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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

2 de diciembre de 2011

RIESGOS DE VIVIR EN PAREJA SIN CASARSE


Más riesgo de ruptura , más inestabilidad, pobreza, violencia, fracaso escolar... la estadística sobre la cohabitación es clara 10 riesgos de vivir en pareja sin casarse. 

La cohabitación (compartir casa y relaciones sexuales sin casarse) está creciendo: hace 35 años aún era algo raro, socialmente tabú. En los años 60, en EEUU, creció un 20%; en los 70 un 200%, en los años 80, un 80%, en los años 90 creció otro 66%. Entre el 2000 y el 2004 sólo ha crecido un 7,7%. 

Patrick Schneider, especialista en geriatría y salud pública de la Universidad de Harvard, ha recopilado una serie de datos (en www.newoxfordreview.org ) , especialmente referidos a EEUU aunque muy aplicables a otros países de Occidente, en los que se condensan los efectos socialmente negativos del cohabitar. Como todos los datos estadísticos, habrá parejas que cohabiten sin verse reflejados en esos datos. Pero la estadística habla de lo que sucede a grandes cantidades de personas y del porcentaje de riesgo. 

Diez riesgos de cohabitar
1. Son relaciones inestables: pasados tres años de cohabitación, sólo una de cada seis parejas siguen juntas; sólo una de cada diez sobrevive 5 ó más años. (Bennet, W.J., The Broken Hearth: reversing the moral collapse of the American Family, 2001)

2. Cohabitar aumenta el riesgo de divorcio: en Estados Unidos los que se casaron sin cohabitar antes se divorcian en un 21%. En cambio, los que cohabitaron antes de casarse, se divorcian un 39%. El riesgo es, pues, prácticamente el doble. (Bennet, obra citada).

3. Cohabitar carga más sufrimiento sobre la mujer: al menos en EEUU, las mujeres en cohabitación aportan el 70% de los ingresos del hogar, y suelen cargar con responsabilidades y deberes hacia los niños y la casa, sin el apoyo de una protección legal. (Crouse, J.C., "Cohabitation: consequences for Mothers and Children", presentación en Kuala Lumpur, Malaysia, 11-14 de octubre 2004, X Aniversario del Año Internacional de la Familia de Naciones Unidas).

4. Cohabitar va relacionado con más riesgo de enfermedades sexuales: los hombres que cohabitan multiplican por 4 el riesgo de tener enfermedades de transimisión sexual (Crouse, J.C., obra citada). En 1960 sólo había 3 enfermedades sexuales; hoy hay dos docenas de ellas con consecuencias incurables. Los casos diagnosticados en EEUU de enfermos por transmisión sexual se han triplicado de 1993 a 1999. (Crouse, J.C.; Gaining Ground: A profile of American Women in the Twentieth Century, 2000).

5. Cohabitar implica un mayor riesgo de problemas psiquiátricos y de abuso de sustancias: la Universidad de California Los Angeles hizo una revisión de 130 estudios y comprobó que los matrimonios precedidos por cohabitación tienen mayor tendencia a padecer problemas de alcohol y drogas. (Coombs, R.H. "Marital Status and Personal Well-being: A literature review"; Family Relations, enero 1991). La depresión es el triple de frecuente en parejas que cohabitan que en matrimonios (Robbins, L., Rieger,D, Psychiatric Disorders in America, 1990). 

6. Cohabitar aumenta la pobreza de los niños: el nivel de pobreza de los niños en familias cohabitadoras es cinco veces mayor que en hogares matrimoniales (Bennet, obra citada). 

7. Cohabitar perjudica a la conducta y emotividad de los hijos: Comparados con hijos de padres biológicos casados, los chicos y chicas de 12 a 17 años con padres cohabitadores ven multiplicada por 6 su posibilidad de desarrollar problemas emocionales y de conducta (Booth, A., Crouter, A.C., eds. Just Living Together: Implications of Cohabitations on Families, Children and Social Policy, 2002). Además, las notas de los adolescentes ven aumentar en un 90% su riesgo de ser bajas y su posibilidad de ser expulsados del colegio crece en un 122% (Manning, W.D; Lamb, K.A.; "Adolescents Well-Being in Cohabiting, Married and Single Parent Families", Journal of Marriage and Family, novimebre 2003). En EEUU, la cohabitación va asociada con una escasez de abuelos, tíos, tías y primos y la falta de apoyo que eso implica (Bennett, obra citada). 

8. Cohabitar tiene relación con un aumento del crimen juvenil: En 1980, en EEUU había una población reclusa de medio millón de personas. Hacia el 2000 tenía dos millones de presos. El 70% de los presos juveniles en instituciones estatales venían de hogares sin padre (Drake, T. "The father factor: crime on increase in Dad Free zones", National Catholic Register, enero 2007). Tres de cada cuatro niños implicados en actividades criminales vivían en hogares en cohabitación (Crouse, obra citada).

9. Cohabitar aumenta el riesgo de maltrato sexual a los niños: el riesgo de que un niño sufra abusos sexuales es 6 veces mayor en familias adoptivas, 14 veces mayor en hogares de madre soltera (que nunca llegó a casarse), 20 veces mayor en familias con padres biológicos que sólo cohabitan y 33 veces mayor cuando la madre cohabita con un hombre que no es el padre biológico de los niños (Crouse, obra citada). 

10. Una mujer en cohabitación en EEUU multiplica por 3 (respecto a las casadas) el riesgo de sufrir agresiones físicas (Salari, S.M., Baldwin, B.M., "Verbal, physical and injurious aggression among intimate couples over time", Journal of Family Issues, mayo 2002). Cohabitar además multiplica por 9 (con respecto a las casadas) el riesgo de que la mujer sea asesinada. (Shackelford, T.K., "Cohabitation, Marriage and Murder: woman-killing by male romantic partners", Aggressive Behavior, vol. 27, 2001). 
Autor: . | Fuente: ForumLibertas

Dios no nos da sus mandamientos para aguarnos la fiesta sino justamente para ser felices en la tierra y sobre todo en el Cielo, que es para siempre, para siempre, para siempre.

El pecado nunca es gratis y menos si es mortal (toda relación sexual fuera del matrimonio es pecado grave). Por eso, es previsible consecuencias similares para quienes no cohabitan pero mantienen relaciones ya que, aún si no es bajo el mismo techo, un pecado mortal lleva a otro, en un proceso de envilecimiento creciente.

Si quieres destruir el amor, ten relaciones antes del matrimonio. Si realmente quieres a tu pareja, espera.

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