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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

25 de septiembre de 2013

AUTOR ATEO ITALIANO ODIFREDDI. PAPA BENEDICTO: "QUERIDO ODIFREDDI, LE CUENTO QUIÉN ERA JESÚS "

Papa Benedicto: "Querido Odifreddi, le cuento quién era Jesús"
Extracto en español de la Carta publicada en el Blog del autor ateo italiano Odifreddi
Por el interés que ha suscitado, ofrecemos una traducción al español de un extracto de la carta que el papa Benedicto XVI dirigió al matemático y escritor ateo Piergiorgio Odifreddi, y que está publicada originalmente en el blog que este autor mantiene en el diario La Repubblica 

Ilustrísimo señor profesor Odifreddi, (...) quisiera darle las gracias por haber intentado hasta en el detalle confrontarse con mi libro, y de esta forma, con mi fe: precisamente esto es en gran parte lo que había pretendido en mi discurso a la Curia Romana con ocasión de la Navidad de 2009. Debo darle las gracias también por la forma leal en que ha tratado mi texto, intentando sinceramente hacerle justicia.

Mi juicio sobre su libro en su conjunto, en cambio, es en sí mismo más bien chocante. He leído algunas partes con placer y provecho. En otras partes, sin embargo, me ha sorprendido una cierta agresividad y lo descuidado de la argumentación. (...)

Varias veces, usted me observa que la teología sería ciencia ficción. Al respecto, me sorprende que usted, sin embargo, considere mi libro digno de una discusión tan detallada. Permítame proponerle respecto a esta cuestión cuatro puntos:

1. Es correcto afirmar que “ciencia”, en el sentido más estricto de la palabra, lo es solo la matemática, aunque he aprendido de usted que incluso aquí sería oportuno distinguir entre la aritmética y la geometría. En todas las materias específicas, la cientificidad tiene cada vez su propia forma, según la particularidad de su objeto. Lo esencial es que aplique un método verificable, excluya el arbitrio y garantice la racionalidad en sus respectivas modalidades distintas.

2. Usted debería por lo menos reconocer que, en el ámbito histórico y en el del pensamiento filosófico, la teología ha producido resultados duraderos.

3. Una función importante de la teología es la de mantener la religión ligada a la razón y la razón a la religión. Ambas funciones son de esencial importancia para la humanidad. En mi dialogo con Habermas mostré que existen patologías de la religión y – no menos peligrosas – patologías de la razón. Ambas necesitan una de la otra, y tenerlas continuamente conectadas es una tarea importante de la teología.

4. La ciencia ficción existe, por otro lado, en el ámbito de muchas ciencias. Lo que usted expone sobre las teorías sobre el inicio y el fin del mundo en Heisenberg, Schrödinger ecc., lo designaría como ciencia ficción en el buen sentido: son visiones y anticipaciones, para llegar a un verdadero conocimiento, pero son, precisamente, sólo imaginaciones con las que intentamos acercarnos a la realidad. Existe, por otro lado, ciencia ficción a gran escala también dentro de la teoría de la evolución. El gen egoísta de Richard Dawkins es un ejemplo clásico de ciencia ficción. El gran Jacques Monod escribió frases que él mismo incluiría en su obra seguramente sólo como ciencia ficción. Cito: "La aparición de los Vertebrados tetrápodos... se origina por el hecho de que un pez primitivo "decidió" ir a explorar la tierra, sobre la que sin embargo era incapaz de trasladarse sino saltando de un modo torpe y creando así, como consecuencia de una modificación de comportamiento, la presión selectiva gracias a la cual se habrían desarrollado los miembros robustos de los tetrápodos. Entre los descendientes de este audaz explorador, de este Magallanes de la evolución, algunos pueden correr a una velocidad superior a los 70 km por hora..." (citado según la edición italiana Il caso e la necessità, Milán 2001, pág. 117 y ss.).

En todas las temáticas discutidas hasta ahora se trata de un dialogo serio, por el que yo – como he dicho ya repetidamente – estoy agradecido. Las cosas son diferentes en el capítulo sobre el sacerdote y sobre la moral católica, y aún más en los capítulos sobre Jesús. En cuanto a lo que dice usted del abuso moral de menores por parte de sacerdotes, puedo – como usted sabe – tomar nota sólo con profunda consternación. Nunca he intentado tapar estas cosas. Que el poder del mal penetre hasta tal punto en el mundo interior de la fe es para nosotros un sufrimiento que, por una parte, debemos soportar, mientras que, por la otra, debemos al mismo tiempo hacer todo lo posible para que casos de este tipo no se repitan. No es tampoco motivo de consuelo saber que, según las investigaciones de los sociólogos, el porcentaje de sacerdotes reos de estos crímenes no es más alta que la presente en otras categorías profesionales semejantes. En todo caso, no se debería presentar ostentosamente esta desviación como si se tratara de una inmundicia específica del catolicismo.

Si bien no es lícito callar sobre el mal en la Iglesia, tampoco se debe callar la gran estela luminosa de bondad y de pureza que la fe cristiana ha trazado a lo largo de los siglos. Hay que recordar a las grandes y puras figuras que la fe ha producido - de Benito de Nursia y su hermana Escolástica, a Francisco y Clara de Asís, a Teresa de Ávila y Juan de la Cruz, a los grandes Santos de la caridad como Vicente de Paúl y Camilo de Lellis hasta Madre Teresa de Calcuta y a las grandes y nobles figuras de la Turín del siglo XIX. Es verdad también hoy que la fe empuja a muchas personas al amor desinteresado, al servicio a los demás, a la sinceridad y a la justicia. (...)

Lo que usted dice sobre la figura de Jesús no es digno de su categoría científica. Si usted plantea la cuestión como si de Jesús, en el fondo, no se supiera nada y que de Él , como figura histórica, nada fuese posible saber, entonces puedo sólo invitarle de modo decidido a hacerse un poco más competente desde un punto de vista histórico. Le recomiendo para esto sobre todo los cuatro volúmenes que Martin Hengel (exegeta de la Facultad teológica protestante de Tübinga) publicó junto con Maria Schwemer: es un ejemplo excelente de precisión histórica y de amplísima información histórica. Frente a esto, lo que dice usted sobre Jesús es un hablar descuidado que no debería repetir. Que en la exegesis se hayan escrito muchas cosas de poca seriedad es, por desgracia, un hecho incontestable. El seminario americano sobre Jesús que usted cita en las páginas 105 y ss. confirma solo otra vez lo que Albert Schweitzer había notado respecto a la Leben-Jesu-Forschung (Investigación sobre la vida de Jesús) es decir, que el llamado "Jesús histórico" es más bien el espejo de las ideas de los autores. Tales formas mal logradas de trabajo histórico, sin embargo, no comprometen en absoluto la importancia de la investigación histórica seria, que nos ha llevado a conocimientos seguros y ciertos sobre el anuncio y la figura de Jesús.

(...) Además debo rechazar con fuerza su afirmación (pag. 126) según las cuales yo habría presentado la exegesis histórico-critica come un instrumento del anticristo. Tratando el relato de las tentaciones de Jesús, sólo he retomado la tesis de Soloviev, según la cual la exégesis histórico-crítica puede ser usada también por el anticristo – lo que es un hecho incontestable. Al mismo tiempo, sin embargo, siempre – y en particular en el prólogo al primer volumen de mi libro sobre Jesús de Nazaret – he aclarado de modo evidente que la exegesis histórico-crítica es necesaria para una fe que no propone mitos con imágenes históricas, sino que reclama una historicidad verdadera y por ello debe presentar la realidad histórica de sus afirmaciones también de modo científico. Por esto no es tampoco correcto que usted diga que yo me habría interesado solo en la metahistoria: todo lo contrario, todos mis esfuerzos tienen el objetivo de mostrar que el Jesús descrito en los Evangelios es también el real Jesús histórico; que se trata de historia realmente ocurrida. (...)

Con el 19° capítulo de su libro volvemos a los aspectos positivos de su dialogo con mi pensamiento. (...) A pesar de que su interpretación de Jn 1,1 está muy lejos de lo que el evangelista pretendía decir, existe sin embargo una convergencia que es importante. Si usted, sin embargo, quiere sustituir a Dios con “la naturaleza”, sigue estando la pregunta de qué o quién es esta naturaleza. En ningún lugar usted la define, por lo que aparece como una divinidad irracional que no explica nada. Quisiera, sin embargo, sobre todo hacer notar que en su religión de las matemáticas no se tienen en cuenta tres temas fundamentales de la existencia humana: la libertad, el amor y el mal. Me sorprende que usted de un solo plumazo liquide la libertad, que sin embargo es y ha sido el valor fundamental de la época moderna. El amor, en su libro, no aparece y tampoco hay información alguna sobre el mal. Diga lo que diga la neurobiología sobre la libertad, en el drama real de nuestra historia esta está presente como realidad determinante y debe ser tomada en consideración. Pero su religión matemática no conoce información alguna sobre el mal. Una religión que descuida estas preguntas fundamentales se queda vacía.

Ilustrísimo señor profesor, mi crítica a su libro en parte es dura. Pero la franqueza forma parte del dialogo; solo así puede crecer el conocimiento. Usted ha sido muy franco y así también aceptará que yo lo sea. En todo caso, sin embargo, valoro muy positivamente el hecho de que usted, a través de su confrontación con mi Introducción al cristianismo, haya buscado un dialogo tan abierto con la fe de la Iglesia católica y que, a pesar de todos los contrastes, en el ámbito central, no falten del todo convergencias.
Con cordiales saludos y todo buen augurio por su trabajo.
Benedicto XVI

EL PAPA EMÉRITO RESPONDE A UN ATEO
Benedicto XVI: «Querido Odifreddi, le cuento quién era Jesús»
El matemático italiano Piergiorgio Odifreddi recibió el pasado 3 de septiembre un carta de once folios, firmada por Benedicto XVI. El papa emérito responde a «Caro papa, ti scrivo» (Querido papa, te escribo), libro escrito por Odifreddi y que, como el autor recuerda, desde la portada se define como una «luciferina introducción al ateísmo». A su vez, Benedicto XVI afirma que «mi crítica sobre su libro en parte es dura, pero del diálogo forma parte la franqueza; solo así puede crecer el conocimiento»

(Zenit/InfoCatólica) En el artículo en el que Odifreddi comenta sus impresiones al recibir esta carta afirma queno era una coincidencia que dirigiera mi carta abierta a Ratzinger. Después de haber leído su Introducción al Cristianismo, entendió que la fe y la doctrina de Benedicto XVI, a diferencia de otros, eran lo suficientemente coherentes y sólidas para poder afrontar perfectamente y sostener ataques frontales.

En el fragmento que se ha publicado de la carta en el diario La Repubblica, se pude leer cómo el papa emérito reconoce que ha leído algunas partes disfrutándolo y se ha beneficiado, mientras que en otras se ha maravillado por una cierta agresividad y la ligereza del argumento.
La teología no es "fantaciencia"

Al inicio de la carta, Benedicto XVI señala que «usted me hace notar que la teología sería 'fantaciencia'». Y frente a este argumento presenta el papa emérito cuatro puntos.

En primer lugar señala que «es correcto afirmar que 'ciencia' en el sentido más estricto de la palabra lo son solo las matemáticas, mientras yo he aprendido de usted que sería necesario distinguir todavía entre aritmética y geometría. En todas las materias específicas la científica tiene cada vez la propia forma, según la particularidad de su objeto. Lo esencial es que aplique un método verificable, excluya el arbitrio y garantice la racionalidad en las respectivas modalidades».

En segundo lugar Benedicto XVI sostiene que «usted debería por los menos reconocer que, en el ámbito histórico y en el del pensamiento filosófico, la teología ha producido resultados duraderos».

Como tercer aspecto afirma que «una función importante de la teología es la de mantener la religión unida a la razón y la razón a la religión. Ambas funciones son de esencial importancia para la humanidad». En este punto recuerda que en su diálogo con Habermas «he mostrado que existen patologías de la religión y -no menos peligrosas- patologías de la razón. Ambas necesitan la una de la otra, y tenerlas continuamente conectadas es una tarea importante de la teología».

En el último punto, mucho más extenso que los anteriores, Benedicto XVI expresa que «la 'fantaciencia' existe, por otra parte, en el ámbito de muchas ciencias» y hace referencias a las teorías que Odifreddi expone sobre el inicio y el fin del mundo en Heisenberg, Schrödinger etc. que, continúa Benedicto XVI, «lo diseñaría como 'fantaciencia' en el buen sentido: son visiones y anticipaciones, para alcanzar un verdadero conocimiento, pero son, de hecho, solamente imaginaciones con las que buscamos acercarnos a la realidad».
Consternación ante los abusos contra menores
Tras desarrollar con más detalle estas ideas, el papa emérito se detiene en el capítulo sobre el sacerdote y la moral católica y en los distintos capítulos sobre Jesús. «En lo que se refiere a lo que usted dice del abuso moral de menores por parte de sacerdotes, puedo –como usted sabe– constatarlo solo con profunda consternación. Nunca he tratado de enmascarar estas cosas. Que el poder del mal entre hasta tal punto en el mundo interior de la fe es para nosotros una sufrimiento que, por una parte, debemos soportar, mientras, por otra, debemos al mismo tiempo, hacer todo lo posible para que estos casos no se repitan.

No es tampoco motivo de tranquilidad saber que, según las investigaciones de los sociólogos, la porcentual de los sacerdotes culpables de estos crímenes no es más alta de la presente en otras categorías profesionales semejantes. En cualquier caso, no se debería presentar esta desviación ostentosamente como si se tratase de una suciedad específica del catolicismo. Si no es lícito silenciar el mal en la Iglesia, no se debe tampoco silenciar la gran sendero luminoso de bondad y de pureza, que la fe cristiana ha trazado a lo largo de los siglos». Por eso Benedicto XVI recuerda nombres como Benito de Norcia y su hermana Escolástica, Francisco y Clara de Asís o Teresa de Ávila y Juan de la Cruz.
Jesucristo, figura histórica
Respecto a lo que el matemático dice sobre la figura histórica de Jesús, Ratzinger recomienda al autor los cuatro volúmenes que Martin Hengel publicó junto con Maria Schwemer, «un ejemplo excelente de precisión histórica y de amplísima información histórica». Así mismo recuerda, como ya aclaró en el primer volumen de su libro sobre Jesús de Nazaret que «la exégesis histórica-crítica es necesaria para una fe que no propone mitos con imágenes históricas, sino que reclama una historicidad verdadera y por eso debe presentar la realidad histórica de sus afirmaciones también de forma científica».

Continúa el papa emérito afirmando que «si usted, sin embargo, quiere sustituir Dios con 'La Naturaleza', queda la pregunta de quién o qué es esta naturaleza. En ninguna parte usted la define y aparece por tanto como una divinidad irracional que no explica nada. Quisiera, por tanto, sobre todo destacar que en Su religión de las matemáticas tres temas fundamentales de la existencia humana quedan sin considerar: la libertad, el amor y el mal. (...) Cualquier cosa que diga la neurobiología sobre la libertad, en el drama real de nuestra historia está presente como realidad determinante y debe ser tomada en consideración».

En la última parte publicada de la carta, Benedicto XVI señala que «mi crítica sobre su libro en parte es dura. Pero del diálogo forma parte la franqueza; solo así puede crecer el conocimiento».
Pierre Odifreddi ( Cuneo , 13 de julio 1950 ) es un matemático , lógico y ensayista italiano

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