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"Soy un hombre de armas, un soldado, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

24 de enero de 2017

NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ - HISTORIA DE LA DEVOCIÓN. Fiesta 24 de Enero.

Nuestra Señora de la Paz
El origen de esta devoción se remonta al siglo VII. El 18 de diciembre del año 645, pasada la medianoche, terminado el IX Concilio de Toledo, su arzobispo Ildefonso (luego declarado santo), ferviente devoto de la Virgen María, en compañía de algunos colaboradores, se dirigió a la Catedral para cantar los maitines (oraciones que se realizaban hacia las 3 de la noche). 
Al entrar, se produjo en el altar un resplandor fuerte e irresistible a los ojos corporales. Los acompañantes del arzobispo huyeron asustados, pero él avanzó resueltamente y vio a la Santísima Virgen, que había descendido del cielo y estaba sentada en su cátedra episcopal. La Madre de Dios habló con dulces palabras a su fiel servidor y promotor de la fe en su inmaculada concepción, le entregó una casulla, que se conserva allí, y después desapareció. 
Por este particular beneficio, a su muerte ocurrida el 23 de enero de 667, la Iglesia de Toledo decretó que el 24 de enero se celebrase solemnemente en todo el arzobispado, el memorable descenso de la Virgen María a la Iglesia Catedral. 
Santa María de La paz
Sin embargo, el nombre y la advocación de Nuestra Señora de la Paz le es dado a fines del siglo XI, a raíz de un singular acontecimiento histórico. En efecto, en el año 1085, Alfonso VI, llamado el Bravo, rey de Asturias y León (España), reconquistó la ciudad de Toledo tomada por los moros (musulmanes). 
Alfonso VI, llamado el Bravo, rey de Asturias y León (España)
Una de las condiciones estipuladas en el Tratado de Paz, fue que el Templo principal de la ciudad quedase para los moriscos (moros que permanecieron en España después de la Reconquista) como mezquita (lugar de culto y oración de los moros). El rey Alfonso firmó el Tratado y enseguida se ausentó de Toledo, dejando a su esposa, la reina Constanza, como gobernadora de la plaza. 
Catedral de Toledo
Pero los cristianos consideraron cosa indigna que, si nuevamente eran dueños de la ciudad, no lo fuesen de la Iglesia Metropolitana consagrada a la Santísima Virgen. En consecuencia, fueron a presentar sus quejas ante el arzobispo Rodrigo y ante la reina Constanza, quienes compartieron su horror de que la Catedral sirviese para los cultos a Mahoma (máximo profeta de los musulmanes) y apoyaron sus peticiones. Alentados por aquella tácita autorización, los cristianos trataron de apoderarse de la Catedral con gente armada, sin tener en cuenta el compromiso del rey ni el peligro a que se exponían en aquella ciudad donde era mayor el número de infieles.
Catedral de Toledo
Los moros, ante el ataque, tomaron las armas y, juzgando que el rey quebrantaba el Tratado, se lanzaron contra los cristianos para vengar la injuria. El combate se entabló frente a la Catedral y no cesó hasta que la reina y el arzobispo se presentaron en el campo de batalla para aclarar que el ataque se había lanzado sin saberlo el rey.
Enseguida, los moros enviaron embajadores al rey para denunciar el atentado, y Alfonso volvió rápidamente a Toledo, con el firme propósito de hacer un escarmiento a la reina, el arzobispo y los cristianos por haber quebrantado su real palabra.
Virgen de la Paz
Cuando los cristianos de la ciudad tuvieron noticia del enojo del rey, salieron a su encuentro en procesión, encabezada por el arzobispo, la reina y su hija única. Pero ni las súplicas de aquellos personajes, ni los ruegos del pueblo para que los perdonase, atento al motivo que los animó al ataque y que no era otro que el de tributar culto al verdadero Dios en la gran iglesia de Toledo, consiguieron que el monarca accediese a faltar a su honor y a la palabra que había empeñado. Don Alfonso anunció a los solicitantes que la Catedral quedaría en poder de los infieles, como lo había prometido.
Pero en ese momento se produjo un acontecimiento extraordinario, que todos tomaron como una señal de que Dios había escuchado sus plegarias. Los moros consideraron el peligro a que se exponían si mantenían el culto a Mahoma en la Iglesia principal de aquella ciudad cristiana y enviaron al encuentro del rey una comitiva de sus jefes. Los embajadores salieron de Toledo y, postrados ante Don Alfonso, le suplicaron que perdonase a los cristianos y prometieron devolverle la Catedral.
Nuestra Señora de La paz
Grande fue el regocijo del rey y el de su pueblo, que vieron en aquella solución inesperada una obra de la Divina Providencia. El monarca ordenó, con el beneplácito del arzobispo y de todos los fieles que, al día siguiente, justo un 24 de enero, se tomase posesión de la Catedral y se hiciesen festividades especiales en honor de la Virgen María de la Iglesia Metropolitana, a la que, por haber restablecido la paz en la fecha de su fiesta, se la veneraría en adelante con el nombre de Nuestra Señora de la Paz.
Y desde aquel 24 de enero de 1085 hasta hoy, se realizan en Toledo magníficas celebraciones y espléndidas procesiones en su honor.
FUNDAMENTOS
Por su íntima y estrecha relación y cooperación con el Hijo 
  • “Príncipe de la Paz” (Is. 9,6)
En la reconciliación o “paz” entre Dios y los hombres, que Él realizó, María ha sido venerada cada día más como “Reina de la Paz”. 
En efecto:
  • En el misterio de la Encarnación, la humilde esclava del Señor, al recibir el anuncio del ángel Gabriel, concibió en su seno virginal al Príncipe de la Paz (cf. Lc. 1,26-38), el cual nos devolvió la paz, reconciliando consigo el cielo y la tierra.
  • En el misterio de la Pasión, María es la Madre fiel que se mantuvo intrépida, en pie, junto a la cruz donde el Hijo, para salvarnos, pacificó con su sangre el universo.
  • En el misterio de Pentecostés, la santísima Virgen es la alumna de la paz que, orando con los Apóstoles, esperó el Espíritu de la paz, de la unidad, de la caridad y del gozo.
Al celebrar la fiesta de Nuestra Señora de la Paz, la asamblea de los fieles pide a Dios que, por su intercesión, conceda a la Iglesia y a la familia humana:
  • Ø El Espíritu de caridad para permanecer unida en el amor fraterno;
  • Ø Los dones de la unidad y de la paz para formar todos una sola familia en la paz, cultivando eficazmente entre nosotros la paz que Cristo nos dio;
  • Ø La tranquilidad en nuestro tiempo para vivir en paz.
El himno “Salve, Estrella del Mar” (“Ave Maris Stella”), que data del siglo X ya le canta “establécenos en la paz”.
Nuestra Señora de la Paz es, pues, intercesora de la paz privada y pública.
§ DIFUSIÓN
De Toledo se extendió su devoción a toda España y otras ciudades de Europa.
  • Desde el siglo XII en el templo de San Nicolás en Bruselas (Bélgica), se venera una imagen de la “Reina de la Paz”. 
  • En el templo de las religiosas del Sagrado Corazón de Picpus en París, se venera otra imagen con mismo título y maravillosa historia, originariamente pertenencia de la familia de los Príncipes de Joyeuse. 
  • El Papa Sixto IV (1471-1484) hizo erigir en el centro de Roma un templo a “Santa María de la Paz”, cumpliendo el voto por la paz entre los estados de la península.
  • En América, todas las naciones evangelizadas por España, profesaron una veneración especial a Nuestra Señora de la Paz, que tiene un santuario en cada una de las grandes ciudades latinoamericanas y es la patrona principal de El Salvador.

 Pquia Ntra Sra de la Paz" - Sto Tomé - Sta Fe - Argentina

  • En el siglo XVII, también en Francia, se estableció esta fiesta para ser celebrada el 9 de julio, con motivo del cese de la “Guerra de los treinta años”.

Nuestra Señora de la Paz de Honolulu, Hawai, Estados Unidos
El Papa Benedicto XV (1914-1922), víctima de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), favoreció esta devoción y el 5 de mayo de 1917, prescribió para toda la Iglesia incluir en las Letanías del Rosario la invocación “Reina de la Paz”.
En Argentina, en la Catedral de Buenos Aires se venera una imagen traída de Perú en 1750; a ella se recurrió en los momentos históricos difíciles de nuestra patria.
Catedral de Buenos Aires, Argentina
En 1859, los problemas de partidismo y enfrentamientos civiles, llevaban al país a la ruina. En Lomas de Zamora, se tenía el proyecto de construir el templo. Atendiendo a la situación del país y buscando un intermediario en el cielo para alcanzar la anhelada paz, se decidió dedicarlo a Nuestra Señora de la Paz. Las reseñas históricas de entonces relatan: 
  • “Todas las almas nobles, que veían a la patria constantemente flagelada, cansadas de tantas contrariedades y vicisitudes, clamaban al cielo, y al tratar de levantar el templo, buscando en el cielo una intermediaria para con la Divina Providencia, pensaron dedicarlo a la Madre del Salvador pidiéndole se acordara de nuestra patria, despedazada por las guerras civiles y alcanzara del Señor un bien tan necesario para el bienestar y prosperidad de todos cual era la paz”.
La imagen fue encargada a un escultor de Barcelona, quien la talló tomando por modelo un cuadro de R. Sanzio, de Urbino y fue donada por Juana Z. de Grigera.

El 16 de octubre de 1860 se bendijo la piedra fundamental del templo y se designó padrino al general B. Mitre quien, el domingo 15 de diciembre siguiente, participó de la bendición del recinto del nuevo templo y terminó sus palabras de agradecimiento pidiendo a 
  • “La Madre del Todopoderoso, derrame a manos llenas sus más preciados dones sobre la patria”. 
Al clamor de todo el país, a la aspiración unánime de todas las almas, a esa ofrenda del templo a la reina de la paz, a esa confianza depositada en ella, a esa invocación de Mitre, correspondió la Santísima Virgen, alcanzando del Padre celestial, que los destellos y fulgores que se desprendieron al chocar las armas en Pavón, iluminaran nuevos y pacíficos senderos en nuestra vida institucional.
El 22 de enero de 1865 se inauguró la primera parte del templo y se entronizó la imagen de Nuestra Señora de la Paz.
La Virgen de la Paz, patrona de la Iglesia de Lomas de Zamora
En este templo se celebró en 1933 la 1º Jornada Eucarística Internacional en preparación al Congreso Eucarístico Internacional y, en esa ocasión, la delegación paraguaya invitó a las demás a implorar a la Virgen la terminación de la guerra del Chaco. La gracia fue concedida y paraguayos y bolivianos volvieron a dar gracias.
Desde 1957, por una Bula del Papa Pío XII este templo es la Catedral de la Diócesis de Lomas de Zamora y Nuestra Señora de la Paz, su patrona.
Lomas de Zamora - Catedral Nuestra Señora de la Paz.
Bajo este patronazgo hay Parroquias en la Arquidiócesis de Buenos Aires y de Paraná (ciudad de La Paz) y en las Diócesis de Quilmes y de Morón.
Sede Parroquial (Actual) "Nuestra Señora de la Paz" Fiesta Patronal: 24 de Enero
(Iriondo 3660 - Santo Tomé)
En la provincia de Santa Fe, el único Templo en su honor está en Santo Tomé (Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz).
Capilla de la Escuela Parroquial "Nuestra Señora de la Paz"
Fiesta Patronal: 24 de Enero - (Saavedra y Lisandro de la Torre - Santo Tomé)
El monumento más importante a Nuestra Señora de la Paz fuera de España se encuentra en Venezuela.
Está ubicado en el cerro la Peña de la Virgen, a pocos kilómetros en dirección noreste de la ciudad de Trujillo y a una altura de 1.700 metros por encima del nivel del mar, constituyendo uno de los principales atractivos turísticos de la región. Este monumento fue diseñado por el arquitecto Manuel de la Fuente e inaugurado el 21 de diciembre de 1983 por el entonces Presidente de la República, Luis Herrera Campins.
MONUMENTO A NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ EN VENEZUELA
La leyenda cuenta que allí se apareció la Virgen María en el año 1570, un año después de la fundación de la cuidad.
Esta virgen figura como una de las estatuas más altas del mundo en su estilo, comparable con la Estatua de la Libertad en Nueva York o el Cristo Corcovado en Río de Janeiro. Es un sitio de recogimiento para los trujillanos, y aún cuando no es una iglesia es uno de los lugares religiosos por excelencia.
Este monumento tiene 46,72 metros de altura, pesa 1.200 toneladas y consta de cinco miradores.
Santa María de la Paz: Iglesia prelaticia del Opus Dei
La iglesia prelaticia de Santa María de la Paz acoge a San Josemaría Escrivá
Santa María de la Paz: esa es la advocación mariana a la que está dedicada la Iglesia prelaticia del Opus Dei en Roma. Recordamos la historia de esta iglesia donde reposan los sagrados restos de san Josemaría Escrivá de Balaguer.
Imagine della Madonna Santa Maria della Pace - Iglesia prelaticia de Santa María de la Paz (Roma, Italia)

EL MILAGRO DE LOS MUSULMANES ENTREGANDO PACÍFICAMENTE LA CATEDRAL DE TOLEDO: NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ, TOLEDO, ESPAÑA (24 DE ENERO).

La advocación de la Santísima Virgen María como Nuestra Señora de la Paz, se originó en la ciudad española de Toledo, hacia fines del siglo XI. Desde ahí se extendió su devoción por toda España, y más tarde pasó a América, donde todas las naciones que fueron dominadas y civilizadas por España profesaron una veneración muy especial por Nuestra Señora de la Paz.

Nuestra Señora de la Paz

Está estrechamente ligada a San Ildefonso, que fue uno de los más importantes obispos de la Iglesia en España y uno de esos grandes maestros en la fe a los que los creyentes llamamos “doctores”.

SOBRE SAN ILDEFONSO

Entre sus abundantes enseñanzas destaca un entrañable amor a la Santísima Virgen María, que se esforzó por hacer venerar cada vez más en su Toledo del siglo VII y desde allí en toda la Península.
San Ildefonso
En la vida de San Ildefonso, arzobispo de Toledo y devoto fervientísimo de la Virgen Maria, se relata cómo el 18 de diciembre del año 645, tras el décimo concilio toledano, el santo prelado, en compañía de su séquito, se dirigió pasada la medianoche a la Catedral para cantar los maitines.

Al tiempo de entrar se produjo en el altar un fuerte resplandor que no podían resistir los ojos corporales. Los acompañantes de San Ildefonso huyeron asustados, pero éste avanzó resueltamente y vio a la Santísima Virgen, que había descendido de los cielos y estaba sentada en el trono episcopal del santo. La Madre de Dios habló con dulces palabras a su fiel servidor y le entregó una casulla (manto festivo para celebrar la Santa Misa), después de lo cual desapareció.

Por aquel particular beneficio, la Iglesia de Toledo decretó que el día 24 de Enero, un día después de la fecha en que se conmemora la muerte de San Ildefonso, se celebrase en todo el arzobispado, con festividad especial, el memorable descenso de la Virgen María a la Iglesia Catedral. Por lo tanto, desde el siglo VII, la Catedral de Toledo quedó consagrada a la Santísima Virgen.

LA PROCLAMACIÓN DE LA REINA DE LA DE LA PAZ

Su nombre de Nuestra Señora de la Paz le fue impuesto tres siglos después, en el año de 1085, por un acontecimiento memorable que pasamos a relatar.
Nuestra Señora de la Paz
Precisamente en el año de 1085, Alfonso VI, llamado el Bravo, rey de Asturias y de León, reconquistó de los moros la ciudad de Toledo. Una de las condiciones estipuladas en el tratado de paz fue la de que el templo principal de la ciudad quedase como mezquita a los moriscos.

El rey Alfonso firmó el tratado y enseguida se ausentó de Toledo, dejando a su esposa, la reina Constanza como gobernadora de la plaza. Pero sucedió que los cristianos consideraron como cosa indigna que, si eran dueños de la ciudad, no lo fuesen de la Iglesia Metropolitana consagrada a la Santísima Virgen.

En consecuencia, los cristianos fueron a presentar sus quejas ante el arzobispo Don Rodrigo y ante la reina Constanza, quienes compartieron su horror de que la Catedral sirviese para los cultos del falso profeta Mahoma y apoyaron sus peticiones.

Alentados por aquella tácita autorización, los cristianos trataron de apoderarse de la Catedral con gente armada, sin tener en cuenta el compromiso del rey ni el peligro a que se exponían en aquella ciudad donde era mayor el número de infieles.

En efecto, los moros, al advertir el ataque, tomaron también las armas y, juzgando que el rey Alfonso quebrantaba el pacto juramentado, se lanzaron furiosos contra los cristianos para vengar la injuria. Se entabló el recio combate frente a la Catedral y no cesó hasta que la reina y el arzobispo se presentaron en el campo de batalla para aclarar que el ataque se había lanzado sin saberlo el rey.
Enseguida, los moros enviaron embajadores al monarca para denunciar el atentado, y volvió Don Alfonso a Toledo precipitadamente, con el firme propósito de hacer un escarmiento en la reina, el arzobispo y los cristianos, por el quebrantamiento que habían hecho a su real palabra.

Tan pronto como los cristianos de la ciudad tuvieron noticia de la cólera del rey, salieron a su encuentro en procesión, encabezados por el arzobispo, la reina y la hija única de Don Alfonso. Pero ni las súplicas de aquellos personajes, ni los ruegos del pueblo para que los perdonase, atento al motivo que los animó al ataque y que no era otro que el de tributar culto al verdadero Dios en la gran iglesia de Toledo, consiguieron que el monarca accediese a faltar a su honor y a la palabra que había empeñado.

Don Alfonso anunció a los solicitantes, que la Catedral quedaría en poder de los infieles como lo había prometido. Pero en ese momento se produjo un acontecimiento extraordinario, que todos tomaron como una señal de que Dios había escuchado sus plegarias. Los moros tomaron en consideración el peligro a que se exponían si mantenían el culto a Mahoma en la iglesia principal de aquella ciudad cristiana y enviaron al encuentro del rey a una comitiva de sus jefes. Los embajadores salieron de Toledo y, postrados ante Don Alfonso, le suplicaron que perdonase a los cristianos y que se comprometían a devolverle la Catedral.

Grande fue el regocijo del rey y el de su pueblo que vieron en aquella solución inesperada una obra de la Divina Providencia. El monarca ordenó, con el beneplácito del arzobispo y de todos los fieles que, al día siguiente, precisamente un 24 de enero, se tomase posesión de la Catedral y se hiciesen festividades especiales en honor de la Virgen María de la Iglesia Metropolitana, a la que, por haber restablecido la paz en la fecha de su fiesta, se la veneraría en adelante como a Nuestra Señora de la Paz.

Aquel 24 de enero de 1085, se realizaron en Toledo magníficas ceremonias y espléndidas procesiones en honor de Nuestra Señora de la Paz, con cuyo título se venera hasta hoy a la Madre de Dios.

Desde entonces, primero toda España, después América, fueron reconociendo con gratitud este título a la Santísima Virgen.

LA CATEDRAL DE TOLEDO

Construida en el año 1226 bajo el reinado de Fernando III y promovida por el arzobispo Giménez de Rada, de estilo gótico con planta de salón de cinco naves siendo la central de poca altura.

En el lugar en el que hoy ocupa se construyó otra iglesia en honor del Salvador y Santa María (en el s. IV) por orden del arzobispo Melancio; más tarde el visigodo Recaredo, el 14 de abril del 587 inauguró la Iglesia de Santa María y los musulmanes la Mezquita Mayor que hicieron uso de ella hasta el mismo año de la reconquista por Alfonso VI en el año 1085 de Nuestro Señor.

En este año de 1085 fue nombrada en honor de Nuestra Señora de la Paz, teniendo en cuenta que fue tomada por la fuerza aún habiendo un tratado de rendición en el que la Mezquita sería musulmana.

La construcción duró hasta el año 1493, es decir más de dos siglo
s y medio. Pasaron por ella los mejores arquitectos de la época, como el Maestro Martin (s. XIII), Petrus Patri (finales s. XIII) Juan Guas (s. XV) y Hanequín de Bruselas (s. XV) entre otros.

De todas las puertas de la catedral la más importante es la de Llana (obra de Ignacio Hann del año 1800), por aquí sale la procesión del Corpus Christi. Ya en la Capilla Mayor podemos admirar el retablo, obra de Copin de Holanda, Felipe y Juan de Borgoña y Francisco de Amberes, entre otros. Este magnifico retablo paso por las manos de 27 artistas, toda una maravilla del arte de la época.

Existen infinidad de capillas, todas ellas obras maestras de obligada visita, entre las más importantes desde el punto de vista de la antigüedad son: Capilla del Corpus Christi (s. XIII), capilla de los Reyes Viejos (s. XIII), la de los Reyes Nuevos (s. XIV) y capilla de San Pedro (s. XV). En una de ellas, la del Condestable, yace don Álvaro de Luna y su esposa, Juana de Pimentel.

Ya en época de los Reyes Católicos Toledo acogió al Tribunal de la Inquisición (1485) y en ella se tomó pocos años después, en el año 1492 la expulsión de los judíos.
Nuestra Señora de la Paz

MONUMENTO A NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ EN VENEZUELA.

El monumento más importante a Nuestra Señora de la Paz fuera de España se encuentra en Venezuela.
Está ubicado en el cerro la Peña de la Virgen, a pocos kilómetros en dirección noreste de la ciudad de Trujillo y a una altura de 1.700 metros por encima del nivel del mar, constituyendo uno de los principales atractivos turísticos de la región. Este monumento fue diseñado por el arquitecto Manuel de la Fuente e inaugurado el 21 de diciembre de 1983 por el entonces Presidente de la República, Luis Herrera Campins.
Nuestra Señora de la Paz - Venezuela. Este monumento tiene 46,72 metros de altura, pesa 1.200 toneladas y consta de cinco miradores.

La leyenda cuenta que allí se apareció la Virgen María en el año 1570, un año después de la fundación de la cuidad.

Esta virgen figura como una de las estatuas más altas del mundo en su estilo, comparable con la Estatua de la Libertad en Nueva York o el Cristo Corcovado en Río de Janeiro. Es un sitio de recogimiento para los trujillanos, y aún cuando no es una iglesia es uno de los lugares religiosos por excelencia.
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ

Señora del mundo
y Reina de la Paz,
abraza a los hombres
en la caridad,
aleja los odios de la humanidad,
y lleva a tus hijos
al místico hogar.

Tú eres la Madre
del Rey de la Paz;
por eso Tú puedes
del suelo alejar
la sangre y el llanto,
la muerte y el mal.
¡Entrega a los hombres
el don de la Paz!

Fuente:
http://forosdelavirgen.org/498/nuestra-senora-de-la-paz-toledo-espana-24-de-enero/
http://www.ntrasradelapaz.com.ar/devocion/cuerpodev.htm
http://www.opusdei.org.ar/art.php?p=23549

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