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"Soy un hombre de armas, un soldado, scout. Paradójicamente, al único de mi especie que admiro, empuñó solamente la palabra, su técnica fue la humildad, su táctica la paciencia y la estrategia que le dio su mayor victoria fue dejarse clavar en una cruz por aquellos que amaba".

“Espíritu Santo, inspírame lo que debo pensar, lo que debo decir, lo que debo callar, lo que debo escribir, lo que debo hacer, como debo obrar, para el bien de los hombres, de la iglesia y el triunfo de Jesucristo”.

Desde La Trinchera Del Buen Combate en Argentina. Un Abrazo en Dios y La Patria.

6 de mayo de 2012

LA SABANA SANTA ES AUTÉNTICA

En el I Congreso Internacional sobre la Sábana Santa, celebrado en Valencia (España), hay espacio para la fe, pero, sobre todo, hay espacio para la ciencia.

Jerusalén, año 33. José de Arimatea y Nicodemo envuelven el cuerpo de Jesús, antes de enterrarlo en el sepulcro. Valencia, año 2012. Decenas de científicos debaten sobre las características de un lienzo de lino -raído, amarillento...- que pudo envolver el cadáver de un hombre flagelado, coronado de espinas, crucificado y alanceado y que nadie -por más que se ha intentado- ha podido reproducir con exactitud. Hay espacio para la fe, pero, sobre todo, hay espacio -mucho- para la ciencia. Es el I Congreso Internacional sobre la Sábana Santa.

FE Y CIENCIA
Varón flagelado, coronado de espinas, crucificado y alanceado. Postura del cuerpo coincidente con la de un hombre clavado en la cruz al que le han bajado los brazos pero no estirado las piernas, que permanecen flexionadas, y rigidez cadavérica fuerte, que determina que la imagen analizada se ha producido pocas horas después de la muerte y en un cuerpo sin corrupción.

El análisis lo firma José Villalaín, doctor en Medicina, especialista en medicina legal y forense y expresidente de la Asociación de Forenses de España. Maneja datos médicos y separa fe y ciencia con tanto rigor que no duda en hablar de una impronta procedente de un cadáver muerto hace “horas”. Si Jesús hubiera resucitado horas después de su muerte, ¿qué hay de aquel “al tercer día resucitó” proclamado en el credo católico? “No son incompatibles, es un dato científico totalmente independiente del concepto teológico de Resurrección”, aclara Jorge Manuel Rodríguez, presidente del Centro Español de Sindonología (CES) y organizador del congreso que reúne a una treintena de expertos en la Sábana Santa.

NI CON DECOLORANTE
Entre los ponentes hay católicos, judíos y ateos; entre los asistentes hasta monjes budistas. ¿Qué tiene esta tela de casi cuatro metros y medio de largo y poco más de uno de ancho que provoca filias y fobias? ¿Qué hace a ocho científicos del laboratorio estadounidense de Los Álamos -donde se creó la bomba atómica- dedicar 150.000 horas de estudio -dentro del grupo de análisis STURP- a un pedazo de lino amarillento, sucio y quemado?

Entre otras cosas, que en ese lino sucio hay una imagen -la parte frontal y posterior de un cuerpo masculino- con nueve características concretas que escapan a la capacidad humana. O lo que es lo mismo: según los científicos es imposible reproducir con medios humanos -es infalsificable- una imagen como la que dejó el hombre de la sábana.

En primer lugar, la imagen posee las características de negatividad -es en el negativo fotográfico donde se entiende- y tridimensionalidad -mantiene relación matemática entre la distancia de la tela al cuerpo y la intensidad de la huella en cada punto-. Así, los puntos más próximos a la tela se han grabado con más intensidad y los más alejados con menor fuerza, pero nunca con intensidad cero. “Si fuera una imagen de contacto, habría zonas en las que no habría impronta porque la tela no ha tocado el cuerpo” #-explica el CES a ALBA-, la Síndone, en cambio, refleja una imagen más parecida a una proyección sobre el lienzo -“y no se ha encontrado forma de hacer lo mismo”-.

SINGULARIDADES
Más singularidades: Lejos de ser una mancha burda, como las de los restos de sangre o la que dejaría una mancha de aceite en un mantel, la impronta de la sábana es de detalle fino, permitiendo apreciar rasgos muy concretos. Además, la huella resiste al agua -estabilidad hidrológica-, por lo que no se vio afectada ni se borró tras ser empapada durante el incendio del siglo XVI y posee también estabilidad química -no se puede eliminar con ningún tipo de decolorante- y estabilidad térmica -mientras que una pintura sometida al calor del fuego cambia de color, los dos incendios que ha superado la Síndone no han producido variación alguna en el tono de la imagen-.

EXAMEN FORENSE
Sin saber su procedencia, lo que tienen claro los científicos es que la imagen no es una pintura, puesto que hay ausencia de pigmentación -séptima característica- y que, además, presenta superficialidad -octava característica-, ya que la impronta no ocupa más que las fibras superiores de los hilos -“no cala los tejidos, al contrario que las manchas de sangre, que los empapan completamente”. Y, por fin, el trazado de la sábana no tiene direccionalidad alguna -novena característica-, sino que es como una proyección hacia arriba y hacia abajo del cadáver. “Al contrario que cualquier dibujante, que pinta dando al color una dirección, la imagen de la sábana se habría proyectado de forma perpendicular al plano de la tela”.

Aclarada la imagen, o más bien determinado su origen desconocido, los estudiosos centran el interés en quien allí se representa. ¿Es Jesucristo? Parece imposible saberlo; lo que sí es cierto es que el hombre de la Síndone sufrió un calvario como el que describe el Evangelio-corona de espinas incluida- y que los documentos históricos enseñan que flagelación y crucifixión no eran castigos conjuntos. O se flagelaba al reo, que luego quedaba libre, o se le condenaba a morir crucificado. Según los Evangelios, Jesús fue flagelado y, como el pueblo pidió su muerte, luego fue crucificado.

Junto a las manchas de sangre -derramada antes de la muerte y también post mortem-, la imagen de la sábana ofrece una descripción detalladísima y que coincide plenamente con la que tendría un cadáver muerto por crucifixión: rodillas encogidas, hombro desencajado, manchas de sangre que brota al apoyarse el agonizante sobre los pies para incorporarse y poder coger aire... Nunca hasta el análisis de la Síndone se había representado un Cristo crucificado de forma acertada. “Ninguno”, explican los responsables del congreso, “pasaría un examen forense”. Ninguno salvo los Cristos sindónicos del escultor e imaginero Juan Manuel Miñarro, que muestran con todo detalle -y fieles al hombre de la sábana- cómo debió de ser el rostro del crucificado y cómo quedó su cuerpo tras el calvario.

POLEN Y UNGÜENTOS
Desde que comenzó su estudio, muchos han asegurado haber hecho una copia exacta de la Síndone, pero ninguno ha querido someterla al análisis -clave- de las características singulares -negatividad, no direccionalidad...- de la imagen. “El que diga que lo puede hacer, que puede copiar la sábana con las mismas nueve características, que lo haga y si no, que calle para siempre”. Ese es el reto que han lanzado los expertos del congreso, hartos de ver cómo -sin pruebas que refuten sus afirmaciones- se les tacha de fanáticos y de personas poco formadas con ansia evangelizadora.

Lo que sí hay, sin embargo, son pruebas nuevas y orientadas hacia la autenticidad de la tela. Por ejemplo, la presentada estos días por la botánica Marzia Boi, que señala que el polen encontrado en la tela, identificado por el palinólogo suizo Max Frei como exclusivo de plantas de Oriente, pertenece en realidad a otra especie vegetal muy utilizada en ungüentos funerarios antiguos. Su investigación no solo hace compatible la sábana -en tiempo y forma- con el enterramiento de Jesús, sino que explica uno de los enigmas de la tela: ¿cómo es posible que se encontrara tal cantidad de polen?

Venerada por Juan Pablo II y por Benedicto XVI -sin entrar en cuestiones científicas, los dos se refirieron a la tela como el rostro de Cristo-, la Sábana Santa no es el pilar de la fe católica -“¿qué pasaría si se demostrara que es falsa? A nuestra fe, nada en absoluto”, afirma el presidente del CES-, pero sí es un espejo en el que mirar el evangelio.

Lo resume uno de los mayores investigadores de la Síndone, judío de religión: “Estoy convencido de que el hombre de la sábana es Jesús de Nazaret. ¿Si Jesús es el mesías? Pienso que no, pero denme tiempo...”.

PREGUNTAS CON RESPUESAS
A continuación, los argumentos más empleados por quienes quieren desposeer a la Síndone de su condición y las respuestas ofrecidas por los defensores de la autenticidad de la reliquia.

-La prueba del carbono 14 situó a la tela -por edad- en el siglo XIV (hacia el 1390), un escenario muy alejado de la crucifixión de Jesucristo.

-La muestra analizada -una tira de ocho centímetros de largo por uno de alto para tres laboratorios- se cortó de la esquina más sucia de la tela, que además había sufrido un incendio -lo que podría haber aumentado sus niveles de carbono- y había estado expuesta a la contaminación de microorganismos en la celulosa del lienzo. No es, por tanto, un resultado que pueda calificarse como definitivo y debe seguir investigándose. Además, quienes sitúan a la tela en el siglo XIV no aciertan a responder cómo podría haberse fabricado ni de dónde provienen las características de la imagen, cuando en ese tiempo se representaba la crucifixión de una forma muy diferente.

-La primera referencia histórica de la tela es de 1380 y habla de fraude.

-Ya en el año 525 se encuentran referencias escritas a una tela conocida como “Mandylion de Edessa” que algunos relatos describen como una “sindon” o como un “tetradiplon” (doblado en cuatro) y a cuya imagen denominan “no hecha por manos humanas”.

-El investigador Walter McCrone -miembro del STURP, de donde fue expulsado- descubrió rastros de pintura en la sábana.

-Walter McCrone nunca perteneció al STRUP, tan solo participó en un congreso junto a algunos miembros del grupo. La detección de rastros de pintura es posible, dado que muchas de las más de 170 reproducciones de la Síndone se frotaban, según pruebas textuales, con la sábana verdadera, que podría haber recibido restos de pintura, del mismo modo que se han encontrado ácaros y otros organismos o sustancias que no explican la naturaleza de la imagen, que no permea los hilos de lino más que en la superficie. Como apunte, los estudiosos de la Síndone destacan que McCrone también decretó la falsedad del mapa de Vinland, que luego resultó ser auténtico.

QUEDA CLARO QUE:
Los científicos constatan el error que dató la Sábana Santa en la Edad Media

Varios expertos ratifican los "errores" del estudio con la prueba del Carbono 14, realizado por un equipo de científicos en 1988.

Varios expertos participantes en las sesiones del Congreso Internacional de la Sábana Santa de Valencia ratificaron los "errores" del estudio con la prueba del Carbono 14, realizado por un equipo de científicos en 1988, que dató la reliquia en la Edad Media, entre 1260 y 1390, según ha informado el Arzobispado.

Así, según el químico norteamericano Robert Villarreal, responsable del Laboratorio de los Álamos en Colorado (EE.UU.), la muestra de tela de la Sábana Santa empleada para su datación por radiocarbono, con plena seguridad "contiene algodón, el cual no existe en absoluto en la tela de lino original de la Síndone".

UN REMEDIO INVISIBLE
Villarreal, que pronunció la conferencia 'Condiciones de las muestras en la datación de 1988', asegura que "la muestra que se tomó no es representativa de todo el lienzo" y que esa parte contiene, además, un remiendo "invisible" añadido durante "una reparación en época medieval".

Además, el científico ha explicado los análisis efectuados, posteriormente, en el laboratorio de Los Álamos, con el que advirtieron que la muestra de C14 "concluye mal su datación".

Por su parte, Emanuela Marinelli, licenciada en Ciencias Naturales y Geológicas por la Universidad de La Sapienza de Roma, disertó en la jornada acerca de las "circunstancias de la datación con C14 de la Síndone".

Marinelli calificó de "erróneos" e "inadecuados" los procedimientos y conductas que se llevaron a cabo para realizar el estudio del C14 ya que "se rechazó tomar más muestras" y la que se tomó "no era representativa de toda la Síndone". Además, recordó que "hubo filtraciones de datos a medios sensacionalistas" porque "desde el principio el estudio se vició por problemas de publicidad".

Según Marinelli, "la idea fue desacreditar la autenticidad de la Síndone". Por tanto, ese estudio de 1988 "no ofrece resultados fiables".

Igualmente, en la sesión dedicada al análisis de la 'edad de la Síndone', intervinieron otros expertos como el ingeniero técnico químico y miembro de la Sociedad Española de Microbiología, Felipe Montero, que abordó la datación de los lienzos por el método del C14, en el caso particular del Sudario de Oviedo.
ESTUDIO COMPARATIVO CON E SUDARIO DE OVIEDO
Durante las sesiones matutinas, expertos en medicina forense defendieron las similitudes entre las huellas de la Síndone y el Sudario de Oviedo y destacaron la importancia de "hacer un estudio comparativo con las dos reliquias".

El doctor Alfonso Sánchez Hermosilla, miembro del Equipo de Investigación del Centro Español de Sindonología (Edices), advirtió de que "estamos perdiendo cada día información" de las dos reliquias, por el paso del tiempo y que es necesario que los dos lienzos "se estudien al mismo tiempo, valorando las aportaciones de cada uno".

Asimismo, destacó "la similitud en el número de heridas y la distancia entre ellas" en los dos lienzos históricos.

Por su parte, el catedrático de Medicina Legal de la Universitat de Valencia José Delfín Villalaínanalizó el estudio "de la rigidez cadavérica" del hombre de la Síndone y señaló que el cadáver retratado en la Síndone se encontraba extremadamente rígido debido, entre otras causas, a la deshidratación, el intenso estrés al que fue sometido, al "shock hipovolémico" y la "muerte extremadamente violenta que sufrió".

Asimismo, el doctor Villalaín citó a otros patólogos como Hyneck, Barbet o Guedda que ya habían observado este fenómeno en sus estudios.
http://www.facebook.com/groups/catolicosfirmesensufe/doc/10151642991015258/

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