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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

27 de noviembre de 2015

LA MEDALLA MILAGROSA. HISTORIA Y NOVENA. Del 18 al 26 de Noviembre

Virgen de La medalla Milagrosa
Durante muchos años nadie supo cómo surgió la Medalla Milagrosa. Recién en 1876 se hizo público que una humilde religiosa, fallecida aquel año, fue quien recibió de la Madre de Dios la revelación de esa medalla.
La Medalla Milagrosa es la medalla que María ha concebido y se aparece a Santa Catalina Labouré (1806-1876) en París, en la Rue du Bac, prometiendo a los que traen la fe repitiendo la jaculatoria 
  • "Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti" 
CATALINA LABOURÉ
Catalina Labouré nació el 2 de mayo de 1806 en un pueblo de Borgoña, Fain-les-Moutiers. Es la octava de los diez hijos de Pedro y Magdalena Labouré, propietarios de una granja. La muerte de Magdalena, a los 46 años de edad, causa el duelo de la familia. Catalina, llorando, sube a una silla para abrazar la estatua de la Virgen Santísima y declara: “Ahora serás tú mi mamá”.

Catalina Labouré
A los 24 años, Catalina, después de vencer muchos obstáculos, entra para ser novicia en la Casa Madre de las Hijas de la Caridad, calle del Bac en París
Es aquí, en la capilla, donde la Virgen Santa se le aparece algunos meses más tarde; por primera vez, el 19 de julio de 1830, par anunciarle una misión y, por segunda vez, el 27 de noviembre del mismo año para revelarle la medalla y encargarle que la haga acuñar.
El año siguiente, acabado ya el seminario, Sor Catalina es destinada a Reuilly, que era entonces un suburbio desheredado de la parte sudeste de París.Hasta el final de su vida, cuidará de los ancianos, guardando el incógnito total, mientras se va difundiendo la medalla de manera milagrosa por el mundo entero.
Catalina Labouré muere el 31 de diciembre de 1876, en paz: 
  • “Me voy al cielo a ver a Nuestro Señor, a su Madre y a San Vicente”. 
En 1833, cuando su beatificación, se abre la tumba de la capilla de Reuilly. El cuerpo de Catalina se había conservado intacto y fue trasladado a la capilla de la calle del Bac para ser instalado debajo del altar de la Virgen del Globo.
El cuerpo incorrupto de Santa Catalina Labouré que se conserva hasta el día de hoy, expuesto en una urna en la misma capilla en donde tuvieron lugar las apariciones
LAS APARICIONES - El cielo bajó a la tierra…
Desde julio hasta diciembre de 1830 sor Catalina, joven novicia de la Hijas de la Caridad, recibe el inmenso favor de conversar tres veces con la Virgen María.
En los meses precedentes, Catalina fue favorecida con otras apariciones.
San Vicente de Paúl le enseñó su corazón. Estando en oración en la capilla, Catalina vió, tres días seguidos, el corazón de San Vicente de Paúl de tres colores distintos. 
Se le apareció:
primero blanco, color de paz; 
luego, rojo, color de fuego; 
por último, negro, señal de las desgracias que iban a caer sobre Francia y París en particular.
Poco después, Catalina vio a Cristo presente en la Eucaristía, más allá de las apariencias del pan.
  • «Ví a Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, durante todo el tiempo de mi seminario, excepto todas las veces en que dudé»
El 6 de junio, fiesta de la Santísima Trinidad, se le apareció Cristo como Rey crucificado, despojado de todos sus atributos.
UNA NOCHE DE VERANO
El 18 de julio de 1830, en vísperas de la fiesta de San Vicente a quien quiere tanto, Catalina acude a este santo que le había mostrado su corazón desbordante de amor, para que su gran deseo de ver a la Santísima Virgen se cumpla por fin. A las once y media de la noche, oye que la llaman por su nombre.
Al pie de su cama, un niño misterioso la invita a levantarse :
« La Virgen María te espera »
Catalina se viste y sigue al niño cuyos destellos iluminan todo a su paso.
Llegan a la capilla, Catalina se detiene cerca del sillón del sacerdote situado en el presbiterio. Oye entonces como el “frufru” de un vestido de seda.
«He aquí la Santísima Virgen»
dice su pequeño guía. Duda en creerlo, pero el niño repite en voz más alta:
«He aquí la Santísima Virgen»
Catalina corre a arrodillarse ante María sentada en el sillón.
Entonces, de un salto, me puse de hinojos, en las gradas del altar, apoyadas las manos en las rodillas de la Virgen Santísima.
Allí, pasó un momento, el más feliz de mi vida. Sería imposible decir lo que experimenté. La Virgen me dijo cómo debía portarme con mi confesor y varias otras cosas.
CATALINA RECIBE EL ANUNCIO DE UNA MISIÓN Y UNA PETICIÓN
Que se funde una Cofradía de las Hijas de María. Lo que hará el Padre Aladel el 02 de febrero de 1840.
Santa Catalina Labouré
Catherine Labouré.jpg
Fotografía real de la santa.
Vidente y Promotora de la Medalla Milagrosa
Nacimiento2 de mayo de 1806
Bandera de Francia Fain-lès-Moutiers, departamento de Côte d'OrFrancia
Fallecimiento31 de diciembre de 1876 (70 años)
Bandera de Francia ParísFrancia
Venerada enIglesia Católica
Beatificación28 de mayo de 1933
por Pío XI
Canonización27 de julio de 1947
por Pio XII
Festividad28 de noviembre
AtributosMedalla milagrosa
Hábito de las Hijas de la Caridad
LAS APARICIONES: UN 27 DE NOVIEMBRE
El 27 de noviembre de 1830, a las 5 y media de la tarde, estando las novicias en oración, la Virgen Santísima se le aparece de nuevo a Catalina debajo del cuadro de San José (sitio donde está actualmente la Virgen del globo). 
Primero ve Catalina como dos cuadros vivientes que pasan en fundido encadenado y en los cuales la Virgen está de pie sobre medio globo terráqueo, aplastando sus pies una serpiente.
En el primer cuadro, lleva la Virgen en sus manos un pequeño globo dorado rematado por una cruz que levanta hacia el cielo. Oye Catalina:
  • “Esta bola representa al mundo entero, a Francia y a cada persona en particular”
En el segundo cuadro, salen de sus manos abiertas, cuyos dedos llevan anillos de piedras preciosas, unos rayos de un brillo bellísimo. Al mismo tiempo Catalina oye una voz que dice:
  • “Estos rayos son el símbolo de las gracias que María consigue para los hombres”
Después se forma un óvalo en torno a la aparición y Catalina ve como se inscribe en semicírculo una invocación, hasta entonces desconocida, escrita en letras de oro: 
Se oye entonces una voz:
  • «Haz, haz acuñar una medalla según este modelo. Las personas que la lleven con confianza recibirán grandes gracias»
Después, se vuelve el cuadro y Catalina ve el reverso de la medalla: 
Arriba, una cruz sobre la letra inicial de María, 
Abajo, dos corazones, uno coronado de espinas, otro atravesado por una espada.
UN ADIÓS
En el mes de diciembre de 1830, estando en oración, vuelve a oir Catalina un “frufru”, esta vez detrás del altar. El mismo cuadro de la medalla se presenta junto al tabernáculo, por detrás.
  • «Estos rayos son el símbolo de las gracias que la Virgen Santísima consigue para las personas que le piden…Ya no me verás más»
Es el final de las apariciones. Catalina comunica las peticiones de la Virgen María a su confesor, el Padre Aladel. Este la acoge muy mal y le prohibe pensar en ello. El choque es duro.
El 30 de enero de 1831, se acaba el seminario. Catalina toma el hábito. Al día siguiente, se va al hospicio de Enghien, fundado por la familia de Orléans, calle de Picpus, n°12, en Reuilly, al Este de París, en un barrio de miserias donde atenderá a los pobres a lo largo de 46 años. 
Su secreto lo guardará toda la vida para ella.
Imagen de la santa con su atributo iconográfico más conocido, la Medalla Milagrosa.
MILAGROSA....
Unos meses después de las apariciones, sor Catalina es destinada al hospicio de Enghien, en el distrito 12 de París, para cuidar a los ancianos. Se pone al trabajo. Pero la voz interior insiste: hay que hacer que se acuñe la medalla. De eso Catalina vuelve a hablar a su confesor, el Padre Aladel.
En febrero de 1832, hay en París una terrible epidemia de cólera, que va a hacer más de 20.000 muertos. Las Hijas de la Caridad empiezan a distribuir, en junio, las 2.000 primeras medallas acuñadas a petición del padre Aladel.
Son numerosas las curaciones, lo mismo que las protecciones y conversiones. Es un maremoto. El pueblo de París califica la medalla de « milagrosa ».
En el otoño de 1834 ya hay más de 500.000 medallas, y en 1835 más de un millón en todo el mundo. En 1839, se ha propagado la medalla hasta alcanzar más de diez millones de ejemplares.
A la muerte de sor Catalina, en 1876, se cuentan más de mil millones de medallas.
LUMINOSA...
Las palabras y los símbolos grabados en el anverso de la medalla expresan un mensaje con tres aspectos estrechamente ligados entre sí.
  • «Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti»
La identidad de María se nos revela aquí explícitamente: 
La Virgen María es inmaculada desde su concepción. De este privilegio que ya le viene de los méritos de la Pasión de su Hijo Jesucristo, emana su inmenso poder de intercesión que ejerce para quienes le dirigen sus plegarias.
Por eso la Virgen María invita a todos las personas a acudir a ella en cualquier trance.
Sus pies en medio de un globo aplastan la cabeza de una serpiente.
Este globo representa a la tierra, el mundo. Entre judíos y cristianos, la serpiente personifica a Satanás y las fuerzas del mal.
La Virgen María toma parte en el combate espiritual, el combate contra el mal, cuyo campo de batalla es nuestro mundo. 
Nos invita a entrar nosotros también en la lógica de Dios que no es la lógica del mundo. 
La gracia auténtica de conversión es lo que ha de pedir el cristiano a María para transmitirla al mundo.
Sus manos están abiertas y sus dedos adornados con anillos que llevan piedras preciosas de las que salen rayos que caen esparciéndose por toda la tierra.
El resplandor de estos rayos, lo mismo que la hermosura y la luminosidad de la aparición descritas por Catalina, requieren, justifican y alientan nuestra confianza en la fidelidad de María (los anillos) para con su Criador y para con sus hijos; en la eficacia de su intervención (los rayos de gracia que caen en la tierra) y en la victoria final (la luz), ya que ella misma, primera discípula, es la primera salvada.
La Hna. Catalina distribuye medallas milagrosas entre los revolucionarios de la Comuna de París, en 1871
DOLOROSA...
La medalla lleva en su reverso una inicial y unos símbolos que nos introducen en el secreto de María.
La letra « M » está coronada con una cruz.
La letra « M » es la inicial de María, la cruz es la Cruz de Cristo. Los dos signos enlazados muestran la relación indisoluble que existe entre Cristo y su Madre Santísima. María está asociada, a la misión de Salvación de la humanidad por su Hijo Jesús,y participa con su compasión en el mismo sacrificio redentor de Cristo.
Abajo, dos corazones, uno rodeado de una corona de espinas, el otro traspasado por una espada.
El corazón coronado de espinas
Es el Corazón de Jesús. Recuerda el cruel episodio de la Pasión de Cristo, relatado en los evangelios, antes de que se le diese muerte. Significa su Pasión de amor por los hombres.
El corazón traspasado con una espada
Es el Corazón de María, su Madre. Recuerda la profecía de Simeón relatada en los evangelios, el día de la Presentación de Jesús en el templo de Jerusalén por María y José. Significa el amor de Cristo que mora en María y su amor por nosotros: Para nuestra Salvación, acepta el sacrificio de su propio Hijo.
Los dos Corazones juntos
Expresan que la vida de María es vida de intimidad con Jesús.
Doce estrellas grabadas alrededor.
Corresponden a los doce apóstoles y representan a la Iglesia. Ser de la Iglesia, es amar a Cristo y participar en su pasión por la Salvación del mundo. Todo bautizado está invitado a asociarse a la misión de Cristo uniendo su corazón a los Corazones de Jesús y de María.
La medalla es un llamamiento a la conciencia de cada uno, para que escoja, como Cristo y María, la vía del amor hasta la entrega total de sí mismo.
Urna de cristal que contiene sus restos incorruptos en la capilla de la Medalla milagrosa en la Rue du Bac, en París.


NOVENA BREVE 
A NUESTRA SEÑORA DE LA MEDALLA MILAGROSA

DÍA PRIMERO (Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)
Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.
Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del Cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.
En una medianoche iluminada con luz celeste como de Nochebuena -la del 18 de julio de 1830- aparecióse por primera vez la Virgen Santísima a Santa Catalina Labouré, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl.
Y le habló a la santa de las desgracias y calamidades del mundo con tanta pena y compasión que se le anudaba la voz en la garganta y le saltaban las lágrimas de los ojos.
REFLEXIÓN: ¡Cómo nos ama nuestra Madre del Cielo! ¡Cómo siente las penas de cada uno de sus hijos! Que tú recuerdo y tu medalla, Virgen Milagrosa, sean alivio y consuelo de todos los que sufren y lloran en desamparo.
ORACIONES FINALES
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
Oración de San Bernardo (Memorare) ACORDAOS 
Acordaos, OH piadosa
Virgen María, que jamás se ha
oído decir que ninguno de los
que han acudido a Ti,
implorado tu asistencia
y reclamado tu socorro,
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también acudo,
OH Virgen Madre de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No desechéis, OH Madre de Dios,
mis humildes súplicas;
antes bien, escuchadlas y
atendedlas favorablemente. Amén
Rezar TRES avemarías 
AVE MARÍA
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.
________________________________________________________
DÍA SEGUNDO (Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)
Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.
Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del Cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.
En su primera aparición, la Virgen Milagrosa enseñó a Santa Catalina la manera como había de portarse en las penas y tribulaciones que se avecinaban.
  • "Venid al pie de este altar decíale la celestial Señora, aquí se distribuirán las gracias sobre cuantas personas las pidan con confianza y fervor, sobre grandes y pequeños."
REFLEXIÓN: Que la Virgen de la santa medalla y Jesús del sagrario sean siempre luz, fortaleza y guía de nuestra vida.
ORACIONES FINALES
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
Oración de San Bernardo (Memorare) ACORDAOS 
Acordaos, OH piadosa
Virgen María, que jamás se ha
oído decir que ninguno de los
que han acudido a Ti,
implorado tu asistencia
y reclamado tu socorro,
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también acudo,
OH Virgen Madre de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No desechéis, OH Madre de Dios,
mis humildes súplicas;
antes bien, escuchadlas y
atendedlas favorablemente. Amén
Rezar TRES avemarías 
AVE MARÍA
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.
________________________________________________________
DÍA TERCERO (Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)
Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.
Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del Cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.
En sus confidencias díjole la Virgen Milagrosa a Sor Catalina: 
  • "Acontecerán no pequeñas calamidades. El peligro será grande. Llegará un momento en que todo se creerá perdido. Entonces yo estaré con vosotros: tened confianza…"
REFLEXIÓN: Refugiémonos en esta confianza, fuertemente apoyada en las seguridades que de su presencia y de su protección nos da la Virgen Milagrosa. Y en las horas malas y en los trances difíciles no cesemos de invocarla: "Auxilio de los cristianos, rogad por nosotros".
ORACIONES FINALES
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
Oración de San Bernardo (Memorare) ACORDAOS 
Acordaos, OH piadosa
Virgen María, que jamás se ha
oído decir que ninguno de los
que han acudido a Ti,
implorado tu asistencia
y reclamado tu socorro,
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también acudo,
OH Virgen Madre de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No desechéis, OH Madre de Dios,
mis humildes súplicas;
antes bien, escuchadlas y
atendedlas favorablemente. Amén
Rezar TRES avemarías 
AVE MARÍA
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.
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DÍA CUARTO (Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)
Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.
Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del Cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.
En la tarde del 27 de noviembre de 1830, baja otra vez del Cielo la Santísima Virgen para manifestarse a Santa Catalina Labouré.
De pie entre resplandores de gloria, tiene en sus manos una pequeña esfera y aparece en actitud extática, como de profunda oración. 
Después, sin dejar de apretar la esfera contra su pecho, mira a Sor Catalina para decirle: 
  • "Esta esfera representa al mundo entero.., y a cada persona en particular".
REFLEXIÓN: Como el hijo pequeño en brazos de su madre, así estamos nosotros en el regazo de María, muy junto a su Corazón Inmaculada. ¿Podría encontrarse un sitio más seguro?.
ORACIONES FINALES
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
Oración de San Bernardo (Memorare) ACORDAOS 
Acordaos, OH piadosa
Virgen María, que jamás se ha
oído decir que ninguno de los
que han acudido a Ti,
implorado tu asistencia
y reclamado tu socorro,
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también acudo,
OH Virgen Madre de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No desechéis, OH Madre de Dios,
mis humildes súplicas;
antes bien, escuchadlas y
atendedlas favorablemente. Amén
Rezar TRES avemarías 
AVE MARÍA
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.
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DÍA QUINTO (Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)
Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.
Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del Cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.
De las manos de María Milagrosa, como de una fuente luminosa, brotaban en cascada los rayos de luz. Y la Virgen explicó: 
  • "Es el símbolo de las gracias que Yo derramo sobre cuantas personas me las piden"
Haciéndome comprender -añade Santa Catalina- lo mucho que le agradan las súplicas que se le hacen, y la liberalidad con que las atiende.
REFLEXIÓN: La Virgen Milagrosa es la Madre de la divina gracia que quiere confirmar y afianzar nuestra fe en su omnipotente y universal mediación. ¿Por qué, pues, no acudir a Ella en todas nuestras necesidades?.
ORACIONES FINALES
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
Oración de San Bernardo (Memorare) ACORDAOS 
Acordaos, OH piadosa
Virgen María, que jamás se ha
oído decir que ninguno de los
que han acudido a Ti,
implorado tu asistencia
y reclamado tu socorro,
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también acudo,
OH Virgen Madre de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No desechéis, OH Madre de Dios,
mis humildes súplicas;
antes bien, escuchadlas y
atendedlas favorablemente. Amén
Rezar TRES avemarías 
AVE MARÍA
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.
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DÍA SEXTO (Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)
Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.
Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del Cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.
Como marco 
  • "¡Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!".
Y enseguida oyó una voz que recomendaba llevar la medalla y repetir a menudo aquella oración-jaculatoria, y prometía gracias especiales a los que así lo hiciesen.
REFLEXIÓN: ¿Dejaremos nosotros de hacerlo?. Sería imperdonable dejar de utilizar un medio tan fácil de aseguramos en todo momento el favor de la Santísima Virgen.
ORACIONES FINALES
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
Oración de San Bernardo (Memorare) ACORDAOS 
Acordaos, OH piadosa
Virgen María, que jamás se ha
oído decir que ninguno de los
que han acudido a Ti,
implorado tu asistencia
y reclamado tu socorro,
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también acudo,
OH Virgen Madre de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No desechéis, OH Madre de Dios,
mis humildes súplicas;
antes bien, escuchadlas y
atendedlas favorablemente. Amén
Rezar TRES avemarías 
AVE MARÍA
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.
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DÍA SÉPTIMO (Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)
Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.
Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del Cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.
Nuestra Señora ordenó a Sor Catalina que fuera acuñada una medalla según el modelo que Ella misma le había diseñado.
Después le dijo: 
  • "Cuantas personas la lleven, recibirán grandes gracias que serán más abundantes de llevarla al cuello y con confianza".
REFLEXIÓN: Esta es la Gran Promesa de la Medalla Milagrosa. Agradezcámosle tanta bondad, y escudemos siempre nuestro pecho con la medalla que es prenda segura de la protección de María.
ORACIONES FINALES
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
Oración de San Bernardo (Memorare) ACORDAOS 
Acordaos, OH piadosa
Virgen María, que jamás se ha
oído decir que ninguno de los
que han acudido a Ti,
implorado tu asistencia
y reclamado tu socorro,
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también acudo,
OH Virgen Madre de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No desechéis, OH Madre de Dios,
mis humildes súplicas;
antes bien, escuchadlas y
atendedlas favorablemente. Amén
Rezar TRES avemarías 
AVE MARÍA
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.
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DÍA OCTAVO (Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)
Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.
Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del Cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.
Fueron tantos y tan portentosos los milagros obrados por doquier por la nueva medalla (conversiones de pecadores obstinados, curación de enfermos desahuciados, hechos maravillosos de todas clases) que la voz popular empezó a denominarla con el sobrenombre de la medalla de los milagros, la medalla milagrosa; y con este apellido glorioso se ha propagado rápidamente por todo el mundo.
REFLEXIÓN: Deseosos de contribuir también nosotros a la mayor gloria de Dios y honor de su Madre Santísima, seamos desde este día apóstoles de su milagrosa medalla.
ORACIONES FINALES
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
Oración de San Bernardo (Memorare) ACORDAOS 
Acordaos, OH piadosa
Virgen María, que jamás se ha
oído decir que ninguno de los
que han acudido a Ti,
implorado tu asistencia
y reclamado tu socorro,
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también acudo,
OH Virgen Madre de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No desechéis, OH Madre de Dios,
mis humildes súplicas;
antes bien, escuchadlas y
atendedlas favorablemente. Amén
Rezar TRES avemarías 
AVE MARÍA
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.
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DÍA NOVENO (Comenzar con la ORACIÓN PREPARATORIA)
Virgen y Madre Inmaculada, mira con ojos misericordiosos al hijo que viene a Ti, lleno de confianza y amor, a implorar tu maternal protección, y a darte gracias por el gran don celestial de tu bendita Medalla Milagrosa.
Creo y espero en tu Medalla, Madre mía del Cielo, y la amo con todo mi corazón, y tengo la plena seguridad de que no me veré desatendido. Amén.
Las apariciones de la Virgen de la Medalla Milagrosa constituyen indudablemente una de las pruebas más exquisitas de su amor maternal y misericordioso.
Amemos a quien tanto nos amó y nos ama. "Si amo a María -decía San Juan Bérchmans- tengo asegurada mi eterna salvación".
REFLEXIÓN: Como su feliz vidente y confidente, Santa Catalina Labouré, pidámosle cada día a Nuestra Señora, la gracia de su amor y de su devoción.
ORACIONES FINALES
Después de unos momentos de pausa para meditar el punto leído y pedir la gracia o gracias que se deseen alcanzar en esta Novena, se terminará rezando:
Oración de San Bernardo (Memorare) ACORDAOS 
Acordaos, OH piadosa
Virgen María, que jamás se ha
oído decir que ninguno de los
que han acudido a Ti,
implorado tu asistencia
y reclamado tu socorro,
haya sido abandonado de Ti.
Animado con esta confianza,
a Ti también acudo,
OH Virgen Madre de las vírgenes,
y aunque gimiendo
bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante tu presencia soberana.
No desechéis, OH Madre de Dios,
mis humildes súplicas;
antes bien, escuchadlas y
atendedlas favorablemente. Amén
Rezar TRES avemarías 
AVE MARÍA
Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
OH MARÍA, SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS.
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Santa Catalina Labouré: La Santa del Silencio
Fuente:
http://blog.studenti.it/biscobreak/2014/11/novena-medaglia-miracolosa/
http://www.chapellenotredamedelamedaillemiraculeuse.com/SP/c__Las_apariciones.asp

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