra vez los pusieron presos y les dieron 39 azotes a cada uno. Ellos salieron muy contentos de haber tenido el honor de sufrir esta afrenta por amor al Señor Jesús, y siguieron predicando por todas partes.
San Juan el Evangelista 
Juan, para cumplir el mandato de Jesús en la cruz, se encargó de cuidar a María Santísima como el más cariñoso de los hijos. Con Ella se fue a evangelizar a Éfeso y la acompañó hasta la hora de su gloriosa muerte.
  • El emperador Dominiciano quiso matar al apóstol San Juan y lo hizo echar en una olla de aceite hirviente, pero él salió de allá más joven y más sano de lo que había entrado, entonces fue desterrado de la isla de Patmos, donde fue escrito el Apocalipsis.
  • Después volvió otra vez a Éfeso donde escribió el Evangelio según San Juan, que es el libro que lo ha hecho tan famoso. Este libro tiene un estilo elevadísimo e impresionantemente hermoso. Agrada mucho a las almas místicas, y ha convertido a muchísimos con su lectura.
A San Juan Evangelista lo pintan con un águila al lado, porque es el escritor de la Biblia que se ha elevado a más grandes alturas de espiritualidad con sus escritos. Ningún otro libro tiene tan elevados pensamientos como en su evangelio.
San Juan el Evangelista 
Dice San Jerónimo que cuando San Juan era ya muy anciano se hacía llevar a las reuniones de los cristianos y lo único que les decía siempre era esto: 
  • "hermanos, ámense los unos a otros". 
Una vez le preguntaron por qué repetía siempre lo mismo, y respondió:
  • "es que ese es el mandato de Jesús, y si lo cumplimos, todo lo demás vendrá por añadidura".
San Juan el Evangelista 
San Epifanio dice que San Juan murió hacia el año cien, a los 94 años de edad. Poco antes había ido a un monte tenebroso a convertir a un discípulo suyo que se había vuelto guerrillero, y lo logró convertir volviéndolo bueno otra vez. Dicen los antiguos escritores que amaba mucho a todos pero que les tenía especial temor a los herejes porque ellos con sus errores pierden muchas almas.
San Juan el Evangelista 

MEDITACIÓN EL DISCÍPULO A QUIEN AMABA EL SEÑOR.

San Juan el Evangelista 

LA VOCACIÓN DEL APÓSTOL, SU FIDELIDAD, NUESTRA PROPIA VOCACIÓN.

El Apóstol San Juan era natural de Betsaida, ciudad de Galilea, en la ribera norte del mar de Tiberíades. Sus padres eran Zebedeo y Salomé; y su hermano, Santiago el Mayor. Formaban una familia acomodada de pescadores que, al conocer al Señor, no dudan en ponerse a su total disposición. Juan y Santiago, en respuesta a la llamada de Jesús, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron1. Salomé, la madre, siguió también a Jesús, sirviéndole con sus bienes en Galilea y Jerusalén, y acompañándole hasta el Calvario2.
Juan había sido discípulo del Bautista cuando este estaba en el Jordán, hasta que un día pasó Jesús cerca y el Precursor le señaló: He ahí el Cordero de Dios. Al oír esto fueron tras el Señor y pasaron con Él aquel día3. Nunca olvidó San Juan este encuentro. No quiso decirnos nada de lo que aquel día habló con el Maestro. Solo sabemos que desde entonces no le abandonó jamás; cuando ya anciano escribe su Evangelio, no deja de anotar la hora en la que se produjo el encuentro con Jesús: Era alrededor de la hora décima4, las cuatro de la tarde.
San Juan el Evangelista 
Volvió a su casa en Betsaida, al trabajo de la pesca. Poco después, el Señor, tras haberle preparado desde aquel primer encuentro, le llama definitivamente a formar parte del grupo de los Doce. San Juan era, con mucho, el más joven de los Apóstoles; no tendría aún veinte años cuando correspondió a la llamada del Señor5, y lo hizo con el corazón entero, con un amor indiviso, exclusivo.
«Agonía en el Jardín» (1460), deAndrea Mantegna. National Gallery, Londres. En la pintura, Jesús ora en agonía en el huerto de Getsemaní al inicio de su Pasión, mientras Pedro, Santiago y Juan son vencidos por el sueño.
En San Juan, y en todos, la vocación da sentido aun a lo más pequeño. La vida entera se ve afectada por los planes del Señor sobre cada uno de nosotros.
«El descubrimiento de la vocación personal es el momento más importante de toda existencia. Hace que todo cambie sin cambiar nada, de modo semejante a como un paisaje, siendo el mismo, es distinto después de salir el sol que antes, cuando lo bañaba la luna con su luz o le envolvían las tinieblas de la noche. Todo descubrimiento comunica una nueva belleza a las cosas y, como al arrojar nueva luz provoca nuevas sombras, es preludio de otros descubrimientos y de luces nuevas, de más belleza»6.
San Juan el Evangelista 
Toda la vida de Juan estuvo centrada en su Señor y Maestro; en su fidelidad a Jesús encontró el sentido de su vida. Ninguna resistencia opuso a la llamada, y supo estar en el Calvario cuando todos los demás habían desaparecido. Así ha de ser nuestra vida, pues, aunque el Señor hace llamamientos especiales, toda su predicación tiene algo que comporta una vocación, una invitación a seguirle en una vida nueva, cuyo secreto Él posee: si alguno quiere venir en pos de Mí...7.
«Cristo en el lago de Tiberíades» (hacia 1575-1580), del Tintoretto. Galería Nacional de Arte, Washington D.C.
A todos nos ha elegido el Señor8 –a algunos con una vocación específica– para seguirle, imitarle y proseguir en el mundo la obra de su Redención. Y de todos espera una fidelidad alegre y firme, como fue la del Apóstol Juan. También en los momentos difíciles.
San Juan el Evangelista 
DETALLES PARTICULARES DE PREDILECCIÓN POR PARTE DEL SEÑOR. EL ENCARGO DE CUIDAR DE SANTA MARÍA. NUESTRA DEVOCIÓN A LA VIRGEN.
Este es el apóstol Juan, que durante la cena reclinó su cabeza en el pecho del Señor. Este es el apóstol que conoció los secretos divinos y difundió la palabra de vida por toda la tierra9.
San Juan el Evangelista 
Junto con Pedro, San Juan recibió del Señor particulares muestras de amistad y de confianza. El Evangelista se cita discretamente a sí mismo como el discípulo a quien Jesús amaba10. Ello nos indica que Jesús le tuvo un especial afecto. Así, ha dejado constancia de que, en el momento solemne de la Última Cena, cuando Jesús les anuncia la traición de uno de ellos, no duda en preguntar al Señor, apoyando la cabeza sobre su pecho, quién iba a ser el traidor11.
«Crucifixión» (1873), de Evgraf Semenovich Sorokin. El llamado Stabat Mater («la Madre estaba») es un tema en el arte cristiano que representa a María, madre de Jesús, durante la crucifixión de su hijo. En este tipo de representaciones, María está casi siempre de pie, a la derecha de Jesús (es decir, a la izquierda del cuadro), y Juan el Apóstol, también de pie y a menudo con túnica roja, a la izquierda del crucificado.
La suprema expresión de confianza en el discípulo amado tiene lugar cuando, desde la Cruz, el Señor le hace entrega del amor más grande que tuvo en la tierra: su santísima Madre. Si fue trascendental en la vida de Juan el momento en que Jesús le llamó para que le siguiera, dejando todas las cosas, ahora, en el Calvario, tiene el encargo más delicado y entrañable: cuidar de la Madre de Dios.
San Juan el Evangelista 
Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, dijo a su madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Después dice el discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa12. A Juan, como a ningún otro, pudo hablar la Virgen de todo aquello que guardaba en su corazón13.
San Juan el Evangelista
Hoy, en su festividad, miramos al discípulo a quien Jesús amaba con una santa envidia por el inmenso don que le entregó el Señor, y a la vez hemos de agradecer los cuidados que con Ella tuvo hasta el final de sus días aquí en la tierra.
San Juan el Evangelista 
Todos los cristianos, representados en Juan, somos hijos de María. Hemos de aprender de San Juan a tratarla con confianza. Él, «el discípulo amado de Jesús, recibe a María, la introduce en su casa, en su vida. Los autores principales han visto en esas palabras, que relata el Santo Evangelio, una invitación dirigida a todos los cristianos para que pongamos también a María en nuestras vidas.
San Juan el Evangelista
En cierto sentido, resulta casi superflua esa aclaración. María quiere ciertamente que la invoquemos, que nos acerquemos a Ella con confianza, que apelemos a su maternidad, pidiéndole que se manifieste como nuestra Madre»14.
Podemos también imaginar la enorme influencia que la Virgen ejerció en el alma del joven Apóstol. Nos podemos hacer una idea más acabada al recordar esas épocas de nuestra vida –quizá ahora– en que nosotros mismos hemos acudido y hemos tratado de modo especial a la Madre de Dios.
San Juan el Evangelista 

LA PESCA EN EL LAGO DESPUÉS DE LA RESURRECCIÓN. LA FE Y EL AMOR LE HACEN DISTINGUIR A CRISTO EN LA LEJANÍA; NOSOTROS DEBEMOS APRENDER A VERLE EN NUESTRA VIDA ORDINARIA. PETICIONES A SAN JUAN.

Pocos días después de la Resurrección del Señor se encuentran algunos de sus discípulos junto al mar de Tiberíades, en Galilea, cumpliendo lo que les ha dicho Jesús resucitado15. Están dedicados de nuevo a su oficio de pescadores. Entre ellos se encuentran Juan y Pedro.
El Señor va a buscar a los suyos.
San Juan el Evangelista
El relato nos muestra una escena entrañable de Jesús con los que, a pesar de todo, han permanecido fieles. «Pasa al lado de sus Apóstoles, junto a esas almas que se han entregado a Él; y ellos no se dan cuenta. ¡Cuántas veces está Cristo, no cerca de nosotros, sino en nosotros; y vivimos una vida tan humana! (...). Vuelve a la cabeza de aquellos discípulos lo que, en tantas ocasiones, han escuchado de los labios del Maestro: pescadores de hombres, apóstoles. Y comprenden que todo es posible, porque Él es quien dirige la pesca.
San Juan el Evangelista 
»Entonces, el discípulo aquel que Jesús amaba se dirige a Pedro: es el Señor. El amor, el amor lo ve de lejos. El amor es el primero que capta esas delicadezas. Aquel Apóstol adolescente, con el firme cariño que siente hacia Jesús, porque quería a Cristo con toda la pureza y toda la ternura de un corazón que no ha estado corrompido nunca, exclamó: ¡es el Señor!
San Juan el Evangelista 
»Simón Pedro apenas oyó es el Señor, vistiose la túnica y se echó al mar. Pedro es la fe. Y se lanza al mar, lleno de una audacia de maravilla. Con el amor de Juan y la fe de Pedro, ¿hasta dónde llegaremos nosotros?»16.
¡Es el Señor! Ese grito ha de salir también de nuestros corazones en medio del trabajo, cuando llega la enfermedad, en el trato con aquellos que conviven con nosotros. Hemos de pedirle a San Juan que nos enseñe a distinguir el rostro de Jesús en medio de esas realidades en las que nos movemos, porque Él está muy cerca de nosotros y es el único que puede darle sentido a lo que hacemos.
San Juan el Evangelista 
Además de sus escritos inspirados por Dios, conocemos por la tradición detalles que confirman el desvelo de San Juan para que se mantuviera la pureza de la fe y la fidelidad al mandamiento del amor fraterno17. San Jerónimo cuenta que a los discípulos que le llevaban a las reuniones, cuando ya era muy anciano, les repetía continuamente: «Hijitos, amaos los unos a los otros». Le preguntaron por su insistencia en repetir siempre lo mismo. San Juan respondió: «Este es el mandamiento del Señor y, si se cumple, él solo basta»18.
«Juan el Evangelista en Patmos» (siglo XVII), acompañado por su joven ayudante Prócoro. Museo de Arte del Estado en Nizhni Nóvgorod, Rusia.
A San Juan podemos pedirle hoy muchas cosas: de modo especial que los jóvenes busquen a Cristo, lo encuentren y tengan la generosidad de seguir su llamada; también podemos acudir a su intercesión para nosotros ser fieles al Señor como él lo fue; que sepamos tener al sucesor de Pedro el amor y el respeto que él manifestó al primer Vicario de Cristo en la tierra; que nos enseñe a tratar a María, Madre de Dios y Madre nuestra, con más cariño y más confianza; le pedimos que quienes están a nuestro alrededor puedan saber que somos discípulos de Jesús por el modo en que los tratamos.
Dios y Señor nuestro, que nos has revelado por medio del apóstol San Juan el misterio de tu Palabra hecha carne; concédenos, te rogamos, llegar a comprender y a amar de corazón lo que tu apóstol nos dio a conocer19.
San Juan el Evangelista 
1 Mc 1, 20. — 2 Mc 15, 40-41. — 3 Jn 1, 35-39. — 4 Jn 1, 39. — 5 Cfr. Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona 1983, p. 1.094. — 6 F. Suárez, La Virgen Nuestra Señora, p. 80. — 7 Mt 16, 24. — 8 Cfr. Rom 1, 7; 2 Cor 1, 1. — 9 Antífona de entrada de la Misa. — 10 Cfr. Jn 13, 23; 19, 26; etc. — 11 Jn 13, 23. — 12 Jn 19, 26-27. — 13 Cfr.Lc 2, 51. — 14 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 140. — 15 Cfr. Mt 28, 7. — 16 San Josemaría Escrivá,Amigos de Dios, 265-266. — 17 Cfr. Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona, 1983, p. 1.101. — 18 San Jerónimo,Comentario a Gálatas, 3, 6. — 19 Oración colecta de la Misa.
Detalle del «Discípulo Amado», reclinado sobre el pecho de Jesús, en el cuadro «La Última Cena» (1625-1626), óleo de Valentin de Boulogne. Galleria Nazionale d'Arte Antica, Roma. La figura del «Discípulo Amado» reclinado sobre el pecho de Jesús ha sido sumamente tratada en las artes pictóricas.
Fuente:

4 comentarios:

  1. Gracias por esta bella información de JUANITO mi gran Apóstol del AMOR, Dios te bendiga y te conceda todos los buenos deseos de tu corazón, bendiciones abundantes Hermano. Bogotá/ Colombia

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  2. Muchas gracias por esta información.
    S. J. A.

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  4. Muy buena información soy devoto a,san Juan de hecho tengo una funeraria con su nombre servicios funerarios y previsiones San Juan Evangelista agradecido...

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