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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

28 de mayo de 2013

LA ORACIÓN. SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE BALAGUER. TEXTOS DEL LIBRO DE ESPIRITUALIDAD "CAMINO"

Oración · Punto 81
La acción nada vale sin la oración: la oración se avalora con el sacrificio.
Oración · Punto 81
La acción nada vale sin la oración: la oración se avalora con el sacrificio.
Oración · Punto 83
La oración es el cimiento del edificio espiritual. —La oración es omnipotente.
Oración · Punto 84
«Domine, doce nos orare» —¡Señor, enséñanos a orar! —Y el Señor respondió: cuando os pongáis a orar,
habéis de decir: «Pater noster, qui es in coelis...» —Padre nuestro, que estás en los cielos...¿Cómo no hemos de tener en mucho la oración vocal?
Oración · Punto 85
Despacio. —Mira qué dices, quién lo dice y a quién. —Porque ese hablar de prisa, sin lugar para la consideración, es ruido, golpeteo de latas. Y te diré con Santa Teresa, que no lo llamo oración, aunque mucho menees los labios.
Oración · Punto 86
Tu oración debe ser litúrgica. —Ojalá te aficiones a recitar los salmos, y las oraciones del misal, en lugar de oraciones privadas o particulares.
Oración · Punto 87
«No sólo de pan vive el hombre,  sino de toda palabra que procede de la boca de Dios», dijo el Señor.
—¡Pan y palabra!: Hostia y oración. Si no, no vivirás vida sobrenatural.
Oración · Punto 88
Buscas la compañía de amigos que con su conversación y su afecto, con su trato, te hacen más llevadero el destierro de este mundo..., aunque los amigos a veces traicionan. —No me parece mal. Pero... ¿cómo no frecuentas cada día con mayor intensidad la compañía, la conversación con el Gran Amigo, que nunca traiciona?
Oración · Punto 89
«María escogió la mejor parte», se lee en el Santo Evangelio. —Allí está ella, bebiendo las palabras del Maestro. En aparente inactividad, ora y ama. —Después, acompaña a Jesús en sus predicaciones por ciudades y aldeas. Sin oración, ¡qué difícil es acompañarle!
Oración · Punto 90
¿Que no sabes orar? —Ponte en la presencia de Dios, y en cuanto comiences a decir: «Señor, ¡que no sé hacer oración!...», está seguro de que has empezado a hacerla.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=FEtaJttSJOg
Oración · Punto 91
Me has escrito: «orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?» —¿De qué? De Él, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias..., ¡flaquezas!: y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio. En dos palabras: conocerle y conocerte: «¡tratarse!»
Oración · Punto 92
«Et in meditatione mea exardescit ignis»  —Y, en mi meditación, se enciende el fuego. —A eso vas a la oración: a hacerte una hoguera, lumbre viva, que dé calor y luz. 
Por eso cuando no sepas ir adelante, cuando sientas que te apagas, si no puedes echar en el fuego troncos olorosos, echa las ramas y la hojarasca de pequeñas oraciones vocales, de jaculatorias, que sigan alimentando la hoguera. —Y habrás aprovechado el tiempo.
Oración · Punto 93
Te ves tan miserable que te reconoces indigno de que Dios te oiga... Pero, ¿y los méritos de María? ¿Y las llagas de tu Señor? Y... ¿acaso no eres hijo de Dios? Además, Él te escucha «quoniam bonus..., quoniam in saeculum misericordia ejus»: porque es bueno, porque su misericordia permanece siempre.
Oración · Punto 94
Se ha hecho tan pequeño —ya ves: ¡un Niño!— para que te le acerques con confianza.
Oración · Punto 95
«In te, Domine, speravi»: en ti, Señor, esperé. —Y puse, con los medios humanos, mi oración y mi cruz.
—Y mi esperanza no fue vana, ni jamás lo será: «non confundar in aeternum»!
Oración · Punto 96
Habla Jesús: «Así os digo yo: pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá». Haz oración.
¿En qué negocio humano te pueden dar más seguridades de éxito?
Oración · Punto 97
No sabes qué decir al Señor en la oración. No te acuerdas de nada, y, sin embargo, querrías consultarle muchas cosas. —Mira: toma algunas notas durante el día de las cuestiones que desees considerar en la presencia de Dios. Y ve con esa nota luego a orar.
Oración · Punto 98
Después de la oración del Sacerdote y de las vírgenes consagradas, la oración más grata a Dios es la de los niños y la de los enfermos.
Oración · Punto 99
Cuando vayas a orar, que sea éste un firme propósito: ni más tiempo por consolación, ni menos por aridez.
Oración · Punto 100
No digas a Jesús que quieres consuelo en la oración. —Si te lo da, agradéceselo. —Dile siempre que quieres perseverancia.
Oración · Punto 101
Persevera en la oración. —Persevera, aunque tu labor parezca estéril. —La oración es siempre fecunda.
Oración · Punto 102
Tu inteligencia está torpe, inactiva: haces esfuerzos inútiles para coordinar las ideas en la presencia del Señor:
¡un verdadero atontamiento!
Oración · Punto 103
Esas palabras, que te han herido en la oración, grábalas en tu memoria y recítalas pausadamente muchas veces durante el día.
Oración · Punto 104
«Pernoctans in oratione Dei» —pasó la noche en oración. —Esto nos dice San Lucas, del Señor. Tú, ¿cuántas veces has perseverado así? —Entonces...
Oración · Punto 105
Si no tratas a Cristo en la oración y en el Pan, ¿cómo le vas a dar a conocer?
Oración · Punto 106
Me has escrito, y te entiendo: «Hago todos los días mi ‘ratito’ de oración: ¡si no fuera por eso!»
Oración · Punto 107
¿Santo, sin oración?... —No creo en esa santidad.
Oración · Punto 108
Te diré, plagiando la frase de un autor extranjero, que tu vida de apóstol vale lo que vale tu oración.
Oración · Punto 109
Si no eres hombre de oración, no creo en la rectitud de tus intenciones cuando dices que trabajas por Cristo.
Oración · Punto 110
Me has dicho alguna vez que pareces un reloj descompuesto, que suena a destiempo: estás frío, seco y árido
a la hora de tu oración; y, en cambio, cuando menos era de esperar, en la calle, entre los afanes de cada día,
en medio del barullo y alboroto de la ciudad, o en la quietud laboriosa de tu trabajo profesional, te sorprendes orando... ¿A destiempo? Bueno; pero no desaproveches esas campanadas de tu reloj.
—El Espíritu sopla donde quiere.
Oración · Punto 111
Me has hecho reír con tu oración... impaciente. —Le decías: «no quiero hacerme viejo, Jesús... ¡Es mucho esperar para verte! Entonces, quizá no tenga el corazón en carne viva, como lo tengo ahora. Viejo, me parece tarde. Ahora, mi unión sería más gallarda, porque te quiero con Amor de doncel»..
Oración · Punto 112
Me gusta que vivas esa «reparación ambiciosa»: ¡el mundo!, me has dicho. —Bien. Pero, en primer término,
los de tu familia sobrenatural y de sangre, los del país que es nuestra Patria.
Oración · Punto 113
Le decías: «No te fíes de mí... Yo sí que me fío de ti, Jesús...Me abandono en tus brazos: allí dejo lo que tengo, ¡mis miserias!» —Y me parece buena oración.
Oración · Punto 114
La oración del cristiano nunca es monólogo.
Oración · Punto 115
«Minutos de silencio». —Dejadlos para los que tienen el corazón seco. Los católicos, hijos de Dios, hablamos con el Padre nuestro que está en los cielos.
Oración · Punto 116
No dejes tu lección espiritual. —La lectura ha hecho muchos santos.
Oración · Punto 117
En la lectura —me escribes— formo el depósito de combustible. —Parece un montón inerte, pero es de allí
de donde muchas veces mi memoria saca espontáneamente material, que llena de vida mi oración y enciende mi hacimiento de gracias después de comulgar.
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