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"Soy un hombre de armas, un guerrero, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

12 de diciembre de 2016

SAN JUAN DIEGO CUAUHTLATOATZIN. PRESENCIÓ LA APARICIÓN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE EN 1531. Fiesta 09 de Diciembre.


Juan Diego Cuauhtlatoatzin (Cuauhtlatoac, que significa «el águila que habla» en idioma náhuatl), (¿? de 1474 - México, 30 de mayo de 1548), fue, según la tradición católica, un indígena chichimeca que presenció la aparición de la Virgen de Guadalupe en 1531. Fue beatificado en 1990 y canonizado en 2002, en ambos casos por el papa Juan Pablo II.
La primera mención que se hizo de Juan Diego fue en el libro Huei tlamahuiçoltica publicado por Luis Lasso de la Vega y atribuido a Antonio Valeriano, quien presuntamente escribió el documento hacia la década de 1550, es decir, diecinueve años después de las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

Anónimo. Virgen de factura popular con representaciones de la Virgen de la Merced, San Antonio y el Espíritu Santo. 1702
San Juan Diego
Juan-Diego.jpg
Pintura de San Juan Diego en la Basílica de Guadalupe.
NombreCuauhtlatoac (El aquila que habla)
Nacimiento1474
CuautitlánImperio azteca
Fallecimiento30 de mayo de 1548
Flag of Cross of Burgundy.svg MéxicoNueva España
Venerado enIglesia católica
Beatificación1990 por Juan Pablo II
Canonización2002 por Juan Pablo II
Festividad9 de diciembre
AtributosTilma
PatronazgoPueblos indígenas
Antigua Basílica de Guadalupe (centro) y la Nueva Basílica de Guadalupe (derecha), en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.
Juan Diego Cuauhtlatoatzin (1474-1548) - VIDENTE DE LA VIRGEN DE GUADALUPE.
En 1990 San Juan Pablo II llamó «el confidente de la dulce Señora del Tepeyac» (L'Osservatore Romano, 7-8 maggio 1990, p. 5), según una tradición bien documentada nació en 1474 en  Cuautitlán, entonces reino de  Texcoco, perteneciente a la etnia de los chichimecas. Se llamaba Cuauhtlatoatzin, que en su lengua materna significaba «Águila que habla», o «El que habla con un águila». Canonizado el 31 de Julio del 2002 por S.S. Juan Pablo II, durante su 5ta visita a México.

HISTORICIDAD

Ante la voces que pretenden negar la historicidad de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, y en el marco del proceso de canonización del beato indio, la Congregación para las Causas de los Santos, decidió crear en 1998 una Comisión histórica para analizar su fundamento. Nombró como presidente de la Comisión histórica al profesor de Historia eclesiástica en las Universidades Pontificias Urbaniana y Gregoriana, Fidel González Fernández, reconocido como uno de los máximos expertos en la materia.
La Comisión solicitó la cooperación de unos 30 investigadores de diversas nacionalidades que ofrecieron una contribución decisiva no sólo para justificar la historicidad de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, sino incluso para aportar nueva luz a la historia de México. El padre González expuso los resultados de este trabajo en un Congreso extraordinario celebrado en la Congregación para las Causas de los Santos el 28 de octubre de 1998, obteniendo un éxito positivo en la resolución de las dudas presentadas sobre la problemática histórica.
Padre Fidel González Fernández, misionero comboniano del Corazón de Jesús, consultor vaticano de la Congregación para las Causas de los Santos.
Quizá uno de los trabajos más originales del padre González, quien ha sido asistido en esta labor por otros miembros de la comisión, Eduardo Chávez Sánchez y José Luis Guerrero Rosado (cf. «El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego», Editorial Porrúa, México 1999, 564 pp.).
Es la presentación de 27 documentos o testimonios indígenas guadalupanos y 8 de procedencia mixta indo_española. Entre todos ellos, destaca el Nican mopohua y el llamado Escalada del Codex .
Anónimo,Guadalupana con las cuatro apariciones, San Juan y los Arcángeles Gabriel y Uriel. siglo XVIII
Frontispicio del Huei tlamahuiçoltica, que contiene entre sus páginas el 
«EL Nican mopohua», DEL ESCRITOR INDIO Antonio Valeriano, CONSTITUYE UN TESTIMONIO PRIVILEGIADO DEL PROCESO DE TRANSCULTURACIÓN DEL CRISTIANISMO DE LA NUEVA ESPAÑA.
Sin embargo, la cuestión acerca de la historicidad de su contenido y de cuanto en él es revestimiento literario o parte de un entorno cultural sigue siendo discutido con vehemencia. Cada palabra de los 218 versos del «Nican mopohua» tiene sus significados dentro de la filosofía y mitología nahuas así como cristianas respectivamente. 
Fragmento del Nican mopohua en la Biblioteca de Nueva York
Al ser un texto literario, no tiene un valor histórico, sin embargo, ofrece el testimonio de la cosmovisión india del momento, algo mucho más importante para esa cultura que lo que podría haber sido una crónica fechada. Por otra parte, su autor un indígena de raza tecpaneca pura, fue un testigo, pues vivió entre 1520 y 1606. Los historiadores afirman que era sobrino del emperador Moctezuma Xocoyotzin. A los trece años __en 1533, testimonio de la impresionante labor que realizaron los misioneros__ ya entró a estudiar en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, fundado por el obispo Juan de Zumárraga.
Juan de Zumárraga, O.F.M.
Juan-de-Zumarraga.jpg

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Arzobispo de México
12 de febrero de 1546 - 3 de junio de 1548
PredecesorÉl mismo (Diócesis de México elevada a Arquidiócesis)
SucesorAlonso de Montúfar

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Obispo de México
20 de agosto de 1530 - 12 de febrero de 1546
PredecesorCreación del cargo
SucesorÉl mismo (Diócesis de México elevada a Arquidiócesis)
Información religiosa
Ordenación episcopal27 de abril de 1533
por Diego Ribera de Toledo
Información personal
NombreJuán de Zumárraga
Nacimiento1468
Bandera de Castilla DurangoVizcayaReino de Castilla
Fallecimiento3 de junio de 1548 (80 años)
Bandera de España Ciudad de MéxicoVirreinato de la Nueva España
Capilla del Cerrito, Tepeyac
Fue, por tanto, uno de los primeros indios en hablar latín y gobernador de Azcapotzalco durante 35 años. Tenía 11 años en 1531, año de las apariciones, y 28 en 1548, cuando murió Juan Diego Cuauhtlatoatzin .
Códice «Escalada»
Por otra parte, el Códice Escalada, firmado por el indio Antonio Valeriano y el español fray Bernardino de Sahagún, recién descubierto, constituye un testimonio directo de la historicidad de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, pues contiene una especie de «acta de defunción» del indígena.
Pictograma de Antonio Valeriano en el Códice Aubin
Bernardino de Sahagún
Sahagun.jpg
Información religiosa
Ordenación sacerdotal1527
CongregaciónOrden de los Hermanos Menores
Información personal
NombreBernardino de Rivera
Nacimientoc. 1499
Banner of arms crown of Castille Habsbourg style.svg SahagúnCastilla
Fallecimiento5 de febrero de 1590 (±91 años)
Flag of Cross of Burgundy.svg TlatelolcoNueva España
Alma máterUniversidad de Salamanca
Nueva Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.
Dado que todavía no se han encontrado documentos históricos relativos a los veinte años que siguieron a las apariciones de la Virgen de Guadalupe, quienes se oponen a ellas aseguran que este «silencio» documental es prueba de que no existieran. Se olvida, sin embargo, que muchas fuentes indígenas fueron destruidas, como dos autoridades indiscutibles de la primera hora, fray Bernardino de Sahagún y  Jerónimo de Mendieta declaran. Además, no hay que olvidar otros elementos históricos como los incendios (el del Archivo del Cabildo de México de 1692) o la llamada «crisis del papel» que invistió a la  Nueva España durante mucho tiempo y que obligó como algo normal a la reutilización del papel ya usado, incluso de documentos de archivo, para nuevos usos sea en el comercio como en la escritura.

Virgen de Guadalupe - Nuestra Señora de Guadalupe, 1893. 
Impresión en papel de grabado en Metal,Ediada por A.W. Schulgen
Museo de la Basílica de Guadalupe

PREGUNTAS SIN RESPONDER

Los antiaparicionistas, sin embargo, no pueden explicar con elementos históricos algunos aspectos decisivos de la historia de  México  sin tener en cuenta el milagro de la Nuestra Señora de Guadalupe. Como, por ejemplo, el que, después una conquista dramática y tras dolorosas divisiones y contraposiciones en el seno del mundo político nahuatl, en un lugar significativo para el mundo indígena, en el cerro del Tepeyac, se levantara en seguida una ermita dedicada a la Virgen María bajo el nombre de Virgen de Guadalupe, que con la Virgen de Guadalupe de España coincide sólo en el nombre.
No explican tampoco cómo la Virgen de Guadalupe se convirtió en señal de una nueva historia religiosa y de encuentro entre dos mundos hasta ese momento en dramática contraposición.
La historicidad de Juan Diego Cuauhtlatoatzin ha quedado tan fundamentada que el presidente de la Comisión creada por la Congregación romana para las Causas de los Santos, Padre Fidel Gonzalez Fernandez, está estudiando los orígenes sociales de Juan Diego Cuauhtlatoatzin. No se sabe si era un noble indio o un «pobre» indio. Se trata de una confusión provocada por las traducciones del Nican mopohua al castellano.
Existen otras muchas pruebas históricas sobre la existencia de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, como, por ejemplo, la tradición oral, fuente decisiva al estudiar a los pueblos mexicanos, cuya cultura era principalmente oral. Esta tradición, en esos casos suele obedecer a cánones bien precisos y, en el caso de Guadalupe, siempre confirma la figura histórica y espiritual de Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Quien quiera profundizar en el aspecto histórico del vidente de Guadalupe, puede leer a continuación el artículo inédito escrito por una de las personalidades más competentes en la materia, Padre Fidel Gonzalez Fernandez, presidente de la Comisión histórica sobre Juan Diego Cuauhtlatoatzin constituida por la Santa Sede. ZS99121909
Alegoría de la declaración pontifica de Benedicto XIV el 24 de Abril de 1754 del patronato Guadalupano sobre la Nueva España, anónimo novohispano, 
_______________________________________________________

LA DOCUMENTACION HISTORICA SOBRE LA VIRGEN DE GUADALUPE Y JUAN DIEGO.
Estudio inédito de uno de los máximos expertos en la materia (1) Por el Padre Fidel Gonzalez Fernandez, mccj

Presidente de la Comisión Histórica sobre Juan Diego Cuauhtlatoatzin nombrada por la Congregación romana para las Causas de los Santos y profesor de Historia eclesiástica en las Universidades Pontificias Urbaniana y Gregoriana) ROMA, 19 (ZENIT)._ 
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin
El venezolano Miguel Cabrera - Fiel retrato no Venerável Juan Diego.jpg
Juan Diego por Miguel Cabrera , 1752
Nacido1474
Cuauhtitlán , México
Murió1548 (73-74 años)
Tepeyac , México
venerada enIglesia católica romana
beatificado6 de mayo de 1990Basílica de Guadalupe ,Ciudad de México por el Papa Juan Pablo II
canonizadoEl 31 de julio de 2002,la basílica de Guadalupe , Ciudad de México por el Papa Juan Pablo II
importante santuarioBasílica de Guadalupe
Banquete09 de diciembre
atributostilma
MecenazgoGente indígena
Rosas del Tepeyac
En los comienzos de la presencia misionera cristiana en México y en otros lugares del Nuevo Mundo, se constata un choque entre el mundo religioso y cultural precortesiano y el cristiano llegado de Europa. Sin embargo vemos que se va a dar un encuentro no exento de dolor. Ahora bien, Virgen de Guadalupe es la expresión más lograda de este encuentro y el indio neo_cristiano Juan Diego Cuauhtlatoatzin un eslabón que lo representa, o como es llamado por el Nican mopohua, el más importante documento de indígena sobre el hecho guadalupano, su "mensajero"(2). Así lo han percibido tanto la "traditio" india como la española, la criolla y la mestiza. 
En este sentido el hecho guadalupano y la misión del indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin tienen un marcado sentido eclesial y misionero. En el Acontecimiento guadalupano se muestra los comienzos dramáticos de la historia del continente americano. La reciente publicación en México por la prestigiosa editorial Porrúa del libro en colaboración de F. González Fernández, E. Chávez Sánchez, J. L. Guerrero Rosado señala esta problemática al investigar documentalmente el tema guadalupano.
La Virgen le sale al encuentro a Juan Diego Cuauhtlatoatzin
El argumento guadalupano ha sido objeto de apasionados debates históricos desde que a finales del s. XVIII un académico español, Juan Bautista Muñoz (3), seguido luego por dos mexicanos, el extravagante fraile dominico fray Servando Teresa de Mier y a finales del siglo XIX el erudito Joaquín García Icazbalceta pusieron en duda desde posiciones y por motivos muy diversos la historicidad del hecho guadalupano. Desde entonces la polémica va a predominar en la historiografía guadalupana sobre la investigación documental. 

1. TESIS CONTRAPUESTAS

En la historia de la controversia guadalupana se encuentran tesis contrapuestas. Algunas quieren vaciar el Acontecimiento guadalupano de su historicidad reduciéndolo a un mero símbolo de valor variable. Sintetizamos algunas de estas tesis.
a) Para algunos "Guadalupe" es un mito religioso que representaría las antiguas tradiciones religiosas mexicanas sincretísticamente asumidas por el catolicismo. La Virgen de Guadalupe sería la transposición católica de una "divinidad" pagana y Juan Diego Cuauhtlatoatzin uno de los personajes del mito.
Grabado en cobre. Escudo de Armas de México, por Baltasar Troncoso, 1743, sobre un dibujo o pintura de José de Ibarra
b) Otros antiaparicionistas creen que "Guadalupe" es un instrumento catequético usado por los misioneros en la evangelización de los indígenas; habrían aplicado al caso mexicano la tradición española que usaba el teatro, las escenificaciones y los pasos procesionales con tal fin dando lugar a una rica tradición escultórica e iconográfica.
Nuestra Señora de Guadalupe - Estampa popular, siglo XIX.
c) Otros ven "Guadalupe" como una creación del naciente "Criollismo" a partir del siglo XVII, una afirmación de poder frente a los peninsulares españoles. Habría nacido así el nacionalismo mexicano con raíces criollas y la Virgen de Guadalupe como su símbolo. Solamente en un segundo tiempo se daría espacio al "indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin" y a los indios, que no habrían sido recordados como protagonistas en el hecho hasta entrado el siglo XVIII. La misma Independencia mexicana habría sido proclamada bajo este símbolo (4). 
Primera aparición a Juan Diego Cuauhtlatoatzin
d) Para otros antiaparicionistas la duda nace de la falta de fuentes exhaustivas en los primeros veinte años; pesa mucho sobre ellos el llamado "silencio documental franciscano", especialmente el de fray Juan de Zumárraga., primer obispo de la diócesis de México, y el de otros cronistas de la época, sumamente fieles en la transmisión de los hechos más importantes de la conquista y de la evangelización (5).
e) Algunos no niegan la historicidad de "Guadalupe". Sin embargo para ellos lo fundamental sería el simbolismo guadalupano (6).
f) Para algunos lo interesante en el hecho guadalupano es el drama de la conquista y las diversas actitudes de los misioneros y del mundo indígena en los primeros momentos de la evangelización. También, y por motivos opuestos, algunos seguidores del idealismo filosófico leen bajo este prisma el hecho guadalupano interpretándolo dialécticamente y como una creación del sujeto.
Juan Diego Cuauhtlatoatzin con las rosas frente a la Virgen
g) Existen numerosas publicaciones de carácter divulgativo donde prevalece el aspecto devocional sin ninguna preocupación de carácter histórico. 
h) Algunas de estas visiones, aplicadas al hecho guadalupano, pueden llevar a un fideísmo y en algunos casos incluso a soslayar el problema de la racionalidad de la fe y de su nexo con la historia, y en otros a la reducción de "Nuestra Señora de Guadalupe" a puro símbolo o a mero sentimiento sin ninguna relación con los hechos históricos.

II. PROBLEMATICA SOBRE LA HISTORICIDAD DE JUAN DIEGO

1. La Causa de beatificación de Juan Diego Cuauhtlatoatzin ocasión de nuevos estudios y debates.

Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el indio "vidente" de la Virgen de Guadalupe , nació al parecer hacia el 1474 y murió en 1548. Algunas fuentes primitivas indígenas guadalupanas, y más tarde las "españolas", lo llaman explícitamente "embajador_mensajero" de Santa María de Guadalupe. Fue beatificado en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México el 6 de mayo de 1990 por Juan Pablo II durante su segundo viaje apostólico a México
Juan Pablo II
John Paul II 1980 cropped.JPG
Juan Pablo II en Roma, en 1980.

Emblem of the Holy See usual.svg
Papa de la Iglesia católica
16 de octubre de 1978-2 de abril de 2005
PredecesorJuan Pablo I
SucesorBenedicto XVI

Herb Archidiecezji Krakowskiej.jpg
Arzobispo de Cracovia
13 de enero de 1964-16 de octubre de 1978
PredecesorEugeniusz Baziak
SucesorFranciszek Macharski
Información religiosa
Ordenación sacerdotal1 de noviembre de 1946
por Adam Stefan Sapieha
Ordenación episcopal28 de septiembre de 1958
por Eugeniusz Baziak
Proclamación cardenalicia26 de junio de 1967
por Pablo VI
Culto público
Beatificación1 de mayo de 2011
por Benedicto XVI
Canonización27 de abril de 2014
por Francisco
FestividadMemoria: 22 de octubre (fecha del inicio de su Pontificado, en 1978)
PatronazgoJornada Mundial de la Juventud, familias,
Información personal
NombreKarol Józef Wojtyła
Nacimiento18 de mayo de 1920
WadowiceFlag of Poland.svg Polonia
Fallecimiento2 de abril de 2005 (84 años)
Palacio ApostólicoFlag of the Vatican City.svg Ciudad del Vaticano
PadresKarol Wojtyła
Emilia Kaczorowska
Alma máterUniversidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino
Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino
Universidad Jagellónica
Universidad Jagellónica

FirmaFirma de Juan Pablo II
John paul 2 coa.svg
Totus tuus, Maria, ego sum
Estampación frente al Obispo Juan de Zumárraga
La historia de su Causa está estrechamente unida al de del hecho guadalupano. Desde un punto de vista jurídico se abrió un proceso en 1666 para reconocer el hecho. La petición fue firmada por el Obispo de Puebla, Gobernador de la Arquidiócesis de México, sede vacante, y por el virrey de la Nueva España  (7). Las Informaciones Jurídicas de 1666  fueron solamente leídas en 1667 por la Sagrada Congregación de Ritos sin dar, que conozcamos, una respuesta (8)
Lorenzo Boturini Benaducci
Lorenzo Boturini Bernaducci.jpg
NacidoLorenzo Boturini Benaducci
c. 1702
de Como , Italia
Muriódo. 1753 51 años de edad
Madrid , España
Ocupaciónhistoriador, anticuario, y etnógrafo
Religióncatólico
Parroquia “La Siempre Virgen María, Casa De San Juan Diego”
En el siglo XVIII, en 1739 el erudito Lorenzo Boturini Benaduci   recogió muchos documentos sobre el hecho guadalupano durante su viaje a la Nueva España  con el objetivo de publicar su historia; muchos de estos documentos se perdieron cuando Lorenzo Boturini Benaduci  fue expulsado de la Nueva España. Algunos de estos documentos de Lorenzo Boturini Benaduci  aparecerán más tarde en archivos y colecciones privadas.
Lorenzo Boturini Benaduci
Lorenzo Boturini.jpg
Información personal
Nacimiento1698
Sondrio, Italia.
Fallecimiento1755
Madrid (España)
Información profesional
OcupaciónHistoriador y anticuario
Grabado "El Sevillano" de la obra de Becerra Tanco
Benedicto XIV acogió las peticiones de las autoridades eclesiásticas yciviles de la Nueva España y declaró a Virgen de Guadalupe en 1754 como patrona principal de la Nueva España y de los Dominios de la Corona de España
Benedicto XIV
Benoit XIV.jpg

Emblem of the Holy See usual.svg
Papa de la Iglesia católica
17 de agosto de 1740-3 de mayo de 1758
PredecesorClemente XII
SucesorClemente XIII
Información religiosa
Ordenación episcopal16 de julio de 1724
por Benedicto XIII
Proclamación cardenalicia
Información personal
NombreProspero Lorenzo Lambertini
Nacimiento31 de marzo de 1675
en BoloniaFlag of the Papal States (pre 1808).svg Estados Pontificios
Fallecimiento3 de mayo de 1758
en RomaFlag of the Papal States (pre 1808).svg Estados Pontificios (83 años)
C o a Benedetto XIV.svg
Escudo de Benedicto XIV
Por su parte la Sagrada Congregación de Ritos concedió misa y oficio especiales para el 12 de diciembre, solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe (10). En 1894 los obispos mexicanos obtuvieron la concesión por parte de la Sagrada Congregación de Ritos de la coronación canónica de la Virgen de Guadalupe (11) entonces fueron presentadas de nuevo las «Informaciones Jurídicas de 1666» y otros nuevos datos como respuestas a las "animadversiones, (12). 
En las primeras décadas del siglo XX los obispos de México y de muchas otras partes del mundo solicitaron a Pío X y luego a Pío XI la declaración de la Virgen de Guadalupe como Patrona del Continente Americano y de las Filipinas (13). A partir de 1974, V Centenario de la hipotética fecha del nacimiento de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, los obispos mexicanos y más tarde los latinoamericanos pidieron su canonización ~ Durante su primera Visita pastoral a México en 1979 Juan Pablo II  presentó también a Juan Diego Cuauhtlatoatzin como un personaje histórico, importante en la historia de la evangelización de México.
Se llegó así a su beatificación en la basílica de Guadalupe en México por Juan Pablo II  el 6 de mayo de 1990. Sin embargo la beatificación, llevada a cabo con el método de las llamadas beatificaciones "equivalentes" ("equipolenti"), suscitó una polémica sobre la historicidad del acontecimiento guadalupano y sobre la misma figura de Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Dado que muchos obispos pedían su canonización, a principios de 1998 la Congregación para las Causas de los Santos nombró una comisión histórica encargada de investigar más a fondo la problemática histórica (15). 
La estampación de la imagen, por Vivar y Valderrama. S. XVIII
Parte de los resultados de tal estudio han sido recogidos en el volumen de F. González Fernández, E. Chávez Sánchez, J. L. Guerrero Rosado. Las dudas y objeciones han constituido un estímulo positivo para esta investigación. La obra presenta una serie de documentos de procedencia diversa, que a nuestro entender, afirman de manera convergente el hecho guadalupano. Ha sido preocupación de los autores examinar críticamente esta documentación. Ofrecen también algunas hipótesis razonables para explicar algunos vacíos, como el llamado "silencio guadalupano" de algunos personajes eclesiásticos y civiles del siglo XVI.
Imagen original la Virgen de Guadalupe en la Nueva Basílica del Tepeyac

III. METODOLOGIA USADA

La investigación tenía como objetivo inmediato llegar a un dictamen histórico sobre la historicidad de Juan Diego Cuauhtlatoatzin en vistas de su proceso de canonización. Dadas las características peculiares del tiempo, del ambiente y de la naturaleza de la documentación se tenían que estudiar los distintos problemas históricos respetando la índole de tal documentación. Para alcanzar tal propósito se siguieron los criterios del método usado en la Congregación vaticana para las Causas de los Santos: 
Investigar el asunto "plene ac rite", es decir, con los criterios de la metodología crítico_histórica en archivos y bibliotecas; averiguar si las fuentes eran dignas de fe, total o parcial, y en qué medida; y ver si en tales fuentes se podían encontrar aquellos elementos que pudiesen ofrecer un fundamento histórico para llegar a un juicio sobre la historicidad del acontecimiento guadalupano de México y de su nexo con el indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin. En este orden de cosas había que tener presente la naturaleza y la diversa tipología de las fuentes históricas y literarias, y por lo tanto, la metodología adecuada que debía aplicarse a cada caso.
Juan Diego Cuauhtlatoatzin, hoja religiosa, grabado por José Guadalupe Posada nd pero? pre-1895

LAS FUENTES HISTÓRICAS Y LITERARIAS PROCEDEN FUNDAMENTALMENTE DE TRES MATRICES CULTURALES DISTINTAS:
  • LAS "ESTRICTAMENTE INDIAS E INDÍGENAS"
  • LAS "ESPAÑOLAS Y EUROPEAS"
  • LAS "MESTIZAS" DONDE SE DAN CITA LOS DOS ELEMENTOS ANTERIORES EN MANERA DIVERSA.

El tratamiento de cada fuente lo impone la fuente misma y su naturaleza, es decir, el objeto debe prevalecer sobre los "a priori" del investigador; hay que ver también los datos según la totalidad de sus factores, sin eliminar o descuidar alguno, y, finalmente, hay que tener en cuenta también el influjo de la moralidad en la dinámica del conocimiento de los hechos. Por todo ello hay que tener en cuenta la historia y la cultura mexicana prehispánica. la de los conquistadores y misioneros españoles y el proceso evolutivo histórico que se da en la Nueva España o México desde el siglo XVI en adelante. Además, para dar un justo valor a las fuentes históricas hay que tener en cuenta los hechos de interculturación de los dos mundos: su lenguaje cultural, el valor de sus tradiciones y el método de su transmisión (16). 

LAS FUENTES "ESTRICTAMENTE INDIAS E INDÍGENAS".

El momento histórico en el que se desenvuelven los hechos guadalupanos mexicanos explica la escasez relativa de documentos guadalupanos directos de la primera hora. Sin embargo, tenemos el recurso de noticias e informes fidedignos tempranos, tanto indígenas como españoles, pertenecientes a los primeros veinte años tras los hechos, o de otros, que a partir de mediados del siglo XVI, abordaron el tema recurriendo a documentos o testigos antiguos, como es el caso de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl  y, sobre todo, las Informaciones Jurídicas de 1666, que recogieron muchos de estos testimonios, entre ellos de gente contemporánea que conoció a testigos de los hechos y a sus protagonistas.
Fernando de Alva Ixtlilxóchitl
Información personal
Nacimiento¿1568?
Municipio de TexcocoMéxico Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento1648 Ver y modificar los datos en Wikidata
Ciudad de México, México Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEspañola y mexicana Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
OcupaciónHistoriador, pintor y actor Ver y modificar los datos en Wikidata
Empleador
  • México Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notablesHistoria Chichimeca
Códice Ixtlilxóchitl
En la historia de la documentación cobran especial relieve los códices indígenas, por lo que es necesario su interpretación adecuada. En una carta, recientemente descubierta, del erudito italiano del siglo XVIII Lorenzo Boturini Benaduci, el autor enumera los documentos que pretende recuperar, y busca la intervención de personas competentes para que le sean entregados(17). Muchas fuentes indígenas fueron destruidas, como dos autoridades indiscutibles de la primera hora, fray Bernardino de Sahagún y Jerónimo de Mendieta declaran (18).
Hay una fuente documental, no siempre debidamente valorada, y que en el caso guadalupano mexicano tiene una capital importancia: la transmisión oral o la tradición. Ya en el siglo XVI un observador atento como el jesuita p. José de Acosta, conocedor de las realidades de México y de Perú, se preguntaba sobre el valor de las tradiciones y de la transmisión oral en su correspondencia con el padre jesuita mexicano p. Juan de Tovar (19). Un siglo más tarde el lingüista y catedrático mexicano, Luis Becerra Tanco, volvía sobre el mismo argumento (20). Ambos testimonios subrayan el valor positivo de tal tradición y método. En 1578, el misionero dominico fray Diego Durán reconocía el error de haber destruido los códices indígenas. La validez y fiabilidad de este tipo de transmisión han sido confirmadas por los modernos investigadores nahuatlacos como Miguel León Portilla (22). Por ello es necesario tener presente la importancia de la tradición oral como fuente histórica entre los pueblos de cultura principalmente oral, como lo eran los pueblos mexicanos. La tradición oral en esos casos suele obedecer a cánones bien precisos.

OBSERVACIONES SOBRE LAS FUENTES INDÍGENAS Y SOBRE LAS FUENTES "MESTIZAS" O MIXTAS.

En la obra de F. González Fernández, E. Chávez Sánchez, J. L. Guerrero Rosado (23) se presentan 27 documentos o testimonios indígenas guadalupanos de diversa procedencia, valor e interpretación, entre los que destaca el "El Nican mopohua "; y 8 de procedencia mixta indo_española o mestiza, entre los que destacan los pertenecientes a don Fernando de Alva Ixtlilxóchitl y el llamado Escalada del Codex recientemente descubierto. Ante todo hay que establecer su procedencia, su cronología, y su finalidad. 
El primer milagro
Entre las fuentes indígenas la principal es sin duda "El Nican mopohua ", atribuido al escritor indio Antonio Valeriano, de cuya paternidad hoy día los mejores investigadores ya no dudan (24). El Documento tiene una estructura poética y se trata "de un testimonio privilegiado del proceso de transculturación del cristianismo de Nueva España, el cual sigue manteniendo un valor y una actualidad ejemplar para la introducción a filosofías y teologías mexicanas, así como para la praxis teológico y social y para la pastoral eclesiástica en el México actual y en otros países de América" (25). Sin embargo, la cuestión acerca de la historicidad de su contenido y de cuanto en él es revestimiento literario o parte de un entorno cultural sigue siendo discutido con vehemencia.
El documento de Antonio Valeriano fue dado a conocer en su texto náhuatl por Luis Lasso de la Vega en 1649
"Es un texto complejo y simple a la vez que se convirtió en el paradigma para otros relatos posteriores y que influye decisivamente en el proceso religioso de México. En este texto en náhuatl lo que más destaca, como ya lo había expresado el historiador y nahuatlaco A. María Garibay es el extraordinario mensaje de la maternidad espiritual de María (madre de Jesús), principalmente hacia lo pobres y los desamparados" (26). 
Por todo ello, el documento va estudiado en su contexto cultural, en "la configuración literaria del acontecimiento guadalupano" (27) "teniendo presente las reflexiones filosóficas y recensiones teológicas del acontecimiento guadalupano" (28), y la "cosmovisión náhuatl (tolteca_azteca) y cristiana. Cada palabra de los 218 versos del "Nican mopohua" tiene sus significados dentro de la filosofía y mitología nahuas así como cristianas respectivamente" (29). La complejidad y la amplitud de la cosmovisión náhuatl y del profundo intento de inculturación cristiana por obra de los misioneros son temas que necesitan un conocimiento y un estudio atento. Para entenderlo hay que tener presente todos los datos que nos ofrecen las fuentes históricas y literarias de los siglos XVI y XVII en la Nueva España (30).
En la interpretación de las fuentes indígenas guadalupanas hay que tener en cuenta también que estas no son "puras" en el sentido cultural y lingüístico sino que proceden ya de indígenas cristianos o que han entrado en contacto con el mundo cultural español y misionero. Estos contactos se reflejan en las fuentes, sea en el contenido como en el lenguaje. Por ello, para entender estas fuentes se debe tener presente el rico mundo literario náhuatl de temas religiosos, filosóficos y de ciencias naturales producido por indígenas y por españoles después de 1521. No hay que olvidar la procedencia humanista de muchos frailes misioneros y de muchos conquistadores.
El primer milagro
Tal humanismo cristiano se encontró con la sabiduría tradicional india. Antonio Valeriano es un ejemplo (31). Frailes misioneros, conquistadores y sabios indígenas nos han legado numerosas investigaciones lingüísticas y filológicas: 
"Artes o gramáticas, vocabularios, doctrinas cristianas, catecismos, sermonarios, devocionarios, confesionarios, traducciones de la Biblia, anales y relatos orales, compilaciones de cartas, poemas e himnos sagrados, textos sobre agricultura, medicina, conjuros y hechizos, fiestas y bailes, educación y sociedad y economía y otras obras a través de los siglos de la Colonia y de la Independencia hasta los tiempos actuales en los que nuevo textos en náhuatl incluyen vocablos e ideas especialmente diseñadas para significar conceptos hebraico_cristianos. Esta rica literatura, largo tiempo desdeñada por los investigadores, es pródiga en implicaciones en el contexto de la historia de las ideas y de procesos de aculturación a nivel de las creencias y prácticas religiosas así como en ideas modernas y filosóficas" (32). 
"San Juan Diego Cuauhtlatoatzin", óleo de Miguel Cabrera.
Estos principios y experiencias deben tenerse presentes no solamente en el caso especifico del "Nican mopohua", sino también en la ricaliteratura escrita en lengua náhuatl acerca del acontecimiento guadalupano (33).
Hay que notar también que la lengua náhuatl es rica en expresiones literarias para hablar poéticamente de la cosmovisión mesoamerícana y narrar hechos de su historia. Esta lengua además era la lengua "franca" de Mesoamérica usada por numerosos poetas, cronistas y literatos en tiempos antiguos y en los tiempos inmediatamente posteriores al acontecimiento guadalupano. Los hechos y el mensaje de la doctrina cristiana fueron también expresados en ella con la misma metodología, los mismos acentos y el mismo desarrollo del pensamiento filosófico de los antiguos "tlamatinime", los sabios mexicanos creadores de cantos, crónicas y poesía. Este aspecto de la inculturación náhuatl cristiana explica el estilo y el contenido de estos documentos indígenas.

FUENTES "MIXTAS INDO_ESPAÑOLAS O MESTIZAS".

Son  aquellas fuentes, donde encontramos la presencia de un elemento mestizo determinante o una mezcla cultural por razón de su autor, como en el caso de don Fernando de Alva Ixtlilxóchitl (descendiente de español y de indígena); o porque los autores firmantes del mismo documento son un indígena y un español, como en el  Códice Escalada (firmas del indio Antonio Valeriano y del español fray Bernardino de Sahagún); por la lengua usada (náhuatl, como en el  Códice Escalada , o por otros elementos como autor, composición o lengua que indican la presencia de un mestizaje cultural, que ya no es ni el puramente indígena prehispánico, ni el español importado. 
Grabado de Samuel Stradanus, circa 1615
Entre estas fuentes hemos catalogado algunas de capital importancia, pero donde ya encontramos presente un nuevo tipo de acercamiento y de juicio cultural, fruto de la nueva situación. Entre ellos recordamos el "Nican Motecpana" de don Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, el "Inim tlamahuiçoltica Huei ", el mapa de Alva Ixtlixóchitl, el "Inim Huey Tlatnahuizoltzin" [atribuido a Juna González], el testamento de Francisco Verdugo Quetzalmamalitzin, el llamado Códice florentino [de fray Bernardino de Sahagún], el testimonio de Fernando de Alva Ixtlilxóchitlrespecto a favores a los habitantes de Teotihuacán, y el importante Códice Escalada  con un testimonio guadalupano directo y una especie de "acta de defunción" de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el vidente guadalupano (34).
Delineado de Behrens  - Juan Diego Cuauhtlatoatzin

EN RELACIÓN A LAS FUENTES ESPAÑOLAS Y EUROPEAS EN GENERAL.

Los documentos del siglo XVI de "procedencia española" a favor de Guadalupe son numerosos; pero también aquí nos encontramos con la misma problemática de lectura de los documentos de procedencia india o mestiza escritos en náhuatl o en castellano.
La mayor parte de los documentos presentados en apoyo del acontecimiento guadalupano pertenecen a la segunda parte del siglo XVI y crecen cada vez más hasta nuestros días.
"Verdadero retrato de Juan Diego Cuauhtlatoatzin"
Oleo sobre tela. Miguel Cabrera.
Frecuentemente estos documentos se refieren directa o indirectamente al culto dado a Nuestra Señora de Guadalupe en la capilla a Ella dedicada en las faldas del cerro del Tepeyac a las afueras de la Ciudad de México. Tales fuentes no siempre se refieren al hecho directo de las apariciones; a veces se trata de documentos circunstanciales en los que se recuerda "Nuestra Señora de Guadalupe" de paso; otras veces estos documentos tienen como objeto donaciones o actos de devoción guadalupana; otras se refieren a cuestiones juridícas relativas al  Basílica de Guadalupe o a controversias relacionadas con las apariciones y con el culto. 
Nuestra Señora de Guadalupe y la Orden Jerónima
En algunas no siempre aparece con claridad una referencia a las apariciones o al vidente Juan Diego Cuauhtlatoatzin. También aquí hay que estudiar el origen, el destinatario, el contexto y la finalidad del documento para entender su propósito y alcance. De hecho algunos de estos documentos no tienen como finalidad el tema guadalupano directo sino más bien otras cuestiones; pero el hecho de una afirmación "guadalupana" en un documento, que no tiene por objeto directo "Nuestra Señora de Guadalupe", "Juan Diego Cuauhtlatoatzin" o las apariciones, les da un mayor valor. 
Grabado anónimo italiano, 1732
En la citada obra "El encuentro de la  Nuestra Señora de Guadalupe Juan Diego Cuauhtlatoatzin" han sido presentados y analizados documentos "guadalupanos", todos pertenecientes a la época que va a partir de la mitad del siglo XVI (hacia 1555 en adelante) y llegan hasta 1630: 9 testamentos, 2 documentos relativos a donaciones, 2 de carácter jurídico (controversias), 11 referencias guadalupanas en crónicas de la época, algunas de especial valor (35), las Actas de Cabildo entre 1568 y 1569, el llamado mapa de Uppsala, algunos testimonios iconográficos primitivos (36), peticiones de indulgencias y privilegios, concesiones de gracias por parte de la Santa Sede a partir de Gregorio XIII; documentos que muestran la importancia del santuario de Guadalupe (Basílica de Guadalupe) en el virreinato de la Nueva España; y los testimonios de los jesuitas relativos a Nuestra Señora de Guadalupe
Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe
Logo del INBSMG.svg
TipoBasílica
AdvocaciónNuestra Señora de Guadalupe (México)
UbicaciónMéxico, D. F.Flag of Mexico.svg México
Coordenadas19°29′04″N 99°07′02″OCoordenadas19°29′04″N 99°07′02″O (mapa)
Uso
CultoIglesia católica
DiócesisArquidiócesis de México
Arquitectura
Construcción1682-1708
ArquitectoPedro Ramírez Vázquez
Estilo arquitectónicoBarroco plateresco,
sobre el altar un baldaquinoecléctico
(Nueva) Basílica de Santa María de Guadalupe
Basilica of Our Lady of Guadalupe (new).JPG
Nueva Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.
TipoBasílica
AdvocaciónNuestra Señora de Guadalupe
UbicaciónMéxico, D. F.Flag of Mexico.svg México
Uso
CultoIglesia católica
DiócesisArquidiócesis de México
Arquitectura
Construcción1930-1976
ArquitectoJosé Luis Benlliure
Pedro Ramírez Vázquez
Alejandro Schoenhofer
Fray Gabriel Chávez de la Mora
Javier García Lascuráin
Estilo arquitectónicoArquitectura moderna
Página web oficial
Nuevos documentos, fruto de una investigación de archivo, están enriqueciendo los estudios sobre la historicidad guadalupana y juandieguina. Entre ellos habría que destacar los documentos hallados en el archivo del antiguo "Convento del Corpus Christi" de la Ciudad de México y que se refieren a unas pruebas legales de "pureza de sangre" y descendencia de caciques de dos candidatas a la vida monacal. Tales documentos, aún inéditos en su totalidad han sido el punto de partida para la investigación de la genealogía de Juan Diego Cuauhtlatoatzin (37). 
Pintura y esgrafiado sobre tabla, Anónimo. Probablemente principios del siglo XVII
La investigación en otro archivo desconocido hasta hace poco a los investigadores, el del antiguo convento dominico de Chimalhuacán (fundado 1529), ha dado como resultado el hallazgo de un importante material relativo a los primeros años de la conquista y a algunos protagonistas de la misma, tanto indios como españoles. En este material aparece el entorno cultural y familiar de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, con estrechos vínculos con el lugar del convento y con la fundación del mismo convento . La documentación "española" crece a partir de finales del siglo XVI en documentos de índolemuy diversa. 
Traslado de la imagen y dedicación del santuario de Guadalupe, Ciudad de México. Manuel de Arellano, 1709.
Esta riqueza de fuentes no nos impide plantearnos algunos problemas como la falta de documentos conocidos, anteriores a 1548, es decir pertenecientes a las dos primeras décadas inmediatamente sucesivas a 1531, fecha que la tradición y el resto de los documentos dan al acontecimiento guadalupano: ¿existen documentos de estos primeros 20 años aún perdidos en archivos o bibliotecas? Los antiaparicionistas esgrimen este "silencio" documental como su argumento más fuerte; mientras que los aparicionistas ofrecen varias hipótesis para explicarlo. De todas maneras habría que aplicar aquí el principio jurídico de que el "silencio" no afirma ni niega nada. La cuestión está abierta (39).

LAS FUENTES "ESPAÑOLAS O EUROPEAS" CRECEN A PARTIR DEL SEGUNDO ARZOBISPO DE MÉXICO, EL DOMINICO ALONSO DE MONTÚFAR (DESDE 1554 A 1573).

El guadalupanismo de los arzobispos mexicanos desde Montúfar es indiscutible. A lo largo del siglo XVII "Guadalupe"  (Nuestra Señora de Guadalupese une cada vez más con la conciencia católica mexicana. La experiencia religiosa católica constituye sin duda la base más fuerte de la identidad católica nacional mexicana. 
Anónimo.Retrato de Juan Diego peregrino y María Lucía. Cuauhtitlan s/f.
En este juicio coinciden la mayor parte de los autores guadalupanos sea aparicionistas como antiaparicíonistas. Como escribe un autor: 
"En términos socioculturales, la veneración de Nuestra Señora de Guadalupe permite a los indígenas, gracias a las circunstancias particulares de su aparición a un pobre indio; la reivindicación de sus reclamos de respeto y de reconocimiento dentro de la sociedad colonial y de su participación de la esperanza de la salvación [...] Nuestra Señora de Guadalupe no fue propiedad de los conquistadores ni de los indios; se tornó en elemento decisivo en el largo proceso de formación de una cultura mexicana mestiza, con un marcado distanciamiento del mundo hispano de donde provino. Su doble origen hispano_indio reflejaba la disposición sociocultural de los mestizos, incluso de los criollos en la Nueva España..." (40).
En la segunda mitad del siglo XVI, y con mayor fuerza a lo largo del siglo XVIINuestra Señora de Guadalupe mexicana es llevada por los frailes misioneros y por los pobladores españoles a lo largo de la geografía de la actual Latinoamérica: desde el norte de México hasta Santa Fe de República Argentina (de donde es patrona), pasando por Guatemala, Perú, etc.

UNAS CONCLUSIONES Y UNA REFLEXIÓN A PARTIR DE LOS DATOS DE ESTA HISTORIA LOS RESULTADOS DEL EXAMEN DE LAS FUENTES MUESTRAN UNA CONVERGENCIA EN LO ESENCIAL.

1. Que en los comienzos de la presencia española en México, y precisamenteen el valle del Anáhuac, después una conquista dramática y tras dolorosas divisiones y contraposiciones en el seno del mundo político "náhuatl", en un lugar significativo para el mundo indígena, en el cerro del Tepeyac, se levanta en seguida una ermita dedicada a la María (madre de Jesús) bajo el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe, que con la Virgen de Guadalupe de España coincide sólo en el nombre (41). 
Madre Santísima de Guadalupe
Mb-guadalupe extremadura.jpg
Venerada enIglesia católica
TemploMonasterio de Guadalupe
Festividad8 de septiembre
Patrona deExtremadura, Reina de las Españas
2. Que con una fuerza increíble la Basílica de Guadalupe se convierte en punto de atracción devocional, en señal de una nueva historia religiosa y de encuentro entre dos mundos hasta ese momento en dramática contraposición (42).
Manuel Rodríguez. Dibujó y grabó. Imagen de la Virgen de Guadalupe con las armas mexicanas. Grabado en metal s/f.
3. En tomo a la primitiva ermita se desarrolla una "devotio" creciente, ya sea de parte de los indios como de los españoles, criollos y mestizos, y que ninguno __tampoco los influyentes frailes misioneros mendicantes__ pudieron frenar. Esta "devotio" se convierte en el punto de convergencia de los diferentes grupos, "la casa común de todos" que reconocen en María (madre de Jesús), la "madre de Aquel por el que se vive" (como la llama el "Nican mopohua"), la Madre de todos.
4. Esto viene progresivamente señalado por las fuentes: con más fuerza por las indígenas y progresivamente por las españolas. Las indígenas hablan muy pronto de las apariciones e indican con claridad al indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin; las españolas son más lentas al principio en las referencias juandieguinas y subrayan más el centro del evento que es la mediación de la María (madre de Jesús)
Mena, Grabador. Imagen de la Virgen de Guadalupe con las armas mexicanas y vista de la Plaza Mayor de México.
5. Entre las fuentes, la tradición oral entre los indígenas ocupa un lugar privilegiado (43).
6. Las fuentes: orales, escritas, representaciones (pinturas, esculturas...) y arqueológicas muestran como en tomo al hecho guadalupano se desarrolla una creciente atención y "devoto", a la cual va íntimamente ligada la veneración popular del vidente Juan Diego Cuauhtlatoatzin, considerado como "embajador de  María (madre de Jesús)". Las representaciones iconográficas de las apariciones y de Juan Diego Cuauhtlatoatzin siguen cánones precisos que encontramos en los primeros códices indígenas de la segunda mitad del 1500 y en algunas estampas de los comienzos del 1600
Anónimo. El Padre Eterno pintando a la Virgen de Guadalupe. Siglo XVIII.
Vemos a menudo a JJuan Diego Cuauhtlatoatzin, representado con la aureola de santo; en los códices indígenas es presentado con los signos reservados para lo sagrado; entre estas pinturas destaca el fresco del convento franciscano de "Ozumba" (Estado de México) de los primeros años del siglo XVII, donde se representa la historia de la primera evangelización de México; en él se puede ver la aparición de la María (madre de Jesús) de Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac. Queda la duda si la parte referente a Nuestra Señora de Guadalupe sea un añadido posterior al resto. Sin embargo ello no le resta valor al testimonio. Hay que subrayar también el hecho de que el mural se halla en el pórtico exterior de uno de los más antiguos conventos franciscanos y que en su iglesia conventual uno de sus altares fue dedicado en el s. XVII a la Nuestra Señora de Guadalupe.
7. En los lugares vinculados a la vida de Juan Diego Cuauhtlatoatzin se conserva una memoria viva entre los indígenas, ya a partir del siglo XVI, con signos crecientes de veneración. Sobre el lugar donde la tradición decía que surgía su casa natal se levantó una iglesia en honor de la María (madre de Jesús). Las excavaciones arqueológicas han confirmado la existencia de una casa indígena de finales del s. XV o principios del XVI debajo y en los aledaños del templo. Otro hecho significativo ya constatado en el siglo XVII por un documento de la época es que era muy común entre los indios del lugar bautizar a sus hijos con aquel nombre compuesto (no muy común en otros lugares). 
Gregorio José de Lara. visión de san Juan en Patmos Tenochtitlan. siglo XVIII
El hecho que su tumba no haya sido aun encontrada no despierta asombro, en cuanto que frecuentemente muchos sepulcros, también de personajes importantes, tanto indígenas como españoles (conquistadores, obispos y misioneros) permanecen anónimas (44). Actualmente se están realizando excavaciones arqueológicas junto a la antigua "capilla" de indios en Guadalupe; tal capilla fue construida en los primeros años del 1600 y es diferente de la "ermita"Basílica de Guadalupe; en aquel lugar fueron encontradas algunas sepulturas. Parece ser también que una "capilla" haya sido erigida sobre el lugar donde se levantaba la casita de Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac, no lejos de la ermita de la Virgen. La tradición, que ya se recoge por escrito a mediados del siglo XVII, habla de que Juan Diego Cuauhtlatoatzin se retiró a la "ermita". 
El hecho es normal en la tradición cristiana, pero también lo era entre la indígena mexicana. Muchos príncipes mexicanos y gente del pueblo cuando envejecían y no tenían fuerzas para luchar en las guerras estimaban como un gran honor retirarse para servir en los templos de su religión cumpliendo también los servicios más humildes. Algunos continúan tal tradición después del bautismo retirándose a servir iglesias y conventos. Muchas veces se llaman a sí mismos "pobres", "mazehualtzin"; Juan Diego Cuauhtlatoatzin se llama a sí mismo de esta manera en algunos documentos indígenas.
Un caso típico conocido es el de don Femando Cortés Ixtlixóchitl, cacique de Texcoco, que ayudó Cortés en la conquista y que se retiró a vivir sirviendo en la iglesia de un convento. Se retira después a Toluca. Parece también fundado el hecho que haya estado en el convento de San Vicente Ferrer Chimalhuacán; según consta por algunos documentos de archivo. 
José de Ribera y Argomanis. Imagen de jura de la Virgen de Guadalupe como patrona de la Ciudad de México. 1778
En un inventario de la última década del s. XVIII o de la primera del XIX conservado en dicho archivo se dice que hasta hacía poco se conservaba un fresco o mural pintado en el lado del evangelio del presbiterio de la iglesia conventual narrando su conversión cristiana; tal mural fue borrado en una lamentable reestructuración del templo llevada a cabo bajo uno de los párrocos de finales del s. XVIII y comienzos del XIX. Para algunos técnicos del INAH el fresco se encontraría aún bajo el yeso blanco.
8. Está todavía abierta la cuestión de los orígenes sociales de Juan Diego Cuauhtlatoatzin. Sí se trata de un pobre indio en el sentido sociológico. La confusión arranca de la interpretación de la traducción de Becerra Tanco (siglo XVII) del "Nican mopohua". En él se presenta a Juan Diego Cuauhtlatoatzin como "macehualtzintli icnotlapatzintli", que Becerra Tanco traduce como "un indio plebeyo y pobre, humilde y cándido". Por otra parte, la expresión enuncia un lenguaje cortés y casi "protocolario" en el uso lingüístico de notables indios, como se ve a través de otros documentos indígenas. La expresión se podría por consiguiente traducir: "un indito, un pobre hombre del pueblo" o "un indio, un noble pobrecito" (45).
9. Los franciscanos al principio permanecieron más bien hostiles ante la aceptación del culto de la Nuestra Señora de Guadalupe; hay que leer los motivos de tal hostilidad a la luz de su conocida metodología misionera frente al mundo cultural y religioso indígena y al miedo de un comprensible sincretismo (46).
10. Las "Informaciones Jurídicas de 1666" es uno de los documentos más seguros, por su naturaleza jurídica, por su objetivo, por su destinatario y por la calidad de los testigos, sobre todo indios, que nos dan abundantes noticias transmitidas por su tradición oral relativas al acontecimiento guadalupano y a su paisano Juan Diego Cuauhtlatoatzin (47).
Es innegable el profundo sentido mariano de la espiritualidad española que llega a México a través de conquistadores y misioneros españoles. También es innegable la devoción de muchos de ellos a la Virgen de Guadalupe de España de Extremadura, en España. Muchos de los conquistadores y misioneros de la primera hora procedían de aquella región española. Tal devoción los acompaña. María (madre de Jesús) "pertenece" a la historia épica de la reconquista española; con frecuencia en la conquista militar del Nuevo Mundo y en la "conquista espiritual" del mismo, para usar el titulo del conocido libro de Robert Ricard (48), les acompaña esta mentalidad que se muestra en devociones e iconografías. 
En este sentido cabe el juicio de Richard Nebel de que la María (madre de Jesús)
"Era garante de sus victorias, tal como lo había sido en España" (49). El mismo autor citado se pregunta: "¿por qué entonces la María (madre de Jesús) deviene también en una figura central del cosmos religioso de los conquistados?". ¿Fue sólo una función "compensatoria" o "sustitutoria", como sugiere el autor citado? Nebel afirma que "en términos socioculturales, la veneración de la Nuestra Señora de Guadalupe permite a los indígenas, gracias a las circunstancias particulares de su aparición a un pobre indio la reivindicación de sus reclamos de respeto y de reconocimiento dentro de la sociedad colonial y de su participación de la esperanza de la salvación" (50). 
A nuestro parecer, y a la luz de la documentación histórica y de la antropología religiosa, los indios neobautizados veneran bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe la personahistórica de María de Nazaret, María (madre de Jesús) , Verbo Encamado en su seno (como lo indica claramente la iconografia del "ayate" guadalupano y las indicaciones precisas de los documentos indígenas), y no simplemente la transposición de un símbolo que podía tener ya desde sus comienzos un significado ambiguo (51).
Juan Diego Cuauhtlatoatzin - Anónimo. Imagen de la Virgen de Guadalupe como patrona de la Ciudad de México. Circa 1746
Para los más antiguos documentos guadalupanos a nuestra disposición Guadalupe no es una simple sustitución; fue un acontecimiento histórico, percibido como tal. Tal historicidad llena de contenido un símbolo que hace razonable una práctica y una devoción mariana de la envergadura de Guadalupe. El acontecimiento guadalupano, por ello, afirma sin duda la catolicidad del anuncio cristiano y la capacidad inculturadora del mismo llevada a cabo por los misioneros.
Primer página del Huei tlamahuiçoltica, que contiene entre sus páginas el 
La cultura de un pueblo, es decir la balanza de su historia, es la expresión vivida de lo que ha construido el pueblo. Muchos documentos eclesiásticos de los papas, a partir de León XIII, y de los obispos latinoamericanos (a partir del Concilio Plenario Latinoamericano de 1899 y a lo largo del siglo XX) hablan del "catolicismo" como un rasgo característico del pueblo latinoamericano: 
"En nuestros pueblos, el Evangelio ha sido anunciado, presentando a la María (madre de Jesús) como su realización más alta [de la Iglesia como instrumento de comunión, Puebla n. 280_281]. Desde los orígenes __en su aparición y advocación de Nuestra Señora de Guadalupe __ María (madre de Jesús) constituyó el gran signo, de rostro maternal y misericordioso, de la cercanía del Padre y de Cristo con quienes ella nos invita a entrar en comunión. María (madre de Jesús) fue también la voz que impulsó a la unión entre los hombres y los pueblos. Como el de Guadalupe, los otros santuarios marianos del continente son signos del encuentro de la fe de la Iglesia con la historia latinoamericana,(52). "Madre y educadora del naciente pueblo latinoamericano, en Nuestra Señora de Guadalupe, a través de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, se ofrece un gran ejemplo de Evangelización perfectamente inculturada" (Juan Pablo II, Discurso inaugural, 24) (53). 
José Mota. Tercera aparición de la Virgen de Guadalupe. 1720

Entrada al Museo de la Basílica de Guadalupe.

RESUMEN

San Juan Diego Cuauhtlatoatzin nació en 1474 en el "calpulli" de Tlayacac en Cuauhtitlán, estaba localizado a 20 kilómetros al norte de Tenochnitlán, México; establecido en 1168 por la tribu nahua y conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467. Cuando nació recibió el nombre de Cuauhtlatoatzin, que quiere decir "el que habla como águila" o "águila que habla".
Juan Patricio Morlete Ruiz, 1761. Inspirado en el grabado de Sebastián Klauber.
Juan Diego Cuauhtlatoatzin perteneció a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca; según el Nican mopohua, era un "macehualli", o "pobre indio", es decir uno que no pertenecía a ninguna de las categorías sociales del Imperio, como funcionarios, sacerdotes, guerreros, mercaderes, etc., ni tampoco formaba parte de la clase de los esclavos. 
Anónimo.Guadalupana estilo barroco. siglo XVII
HablándoleMaría (madre de Jesús) él se describe como "un hombrecillo" o un don nadie, y atribuye a esto su falta de credibilidad ante el Obispo Juan de ZumárragaSe dedicó a trabajar la tierra y fabricar matas las que luego vendía. Poseía un terreno en el que construyó una pequeña vivienda. Más adelante, contrajo matrimonio con una nativa sin llegar a tener hijos.
Opción por Jesucristo Juan Diego Cuauhtlatoatzin  antes de su conversión era un hombre muy devoto y religioso, -como lo testifica las Informaciones Jurídicas de 1666-, esto lo ayudó a poder estar mejor preparado para que, entre los años de 1524 y 1525, realice una opción total por el Señor Jesús, bautizándose junto a su esposa; él recibió el nombre de Juan Diego Cuauhtlatoatzin y ella el de María Lucía. Fueron bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios "Motolinia" o " el pobre", por su extrema gentileza y piedad y las ropas raídas que vestía. 
Toribio de Benavente
FrayToribioDeBenavente.jpg
Información religiosa
CongregaciónOrden de los Hermanos Menores Descalzos de la Estricta Observancia
Información personal
Nombre religiosoMotolinia
Nacimientoc. 1482
Benavente
Fallecimiento1569
México

FirmaFirma de Toribio de Benavente
Filippo Vangelisti y Niccolo Mogalli. Imagen de la Virgen de Guadalupe con las armas mexicanas. Siglo XVIII
De acuerdo a la primera investigación formal realizada por la Iglesia sobre los sucesos -Informaciones Jurídicas de 1666-, Juan Diego Cuauhtlatoatzin parece haber sido un hombre muy devoto y religioso, aún antes de su conversión.

HOMBRE DE DIOS

Desde el siglo XVI, existen documentos en donde se sabe de la vida y fama de santidad de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, uno de los más importantes fue, sin lugar a dudas, las llamadas Informaciones Jurídicas de 1666, importante Proceso Canónico, aprobado después por la Santa Sede y constituido como Proceso Apostólico, cuando se pidió la aprobación para celebrar la Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe los días 12 de Diciembre. Estas Informaciones están constituidas por testimonios de ancianos vecinos de Cuauhtitlán (alguno de ellos de más de cien años de edad); quienes testificaron y confirmaron la vida ejemplar de Juan Diego Cuauhtlatoatzin.
Gracias a muchas personas que lo conocieron, sabemos cómo era el joven modélico. Uno de estos testigos, Marcos Pacheco, sintetizó la personalidad y la fama de santidad de Juan Diego Cuauhtlatoatzin
"Era un indio que vivía honesta y recogidamente y que era muy buen cristiano y temeroso de Dios y de su conciencia, de muy buenas costumbres y modo de proceder"
En tanta manera que, en muchas ocasiones, le decía a este testigo su Tía: "Dios os haga como Juan Diego Cuauhtlatoatzin y su Tío", porque los tenía por muy buenos indios y muy buenos cristianos"; otro testimonio es el de Andrés Juan quien decía que Juan Diego Cuauhtlatoatzin era un "Varón Santo"; en estos conceptos concuerdan, unánimes, los otros testigos en estas Informaciones Jurídicas, como por ejemplo: Gabriel Xuárez, doña Juana de la Concepción, don Pablo Xuárez, don Martín de San Luis, don Juan Xuárez, Catarina Mónica, etc.
Juan Diego Cuauhtlatoatzin, efectivamente, era para el pueblo "un indio bueno y cristiano", o un "varón santo"; ya sólo estos títulos bastarían para entender la fortaleza de su fama; pues los indios eran muy exigentes para atribuir a alguno de ellos el apelativo de "buen indio" y mucho menos atribuir que era tan "bueno" que llegaba a considerarse ya "santo" como para pedirle a Dios que a sus propios hijos o familiares los hiciera igual de buenos y santos como a Juan Diego Cuauhtlatoatzin

ARDOR POR LA SANTIDAD

Juan Diego Cuauhtlatoatzin era muy reservado y de un místico carácter, le gustaba el silencio y realizaba frecuentes penitencias, solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Tras la muerte de su esposa María Lucía en 1529, Juan Diego Cuauhtlatoatzin se fue a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, a sólo 14 kilómetros de la iglesia de Tlatilolco, Tenochtitlán.
El caminaba cada sábado y domingo a la iglesia, partiendo a la mañana muy temprano, antes que amaneciera, para llegar a tiempo a la Santa Misa y a las clases de instrucción religiosa. Caminaba descalzo, como la gente de su clase macehualli, ya que sólo los miembros de las clases superiores de los aztecas usaban cactlis, o sandalias, confeccionadas con fibras vegetales o de pieles. En esas frías madrugadas usaba para protegerse del frío una manta, tilma o ayate, tejida con fibras del maguey, el cactus típico de la región. El algodón era solo usado por los aztecas más privilegiados.

NICAN MOPOHUA, LA NARRACIÓN DE LAS APARICIONES DE GUADALUPE.

Traducción del Nahuatl por Miguel Leon-Portilla
 Fuente: http://www.carmelitas.org/noticias/nican-mopohua/

EL NICAN MOPOHUA RELATA, EN FORMA VÍVIDA Y POÉTICA LOS HECHOS QUE ACONTECIERON EN EL CERRO DEL TEPEYAC, EN LA IGLESIA DE TLATELOLCO Y EN LA CASA DEL OBISPO DE MÉXICO, ENTRE EL 9 Y EL 12 DE DICIEMBRE DE 1531, Y DE CINCO APARICIONES DE LA VIRGEN DE GUADALUPE. LAS PRIMERAS TRES SÓLO A JUAN DIEGO EN EL TEPEYAC, LA CUARTA ANTE EL OBISPO ZUMÁRRAGA Y CUANTOS ESTABAN JUNTO A ÉL, AL DESPLEGARSE EL AYATE DEL INDIO, Y FINALMENTE, UNA A JUAN BERNARDINO, EN LA CUAL DICE SU NOMBRE: SANTA MARÍA DE GUADALUPE.

I
Aquí se relata, se pone en orden,
cómo, hace poco, de manera portentosa,
se mostró la perfecta doncella.
Santa María, madrecita de Dios,
nuestra noble señora,
allá en Tepeyácac, Nariz del monte,
que se dice Guadalupe.
Primero se mostró a un hombrecillo,
de nombre Juan Diego.
Luego apareció su imagen preciosa
ante el recién electo obispo
don fray Juan de Zumárraga,
y [también se relatan] todas las maravillas
que ha hecho.

Y a diez años
de que fue conquistada el agua, el monte,
la ciudad de México,
ya reposó la flecha, el escudo,
por todas partes estaban en paz
en los varios pueblos.
No ya sólo brotó,
ya verdea, abre su corola
la creencia, el conocimiento
del Dador de la Vida, verdadero Dios.
Entonces, en el año 1531,
pasados algunos días
del mes de diciembre, sucedió.
Había un hombrecillo, un pobrecillo,
su nombre era Juan Diego.
Se dice que tenía su casa en Cuauhtitlán.
Y en cuanto a las cosas divinas,
aún todo pertenecía a Tlatelolco.

Y era sábado,
todavía muy de mañana,
venía en seguimiento de las cosas divinas
y de todo lo que estaba mandado.
Y vino a acercarse al cerrito,
donde se llama Tepeyácac,
ya relucía el alba en la tierra.
Allí escuchó: cantaban sobre el cerrito,
era como el canto de variadas aves preciosas.
Al interrumpir sus voces,
como que el cerro les respondía.
Muy suaves, placenteros,
sus cantos aventajaban a los del pájaro cascabel,
del tzinitzcan y otras aves preciosas que cantan.

Se detuvo Juan Diego,
se dijo:
¿Es acaso merecimiento mío
lo que escucho?
¿Tal vez estoy sólo soñando?
¿Acaso sólo me levanto del sueño?
¿Dónde estoy?
¿Dónde me veo?
¿Tal vez allá,
donde dejaron dicho los ancianos,
nuestros antepasados, nuestros abuelos,
en la Tierra florida, Xochitlalpan,
en la Tierra de nuestro sustento, Tonacatlalpan,
tal vez allá en la Tierra celeste, Ilhuicatlalpan?

Hacia allá estaba mirando,
hacia lo alto del cerrito,
hacia donde sale el sol,
hacia allá, de donde venía
el precioso canto celeste.
cesó el canto,
dejó de escucharse.
Ya entonces oyó,
era llamado
de arriba del cerrito.
Le decían: Juanito, Juan Dieguito.
Luego ya se atrevió,
así irá a allá,
donde era llamado.

Nada inquietó su corazón,
ni con esto se alteró,
sino que mucho se alegró,
se regocijó.
Fue a subir al cerrito,
allá va a ver donde lo llamaban.
Y cuando llegó
a la cumbre del cerrito,
contempló a una noble señora.
que allí estaba de pie.

Ella lo llamó,
para que fuera a su lado.
Y cuando llegó a su presencia,
mucho le maravilló
cómo sobrepasaba
toda admirable perfección.
Su vestido,
como el sol resplandecía,
así brillaba.
Y las piedras y rocas
sobre las que estaba
flechaban su resplandor
como de jades preciosos,
cual joyeles relucían.
Como resplandores de arco iris
reverberaba la tierra.
Y los mezquites, los nopales
y las demás variadas yerbitas
que allí se dan,
se veían como plumajes de quetzal,
como turquesas aparecía su follaje,
y su tronco, sus espinas, sus espinitas,
relucían como el oro.

Delante de ella se inclinó,
escuchó
su reverenciado aliento, su reverenciada palabra,
en extremo afable,
muy noble,
como que lo atraía,
le mostraba amor.
Le dijo ella:
Escucha, hijo mío, el más pequeño,
Juanito, ¿a dónde vas?

Y él le respondió:
Señora mía, noble señora,
mi muchachita,
me acercaré allá, a tu reverenciada casa
de México Tlatelolco,
voy a seguir las cosas divinas,
las que nos entregan,
nos enseñan
los que son imagen del Señor,
el Señor Nuestro, nuestros sacerdotes.

En seguida así le habla ella,
le muestra su preciosa voluntad,
le dice:
Sábelo,
que esté así tu corazón,
hijo mío, el más pequeño,
en verdad soy yo
la en todo siempre doncella,
Santa María,
su madrecita de él, Dios Verdadero,
Dador de la vida, Ipalnemohuani,
Inventor de la gente, Teyocoyani,
Dueño del cerca y del junto, Tloque Nahuaque,
Dueño de los cielos, Ilhuicahua,
Dueño de la superficie terrestre, Tlalticpaque.
Mucho quiero yo,
mucho así lo deseo
que aquí me levanten
mi casita divina,
donde mostraré,
haré patente,
entregaré a las gentes
todo mi amor;
mi mirada compasiva,
mi ayuda, mi protección.
Porque, en verdad, yo soy
vuestra madrecita compasiva,
tuya y de todos los hombres
que vivís juntos en esta tierra
y también de todas las demás gentes,
las que me amen,
las que me llamen, me busquen,
confíen en mí.

Allí en verdad oiré
su llanto, su pesar,
así yo enderezaré,
remediaré todas sus varias necesidades,
sus miserias, sus pesares.
Y para que sea realidad lo que pienso,
lo que es mi mirada compasiva,
ve allá al palacio
del obispo de México.
Y le dirás cómo te envío
para que le muestres
cómo mucho deseo
que aquí se me haga una casa,
se me levante mi casa divina en el llano.
Bien le contarás
todo cuanto viste,
lo que te ha admirado,
y lo que oíste.

Y que así esté tu corazón,
porque bien lo agradeceré,
lo compensaré,
en verdad así te daré en abundancia,
te enalteceré.
Y mucho allí merecerás,
así yo te recompensaré
por tu fatiga, tu trabajo,
con que irás a cumplir
a lo que yo te envío.
Ya escuchaste, hijo mío el más pequeño,
mi aliento, mi palabra.
Ve ya,
hazlo con todo tu esfuerzo.

Luego él ante ella se postró,
le dijo:
Señora mía, noble señora,
en verdad ya voy, cumpliré
tu reverenciado aliento, tu reverenciada palabra.
Así pues ahora te dejo,
yo tu pobre servidor.

Luego vino a bajar
para ir a cumplir su encargo,
vino a encontrar la calzada
que va derecho a México.
Cuando llegó al interior de la ciudad,
luego se fue derecho al palacio del obispo,
el cual hacía poco había llegado,
el gobernante de los sacerdotes,
su nombre era don fray Juan de Zumárraga,
sacerdote de San Francisco.

Y fue a cercarse,
luego trata de verlo,
suplica a los que le sirven,
a sus criados,
que vayan a decirle.
Ya un poco se hizo larga la espera.
Vienen a llamarlo,
ya lo dispuso el que gobierna, obispo,
así entrará.
Y ya entró,
en seguida ante él se pone de rodillas,
se inclina.
Luego ya le hace manifiesto,
le comunica
su reverenciado aliento, su reverenciada palabra
de la noble señora del cielo,
lo que es su mensaje.
También le refiere
todo lo que le había maravillado,
lo que vió, lo que escuchó.

Pero el obispo cuando oyó todo su relato,
su mensaje,
como que no le pareció muy verdadero.
Le respondió el obispo, le dijo:
Hijo mío, otra vez vendrás,
más despacio te escucharé,
así desde el comienzo veré,
pensaré qué te ha traído,
lo que es tu voluntad,
lo que es tu deseo.

II
Salió, se fue triste,
porque no en seguida se cumplió
lo que era su mensaje.
Después fue a regresar,
cuando ya se había completado el día,
allá se fue derecho
a lo alto del cerrito.
Y llegó delante de ella,
la noble señora celeste,
allí donde la primera vez se le hizo visible,
allí lo estaba aguardando.
Y cuando así la vio,
ante ella se inclinó,
se humilló hasta el suelo,
le dijo:
Mi señora, señora, noble señora,
hija mía la más pequeña, mi muchachita,
ya fui allá,
a donde me enviaste como mensajero,
en verdad fui a que se cumpliera
tu reverenciado aliento, tu reverenciada palabra,
Aún cuando con mucha dificultad, entré
allá donde es su lugar de estar,
del que manda a los sacerdotes,
en verdad lo vi,
en verdad ante él expuse
tu reverenciado aliento tu reverenciada palabra, como tú me lo mandaste.
Me recibió él con agrado,
y con atención escuchó
pero así me respondió
como que su corazón no lo reconoció,
no lo tuvo por verdad.

Me dijo:
Otra vez vendrás,
así despacio te escucharé,
así podré ver desde el comienzo
por qué has venido,
lo que es tu deseo,
lo que es tu voluntad.
De eso pude ver,
del modo como me respondió,
que en verdad piensa él
que tu reverenciada casa divina,
que quieres que aquí te hagan,
tal vez yo sólo la he inventado,
tal vez no viene de tus reverenciados labios.
Por esto, mucho te ruego,
señora mía, noble señora, mi muchachita,
que a alguno de los preciosos nobles,
los conocidos, reverenciados, honrados,
así le encargues
que lleve, que conduzca
tu reverenciado aliento, tu reverenciada palabra,
para que así sea creída.

En verdad yo soy un infeliz jornalero,
sólo soy como la cuerda de los cargadores,
en verdad soy angarilla,
sólo soy cola, soy ala,
soy llevado a cuestas, soy una carga,
en verdad no es lugar donde yo ando,
no es lugar donde yo me detengo,
allá a donde tú me envías,
mi muchachita, mi hija la más pequeña,
señora, noble señora.
Por favor, perdóname,
daré pena con esto a tu rostro, a tu corazón,
iré, caeré
en tu enojo, en tu cólera,
señora, señora mía.

Así le respondió la perfecta,
admirable doncella:
Escucha, tú el más pequeño de mis hijos,
que así lo comprenda tu corazón,
no son gente de rango mis servidores,
mis mensajeros,
a quienes yo podré encargar
que lleven mi aliento, mi palabra,
los que podrán hacer se cumpla mi voluntad.
Pero es muy necesario
que tú vayas,
abogues por esto,
gracias a ti se realice,
se cumpla mi querer, mi voluntad.
Y mucho te pido,
hijo mío, el más pequeño,
y mucho te mando
que, una vez más, vayas mañana,
vayas a ver al obispo.

Y de mi parte haz que sepa,
haz que oiga bien
lo que es mi querer,
lo que es mi voluntad,
para que cumpla,
edifique mi casa divina,
la que yo le pido.
Y, una vez más dile
cómo yo,
la siempre doncella Santa María,
yo, su madrecita de Teotl Dios,
a ti como mensajero te envío.

Y Juan Diego le respondió,
le dijo:
Señora mía, noble señora, muchachita mía,
no disguste yo
a tu rostro, a tu corazón.
En verdad, de corazón iré,
marcharé para que se cumpla
tu reverenciado aliento, tu reverenciada palabra.
En verdad no lo abandonaré
ni tengo por penoso el camino.
Iré ya,
a cumplir tu voluntad,
sólo que tal vez no seré oído
y, si fuere escuchado,
quizá no seré creído.
Pero en verdad, mañana,
ya de tarde,
ya puesto el sol,
vendré a devolverte
tu reverenciado aliento, tu reverenciada palabra,
lo que me responderá
el que gobierna a los sacerdotes.
Ya te dejo, hija mía la más pequeña,
mi muchachita, señora, noble señora,
que así pues descanses.

III
Y luego él se fue a reposar a su casa.
Y ya el día siguiente,
domingo, todavía un poco de noche,
estaba oscuro,
de allá salió, de su casa,
vino derecho a Tlatelolco,
vino a aprender las cosas divinas
y a ser contado en la lista.
Luego ya verá al que gobierna a los sacerdotes.

Y tal vez a las diez
había terminado,
así ya había oído misa,
y fue contado en la lista,
y toda la gente se había ido.
Pero él, Juan Diego,
luego va al palacio,
su casa, del que gobierna, obispo.
Y cuando llegó,
puso todo su empeño en verlo,
y, con mucha dificultad,
otra vez lo vio.

Junto a sus pies se arrodilló.
Llora, se aflige, así le habla,
así le manifiesta
el reverenciado aliento, la reverenciada palabra,
de la noble señora celeste.
Acaso no será creído el mensaje,
la voluntad
de la que es en todo doncella,
que le hagan su casa divina
donde ella lo había dicho,
donde ella lo quería.
Más el que gobierna, obispo,
muchas cosas así le preguntó
e inquirió,
para de este modo enterarse
dónde la vio, cómo era.

Todo se lo refirió al que gobierna, obispo.
Pero, aunque todo se lo hizo manifiesto,
cómo era y todo lo que vio,
lo que admiró,
que en verdad así aparece
la que es ella la en todo doncella,
la admirable, reverenciada madre,
del que nos liberó, Señor Nuestro Jesucristo,
sin embargo, no luego se cumplió su deseo.

Dijo el obispo que no sólo por la palabra,
la petición de él, Juan Diego, se hará,
se cumplirá lo que pidió.
Todavía se necesitaba alguna señal
para que bien pudiera ser creído
cómo a él lo enviaba como mensajero
la noble señora celeste.

Y así que lo escuchó Juan Diego,
luego le dijo al obispo:
Señor, tú que gobiernas,
mira cuál será
la señal que tú pides,
que en verdad iré luego,
iré a pedírsela a la noble señora celeste,
la que a mí me envió.

Y como vio el obispo
que él tenía ello por verdad,
porque en nada dudaba, vacilaba,
luego lo hizo irse.
Y cuando ya se va,
en seguida manda el obispo
a algunas de las gentes de su casa,
en las que bien confía,
que lo vayan a seguir,
que vean bien hacia dónde va,
y a quién mira,
con quién habla.

Así se hizo.
Y Juan Diego en seguida se fue derecho,
siguió la calzada.
Pero los que iban tras él,
allí donde se abre la barranca,
junto al Tepeyácac,
en el puente de tablas,
vinieron a perderlo.
Aunque por todas partes lo buscaron,
en ninguna parte lo vieron.
Así vinieron a regresarse,
no sólo porque con esto mucho se cansaron,
sino también porque él los disgustó,
les causó enojo.

Así fueron a decírselo al que gobierna, obispo.
Le fueron a exponer que no le creyera,
le dijeron que sólo contaba mentiras,
sólo inventaba eso que venía a decirle,
o que sólo soñó,
sólo sacó del sueño,
eso que le decía,
eso que le pedía.
Y así le dijeron que,
si una vez más venía,
regresaba,
luego lo atraparían
y con fuerza lo apresarían,
para que ya no otra vez mintiera,
inquietara a la gente.

El día siguiente, lunes,
cuando tenía que llevar Juan Diego
alguna señal para ser creído,
no vino a regresar.
Porque, cuando fue a acercarse a su casa,
a un tío suyo, de nombre Juan Bernardino,
se le puso la enfermedad,
ya estaba al cabo.
Aún fue a llamar al médico,
todavía se ocupó de él,
pero ya no era tiempo,
pues ya estaba al cabo.
Y cuando ya era de noche,
le rogó su tío que todavía de madrugada,
aún a oscuras, saliera,
fuera a llamar allá en Tlatelolco,
a alguno de los sacerdotes,
para que viniera a confesarlo
y a dejarlo preparado.
Porque eso ya estaba en su corazón,
que en verdad ya era tiempo,
que ya entonces moriría,
porque ya no se levantaría,
ya no sanaría.

Y el martes,
cuando todavía estaba muy oscuro,
entonces salió de su casa Juan Diego,
llamará al sacerdote
allá en Tlatelolco.
Y vino a acercarse al cerrito,
al pie del Tepeyácac,
donde sale el camino
hacia donde se pone sol,
por allá donde antes había salido.
Dijo:
Si sigo derecho el camino,
no sea que venga a verme la noble señora,
porque me detendrá como antes,
para que lleve la señal
al sacerdote que gobierna,
según me lo ordenó.
Que antes nos deje nuestra aflicción
que así llame yo al sacerdote
al que el pobre de mi tío
nada más está aguardando.

Luego rodeó el cerro,
por en medio subió y de allí,
por una parte,
vino a pasar hacia donde sale el sol.
Así, de prisa, iba a acercarse a México,
así no lo detendría
la noble señora celeste.
Piensa él que allí donde dio vuelta,
no podrá verlo
la que bien a todas partes ve.

Contempló él cómo vino a descender ella
de la cumbre del cerrito.
Desde allí lo había estado mirando,
desde allí donde antes lo vio.
Vino a encontrarse con él
a un costado del cerro,
vino a atajarlo,
le dijo:
Hijo mío el más pequeño,
¿a dónde vas,
a dónde te encaminas?

Pero él, ¿acaso un poco se perturbó?
¿O acaso tuvo vergüenza?
¿O tal vez se asustó, se espantó?
Ante ella se postró,
la saludó, le dijo:
Muchachita mía, hija mía la más pequeña,
noble señora, que estés contenta,
¿cómo te amaneció?
¿Sientes bien tu precioso cuerpecito,
señora mía, reverenciada hija mía?
Daré aflicción a tu rostro, a tu corazón.
Sabe, muchachita mía,
que está ya al cabo
un servidor tuyo, mi tío.
Grave enfermedad se le ha puesto,
porque en verdad por ella pronto morirá.
Y así pues me iré con prisa
a tu reverenciada casa de México,
llamaré a uno de los amados del Señor Nuestro,
a uno de nuestros sacerdotes,
que vaya a confesarlo
y a dejarlo preparado,
porque en verdad para esto nacimos,
hemos venido a esperar
el trabajo de nuestra muerte.
Pero si voy a hacer esto,
luego otra vez volveré acá.
Así iré,
llevaré
tu reverenciado aliento, tu reverenciada palabra,
señora, muchachita mía.
Perdóname,
todavía tenme paciencia,
porque no me burlo de ti,
hija mía, la más pequeña,
hijita mía, mañana mismo vendré de prisa.

Así que oyó
la palabra de Juan Diego
le respondió la compasiva,
del todo doncella:
Escucha,
que así esté en tu corazón,
hijo mío, el más pequeño,
nada es lo que te hace temer,
lo que te aflige.
Que no se perturbe
tu rostro, tu corazón,
no temas esta enfermedad
ni otra cualquier enfermedad,
que aflige, que agobia.
¿Acaso no estoy aquí,
yo que soy tu madrecita?
¿Acaso no estás bajo mi sombra,
y en resguardo?
¿Acaso no soy la razón de tu alegría?
¿No estás en mi regazo,
en donde yo te protejo?
¿Acaso todavía te hace falta algo?
Que ya no te aflija cosa alguna,
que no te inquiete,
que no te acongoje
la enfermedad de tu tío.
En verdad no morirá ahora por ella.
Esté en tu corazón que él ya sanó.

Y luego entonces se curó su tío,
como así luego se supo.
Y Juan Diego, al escuchar
el reverenciado aliento, la reverenciada palabra
de la noble señora celeste,
mucho se tranquilizó en su corazón,
su corazón se calmó.
Y le rogó entonces
que lo enviara como mensajero,
para que viera al que gobierna, obispo,
y le llevara su señal, su testimonio,
para que él le crea.

Y la noble señora celeste
luego le ordenó
que subiera a la cumbre del cerrito,
allí donde él la había visto antes.
Le dijo:
Sube, tú el más pequeño de mis hijos,
a la cumbre del cerrito
y allí donde tú me viste
y donde te di mi mandato,
allí verás
extendidas flores variadas.
Córtalas, júntalas,
ponlas todas juntas,
baja en seguida,
tráelas aquí delante de mí.

Y luego Juan Diego
subió al cerrito
y cuando llegó a su cumbre,
mucho se maravilló
de cuántas flores allí se extendían,
tenían abiertas sus corolas,
variadas flores preciosas, como las de Castilla,
no siendo aún su tiempo de darse.
Porque era entonces
cuando arreciaba el hielo.
Las flores eran muy olorosas,
eran como perlas preciosas,
henchidas del rocío de la noche.
En seguida comenzó a cortarlas,
todas las vino a juntar
en el hueco de su tilma.

Pero allá en la cumbre del cerrito
no se daban ningunas flores,
porque es pedregoso,
hay abrojos, plantas con espinas,
nopaleras, abundancia de mezquites.
Y si algunas hierbas pequeñas allá se dan,
entonces en el mes de diciembre
todo lo come,
lo echa a perder el hielo.

Y luego vino a bajar,
vino a traerle a la noble señora celeste
las variadas flores que había ido a cortar.
Y cuando ella las vio,
con sus reverenciadas manos las cogió.

Luego las puso de nuevo
en el hueco de la tilma de Juan Diego,
y le dijo:
Hijo mío, el más pequeño,
estas variadas flores son la prueba,
la señal que llevarás al obispo.
De parte mía le dirás
que con esto vea lo que es mi voluntad
y que con esto cumpla mi querer,
lo que es mi deseo.
Y tú, tú eres mi mensajero,
en ti está la confianza.
Y bien mucho te ordeno
que únicamente a solas, ante el obispo,
extiendas tu tilma
y le muestres lo que llevas.
y todo le referirás,
le dirás cómo te ordené
que subieras a la cumbre del cerrito,
fueras a cortar las flores
y todo lo que tú viste,
lo que tú admiraste.
Así tú convencerás en su corazón
al que es gobernante de los sacerdotes,
así luego él dispondrá
que se haga,
se levante mi casa divina,
la que le he pedido.

IV
Y cuando ya le dio su orden
la noble señora celeste,
vino él siguiendo en derechura
la calzada de México,
ya está contento,
ya está calmado su corazón,
porque va a salir bien,
bien llevará las flores.
Va cuidando mucho
lo que viene en el hueco de su tilma,
no sea que algo se le caiga.
Lo alegra el aroma
de las variadas flores preciosas.

Cuando llegó
al palacio del obispo,
los fueron a encontrar el que cuida su casa
y los otros servidores del sacerdote que gobierna.
él les pidió que le dijeran
que quería él verlo,
pero ninguno de ellos quiso.
No querían escucharlo
o quizás era aún de madrugada.
O tal vez ya lo reconocían,
sólo los molestaba,
como que se les colgaba.
Y ya les habían hablado sus compañeros,
los que fueron a perderlo de vista
cuando habían ido a seguirlo.

Por largo tiempo
estuvo él esperando la palabra.
Y vieron ellos que mucho tiempo
allí estuvo de pie,
estuvo con la cabeza baja,
estuvo sin hacer nada,
por si tal vez fuera llamado.
Y como que venía trayendo algo
que estaba en el hueco de su tilma,
luego ya se le acercaron,
para ver qué es lo que traía
y satisfacer así su corazón.

Y vio Juan Diego
que no podía ocultarles
eso que llevaba,
y que por ello lo afligirían,
le darían de empellones,
o tal vez lo golpearían,
un poco les mostró que eran flores.
Y al ver que todas
eran variadas flores como las de Castilla.
y como no era tiempo de que se dieran,
mucho se admiraron
de que estaban muy frescas,
con sus corolas abiertas,
así olorosas, preciosas.

Y tuvieron deseo
de coger algunas pocas,
sacarlas.
Y tres veces fue
que se atrevieron a tomarlas,
aunque nada realmente sucedió.
Porque cuando trataban de hacerlo,
ya no veían las flores,
sólo como una pintura o un bordado,
o algo que estuviera cosido,
así lo veían en la tilma.

En seguida fueron a decirle
al que gobierna, obispo,
lo que habían contemplado,
y cómo quería verlo
el hombrecillo que otras veces había venido,
y que ya llevaba largo rato
en espera de la palabra
pues quería verlo.

Y el que gobierna, obispo,
así como escuchó esto,
tuvo ya en su corazón
que ésa era su señal,
con la que quería acercarse a su corazón,
para que él llevara a cabo
el en cargo en que andaba el hombrecillo.

Luego ordenó
que entrara, lo verá.
Y entró, se inclinó ante él,
como antes lo había hecho.
Y una vez más le refirió
todo lo que había visto,
lo que había admirado y su mensaje.

Le dijo:
Señor mío, tú que gobiernas,
en verdad ya hice,
ya cumplí según tú me ordenaste.
Así fui a decirle a la señora, mi señora,
la noble señora celeste, Santa María,
su preciosa madrecita de Dios,
que tú pedías una señal
para creerme,
así le harías su casa divina
allá donde ella te pedía
que la construyeras.
Y le dije
que yo te había dado mi palabra
de que te traería alguna señal,
un testimonio de su reverenciada voluntad,
según en mi mano tú lo dejaste.
Y ella escuchó bien
tu reverenciado aliento, tu reverenciada palabra,
y recibió con alegría lo que tú pedías,
la señal suya,
el testimonio para que se haga,
se cumpla su voluntad.

Y hoy, todavía de nochecita,
me ordenó que, una vez más,
viniera a verte.
Y yo le pedí su señal
para ser creído,
como me dijo que me la daría,
y en seguida lo cumplió.
Y me envió a la cumbre del cerrito,
en donde antes yo la vi,
para que allí cortara
flores como las de Castilla.
Y yo las fui a cortar,
las llevé luego abajo.
Y ella con sus reverenciadas manos las cogió.
Luego las puso en el hueco de mi tilma,
para que a ti te las trajera,
te las viniera a entregar.

Aunque yo sabía
que no es lugar donde se dan las flores
la cumbre del cerrito,
porque sólo es pedregoso,
hay abrojos, plantas espinosas,
nopales silvestres, mezquites,
no por esto dudé,
no por esto titubeé.
Fui a acercarme a la cumbre del cerrito,
vi que era la Tierra florida,
allí habían brotado variadas flores,
como las rosas de Castilla,
resplandescientes de rocío,
así luego las fui a cortar.
Y me dijo ella
que de parte suya te las diera,
y así yo cumpliría
para que tú vieras
la señal que pides.
De este modo cumplirás
lo que es su reverenciada voluntad
y así aparezca es verdad
mi palabra, mi mensaje.
Aquí están, recíbelas.

Y extendió luego su blanca tilma
en cuyo hueco estaban las flores.
Y al caer al suelo
las variadas flores como las de Castilla,
allí en su tilma quedó la señal,
apareció la preciosa imagen
de la en todo doncella Santa María,
su madrecita de Dios,
tal como hoy se halla,
allí ahora se guarda,
en su preciosa casita,
en su templecito,
en Tepeyácac, donde se dice Guadalupe.

Y cuando la contempló el que gobierna, obispo,
y también todos los que allí estaban,
se arrodillaron, mucho la admiraron.
Se levantaron para verla,
se conmovieron, se afligió su corazón,
como que se elevó su corazón, su pensamiento.

Y el que gobierna, obispo,
con lágrimas, con pesar,
le suplicó,
le pidió lo perdonara
por no haber cumplido luego
su reverenciada voluntad,
su reverenciado aliento, su reverenciada palabra.
Y el obispo se levantó,
desató del cuello, de donde estaba colgada,
la vestidura, la tilma de Juan Diego,
en la que se mostró,
en donde se volvió reverenciada señal
la noble señora celeste.
Y luego la llevó allá,
fue a colocarla en su oratorio.

Y allí todavía un día entero
estuvo Juan Diego,
en la casa del obispo,
quien hizo se quedara allí.
Y al día siguiente, le dijo:
Anda, para que tú muestres
dónde es la reverenciada voluntad
de la noble señora celeste
que se le levante su templo.

En seguida se dio orden
de hacerla, levantarla.
Pero Juan diego cuando ya mostró
dónde había ordenado
la noble señora celeste
que se le levantara su templo,
luego manifestó
que quería acercarse a su casa,
ir a ver a su tío Bernardino,
que se hallaba muy mal cuando lo dejó,
y había ido a llamar a uno de los sacerdotes,
allá a Tlatelolco,
para que lo confesara,
lo fuera a disponer,
de quien la noble señora celeste
le había dicho que ya estaba curado.

Y no sólo lo dejaron que fuera,
sino que lo acompañaron allá a su casa.
Y cuando ya llegaron,
vieron a su reverenciado tío
que estaba muy bien,
nada le afligía.
Y él mucho se maravilló
de que sobrino viniera acompañado
con muchos honores.
Preguntó a su sobrino
por qué ocurría
que tanto lo honraban.

Y él le dijo
que cuando fue allá
a llamar a un sacerdote,
que lo confesara, lo dejara dispuesto,
allá en el Tepeyácac
se le apareció la noble señora celeste
y lo envió a México,
a que fuera a ver al gobernante obispo
para que le edificara su casa en el Tepeyácac.
Y que ella le dijo que no se afligiera
porque ya estaba él curado,
y con esto mucho se tranquilizó su corazón.

Su tío le dijo que era verdad,
que entonces ella lo curó
y que la contempló
de la misma forma
como se había aparecido a su sobrino.
Y le dijo
cómo también a él lo envió a México
para que viera al obispo.
Y también que, cuando fuera a verlo,
todo se lo manifestara,
le dijera lo que había contemplado
y el modo maravilloso como lo había curado
y que así la llamara,
así se nombrara,
la del todo doncella
Santa María de Guadalupe,
su preciosa imagen.

Y en seguida llevaron a Juan Bernardino
delante del que gobierna, obispo
para que viniera a hablarle,
delante de él diera testimonio.
Y con su sobrino Juan Diego,
los aposentó en su casa el obispo
unos pocos días,
mientras se levantó la reverenciada casa
de la noble señora allá en Tepeyácac,
donde se le mostró a Juan Diego.

Y cuando el que gobierna obispo
tuvo ya algún tiempo, allá en la iglesia mayor,
a la preciosa reverenciada imagen
de la noble señora celeste,
vino a sacarla de su palacio,
de su oratorio donde estaba,
para que toda la gente viera,
se maravillara de su preciosa imagen.

Y todos a una,
toda la ciudad se conmovió,
cuando fue a contemplar,
fue a maravillarse,
de su preciosa imagen.
Venían a conocerla como algo divino,
le hacían súplicas.
Mucho se admiraban
cómo por maravilla divina
se había aparecido
ya que ningún hombre de la tierra
pintó su preciosa imagen.
NOTAS
(1) Cf. los resultados de la reciente investigación histórica sobre el argumento en: Fidel González Fernández, Eduardo Chávez Sánchez, José Luis Guerrero Rosado, "El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego",Editorial Porrúa, México 1999, 564 pp. ISBN 970_07_1886_7. (2) III CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, "Documentos de Puebla", n. 282; n. 446; "simboliza luminosamente el Evangelio encamado en nuestros pueblos": IV CONFERENCIA GENERAL. I)EL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, "Documentos de Santo Domingo", n. 15.
(3) JUAN BAUTISTA MUÑOZ, "Memoria sobre las Apariciones y el Culto de Muestra Señora de Guadalupe de México", en ERNESTO DE LA TORRE VILLAS Y RAMIRO NAVARRO DE ANDA, "Testimonios Históricos Guadalupanos", Ed. FCE México 1982, p. 692: disertación ante la Academia de la Historia que lo recibió como miembro el 18 de abril de 1794; en ella se sostenía por primera vez, que el Acontecimiento guadalupano carecía de fundamento histórico por el argumento que desde entonces siempre se ha repetido: el silencio de quienes deberían haber hablado. Muñoz ignoraba la mayor parte de los documentos guadalupanos. Fray Servando Teresa de Mier se hallaba por entonces recluido en un convento de Burgos. Este extravagante fraile dominico había predicado en México un sermón guadalupano lleno de absurdos, como la identificación por parte de la antigua mitología mexica de personajes míticos o dioses como divinizado Quetzalcóatl con Santo Tomás o la de Jesucristo con Huitziopochtli, o que en la capa de Santo Tomás se había pintado la imagen de la Virgen María y otras lindezas por el estilo. Todo ello le había merecido un juicio por la Inquisición y su destierro a España. El fraile entrará en contacto con Muñoz y se mostrará antiguadalupano, mezclándose en la vida política de la insurgencia mexicana y cambiando de opinión según como soplaban los vientos: sobre la compleja, confusa y enredada personalidad del fraile con frecuentes mentiras en sus escritos (llegó a escribir que había sido creado Nuncio del Papa en los nuevos Estados de México y América y Arzobispo): cf. ALFONSO JUNCO, "El increible fray Servando. Psicología y Epistolario", Ed. Jus (=Col. Figuras y episodios de la historia de México, N. 66). México 1959. Joaquín García Icazbalceta fíe un gran erudito, pero también profesaba una gran antipatía por los indios: en 1883 el arzobispo de México Pelagio Labastida le pide su opinión sobre Guadalupe y así escribe una famosa carta en la que se muestra dudoso sobre Guadalupe: JOAQUIN GARCIA ICAZBALCETA, "Carta acerca del origen de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe de México", publicada por orden del arzobispo de México, Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, México 1896. Sobre la historia de la historiografía antiaparícionista cf. F. GONZALEZ FERNANDEZ, E. CHAVEZ SANCHEZ, J. L. GUERRERO ROSADO, "El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego", pp. 3_2 5. Citaremos a continuación como: "El encuentro...".
(4) En 1995 apareció la obra de STAFFORD POO1, "Our Lady of Guadalupe. The Origins and Sources of a Mexican Natioanal Symbol 1531_1797", The University of Arizona Press, Tucson & London 1995. El autor sostiene, comoya el título indica, el origen simbólico, religioso y nacional de Guadalupe como instrumento del "criollismo", a partir de mediados del siglo XVII para imponer su propia afirmación de poder de frente a los peninsulares españoles y dar un fundamento religioso en el contexto católico del tiempo a una "mexicanidad" que con el tiempo desembocaría en la Independencia. Por lo tanto para ni las apariciones ni Juan Diego tendrían una base histórica; serían simples símbolos fabricados que con el pasar del tiempo se impondrían en la devoción y opinión pública mexicana como un hecho histórico. La obra que contiene sin duda muchos elementos válidos. Sin embargo la tesis del autor parte de una serie de tesis enunciadas a priori y que intenta demostrar de manera forzada excluyendo todo documento contrario o interpretándolo de manera parcial.
(5) Entre estos autores se encuentra Joaquín García Icazlbalceta, el conocido erudito mexicano del s. XIX, el cual no se cerrada al hecho en sí mismo: "Carta acerca del origen de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe de México, publicada por orden del arzobispo de México, Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos", México 1896. Son conocidos sus sentimientos poco favorables al mundo indígena y las polémicas suscitadas por su carta así como las dudas y contradicciones sobre algunos aspectos de su publicación. Cf. en "El encuentro", pp. 10_12.
(6) Cf. RICHARD NEBEL, "Santa María Tonantzin Virgen de Guadalupe. Continuidad y transformación religiosa en México", Traducción del alemán por el Pbro. Dr. Carlos Wamholtz Bustillos, arcipreste de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, con la colaboración de la señora Irma Ochoa de Nebel, Fondo de Cultura Económica, Primera edición en español 1995; primera reimpresión 1996; titulo original: "Santa María Tonantzin de Guadalupe _Religiose Kontinuittit und Trassformation in Mexiko", Neue Zeitschrifi fu Missionswissenschaft, 1992. La obra apareció en alemán en 1992; cf. también: RICHARD NEBEL "Nican Mopahua. Casmovisión Indígena e Inculturación cristiana", en HANS _ JUROEN PRIEN (ed), "Religiosidad e Historiografía. La irrupción del pluralismo religioso en América y su elaboración metódica en la historiografía", Frankfurt am Main: Vervuert, _ Madrid: Iberoamericana, 1998.
(7) Pero el asunto llevaba años de preparación con algunas investigaciones de la autoridad eclesiástica mexicana enviadas a la Santa Sede; lo demuestra un documento fechado en 1658 y conservado en la Biblioteca Apostólica Vaticana, fondo Chigiano: F IV 96 ff 16, titulado: "Historica narratia... imaginis SS Virginis Mariae vulgo de Guadalupe in Indiis nuncupate quae Mexici, mirabili modo... anno 1531 apparuit DD fr Joanni de Zumarraga". Sobre el iter de aquellas Informaciones Cf. CONCGREGATIO PRO CAUSIS SANCTORUM, 184, "Mexicana Canonizationis Seria Dei Ionnis Didaci Cuauhtlatoatzin Viri Laici (14 74_1548), Positio superfamae santictatisvirtutibus, et cultu ab immemorabili praestito ex officio concinata", Romae 1989, Doc. IX.
(8) "Positio", Doc. X, 1.
(9) "Positio", Doc. Xl, 5.
(10) "Positio", Doc. XII, 9.
(11) "Positio", Doc XII, 8.
(12) Esta documentación presentada por los obispos mexicanos se encuentra aún totalmente inédita, depositada en el archivo de la Congregación para las Causas de los Santos (Vaticano).
(13) Juan Pablo II concederá tal patronazgo, en parte ya concedido y declarará "festividad" litúrgica el 12 de diciembre, en la Basílica de Guadalupe en ocasión de la entrega del Documento Final del Sínodo Especial de los Obispos para América, en enero de 1999.
(14) Cf. "Positio", Doc XIII, 119. La Congregación para la Causa de los Santos informó al entonces arzobispo de México, el cardenal Ernesto Corripio Ahumada, de los pasos necesarios en tal sentido el 8 de junio de 1982: Carta S. Congregación para la Causa de los Santos al cardenal Ernesto Corripio Ahumada el 8 de junio de 1982, prot. N. 1408_3/1982. Fue nombrada entonces una comisión histórica que preparó el material necesario en tales casos. El 19 de enero de 1984 se nombró un postulador en Roma y se llevó adelante el proceso canónico ordinario exigido en tales casos desde el 7 de enero de 1984 hasta el 23 de marzo de 1986. La Congregación Romana para la Causa de los Santos aprobó el camino andado el 7 de abril de 1986. El primer postulador de la Causa fue el P. Antonio Cairoli O.F.M. que seria sustituido después de su muerte por el P. Paolo Molinari S.J.. en 1989. Tratándose de una causa inminentemente histórica el trabajo fue realizado en este campo: Cf. Carta S. Congregación para la Causa de los Santos al cardenal Ernesto Corripio Ahumada el 8 de junio de 1982, prot. N. 1408_3/1982, pp. XVI_XXIV; XIX. Se llegó así a la preparación de una "Positio" con los elementos necesarios para demostrar la historicidad del Siervo de Dios Juan Diego, su "fama de santidad" y su fecundidad eclesial. Esta "Positio" tiene sin duda el mérito de haber ofrecido documentos importantes en tal sentido; sin embargo, dejaba sin resolver algunos problemas de carácter histórico y ofrecía numerosas dudas desde un punto de vista metodológico y de la critica histórica, como relevaron algunos consultores historiadores (cfr "Relatio et Vota" de los consultores historiadores del 30 de enero de 1990 y de los consultores teólogos del 30 de marzo de 1990).
(15) Nombró como presidente de la Comisión histórica al profesor de Historia eclesiástica en las Universidades Pontificias Urbaniana y Gregoriana, p. Fidel González Fernández mccj, consultor de la misma Congregación vaticana y uno de los consultores más críticos de la antigua "Positio". Dicha Comisión, formada entre otros por el historiador mexicano Dr. Eduardo Chávez Sánchez y el conocido estudioso guadalupano Lic. José Luis Guerrero Rosado, solicitó la cooperación de unos 30 investigadores de diversas nacionalidades que aportaron notablemente con sus datos en el estudio de la problemática. El p. F. González expuso los resultados en un Congreso Extraordinario celebrado en el Dícasterio Vaticano de los Santos el 28 de octubre de 1998, obteniendo un éxito positivo en la resolución de las dudas presentadas sobre la problemática histórica.
(16) Cf. "El encuentro", pp. 283_297.
(17) Hemos visto la carta original en el Archivo de Chimalhuacán Chalco, Edo de México, dentro de una documentación denominada Códice Teresa Franco, en honor de la investigadora del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia, México), responsable de la reorganización y restauración de dicho archivo, totalmente desconocido al público de los investigadores hasta hace pocos años. Entre los restauradores destaca la labor del Lic. Augusto Vallejo de Villar, que nos introdujo al Archivo y su documentación. Hemos transcrito dicha carta en la obra: "El encuentro", pp. 283_284. Que sepamos es la primera vez que se da a conocer.
(18) Cf. FRAY BERNARDINO DE SAHAGUN, «Historia general de las Cosas de la Nueva España», Ed. Porrúa (=Col. "Sepan Cuántos... N. 300), México 1982, pp. 18_19; FRAY GERONIMO DE MEND1ETA, "Historia Eclesiástica Indiana", Ed. Porrúa (=Col. Biblioteca Porrúa N. 46), México 1980 , p. 630; lo reproduce literalmente también FRAY JUAN DE TORQUEMADA, "Monarquía Indiana", Ed. Porrúa (=Col. Biblioteca Porrúa N. 41, 42 y 43). Introducción de León Portilla, México 1986, 3 vols., T. III, p. 449; otras causas de la escasez de fuentes de archivo serán indicadas a lo largo de este escrito: cf. algunos datos en "El encuentro", pp. 284_285: como robos, incendios (recordamos el del Archivo del Cabildo de México de 1692, la legislación sobre el papel, su reciclaje para usos comerciales etc.).
(19) Cf. en ANGEL MARIA GARIBAY K.., «Fray Juan de Zumárraga y Juan Diego _ Elogio Fúnebre», Ed. Bajo el signo de "ábside", México 1949, pp. 11_14. (20) LUIS BECERRA TANCO, «Origen milagroso del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe», en ERNESTO DE LA
TORRE VILLAR Y RAMIRO NAVARRO DE ANDA, «Testimonios históricos guadalupanos», Fondo de Cultura Económica, México 1982, pp. 323_326. (21) FRAY DIEGO DURAN, «Historia de las Indias de la Nueva España e Islas de Tierra Firme», Ed. Porrúa (=Colección Biblioteca Porrúa N. 36 y 37), México 1967, 2 vols.: T. I, p. 6. Abundan los testimonios sobre la destrucción de muchas antigüedades y códices indígenas. Una lista de algunos de esos testimonios puede verse en ROBERT RICARD, "La conquista espiritual de México", Fondo de Cultura Económica, México, México, cd. de 1986, pp. 106_108; se citan los testimonios de Sahagún, Durán, Mendieta, Dávila Padilla y Burgoa, entre otros.
(22) MIGUEL LEON PORTILLA, "El destino de la palabra. De la oralidad y los glifos mesoamericanos a la escritura
alfabética", Ed. Fondo de Cultura Económica, México 1996, pp. 19_71. (23) "E1 encuentro", pp. 143_189.
(24) Cf. "El encuentro", pp. 143_189. Cf. la bibliografia crítica sobre esta fuente en la obra citada. Además J L
GUERREO O., "El Nican Mopohua Un intento de exégesis", Universidad Pontificia de México, 2 vols., 1998: Editorial Realidad, Teoría y Práctica, Cuautitlán, Estado de México 1998.
(25) Richard Karl NEBEL, "Nican Mopohua. Cosmovisión indígena e inculturación cristiana", 238.
(26) NEBEL Ibidem, 236.
(27) NEBEL, Ibidem, 238.
(28) NEBEL, lbidem, 239.
(29) NEBEL, Ibidem, 240.
(30) En este sentido la obra que consideramos más importante sobre el asunto es la citada del conocido estudioso guadalupano J. L. GUERRERO, "El Nican Mopohua. Un intento de exégesis", Universidad Pontificia de México, 2 vols., 1998.
(31) Antonio Valeriano (1520_1606), autor del "Nican Mopohua", era un indígena de raza tecpaneca pura. El historiador eclesiástico mexicano, el jesuita p. Cuevas, dice que era sobrino del emperador Moctezuma y que nació en 1520 en Azcapotzalco, población muy cercana al Tepeyac, pero vivió en México desde 1526. A la edad de 13 años entró en cl colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, fundado por Zumárraga, primer obispo de México, inaugurado en 1533, siendo así Valeriano uno de los estudiantes fundadores. Entre suscompañeros latinos, como los llama Sahagún, y "fundadores" destacan: Martín Jacobita, de Cuauhtitlán [el probable lugar de nacimiento de Juan Diego] y amigo de Valeriano; Pedro de San Buenaventura, de Tlatilulcuo; Andrés Leonardo. De ellos salieron entre otras obras: Códice de Chimalpopoca; Anales de Cuauhtitlán; Anales, los Himnos de los dioses, el Relato de las Apariciones de la Virgen de Guadalupe... Antonio Valeriano fue gobernador de Azcapotzalco durante 35 años. Persona altamente dotada; fue el primer graduado en latín y griego. Su padre fue contemporáneo de Juan Diego y él mismo lo fue también [de modo que pudo escuchar de sus labios la historia guadalupana: tenía 11 años en 1531, año de las apariciones, y 28 en 1548, fecha de la muerte de Juan Diego]. Adquirió una gran autoridad entre indios y españoles como hombre honrado y erudito y de él decía el obispo Fuenleal que "era tan hábil y capaz que hacía gran ventaja a los españoles". Sahagún lo califica como "el principal y más sabio" (entre los alumnos de aquella escuela). Fue honrado también con honores y cargos por el rey de España Felipe II. Escribe su relato sobre Guadalupe cuando aún vivían muchos de los testigos del acontecimiento; su firma aparece en el Códice guadalupano "Escalada". Cf. "Enciclopedia Guadalupana", dirigida por Xavier Escalada, México 1995: Voz "Antonio Valeriano", pp. 49_50.
(32) NEBEL, Ibidem, 244.
(33) NEBEI., Ibidem, 245.
(34) "El encuentro", pp.329_352.
(35) Destaca una especie de diario del 1619 de la monja Ana de Cristo, compañera de la primera monja fundadora de un convento en las islas Filipinas, Jerónima de la Asunción: cf. en "El encuentro" p. 399. (36) Como la Virgen de Echave del 1606. el mural del convento de Ozumba de principios del s. XVII y el grabado de Stradanus del 1622: cf. "El encuentro", pp.395_400.
(37) Los estudios sobre la genealogía del indio vidente no han sido todavía publicados en el momento de redacción de estas notas. (38) El archivo, hoy propiedad de la parroquia de San Vicente Ferrer de Chímalhuacán, fue reorganizado y restaurado por miembros del INAH [Instituto Nacional de Antropología e Historia de México]. Entre los documentos guadalupanos destacan: un poema inédito latino sobre María de Guadalupe [Ramo Album Códice], algunos sermones guadalupanos, correspondencia del investigador y erudito guadalupano del s. XVIII, Boturini y otros documentos indirectos guadalupanos de la primera época del convento en los que se nos confirman noticias y nos dan base para lareconstrucción de la genealogía y estudios sobre la procedencia de Juan Diego. (39) Hemos afrontado el problema en "El encuentro", pp. 23 5_277, ofreciendo varias hipótesis. Un aspecto que podría ayudar también a explicar la falta de muchos documentos de archivo o los vacíos de archivo de esta época es la llamada "crisis del papel" que invistió a la Nueva España durante mucho tiempo, debido a la política prohibicionista de la Corona y que obligó como algo normal a la reutilización del papel ya usado, incluso de documentos de archivo, para nuevos usos sea en el comercio como en la escritura.
(40) NEBEL, Ibidem, 237_23 8: "La que antes era la banderas de los conquistadores españoles se volcó contra ellos en la guerras de independencias. '¡Viva la Virgen de Guadalupe y mueran los gachupines!' era uno de los gritos de batalla de las hueste rebeldes. Así, la Virgen se transforma en un símbolo de la continuidad de la vida y de las culturas en México. Representa un punto culminante de las fuerzas religiosas y creadoras de la nación mexicana. Por eso no es sorprendente que haya sido punto de parada de movimientos sociales, culturales, religiosos y políticos, que ya desde el siglo XVII favorecieron en buen grado, tanto su evolución hacia la independencia de España, la madre patria, como el surgimiento de una conciencia nacional 'mexicana'".
(41) Sobre los orígenes mexicanos de este nombre extremeño_español dado a la Virgen mexicana existen teorías divergentes: desde quiénes sostienen que fue la corrupción castellana de un nombre indígena hasta la teoría más común que el nombre fue explícitamente elegido (como aparece ya en el "Nican Mopohua") para dejar claro que se trataba de la Virgen Maña, venerada por los recién llegados españoles (buena parte de ellos extremeños) bajo aquella advocación tan querida para ellos, y no de una representación de un culto prehispánico: cf. S.L. GUERRERO, "El Nican Mopohua Un intento de exégesis", vol. II, p. 585_589.
(42) Tal contraposición, irreconciliable humanamente, era reconocida por: FRAY TORIBIO DE BENAVENTE MOLTOLINIA, "Memoriales...", p. 31. (43) Cf. ejemplo de la tradición totonaca (México), recogida por el estudioso p. Ismael Olmedo, en "El encuentro", pp. 289_291. (44) VICENTE DE PAULA ANDRADE, "Estudio Histórico sobre la Leyenda Guadalupana", 1908, en "Positio", I, pp. 173_ 177.
(45) J. L., GUERRERO, "El Nican Mopohua Un intento de exégesis". México 1996, 101405, 117.
(46) Entre los muchos ejemplos que se podrían poner, baste recordar la actitud iconoclasta de fray Diego de Landa, provincial franciscano, misionero y obispo de Yucatán (muere en 1579), gran defensor de los indios y al mismo tiempo figura muy controvertida. Fue uno de los impulsadores en Yucatán del proceso contra nativos idólatras, ordenando también la destrucción de códices, libros y esculturas mayas para borrar toda idolatría: cf. LOPETEGUI, sj _ ZIIJBILLAGA s.j., "Historia de la Iglesia en la América española. Desde el descubrimiento hasta comienzos del siglo XIX", BAC, Madrid 1965, pp.498_499.
(47) La intención de incoar un verdadero proceso canónico de beatificación en el sentido actual comienza a abrirse camino a finales del s. XVII. Los intentos del guadalupanista Boturini en ese sentido a mediados del s. XVIII, se basan en la base de una "fama sanctitatis" popular de Juan Diego, especialmente entre la población india pero también en la española_criolla. Tal fama parece ser precedente a los conocidos decretos de Urbano VIII sobre el culto a los santos (1634). Sin embargo, tales disposiciones cooperaron a suspender cautelosamente formas explícitas de culto, pero sin llegar nunca a erradicarlo de la mentalidad popular, como lo demuestran los numerosos documentos de la segunda mitad del siglo XVII en adelante. (48) Robert, RICARD "La conquista espiritual de México", trad. española FCE, México 1986.
(49) NEBEL, Ibidem, 237.
(50) NEBEL, Ibidem, 237.
(51)' El titulo de la obra de Richard NEBEL, "Santa María Tonantzin. Virgen de Guadalupe. Transformación y continuidad religiosa en México", México 1995, mantiene esta posición ambigua. (52) III CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, "Documentos de Puebla", n. 282; n. 446; "simboliza luminosamente el Evangelio encarnado en nuestros pueblos".
(53) CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, "Documentos de Santo Domingo", n. 15.
Fuente
https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Diego_Cuauhtlatoatzin
http://www.corazones.org/santos/juan_diego.htm
https://en.wikipedia.org/wiki/Juan_Diego#CITEREFSousaPooleLockhart1998
http://www.cegupaep.org/consulta/contenido/galeria2.html
https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=368
http://www.proyectoguadalupe.com/iconos2.html
http://www.proyectoguadalupe.com/iconos.html

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