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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

10 de abril de 2012

LABOREM EXERCENS EL TRABAJO Y EL HOMBRE 10. TRABAJO Y SOCIEDAD: FAMILIA, NACIÓN

RESUMEN
Se debe recordar y afirmar que la familia constituye uno de los puntos dereferencia más importantes, según los cuales debe formarse el orden socio-ético del trabajo humano. 

Trabajo y laboriosidad condicionan todo el proceso de educación dentro de la familia, precisamente por la razón de que cada uno «se hace hombre», entre otras cosas, mediante el trabajo, y ese hacerse hombre expresa precisamente el fin principal de todo el proceso educativo.



Existen tres ambitos de valores del trabajo humano en su dimensión subjetiva:
  • El trabajo es un bien del hombre (mensaje anterior: # 9).
  • El trabajo es el fundamento sobre el que se forma la vida familiar.
  • El trabajo sirve para multiplicar el patrimonio de toda la familia humana


Estos tres ámbitos conservan permanentemente su importancia para el trabajohumano en su dimensión subjetiva. Estos ámbitos de valores debe nunirse entre sí correctamente y correctamente compenetrarse. 



En su dimensión subjetiva se realiza, ante todo, aquel «dominio» sobre elmundo de la naturaleza, al que el hombre está llamado desde el principio según las palabras del libro del Génesis.


TODO EL TEXTO
Confirmada de este modo la dimensión personal del trabajo humano, se debe luego llegar al segundo ámbito de valores, que está necesariamente unido a él. 

"El trabajo es el fundamento sobre el que se forma la vida familiar, la cual es un derecho natural y una vocación del hombre"

Estos dos ámbitos de valores --uno relacionado con el trabajo y otro consecuente con el carácter familiar de la vida humana-- deben unirse entre sí correctamente y correctamente compenetrarse. 

El trabajo es, en un cierto sentido, una condición para hacer posible la fundación de una familia, ya que ésta exige los medios de subsistencia, que el hombre adquiere normalmente mediante el trabajo. Trabajo y laboriosidad condicionan a su vez todo el proceso de educación dentro de la familia, precisamente por la razón de que cada uno «se hace hombre», entre otras cosas, mediante el trabajo, y ese hacerse hombre expresa precisamente el fin principal de todo el proceso educativo. 

Evidentemente aquí entran en juego, en un cierto sentido, dos significados del trabajo: el que consiente la vida y manutención de la familia, y aquel por el cual se realizan los fines de la familia misma, especialmente la educación. No obstante, estos dos significados del trabajo están unidos entre sí y se complementan en varios puntos.

En conjunto se debe recordar y afirmar que la familia constituye uno de los puntos de referencia más importantes, según los cuales debe formarse el orden socio-ético del trabajo humano. La doctrina de la Iglesia ha dedicado siempre una atención especial a este problema y en el presente documento convendrá que volvamos sobre él.

En efecto, la familia es, al mismo tiempo, una comunidad hecha posible gracias al trabajo y la primera escuela interior de trabajo para todo hombre. 

El tercer ámbito de valores que emerge en la presente perspectiva, en la perspectiva del sujeto del trabajo, se refiere a esa gran sociedad, a la que pertenece el hombre en base a particulares vínculos culturales e históricos. Dicha sociedad --aun cuando no ha asumido todavía la forma madura de una nación es no sólo la gran «educadora»; de cada hombre, aunque indirecta (porque cada hombre asume en la familia los contenidos y valores que componen, en su conjunto, la cultura de una determinada nación), sino también una gran encarnación histórica y social del trabajo de todas las generaciones.

Todo esto hace que el hombre concilie su más profunda identidad humana con la pertenencia a la nación y entienda también su trabajo como incremento del bien común elaborado juntamente con sus compatriotas, dándose así cuenta de que por este camino el trabajo sirve para multiplicar el patrimonio de toda la familia humana, de todos los hombres que viven en el mundo. 

Estos tres ámbitos conservan permanentemente su importancia para el trabajo humano en su dimensión subjetiva. Y esta dimensión, es decir la realidad concreta del hombre del trabajo, tiene precedencia sobre la dimensión objetiva. En su dimensión subjetiva se realiza, ante todo, aquel «dominio» sobre el mundo de la naturaleza, al que el hombre está llamado desde el principio según las palabras del libro del Génesis.

Si el proceso mismo de «someter la tierra», es decir,el trabajo bajo el aspecto de la técnica, está marcado a lo largo de la historia y, especialmente en los últimos siglos, por un desarrollo inconmensurable de los medios de producción, entonces éste es un fenómeno ventajoso y positivo, a condición de que la dimensión objetiva del trabajo no prevalezca sobre la dimensión subjetiva, quitando al hombre o disminuyendo su dignidad y sus derechos inalienables. 
 www.empresaresponsable.org

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